España
Ábalos compra mascarillas a una empresa que incumple los requisitos de Sanidad
El contrato destinado al suministro de mascarillas para el personal del Ministerio de Transportes asciende a 555.100 euros y se adjudicó el pasado 24 de noviembre.
El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, con José Luis Ábalos al frente, adjudicó el pasado 24 de noviembre un contrato destinado al suministro de mascarillas para el personal de este departamento por valor de 555.100 euros a la empresa Royal Progress SL.
(vozpopuli).- Rypo, el nombre comercial de esta sociedad, fue rechazada por el Ministerio de Sanidad entre los proveedores autorizados a optar a los once lotes recogidos en el Acuerdo Marco para la adquisición de material sanitario al considerar que incumplía los requisitos, según consta en los documentos públicos a los que hemos tenido acceso.
La licitación de Sanidad se adjudicó el 11 de noviembre, trece días antes de que Transportes la eligiera. Según consta en el contrato del departamento capitaneado por Ábalos, la Junta de Contratación de la Subsecretaría de Fomento, encargada de la adjudicación, recibió un total de 72 ofertas durante el procedimiento abierto acelerado, donde los plazos son más cortos de lo habitual.
El Ministerio justifica la agilidad del proceso en «la necesidad inaplazable de contratar el suministro de mascarillas para dar cumplimiento al Real Decreto-Ley 21/2020 de 9 de junio (…) señalando en su articulado el uso obligatorio de mascarillas y la adopción de medidas en los centros de trabajo debiendo proporcionarse a los trabajadores equipos de protección adecuados al nivel de riesgo».
La sociedad Royal Progress SL fue registrada en 2015 con el objeto social de gestión y administración de la propiedad inmobiliaria, según consta en el Registro Mercantil al que ha tenido acceso este medio con la herramienta Insight View; aunque en su página web se define como «una empresa de importación y distribución de material médico-sanitario y de protección contra el COVID19».
Esta pyme se presentó a los once lotes del ‘megacontrato’ de 2.500 millones de euros de Sanidad y fue rechazada en todos ellos.
La empresa está dirigida por el empresario Gonzalo Díaz que, según una entrevista concedida a eldiario.es en julio, es un asturiano de 27 años con «grandes contactos en China». Una información que este medio ha pretendido contrastar con los datos públicos de Rypo, aunque no ha recibido respuesta.
«Desde comienzos de 2019 hemos dado servicio a hospitales, clínicas, farmacias y organismos Públicos. En 2020 decidimos digitalizar nuestra oferta y abrir nuestro primer e-commerce», añade la empresa, que vende mascarillas, geles, guantes, termómetros, batas desechables, equipos de protección y test de antígenos y anticuerpos de covid-19.
Rechazada por Sanidad en 11 ocasiones
Antes de este contrato con Transportes, Rypo había logrado durante la pandemia 15 contratos para el suministro de material sanitario con la Administración. El más cuantioso de todos fue con el Gobierno de Castilla y León para el suministro de tres millones de mascarillas quirúrgicas por valor de 1,9 millones de euros. También han sido sus clientes los ayuntamiento de localidades madrileñas como Pozuelo de Alarcón o Majadahonda.
No obstante, esta pyme se presentó a los once lotes del ‘megacontrato’ de 2.500 millones de euros de Sanidad y fue rechazada en todos ellos. El proceso que lideraba el equipo de Salvador Illa explicaba que las batas, los guantes, las gafas o las mascarillas de Rypo no cumplían con las exigencias técnicas que pedía este concurso público. De nuevo, este medio ha intentado, sin éxito, conocer a través de Rypo los motivos que le han llevado a ser un proveedor de confianza en unos casos y una empresa que no cumple los requisitos en otro.
Otro ‘proveedor de confianza’
El equipo de Ábalos ha recurrido por primera vez a esta pyme tras contar durante la pandemia con un ‘proveedor de confianza’, Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas. Otra pyme que hasta la fecha basaba su negocio en la gestión de proyectos en África y que, según sus últimas cuentas publicadas en el Registro Mercantil cuenta con cinco trabajadores y unas perdidas de 1,1 millones de euros, ha recibido dos contratos de Transportes por valor de 32 millones de euros. Luego esta empresa fue elegida por Interior, Baleares y Canarias hasta lograr adjudicaciones que rondan los 50 millones de euros.
También Sanidad ha tenido otras empresas de confianza. HongKong Travis Asia Limited se convirtió en uno de los socios preferentes del Gobierno para la adquisición de material sanitario durante la pandemia tras adjudicarle una batería de contratos por valor de 245 millones de euros. Una sociedad con sede en Hong Kong y que apenas contaba con un año de existencia en el momento de la firma de los acuerdos. Según los documentos que aportó al registro mercantil local, se constituyó con un capital inferior a 1.200 euros. Empresas que han logrado contratos más cuantiosos que el logrado en esta ocasión por Rypo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
