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Internacional

«Christchurch Call To Action»: la cumbre internacional que busca terminar con el anonimato online y restringir las redes sociales

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Tras la masacre en la ciudad neozelandesa de Christchurch, el gobierno laborista de Jacinda Ardern lanzó una cumbre internacional que ya se reunió dos veces para «contrarrestar» el «extremismo» online.

 

 

 

Países afiliados al Christchurch Call To Action al 14 de mayo del 2021.

Países afiliados al Christchurch Call To Action al 14 de mayo del 2021.

 

 

Después de la masacre en la ciudad de ChristchurchNueva Zelanda, cuando un autodefinido «eco-fascista» entró a una mezquita y asesinó con un rifle a 51 musulmanes mientras se filmaba en vivo y transmitía a más de 1,5 millones de personas, la primer ministra Jacinda Ardern hizo un llamado internacional para «eliminar contenido que pueda promover el extremismo online» de las redes sociales.

La primer reunión del llamado Christchurch Call to Action fue celebrada en París en 2019, y contó con la firma del presidente francés Emmanuel Macron, y otras 16 naciones, que se sumaban al pedido a las empresas tecnológicas para que hagan un trabajo más intenso de supervisión y censura en las redes sociales.
Pero este pedido de censura no apunta solamente contra el contenido explícito, si no que busca eliminar cualquier publicación que pueda llevar potencialmente a un «pensamiento radical»especialmente enfocado en el «terrorismo blanco», a pesar de que no se esté cometiendo ningún delito.
En su momento, el entonces presidente Donald Trump había determinado que Estados Unidos no se sumaría, ya que la cumbre internacional promovía la censura en redes sociales de personas que no habían cometido ningún delito.
Sin embargo, el pasado 14 de mayo, luego de que en 2020 no haya reunión por la pandemia, se celebró la segunda cumbre, y el gobierno de Joe Biden ingresó a Estados Unidos al llamado, convirtiendo este plan en algo concreto que se empezará a aplicar en los próximos años.
Ahora 50 países están afiliados, además de las empresas tecnológicas AmazonDailymotionFacebookGoogleMicrosoftQwantTwitter, y YouTube.

 

 

Este es uno de los avances más preocupantes sobre la libertad de Internet desde el 2001. El Christchurch Call To Action baraja acciones como promover leyes en los países firmantes para terminar con el anonimato onlineremover contenido categorizado como «extremista»imponer severas multas a quienes publiquen contenido en contra del Islam o en contra de la comunidad LGBT, entre otras cosas.

En la primera reunión se reconoció la necesidad de construir «resiliencia» e «inclusión» en las redes sociales, la importancia de promover “contra-mensajes” y brindar alternativas al extremismo violento, lo cual llevó a que compañías como Twitter y Facebook empiecen a poner carteles por todos lados de «esta información está disputada» a las publicaciones extremistas.

La segunda cumbre marcó que es importante también promover narrativas alternativas para contrarrestar el «extremismo violento». Así, las compañías empezarán a publicar sus propias noticias con «información verdadera», tachando las publicaciones que digan cosas contrarias.

Esto, obviamente, genera un enorme problema porque todo el poder lo tendrán un puñado de compañías y gobiernos marcadamente de izquierda. Noticias verdaderas de La Derecha Diario ya han sido tachadas como falsas en varias oportunidades, solamente porque iban en contra de la narrativa que quieren construir estas empresas donantes del Partido Demócrata, y esto sólo se profundizará a partir de ahora.

Seguramente se deberán llevar a cabo varias reuniones más de la Christchurch Call To Action antes que se lleven acciones concretas que cambien para siempre cómo usamos las redes sociales, pero si no se frena ahora, mañana será muy tarde.

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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