Ya sabemos todos lo que nos dice la propaganda rusa: que Putin, defensor de las esencias civilizadoras y látigo de los infieles, ha «invadido» Ucrania porque aquel país, pacífico dónde los haya, y que no se dedicaba más que a ver cómo su vecino ruso le iba robando -también al estilo ruso- partes de su territorio sin tomar represalias, era un nido terrible de «Nazis» de esos que inventó Hollywood y que nunca existieron fuera de la gran pantalla.
Ya lo dijo el General Patton -poco antes de fallecer en extrañas circunstancias- «Hemos luchado en el bando equivocado». Pues eso.
Rusia, con Putin ejerciendo de prepucio virtual de la «Rodina» (Patria), desea volver a épocas imperiales: a la URSS o incluso más atrás: a los zares.
Lo que Putin no parece recordar es que fueron los rusos los que mataron a seis millones de ucranianos en el invierno del Holodomor. Lo que Putin no parece recordar es que eligieron la Central de Chernobyl para efectuar una serie de pruebas completamente idiotas e imprudentes en un reactor nuclear mal diseñado… y todo ello en territorio ucraniano.
Y, finalmente, lo que Putin no parece recordar es que Rusia se COMPROMETIÓ a respetar la integridad territorial y política de Ucrania si ésta entregaba todas y cada una de las armas nucleares que allí quedaron después de la disgregación de la Unión Soviética. Cosa que Ucrania cumplió con eficacia y prontitud.
Y dado el lamentable estado de la tropa cobarde de la soldadesca rusa -siempre ha sido así, y así nos lo contaron nuestros propios héroes veteranos de la División Azul- no es de extrañar que se produzcan escenas como la que a continuación les mostramos. Soldados Rusos con el brazalete «Z» torturan, castran y finalmente ejecutan a un prisionero ucraniano.
!Aplaudan a Putin! ¡Aplaudan! ¡No dejen de aplaudir!