Connect with us

Cultura

Fernando Sánchez Dragó arremete contra Vox y su amigo Santiago Abascal

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Sánchez Dragó provoca el pánico en Vox con un portazo: “Quédense el país, sus tribus y sus partidos, por lo que me atañe, donde ya están: en vía muerta, en la Morgue, en el limbo, en el infierno… Se lo merecen”, dice el escritor de 82 años.

Fernando Sánchez Dragó asegura en el diario El Mundo que a él no le van a volver preocupado ni implicado en política después del poco edificante espectáculo político al que se está asistiendo y que puede acabar con nuevas convocatorias electorales.

Asegura el escritor que:

“Se acabó, en lo que a mis columnas se refiere, la política nacional. La internacional, no, pues en ella no sólo pulsa el débil latido de la actualidad, sino también el de la historia e incluso el de la filosofía, infinitamente más vigorosos. Cierto es que lo he anunciado en otras ocasiones. La última fue el 1 de octubre del 17. Regresaba yo ese día de París, y me topé de frente con el bochinche catalán, el 155 con sifón, la espantada de Puigdemont y todas esas vainas. Tan rica era en aquel momento la paleta de colores puesta a disposición de los columnistas que me sentí vagamente obligado a mojar la pluma en ella”.

Recuerda que cayó más de una vez en la tentación de escribir sobre política:

“La penúltima vez fue a comienzos del último verano, pero la victoria de Casado en las primarias de su partido, la tan por mí anhelada defunción del rajoyismo y, sobre todo, la evidencia de que el membrudo Sánchez estaba dispuesto a desguazar lo poco que iba quedando del país en que los dos nacimos me movieron a seguir dando la tabarra con efímeras consideraciones sobre la res pública. Después llegó el rompimiento de gloria de Abascal en Vistalegre y su campanada en Andalucía, y cedí al impulso de seguir haciéndolo”.

Sin embargo, parece haber llegado ya al hartazgo:

“Ya está bien. Cuatro consultas en cuatro semanas, con sus respectivos pasacalles mitineros y las sórdidas negociaciones posteriores, es uno de esos aludes de oclocracia y demagogia que tumban al más pintado. Comprendo que mi credibilidad, si vuelvo a decir que la política no sólo me aburre, sino que me asquea, es escasa, pero aun así lo reitero, porque es verdad. Los míos lo saben. El 12 de marzo leí en este periódico una entrevista de Luis Alemany con Matilde Asensi, que acababa de publicar una novela (Sakura). Decía en ella la escritora a cuento de su forma de vivir: «No permito que nada indigno entre en mi vida, y eso incluye la política». Fue un redoble. Me obligó a reflexionar. No hay nada más rastrero, más inútil ni más fatuo que la política, reducida ahora a tedioso juego de algoritmos y sórdida esgrima de chantajes, y yo, desde que estuve, allá por el pleistoceno, en el parque jurásico del partido comunista, lo sabía”.

Y lanza un mensaje al líder de Vox, Santiago Abascal:

“Han sido veinte meses de pedaleo por el extrarradio de mi mundo. Ya me vale. Esta vez sí que sí. No permitiré que la política (la española, insisto) vuelva a ser objeto de atención en mis columnas. Quédense el país, sus tribus y sus partidos, por lo que me atañe, donde ya están: en vía muerta, en la Morgue, en el limbo, en el infierno… Se lo merecen”.

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Advertisement
1 COMENTARIO

Cultura

La soprano progre y feminista que acusó a Plácido Domingo presume en sus redes sociales de haber cantado con él

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Patricia Wulf, la soprano progre y feminista que acusó a Plácido Domingo de acoso sexual, presume en sus redes sociales de haber cantado junto a él. En su página de Linkedin, la excantante -que ahora trabaja en una empresa inmobiliaria- presume de haber compartido escenario con el tenor madrileño.

«Antes de dedicarme a los bienes raíces –explica la soprano–, tuve la suerte de cantar ópera como solista con algunos de los más famosos artistas, incluyendo a Plácido Domingo y Mirella Frenin. Canté bajo la batuta de célebres directores como Heinz Fricke y Roberto Abaddo, así que la presión es algo con lo que puedo lidiar muy bien».

Añade en su perfil que echa de menos «el escenario, las luces, los ensayos y, sobre todo, morir en escena», pero que es feliz con su trabajo.

Patricia Wulf es la única de las nueve mujeres que, según el reportaje de Ap, han acusado a Plácido Domingo que ha consentido en dar la cara. Como cantante debutó en su papel de soprano solista como Mimi en «La Boheme», en 1989; fue Papagena en «La flauta mágica» y, más tarde, Musetta en «La bohème», según se ve en la página web de la escuela de música M4Arts donde es profesora.

Tras estas experiencias, Wulf actuó en la Ópera de Washington, donde coincidió con Domingo. Eran los años 90, y fueron varias funciones de «Fedora» con Mirella Freni y de «Don Carlo» junto al tenor español. Además de en la Ópera de Washington, la mezzosoprano ha cantado en el Summer Opera Theatre, en la Ópera de Baltimore, en el Piedmont Opera Theatre, la Ópera de Indiana y en la Ópera de Sarasota, entre otras.

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

Cultura

Chivite asume la dictadura del euskera: fomentará la lengua del 7% de los navarros a costa del 93%

Published

on

La secretaria general del PSN, María Chivite, junto al parlamentario socialista Ramón Alzórriz.
Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

EE.- La candidata del PSN a la Presidencia de Navarra, María Chivite, avanzó este jueves las líneas maestras de su nuevo Gobierno, un ejecutivo de coalición entre las fuerzas de izquierda y los nacionalistas de Geroa Bai. Y hacia estos últimos, y en concreto hacia Uxue Barkos, la presidenta en funciones, dedicó numerosos guiños durante su discurso de investidura. “Reconozco su gestión y recojo su herencia”, aplaudió Chivite con el fin de ganarse el apoyo de los que a partir de ahora serán sus socios.

En este sentido, y desde la tribuna, la socialista navarra abogó por alcanzar “un amplio acuerdo social y político en torno al euskera, una lengua propia”. Un idioma que, paradójicamente, ella no habla. De hecho, el desconocimiento de la “lengua propia”, como Chivite se refirió al vasco, obligó a la futura presidenta a utilizar los auriculares de traducción simultánea. Lo hizo en dos ocasiones. Primero se enchufó los cascos durante el discurso de Uxue Barkos, la líder de la marca navarra del PNV. Y también recurrió al servicio de traductores que ofrece la cámara foral cuando intervino Bakartxo Ruiz, portavoz de EH Bildu, formación con la que Chivite necesita contar -vía abstención- para alcanzar el Palacio de Navarra.

Sólo lo habla un 6,7%

“La política lingüística se debe abordar desde la realidad de nuestra comunidad”. Lo cierto es que esa “realidad”, según los últimos datos, hablan de un retroceso en el empleo del euskera. En la Comunidad Foral tan sólo un 6,7% de los ciudadanos utiliza el vasco de modo cotidiano, según un estudio de la Universidad Pública del País Vasco. Es más, esa cifra se rebaja hasta el 2,9% en la capital, Pamplona.

En la pasada legislatura, los de Chivite se mostraron críticos con la Ley Foral del Euskera que sacó adelante el Gobierno cuatripartito de Uxue Barkos. Varios parlamentarios socialistas la rechazaron afirmando que la norma nacía de “un interés nacionalista sin fundamento” y que conducía a crear “una visión de Navarra que no es la real”. Ahora, el PSN rebaja el tono. “Elaboraremos el segundo plan estratégico del euskera”, anunció Chivite este jueves.

Guiños al vasquismo

Y aunque el viraje hacia posiciones más blandas con el vasquismo se haya verbalizado este jueves, con constantes gestos de la candidata socialista a sus nuevos compañeros de viaje, el giro no es nuevo. Ese peaje del PSN ya se demostró en el preacuerdo alcanzado a comienzos de julio con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra.

En ese documento, de 77 páginas, los socialistas dejaban la puerta abierta a mantener la política lingüística puesta en marcha por el anterior gabinete. Entre otros puntos, se habla de “desarrollar de forma progresiva la oferta educativa del euskera”, “apoyar al euskera en las expresiones culturales”, “impulsar un amplio acuerdo social y político en torno al euskera, reflejo de la idiosincrasia y realidad socio-lingüística navarra”.

También se hace hincapié en “alejar definitivamente al euskera del debate partidista, la confrontación y desterrar sentimientos de discriminación en la ciudadanía”. Pero, a pesar de esos objetivos, Chivite firma mantener la polémica ley del uso del euskera en las Administraciones Públicas de la Comunidad Foral, al menos durante un año más.

Ese controvertido decreto del euskera fue aprobado por el anterior Gobierno, e imponía esta lengua en el acceso de plazas de la administración pública. Una ley que el PSN rechazó con firmeza pero a la que ahora da oxígeno.

La votación

La de este jueves fue la primera sesión de un proceso en dos actos, ya que la candidata socialista no consiguió los votos necesarios para obtener mayoría absoluta en el legislativo navarro, compuesto por 50 parlamentarios. Chivite cosechó 23 votos a favor de PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, y 27 en contra de Navarra Suma (UPN, Ciudadanos y PP) y de EH Bildu.

Los parlamentarios se darán cita este viernes y en esa ocasión Chivite sólo precisa de mayoría simple, por lo que la decisión de EH Bildu de que cinco de sus siete parlamentarios se abstengan permitirá su investidura como presidenta con 23 votos a favor, 22 en contra (20 de Navarra Suma y 2 de Bildu) y 5 abstenciones (Bildu).

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

Colaboraciones

El libro, ese amigo fiel

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Manuel I. Cabezas González.- Hace unos meses, estaba tomando mi café matutino, instalado en una de las mesas de la cafetería de la Facultad de Letras de la UAB y enfrascado en la lectura del libro de Juan Eslava Galán “De la alpargata al seiscientos”. Una camarera, como de costumbre, recogía las mesas. Al llegar a mi altura, me dijo: “Hoy estás solo”. A lo que yo le respondí: “Nunca se está solo, si tienes un libro abierto y en las manos”. Traigo a colación esta anécdota personal para contextualizar el objeto de mi reflexión de hoy: el “libro”, ese gran amigo, siempre disponible, paciente y fiel, Cicerón dixit; y la “lectura”, esa actividad tan gratificante y tan fundamental pero, al mismo tiempo, tan desprestigiada y olvidada, por desgracia, hoy en día.

En la sociedad actual (y cada vez más, en la futura), los ciudadanos debemos hacer frente a dos enemigos letales para la salud, tanto psíquica como somática: por un lado, el “individualismo” galopante; y, por el otro, la “soledad”, hija del individualismo y de un déficit comunicativo cada vez mayor. Para escapar y protegerse de esta espada de Damocles que es la soledad, los seres humanos nos estamos auto-engañando masivamente con ciertos “gadgets”, que crean la ilusión de establecer lazos y de crear redes de amigos. Cuando hablo de “gadgets” me refiero al uso inapropiado de las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC), y, en particular, de las redes sociales y de ese artilugio, pegado a cada ser humano, que es el móvil. En realidad, estos medios nos aíslan al crear un espejismo de comunicación. Y, de esta forma, se incrementa, aún más, el individualismo, la soledad y el “spleen” de vivir.

Los usuarios de los móviles y de las redes sociales estamos confundiendo, como subrayó muy acertadamente el Papa Francisco en una entrevista reciente, el hecho de “estar conectados”, que es una cuestión técnica y mecánica, con el hecho de “estar comunicados”, que es algo muy diferente y que implica compartir, intercambiar, poner en común para transformar y hacer crecer al otro. Y, en base a esta confusión, pensamos y creemos que no estamos solos y que tenemos cientos o miles o millones de amigos gracias a Facebook, a Twitter, a Instagram, etc. ¡Craso error!

En estos contextos y en estos medios, emplear el término “amigos” es utilizar la palabra en vano y prostituir el lenguaje. Estos amigos virtuales no son amigos y se puede afirmar que no llegan ni siquiera a la categoría de “conocidos”. Son simplemente un espejismo de la verdadera amistad y un auto-engaño.

En efecto, como dice el refrán castellano, los auténticos amigos se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran dedos. Por eso, ¡menos lobos, Caperucita, con los cientos o miles o millones de amigos, conseguidos gracias a las redes sociales!

Para destetarnos de estas ilusiones y quimeras comunicativas —creadas por los móviles y las redes sociales— y hacer frente al individualismo, a la soledad y al sucedáneo de la comunicación imperante —verdaderas epidemias en las sociedades modernas— disponemos de dos antídotos o vacunas muy eficaces, que perjudican seriamente nuestra soledad y también nuestra incultura: el “libro” y la “lectura”.

Estos dos términos designan dos realidades interdependientes, que se implican necesariamente. Es una verdad de Pero Grullo afirmar que, sin libro, la lectura sería imposible; y que la lectura es la que justifica la existencia del libro al que, por cierto, da vida.

Además, entre el escritor y el lector se produce también una fuerte interdependencia, que Michel de Montaigne expresó magistralmente cuando escribió que la palabra o el texto son mitad del que habla o escribe y mitad del que escucha o lee (Les Essais, Livre III, Cap. XIII: “De l’expérience”). Este punto de vista fue argumentado y corroborado por el semiólogo francés Roland Barthes, que puso el acento también en esta simbiosis entre el escritor y el lector, al afirmar que el lector es el que pone siempre el punto final a un libro y el que lo preña de sentido. Sin él, el libro sería letra muerta, sin vida.

Los libros no son un producto de usar y tirar (A. Gallimard). Son, más bien, esos amigos que, según Cicerón, “están siempre a nuestra disposición y nunca están ocupados”. Por eso, dejó escrito que “si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo necesario” para ser feliz. Además, el libro permite “trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía” (J.F. Kennedy). Comparados con los auténticos amigos de carne y hueso, que se pueden contar con los dedos de una mano, el número de amigos-libros es prácticamente infinito, si los comparamos con la brevedad de la vida humana para entrar en comunicación con todos ellos y cultivar la amistad. Estos instrumentos de comunicación en diferido, que son los libros, pueden ser comparados con las flores que, en primavera, están henchidas de polen y de néctar, que las abejas recolectan y liban.

La lectura, por su lado, es el proceso desencadenado por el lector-abeja, que transporta el polen y el néctar de una inteligencia (la del escritor) a otra (la del lector). Algunos han considerado muy acertadamente la lectura como el viaje, gracias a la lengua, de aquellos que no pueden coger el tren, el avión, el barco o el coche. Así, sin otros artilugios, sin desplazarse en el espacio y a pesar de leer sólo letras, el lector puede ver imágenes, contemplar paisajes, oír otras voces,… y vivir miles de vidas distintas. Por eso, Flaubert afirmaba que “leer es vivir”; y Napoleón consideraba que la “lectura era para el espíritu lo que la gimnasia es para el cuerpo”. Además, en base al papel jugado por la verbalización lingüística en el psicoanálisis, se habla cada vez más del valor terapéutico y taumatúrgico de la lectura.

En efecto, en el marco de la “biblioterapia”, se prescribe la lectura de libros para ayudar a superar conflictos. Ahora bien, no se trata de la prescripción de “libros de autoayuda”, sino de algo muy distinto. Maruja Torres, lo tenía muy claro cuando escribió que «algunos leen libros de autoayuda; otros simplemente leemos para auto-ayudarnos».

A pesar del provecho y de los beneficios potenciales, tanto desde el punto de vista personal como social, que se pueden sacar del libro y de la lectura, los españoles leemos poco y mal. Según el “Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros, 2017”, más del 40% de los españoles no ha leído un libro en su vida ni piensa hacerlo. Este porcentaje es superior a la media de los países europeos de nuestro entorno (30%). Además, a pesar de que leemos un poco más que en años anteriores, leemos peor. En efecto, la lectura tranquila, atenta y reflexiva, que necesita la lectura de un libro, no ha mejorado. Por otro lado, a partir de los 25 años, se produce un descenso significativo de los índices de lectura. Y, en las bibliotecas, los préstamos de libros han disminuido en los últimos años. Además, a pesar de que haya aumentado ligeramente el número de compradores de libros, el número de libros mercados anualmente ha disminuido. Finalmente, tanto en la escuela como en casa, las horas dedicadas a la lectura en España están por debajo de las de los países de nuestro entorno.

Ante esta triste realidad, para el período 2017-2020, se ha implementado un “Plan de Fomento de la Lectura”. Con él se pretende que los españoles leamos más y mejor. Ahora bien, los resultados esperados son inciertos y pueden hacerse esperar por la competición que la lectura debe librar con otras formas más motivadoras de divertirse y matar el tiempo: la TV, las redes sociales, el móvil, etc. Y, por otro lado, la lectura, como la amistad o la felicidad, no es algo que se pueda imponer: “Con nuestros amigos los libros, si pasamos una velada en su compañía, es solo porque realmente nos apetece”, Marcel Proust dixit. Pastichando el adagio popular “la letra con sangre entra”, Pedro Salinas afirma, por su lado, que “la letra con letra entra”. De ahí el papel de la escuela para inocular en los niños y jóvenes el virus adictivo de la lectura de libros.

Por eso, no dejemos para mañana lo que podamos leer hoy. La lectura perjudicará seriamente nuestra ignorancia y nuestra soledad. La lectura nos hará más libres y menos manipulables. Nuestra reputación social y nuestra autoestima dependerán de ella, como rezan estos aforismos posmodernos: “Dime qué lees y te diré quién eres” o “Dime quién eres y te diré qué lees”. Para cambiar radicalmente nuestro destino, como escribió D’Alembert, “no hacen falta otras armas que el libro y la palabra”. Por lo tanto, ¡Apaguemos la televisión y los móviles y abramos un libro, ese auténtico y gran amigo, siempre disponible, siempre paciente y siempre fiel!

Doctor en Didactología de las Lenguas y de las Culturas. Profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada . Departamento de Filología Francesa y Románica (UAB)

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading
Advertisement

Publicidad

Advertisement

Publicidad

Publicidad

publicidad

Recomendados

ArabicChinese (Simplified)EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
A %d blogueros les gusta esto: