Tras la masacre en la ciudad neozelandesa de Christchurch, el gobierno laborista de Jacinda Ardern lanzó una cumbre internacional que ya se reunió dos veces para «contrarrestar» el «extremismo» online.

Después de la masacre en la ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda, cuando un autodefinido «eco-fascista» entró a una mezquita y asesinó con un rifle a 51 musulmanes mientras se filmaba en vivo y transmitía a más de 1,5 millones de personas, la primer ministra Jacinda Ardern hizo un llamado internacional para «eliminar contenido que pueda promover el extremismo online» de las redes sociales.
Este es uno de los avances más preocupantes sobre la libertad de Internet desde el 2001. El Christchurch Call To Action baraja acciones como promover leyes en los países firmantes para terminar con el anonimato online, remover contenido categorizado como «extremista», imponer severas multas a quienes publiquen contenido en contra del Islam o en contra de la comunidad LGBT, entre otras cosas.
En la primera reunión se reconoció la necesidad de construir «resiliencia» e «inclusión» en las redes sociales, la importancia de promover “contra-mensajes” y brindar alternativas al extremismo violento, lo cual llevó a que compañías como Twitter y Facebook empiecen a poner carteles por todos lados de «esta información está disputada» a las publicaciones extremistas.
La segunda cumbre marcó que es importante también promover narrativas alternativas para contrarrestar el «extremismo violento». Así, las compañías empezarán a publicar sus propias noticias con «información verdadera», tachando las publicaciones que digan cosas contrarias.
Esto, obviamente, genera un enorme problema porque todo el poder lo tendrán un puñado de compañías y gobiernos marcadamente de izquierda. Noticias verdaderas de La Derecha Diario ya han sido tachadas como falsas en varias oportunidades, solamente porque iban en contra de la narrativa que quieren construir estas empresas donantes del Partido Demócrata, y esto sólo se profundizará a partir de ahora.
Seguramente se deberán llevar a cabo varias reuniones más de la Christchurch Call To Action antes que se lleven acciones concretas que cambien para siempre cómo usamos las redes sociales, pero si no se frena ahora, mañana será muy tarde.