Tribunales
Millo y la vía suicida de Puigdemont: «Me dijo que no podía dar marcha atrás»

El ex delegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo ha asegurado este martes que advirtió a Carles Puigdemont de que estaba impulsando un «planteamiento suicida», ante lo que el expresidente catalán le contestó que no podía hacer otra cosa que impulsar el referéndum y le confesó: «Yo no puedo dar marcha atrás».
Millo, que comparece este martes como testigo en el juicio a la cúpula del «procés», ha apuntado que en sus reuniones con Puigdemont se encontró enfrente una «silla vacía», porque lo único que le interesaba al expresidente era obtener el «beneplácito» para llevar a cabo referéndum de independencia, sin plantearse alternativas ni abordar otras cuestiones de interés en el ámbito social y económico.
«Entendí que la única posibilidad de revertir (esta situación) es que él (Puigdemont) rectificara, que tuviera una fase de lucidez, pero eso lamentablemente no se produjo», ha relatado Millo, que ha testificado que ni el expresidente catalán ni su vicepersidente Oriol Junqueras estuvieron «nunca» dispuestos a dar «marcha atrás».
Millo ha destacado que en sus encuentros siempre le recordaba a Puigdemont, actualmente huido de la justicia española en Bélgica, que como presidente de la Generalitat era el representante ordinario del Estado en Cataluña y que su obligación era cumplir la ley y obedecer a los tribunales.
«Intenté persuadirle de que era un muy mal camino», ha subrayado Millo, que siempre dejó claro a Puigdemont que no había ninguna manera de acordar un referéndum de autodeterminación, porque de la soberanía nacional no había posibilidad de «negociar nada».
En contraposición con la versión de los dirigentes independentistas juzgados en el Supremo, que denunciaron que se encontraron una «silla vacía» cuando intentaron dialogar con el Gobierno, Millo ha replicado que era él quien se encontraba una «silla vacía» cuando se reunía con Puigdemont.
«No me daba respuesta a nada que no fuera permitir la comisión de un acto ilegal», ha recordado Millo, que ha insistido que Puigdemont nunca ocultó que su objetivo era el referéndum, ya que le contaba que tenía un «mandato democrático» para llevar a cabo la hoja de ruta para declarar la independencia.
Según Millo, ante esta situación, era «imposible» ponerse de acuerdo, porque ningún mandato electoral pude suponer incumplir la ley, por lo que intentó persuadir a Puigdemont de que abandonara su «planteamiento suicida», ya que estaba convencido de que iba a facturar y dividir a la sociedad y crear problemas de convivencia en Cataluña.
Pero la respuesta de Puigdemont era siempre la misma, ha lamentado Millo, que ha dicho que el expresidente le decía que no iba a poder hacer ninguna otra que no fuese convocar el referéndum.
De hecho, en uno de sus últimos encuentros, en una cena empresarial el 6 de junio, Millo insistió a Puigdemont que no convocara el referéndum, ante lo que éste le contestó de forma tajante: «Yo no puedo dar marcha atrás, tengo a las fuerzas parlamentarias que me apoyan ahí (impulsando el referéndum), no veo manera… yo voy a convocar el referéndum y después seguimos hablando».
Millo advirtió entonces a Puigdemont de que convocar el referéndum supondría un «punto de inflexión prácticamente irreversible», si bien Puigdemont convocó días después la consulta.
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.






