España
10 de Febrero en la URSS. Cuando los héroes son nuestros. Por Francisco Torres (Memoria Histórica REAL)
[sc name=»li1″ ]Hace unos días anoté en mi agenda mental que llegaba el 10 de febrero, aunque Juan lleve días recordándomelo con añoranza de distancia.
A la mayoría de mis lectores, probablemente, no les dirá nada la fecha, pero es una fecha trascendente en el calendario heroico de España, aunque ser héroe no esté de moda. Mis múltiples obligaciones habían dejado en el desván de la memoria los propósitos de sentarme ante el ordenador y escribir algo. Sin embargo, esta mañana, sobre las seis, me ha despertado, como si oyera cadenas y hierro en movimiento, el recuerdo de la fecha. En un par de horas me esperan mis alumnos, pero antes he querido dejar estas líneas en vez de las escasas frases de un comentario en la red a las que nos hemos acostumbrado en demasía.
Desde hace muchos años, el 10 de febrero está sombreado en mi calendario, es una cita inexcusable. Hoy también lo será. Casi nunca he faltado a la cita anual con quienes nos reunimos en Alicante para honrar la memoria de quienes dejaron su vida, hace 78 años, luchando en una helada y ondulada planicie ante la aldea de Krasny Bor. Terreno aún hoy cerrado, pendiente de limpiar de restos, donde aún aguardan los cadáveres de nuestros soldados caídos en primera línea.
También, desde hace unos años, nos reunimos para rezar por los muchos divisionarios o amigos que nos han dejado clareando nuestras filas en la tierra pero poblando las del cielo eterno. Ha sido nuestro último recuerdo y homenaje a una larga lista de guripas a los que Dios, por razón de edad, ha ido llamando a su presencia. Recuerdo aquellas jornadas donde había mesas llenas de divisionarios, muchos responsables de acciones heroicas, dicharacheros, contando decenas de anécdotas, dando escasa importancia a que la muerte les acompañara en Rusia, contentos por que la Historia aún no había borrado su rastro y porque tenían un relevo en la batalla en defensa del recuerdo y la verdad, por ello aún no son páginas muertas o papeles perdidos en un almacén de legajos.
Se que este año, solo a última hora, la pandemia nos ha hecho faltar a la cita común. Hoy, Carlos, Juan, Luis, Emilio, Jorge, Alfredo, José Manuel… se levantarán -a estas horas ya lo habrán hecho- con un peso en el alma, porque podemos desafiar el griterío de la “memoria histórica” -siempre bromeamos esperando que nos metan en la misma prisión que la vamos a liar-, pero solo los elementos son capaces de parar nuestras naves, aunque nos quede el recurso de subir a un falucho de estas líneas, rezar una oración o acudir a una Iglesia en solitario.
A estas horas, en que el deber me ha sentado ante el teclado, hace 78 años, pocos dormían aún en las líneas españolas establecidas entre el Ishora y la línea férrea que discurría al otro lado de Krasny Bor. Pocos ignoraban que iban a ser atacados dado el movimiento enemigo. Lo que sí desconocían es que estaban en el punto de ruptura de la Operación Iskra, diseñada por el mismísimo mariscal Gueorgui Zhukov, al que difícilmente se puede arrebatar el título de ser uno de los grandes generales de la II Guerra Mundial. Una acción de largo alcance, con una maniobra a realizar por los Frentes de Leningrado, Voljov y Noroeste, con el ambicioso objetivo de liberar Leningrado y Novgorod, empujando a las fuerzas alemanas hasta la frontera de Estonia y Letonia.
Se planificaba un durísimo combate en una zona muy amplia. En ella se libraría la que se iba a convertir en la última gran batalla, con protagonismo relevante, en la que han participado fuerzas del ejército español. Es así, porque, como no me canso de repetir, la División Española de Voluntarios fue constituida por el Estado Mayor hispano como una unidad del ejército español.
El movimiento general de los tres Frentes se iniciaría en Leningrado, con el ataque y ruptura de la línea alemana en Krasny Bor, para abrir de forma definitiva la carretera y la línea férrea que comunicaba Moscú y Leningrado, estableciendo un amplio pasillo, en un paisaje difícil, con masas boscosas, que permitiera el paso de blindados y grupos mecanizados hacia el sur para enlazar y permitir el segundo movimiento con el avance en el Voljov.
El general Esteban Infantes había trazado planes de defensa para corregir una línea que carecía de la necesaria profundidad, porque unos meses antes era punto de partida para el asalto a Leningrado. El 15 de enero el general Lindeman, falto de hombres, ordenó a la División Azul extenderse hasta sobrepasar las vías del ferrocarril, dejando a los españoles prácticamente sin reservas y con la necesidad de preparar el terreno para una batalla defensiva que les sorprendió sin poder culminar sus fortificaciones. Esteban Infantes estaba aplicando la doctrina táctica para grandes unidades que Franco había trazado en plena guerra y sobre la que volvería a teorizar.
La desproporción de fuerzas combatientes el 10 de febrero era abrumadora. Los españoles disponían en la zona de combate de entre 4.000 y 5.000 mil hombres, el resto de sus fuerzas estaban manteniendo la línea al otro lado del Ishora. Exprimiendo la División, recurriendo a pedir voluntarios entre los que ya estaban preparados para volver a España -entre ellos mi buen amigo José Antonio Ramos, que se dijo “yo voy” y con el calzado de regreso volvió a su unidad 4ª/263 a combatir en un terreno helado y caer prisionero el 11 de febrero-, pudo constituir una reserva de unas pocas compañías, casi un Batallón. 5 ó 6 Baterías de artillería hispanas y otras dos alemanas con pequeñas unidades Flak se desplegaban; más allá, el fuego de cobertura alemán y el español en la otra orilla del Ishora. Tampoco el mando alemán disponía de grandes reservas.
Los soviéticos, para la ruptura y progresión inicial, iban a lanzar cuanto habían acumulado: 3 Divisiones completas (63º, 43°, 72°), junto con unidades de la 45°, dos Brigadas de esquiadores y unos 80 carros de combate, más de 33.000 hombres. Fuerzas apoyadas por un centenar de aviones y unas mil bocas de fuego, que lanzarían 95.000 proyectiles de más de 75mm desatando un infierno sobre los españoles. La preparación artillera debería haber borrado a los divisionarios azules del mapa o al menos destruido su capacidad de resistencia. Pero…
A las seis y cuarto de la mañana, la hora a la que me ha despertado el deber para que me pusiera a escribir estas líneas, empezó la preparación artillera. Esta convirtió la zona en un mar de lodo e hizo subir la temperatura varios grados. A las 8 de la mañana la infantería soviética avanzó por el gran pasillo natural que llevaba hasta el ferrocarril. De la tierra salieron los españoles del 262°, del Batallón de Reserva 250, del Grupo de Exploración, zapadores y esquiadores junto con los artilleros de Santos Escarza (caído con su Plana Mayor al iniciarse el combate el mando lo asumió el Comandanre Reinlein).
El resto es conocido, la moral de combate de una fuerza voluntaria, las resistencias hasta la muerte, la ausencia de pérdida de voluntad de combatir por la brutalidad del ataque, la capacidad de reorganizar hombres en retirada, pequeños pelotones perdidos, y constituir puntos de resistencia hizo el resto, empantanando a los soviéticos en un enjambre de abejas.
Los soviéticos se encontraron con las ametralladoras y fusiliería de compañías de primera línea que no debían estar ahí. Pero estaban. Con oficiales y jefes impertérritos como: Palacios, Arampuro, Campos, Huidobro, Molero, Oroquieta, de la Iglesia, Castillo, Payeras, Rubio, Losada, Muñoz, Altura, Ulzurrún, Miranda, Díaz Cuñado, Auba, Arozarena… con los vitales sargentos personalizados en Salamanca y con una larga lista de soldados anónimos, con héroes como Ponte Anido. Hasta seis horas resistieron los soldados de la primera línea con pequeños contraataques desde atrás. 30° bajo cero.
La batalla defensiva que estaban riñendo los españoles estaba funcionando, aunque los alemanes estimaban que la ruptura progresaría y tendrían que intentar frenarla en otra línea. No fue así. El general Esteban Infantes, en una acción discutible, ordenó esa tarde a sus reservas avanzar para recuperar la vía de pentración que aún defendían fuerzas del 250. El resto de sus líneas también fueron atacadas para ser fijadas, aunque en el relato casi desaparezcan. El Comandante Blanco Linares defiende Podolovo y manda las reservas que van a entrar en combate, sus fuerzas deben asegurar la línea del Ishora. Se combate también en Staraia Mysa y en toda la zona de resistencia que llega hasta Krasny Bor. Es el espacio decisorio que Franco califica de vital zona de resistencia y centro de la batalla defensiva.
Los combates se prolongan de madrugada pero los rusos se han atascado, aún el día 11 continúan. Su mando que cuenta las bajas, algo más de un 30% de sus efectivos, toda una División, considera que ni el terreno ya les favorece, ni tienen más reservas. Solo han conseguido avanzar unos kilómetros. La ambiciosa operación debe detenerse. Los españoles impidieron al enemigo alcanzar sus objetivos. Los divisionarios eran incapaces de dejar sus puestos, perder su moral de combate o rendirse. Quizás habían fiado mucho en los informes que sobre ellos les llegaban y creían que aquella División renovada no combatiría igual que la de 1941.
Las bajas españolas podrían valorarse en un 45% de los efectivos empleados. Cerca de un millar de hombres dejaron la vida en Krasny Bor. El listado de desaparecidos fue amplio al igual que el de prisioneros, algunos morirían camino de las líneas rusas, asesinados, o perdidos en la soledad de un campo de prisioneros. Oficiales, sargentos y soldados que iban a seguir luchando contra el comunismo en los campos de prisioneros durante una década.
Desconozco, por no ser aficionado a ello, si alguna unidad hispana, en un solo día de combate, prolongado luego por algunos en el cautiverio, mereció tantas Medallas Militares Individuales y tantas les fueron concedidas; otra se quedaron en expediente porque no quedaban testigos para acreditar los hechos. Hoy, 10 de febrero, supongo que en ninguna unidad del ejército español, del mismo ejército al que pertenecían, recordará en sus efemérides del día lo sucedido. Da igual, porque aunque pase el tiempo y caiga el olvido seguirán siendo nuestros héroes.
España
El Plan de Vivienda articula un modelo público. Por Jesús Salamanca Alonso
“El nuevo Plan contiene cambios que no ven bien algunas CC.AA. No veo factible que las CC.AA. aporten el 40% del presupuesto del Plan, a pesar del año de cadencia”
Comentamos hace unos días que el Plan de Vivienda que presentó el Gobierno en 2025 era un plan vacío y sin perspectivas en opinión de bancos y promotores. Pero iban más lejos al calificar el proyecto “España crece” como catastrófico. El caso es que el Plan no tuvo los apoyos necesarios en el Congreso de los Diputados, ni siquiera todos los integrantes del conglomerado “Frankenstein” lo aprobaron. No se entiende el miedo que le dio a Sánchez la propuesta de la derecha y bajar el IVA del 10% al 4%, incluso anularlo como se hizo en varios países de la UE.
El nulo apoyo de Sumar a medidas como la mencionada le va a costar caro y, por supuesto, la ministra “Tucán” se ha abierto la puerta de salida ella sola; es más ha instado a hacer una huelga al Gobierno o, lo que es lo mismo, hacerse la huelga a ella misma. Ha demostrado la torpeza que se le suponía desde su llegada al ministerio cuando no supo explicar qué era un ERTE. Ni salió del tartamudeo ni dejó de mirarse los zapatos. Quiero pensar que al día siguiente se lo explicaron en el ministerio. La misma torpeza demostró con la reforma laboral, que no llegó a hacer, salvo cambiar tres párrafos para empeorar la que había hecho siendo ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Y eso que se pasó varios meses “doña Rogelia” insistiendo en que sería una reforma integral. ¡Qué cara más dura y qué espalda más ancha!
El nuevo Plan de Vivienda llega tardísimo. Seguimos cabalgando en una anomalía porque no tenemos presupuestos. El sanchismo parece no entender que esos son la base de todos los proyectos si queremos que tengan garantía de éxito. El nuevo Plan contienen cambios que no ven bien algunas CC.AA. No veo factible que las CC.AA. aporten el 40% del presupuesto del Plan; en ese sentido, la ministra de la Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, no ha dudado en enseñar la orejita y mostrar sus vicios dictatoriales de exalcaldesa manchega: “O se hace lo que el Gobierno quiere o no hay dinero”. Ese Plan llega con tardanza y con nulas perspectivas de progreso y rigor.
El Gobierno ya no sabe qué hacer y ofrece, incluso, cadencia anual. La financiación que ofrece el Ejecutivo para el nuevo Pan es solo de siete mil millones de euros, pero representa triplicar el presupuesto de financiación respecto al anterior. Adelanto un dato: el agujero que este Gobierno ha creado en el Banco de España es abrumador.
n Pedro Sánchez ha disparado la deuda del Estado en 452.000 millones; es decir, en 2025 la deuda aumenta en 78.000 millones, pero baja al 100,7 del PIB dado el avance económico. Solo las pensiones aportaron 10.000 millones al balance negativo. Esos son, al menos, los datos oficiales.
Sigamos con la vivienda, aunque no le guste a la señora ministra. El primer borrador trajo aparejado el choque con las CC.AA. debido a la exigencia de la financiación antes mencionado, aunque el primer año lo asuma en solitario el Ejecutivo. La ministra no dudó en falsear la rueda de prensa hablando de diálogo y consenso, cuestión que se demostró que eran falsos, al menos en el primer borrador. Lo mismo que fue falso “que se aportaran alegaciones de todas CC.AA.” ¡Qué manera de mentir, como siempre! El Gobierno ha perdido la dignidad, el oremus y el saber estar. Lo que ha quedado demostrado es que hay una falta de comunicación entre las comunidades y el Gobierno. Cualquiera diría que se pretende recentralizar competencias: “El Gobierno central tiene que cumplir con las competencias que, hasta ahora, son solo de las CC.AA.”
Para demostrar la falsedad ministerial, la Xunta de Galicia afirma no haber tenido reuniones con la ministra, a pesar de haberlas pedido en reiteradas ocasiones. Incluso que se aprobara el Plan del que dependen las convocatorias de varias líneas de ayudas, por lo que desconoce la propuesta final y si hay o no alegaciones de otras comunidades. Al parecer, nada habían aclarado de las zonas tensionadas. ¡Qué gran chapuza gubernamental, Dios mío! ¡Cómo puede ser que nos gobierne un rebaño tan torpe, mentiroso e irresponsable! “El Gobierno central tiene que cumplir para evitar seguir perjudicando a los gallegos (y al resto de españoles) con un retraso que era evitable”.
Entre otras cuestiones, el Plan incluye habitar las zonas rurales: vivienda y futuro. Rehabilitación de viviendas vacías; compensaciones económicas por viviendas privadas que pasen al alquiler; nuevas construcciones con protección permanente; ayudas par jóvenes que compren o construyan su primera vivienda en municipios que no lleguen a 1.000 habitantes. En fin, un Plan muy parco, tardío y en gran parte sospechoso. Se nota que desconocen el mundo rural en gran medida. Miedo me da que piensen los ministros que la leche la produce el tetra brik directamente.
Un último dato: la tardanza absurda del Plan de Vivienda hace que Galicia tenga bloqueados hasta 80 millones de euros, de los que la Xunta aporta 32 millones de fondos propios. ¿Comprueban el daño que, una vez más, causan los retrasos del Gobierno central por no tener presupuestos generales? Tiempo tendremos de hacer análisis. Piensen que este Gobierno siempre se queda a mitad de camino de cuando inicia, sobre todo en cuestión de otorgar ayudas.
