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Armando Robles: “Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”

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No cuenten conmigo para unirme al coro de las patéticas caceroladas. No cuenten conmigo para repetir el mantra de que «juntos venceremos al virus», cuando el virus ya ha puesto al descubierto nuestras innumerables limitaciones y se otea en el horizonte un panorama económico absolutamente desolador.

Miremos nuestra pobre España y juzguemos si los amargos frutos que recogemos estas últimas semanas son la consecuencia de lo largamente cultivado. No, no cuenten conmigo. No perderé el tiempo tratando de convencer a un enfermo adoctrinado durante años por la tanatocracia española, de que esta pandemia ha evidenciado sobre todo los raquíticos pertrechos que sustentan nuestra pertenencia a una sociedad depravada y cobarde, que deja morir a sus ancianos en siniestras residencias geriátricas y que seguramente dejará en barbecho la negligencia criminal del Gobierno traducida en miles de muertos, decenas de miles de contagiados y millones de parados.

Mi indignación es infinita. Y lo es por muchas razones. De entrada, tanto la gestión de la crisis del coronavirus por parte del Gobierno como el silencio de la oposición, han propiciado que España esté entre los cinco primeros países del mundo en número de víctimas mortales.

Esperaron que pasase el ‘Chocho-M’ para alertarnos del peligro de la enfermedad. El presidente Sánchez esperó a que las feministas celebraran su aquelarre anual para anunciarnos medidas contra el coronavirus, pero sin concretar ninguna hasta que la situación se hizo desesperada. La negligencia criminal de este Gobierno es un factor de riesgo para los españoles aún mayor que el virus chino. Y ya se ha llegado tarde. Hace semanas alertábamos de que se estaba dejando entrar en España, sin ningún tipo de control sanitario, a personas provenientes de países en los que la propagación del coronavirus era mayor. Nadie hizo nada. El Gobierno se cruzó de brazos y la oposición solo tenía tiempo para el Delcygate . Era por tanto inevitable que acabara ocurriendo esto.

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Dudo que la actitud negligente del Gobierno tenga consecuencias políticas e incluso judiciales. Si un señor con dos copas atropella y mata a un peatón, se le manda a la cárcel por homicidio imprudente. En la gestión de la crisis del coronavirus, lo menos malo que podríamos decir del Gobierno es que ha actuado con  una manifiesta frivolidad e incompetencia.

Me indigna que PP ni Vox hayan abierto la boca en este asunto, al menos no con la beligerancia de otras veces, ellos sabrán por qué. Yo estoy convencido que los amos de Bilderberg han ordenado a Casado y a Abascal que callen como putas. De otra forma no se entiende que la oposición no se haya lanzado ya a la yugular de este Gobierno como lo hicieron los socialistas contra las administraciones gobernadas por el PP con ocasión del «caso Prestige» o de la crisis del ébola, infinitamente menos graves.

Me indigna que ancianos con patologías crónicas estén cayendo como moscas. Ciertamente lo público, lo estatal, que en otras épocas era señal de seriedad y confianza, se ha convertido, en este sistema liberal y globalista, en sinónimo de recortes y servicios mínimos. Y lo privado, que en otros momentos estuvo casi exclusivamente en manos de la Iglesia, es ahora sinónimo de beneficio empresarial y de recortes en personal especializado.

Me indigna que la vicepresidenta Calvo defienda lo público y acabe yendo a un centro sanitario privado comparable a un hotel de cinco estrellas.

Me indigna que nuestras vidas estén en manos de un presidente convertido en el esbirro mequetrefe de la patulea leninista de Podemos.

Me indigna que desde hace más de cuarenta años se haya sometido a la población a la más profunda descomposición moral para subyugarla con la esclavitud del vicio y la deshonestidad. Familias destruidas por el divorcio y el concubinato recurrente. El aborto criminal instalado ya en la conciencia social como un derecho irreversible. La perversión de los conceptos y la trashumancia de los ideales. La eutanasia como infalible solución al colapso de las pensiones y bálsamo de comodidad para unas familias que, tras aprovecharse del viejo, le darán asépticamente el matarile. La homosexualidad y el lesbianismo promocionados por el poder como la única manera de establecer relaciones sanas con el prójimo, pues las naturales de hombre con mujer son de “alto riesgo”.

Me indigna la ideología de género convertida e ideología de Estado con su retahíla de vicio, pobredumbre, peste y depravación, inducidas desde la más tierna infancia por profesores/as amorales o profundamente cobardes, que tratan a sus alumnos infinitamente peor que en las escuelas de Stalin.

Me indignan esos militares y policías sin honor ni honradez, dispuestos a distraer sus conciencias con aquello de la “obediencia debida” y su sueldecillo a fin de mes, cuyas conversaciones más elevadas se refieren a su pensión de jubilación.

Me indignan los gobernantes corruptos, repletos de mentira y doblez, ligeros para el mal, soberbios y a la vez apáticos, incompetentes e incapaces de sacarse una carrera de letras sin copiar en el examen. Falsificadores de tesis y de currículos, purriosos estudiantes, mequetrefes con cartera de ministros cuyo objetivo supremo es cretinizar a las masas para que trabajen, paguen impuestos y después ¡revienten!

Me indignan los pastores de la Iglesia, que estos días nos están ofreciendo su verdadero rostro. Perros mudos, amordazados por el 0.7 de la Declaración de Renta: Las treinta monedas de plata con las que venden ¡el Evangelio de Jesucristo! El plato de lentejas estofadas con el que negocian su primogenitura, su liderazgo ante el pueblo de Dios. Han pasado meses y años en silencio dejando que el pecado y la corrupción hicieran mella en su rebaño, huyendo del lobo que devoraba a sus fieles. No han dado ningún criterio moral para juzgar, según la doctrina de Cristo, lo que nos rodea, haciéndonos creer así que esta envilecida democracia es el mejor mundo de los posibles. Renunciaron a su sagrado deber de defender los lugares de culto y enterramiento, entregando a los enemigos de Cristo el cadáver del Caudillo invicto que los salvó de la muerte.

Me indigna que la población no esté tomando nota de que el binomio coste-utilidad imperante en hospitales y residencias públicas no sería posible en una sociedad que creyese en la trascendentalidad de la vida humana. No se enteran, o no quieren enterarse, que el laicismo radical ha sustituido al Dios verdadero por Mammón. Es decir, el concepto utilitarista como principio básico que determina quién debe morir y quién no. No quieren enterarse que el laicismo radical solo ha servido para crear una sociedad que mide la importancia del individuo en base a cálculos económicos o productivos. Me indigna que la Iglesia esté desaprovechando esta ocasión única para desmontar el discurso laicista. O lo que es lo mismo, para defender que el utilitarismo de una persona no viene determinado por su coste económico, sino por su trascendentalidad directamente conferida por Dios, lo que hace sagrada la vida, en cualquier circunstancia y a cualquier edad. Esa es la diferencia entre la visión panteísta y laicista de la existencia humana que defiende la izquierda y la visión humanística que deberían defender los cristianos. Pero los representantes de la Iglesia, lamentablemente, no tienen el coraje ni la convicción espiritual para enfrentarse a la «cultura de la muerte» imperante hoy.

Me indigna que sigamos sin comprender que toda causa tiene su consecuencia. Que sigamos sin hacer autocrítica tras haber caído en el hoyo del coronavirus. Esa enfermedad maligna que ha puesto en evidencia la debilidad de una Europa corrompida por sus vicios y la estupidez de una España, convertida por el poder en un “infierno de cobardes”, dispuestos a abandonar a su propia madre para salvar su pobre persona.

Me indigna que nadie del Gobierno haya pedido perdón por el ‘Chocho-M’, pese a todas las recomendaciones en contra de los expertos sanitarios que no están a las órdenes de este infame Gobierno.

Me indigna que Irene Montero siga siendo ministra. En cualquier nación decente ya habría sido cesada y encausada penalmente por manifiesta negligencia. Su soberbia y su prepotencia sectaria estaría más cerca de la psicopatía que del servicio público. ¿Comprenderá esta ‘infecta’ cajera de supermercado que la política está para mejorar la vida de las personas, no para mangonearlas, adoctrinarlas y hasta ponerlas en peligro? Perded toda esperanza, es demasiado arrogante y engreída para admitir un error. Ni siquiera ha pedido disculpas.

Me indigna el silencio de todas esas periodistas feministas que animaban a salir a las calles ese día.

Me indignan las feministas, que no las veo acudiendo voluntarias a los hospitales para ayudar a las mujeres con coronavirus, como sí lo están haciendo centenares de mujeres católicas en toda España?

Me indignan todas esas ONG al servicio de Soros, dedicadas al tráfico de inmigrantes con destino a Europa, y que en esta crisis no tienen ojos ni manos para esos ancianos compatriotas que necesitan más ayuda que nunca.

Me indignan que durante años hayamos concedido subvenciones a fondo perdido a inmigrantes, hembristas, antirracistas, ecologistas, guerracivilistas, actores, actrices, artistas de la cochambre… y que hoy no tengamos medios económicos para paliar las necesidades alimenticias que empiezan a tener muchas familias españolas.

Me indigna que no haya una sola feminista, ni un solo podemita, que haya puesto un miserable euro para la adquisición de mascarillas. Ni uno. ¿Dónde están ahora los oenejetas, dónde están los granujas del Open Arms, que no los veo ayudando a las personas ancianas que viven solas, y que necesitan que alguien les lleve medicinas y alimentos, como están haciendo cientos de voluntarios católicos en toda España?

Me indignan esos sindicatos parasitarios que están defendiendo medidas suicidas contra el empresario y que al final nos van a traer más paro, más desigualdad social, más precariedad, más hambre…

Me indigna que la progresía subvencionada no se pregunte si la causa de nuestros problemas es debido a la puesta en marcha de una filosofía política que la experiencia ya ha demostrado que se halla reñida con el bien común.

Me indignan todos esos periodistas «empoderados» e incapaces de sobrevivir sin la mamandurria del Estado, que piden al Gobierno que les siga manteniendo el pesebre.

Me indigna que no hayan camas en los hospitales, que no haya dinero para dotar a todos los españoles del material sanitario que necesitan, porque apenas quedan fondos económicos que no hayan sido robados o despilfarrados por los políticos de uno y otro bando.

Me indigna el conformismo de los españoles. Sentirse a gusto en un vagón, aún cuando no haya máquina que lo arrastre o cuando la máquina nos lleva al abismo, es señal inequívoca de cretinismo mental, de ligereza o de vocación de suicidio.

Me indigna que los separatistas utilicen esta crisis para seguir debilitando al Estado, sin que al caso les importe la vida de los suyos.

Me indigna que el Gobierno haya impuesto el arresto domiciliario a millones de españoles mientras sus miembros se saltan la cuarentena.

Me indigna que se haga pagar a los autónomos el dinero que no han podido ingresar debido a la paralización de sus actividades.

Me indigna esa jerarquía católica española que ha abandonado a su suerte a sus fieles cerrando las parroquias. En dos mil años de historia nunca se había prohibido el sacrificio perpetuo, dos mil años en los que la humanidad ha sido devastada por plagas mucho peores que el coronavirus, en las cuales las iglesias abrían día y noche para dar refugio, para consolar a los sufrientes, para salvar las almas de la gente atemorizada ante su posible muerte. Sin embargo, ante un virus con mortalidad del 2% e incluso menos, se cierran las iglesias, porque las beatas y los pocos fieles que acuden a las misas de diario, separados por bastantes metros, son una posible fuente de contagio.

Me indigna que cuando pase la pandemia, si es que pasa, sigamos dejando la solución a nuestros problemas en manos de partidos cuyos dirigentes representan lo peor y más abyecto de la condición humana.

Me indignan los representantes de esa casta política que nos está arruinando tras vaciarnos de miras trascendentes.

Me indignan esos lacayos de Bruselas que nos están demostrando con hechos lo poco o nada que los españoles les importamos.

Me indignan esos responsables televisivos que nos ofrecen a diario toneladas de basura con tal de que no se hable de la responsabilidad del Gobierno en esta crisis pandémica. Me indigna que a través de las televisiones sigan imponiendo sus dogmas, sus anatemas, sus preferencias culturales, sus clichés ideológicos, sus fracasadas recetas políticas.

Y me indigna sobre todo que esta experiencia al final no nos sirva para nada. Que el concepto de la resiliencia lo reduzcamos a caceroladas, a vaciar en fila india las baldas de los Mercadona o a entonar canciones del ‘Dúo Dinámico. Que en vez de apostar por auténticos líderes que nos gobiernen en el futuro, sigamos en las mismas manos corrompidas de siempre, bajo la estulta mirada de los partidos de siempre a las órdenes de la misma mafia globalista de siempre, manejándolo todo en la sombra, hasta el número de muertos.

Me indigna, en fin, tener que ser yo, y no otros, quien afirme que la debilidad de nuestro sistema inmunológico no es nada comparable a nuestra conversión en ganado lanar bajo las garras de la manada lobuna que nos gobierna.


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Así manipula el canalla SOROS la educación mundial: ¡Ideología de género para todos!

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Por Javier Arias.

Ya hemos visto como ese proceso de destrucción, de las sociedades democráticas organizadas, pretende reducirnos a individuos aislados, sin raíces familiares, espirituales, nacionales, convirtiendo a las personas en masa informe, adicta y miedosa porque eso nos hace más manipulables.

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Ese proyecto, cuenta con el sustrato de un difuso pensamiento, supuestamente izquierdista, y los miles de tontos útiles que creen estar sirviendo a causas de liberación y bondad, cuando colaboran en un plan contra la humanidad y la libertad.

Hemos visto el esfuerzo ingente, por parte de los magnates, en la creación y financiación de miles de organizaciones, con lemas bienintencionados que sirven a sus intereses, a veces sin saberlo. Ese monto millonario encuentra eco en los miles de medios de comunicación y periodistas, financiados y serviles que ocultan y blanquean esos crímenes.

La educación es una parte esencial de la trama porque los individuos necesitan una estructura ideológica que les facilite integrar lo que sucede en sus vidas. Después del padre y la madre, la escuela es el primer vector de creencias, para la mayoría de la población. Al igual que con los medios de comunicación, hay un prejuicio positivo sobre la veracidad de lo que aprendes en la escuela.

Desde ese punto de partida, Soros y sus amigos, sus organizaciones y partidos, están condicionando nuestras escuelas en dos sentidos principales:

  • Por un lado, imponiendo a edades cada vez más tempranas su agenda de segmentación y división, centrada en la inclusión de las agendas LGTB y el pánico irracional que busca salvadores frente a amenazas que nos superan como el apocalipsis climático o las pandemias. Se sexualiza a los niños y su entorno, o se banalizan las drogas porque los adictos son más manejables, Al mismo tiempo se fomenta el desprecio y luego el odio al disidente, provocando su “muerte social”, o su expulsión del grupo.
  • Por otro, reduciendo la carga lectiva, despreciando hasta la eliminación el esfuerzo, el interés por aprender y el reconocimiento del saber. Su ideal es gente sin cultura, abandonada, cómoda en el rebaño y con envidia -que convierten en resentimiento frente al que destaca- haciendo todo lo posible porque se someta al montón. Las políticas educativas, de muchos países., ya han adoptado estos puntos de vista, con aprobados generales o planes de estudio adelgazados hasta el ridículo, la eliminación del valor de la memoria o la sustitución de la mente por el recurso a una máquina.

Universidades

Han hecho de las universidades otra de sus grandes bases de influencia. Ellas son, junto a los medios de comunicación y los aparatos culturales las grandes fábricas de ideas, de una sociedad como la nuestra. Por eso tienen que controlarlos.

Ya han encontrado decenas de facultades y cientos de departamentos lastrados por ese seudomarxismo de base, donde la influencia comunistoide todavía anima a muchos de nuestros “intelectuales”, incapaces de navegar por su cuenta. Algunos han hecho de sus problemas personales e incomodidades psicológicas materia de cátedra, con “estudios maricas” (que les gusta denominar Queer, por si les da una pátina de moda internacionalista) y desde la “perspectiva de género” que es trasladar el odio, de la fracasada lucha de clases, a las relaciones personales y a negar las realidades biológicas, en aras de que nadie pueda llamarte degenerado o enfermo mental, sin enfrentar el castigo al que disienta. El odio, la imposición de unas ideas y el aplastamiento de las demás, las están convirtiendo en leyes, en numerosos países.

George Soros anunciaba a principios de este año 2020- en el Foro Económico de Davos que patrocina él mismo- que donará 1.000 millones de dólares para crear una red mundial de universidades, a partir de la Universidad Centroeuropea (CEU) fundada por el magnate, inicialmente en Budapest y hoy en Viena ante los enfrentamientos con el gobierno húngaro de ViKtor Orban, uno de los más críticos con los planes de Soros.

Denominada “Red de Universidades de la Sociedad abierta” (OSUN por sus siglas en ingles) se justifica según su promotor como un arma “contra el autoritarismo”
cuando, precisamente una de sus características es no permitir la disidencia ni la libertad de cátedra. Hablan de promover los valores liberales,( individuos y sociedades , naciones y estados débiles) y el pensamiento crítico lo que quiere decir la imposición de sus estructuras ideológicas, “más allá de las fronteras geográficas y demográficas” en consonancia con sus planes de aniquilación de naciones y sociedades, impulsando además “el activismo cívico” , en lo que se integra con la Red Talloires(una asociación internacional de instituciones, bajo la dirección de la Universidad estadounidense de Tufts) cuyo objetivo es fomentar el compromiso cívico de la educación superior, también . para conseguir esa transformación, según el Bard College, uno de sus intentos previos y que forma parte de la estructura de la red. Muy ilustrativo que entre los signatarios fundadores de esta red figure, nada menos, que la Universidad de la Habana, bajo control directo de la dictadura.

 

La ofensiva final es ahora

El mismo Soros considera que OSUN es el proyecto más importante y duradero de su vida y querría “hacerlo realidad antes de morir”.

En realidad va a ser, si tiene éxito, el más importante y duradero porque se trata de conseguir la dirección mundial de la educación superior, de la formación de las élites y, en consecuencia, dirigir las sociedades que esas élites liderarán. Ningún dictador pudo soñar algo de tal amplitud y de tanta influencia directa, desde que la Iglesia Católica dejo de tener la hegemonía global.

Esa red va a ofrecer programas y titulaciones conjuntas, uniformando en extremos desconocidos, hasta hoy, el pensamiento mundial. Además, la élites necesitan conocerse y coordinarse y por ello la OSUN reunirá periódicamente a estudiantes y profesores de distintos países en debates presenciales y con más frecuencia en línea..

Como siempre, tales objetivos se enmascaran en una catarata de bonitas palabras y loables propósitos como “llegar a aquellos estudiantes que más lo necesitan”, principalmente en Asia, África y Latinoamérica, “y fomentar los valores de la sociedad abierta, incluidas la libertad de expresión y la diversidad de credos” en vez de confesar que es un plan globalista capaz de generar una masa critica suficiente para implementar, sociedades débiles y la imposición de esos gobiernos dóciles, bien penetrándolos (caso de España o Italia) o bien consiguiendo su destitución y posterior constitución de recambio como en las revueltas árabes, o de Chile .

Golpes de estado y revoluciones, desde arriba o desde abajo.

Controlando las universidades, controlan los “comités científicos” y los “comités de expertos” que validan, o desautorizan, lo que les convenga, en una situación de crisis como en la que estamos ahora, con el Covid19.

En OSUN y la Red Tallories ya hay acuerdos, con más de 300 universidades en casi 100 países. En España figuran la Autónoma de Madrid, la Oberta de Cataluña o la Politécnica de Valencia, entre otras.

Por áreas geográficas, los números son impresionantes:

• África (62)
• Europa y Asia Central (65)
• Asia Oriental y Pacifico (43)
• Latinoamerica (43)
• Oriente Medio y Norte África (19)
• Norteamérica (79)
• Asia del Sur (83)

Ya dominan cientos de campus, pero quieren avanzar porque creen que este es el inicio de su victoria definitiva y sienten que es ahora o nunca porque, si tu oprimes a una sociedad o la amenazas, antes o después surge la resistencia y no quieren dar tiempo a que esa resistencia se organice.


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Ayer, hoy, mañana y SIEMPRE: Pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, Alerta Nacional con la GUARDIA CIVIL.

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Son tiempos oscuros.

Hay indeseables en los ministerios; hay delincuentes condenados en los partidos de Gobierno; hay imputados por delitos gravísimos en el Congreso de los DiPUTAdos; y hay miembros de este Gobierno comunista que han blasonado, negro sobre blanco, de su ascendencia terrorista. Sin más. Sin menos. Había que decirlo, y se ha dicho. Con un par, Cayetana: eso es hacer honor a tu apellido; y brindar un servicio a España que te iguala a tus mejores antepasados.

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Desde una posición de sometimiento indigna para un cuerpo como el de la Guardia Civil, su impecable e inmaculado Honor hace que este cuerpo sufra los más viles ataques del desquiciado, acomplejado y sovietizado poder gubernativo contra sus mandos, templados en el acero de las armas que en su celo de servicio demasiado pocas veces desenfundan porque se saben desprotegidos por ese poder rufianesco que les usa pero les impide defenderse.

Ese acero que ellos mismos han sentido mecanizar milisegundos antes de recibir el tiro en la nuca; la bomba en el coche: siempre a traición; siempre por la espalda: indefensos ante la hez del ser humano que tomó forma en los alrededores de Elgoibar y que se surtió de armas en la vecina Eibar.

A esos hombres, que exponiendo la vida para salvar la nuestra, junto con nuestros más banales y estúpidos estilos de vida y pasatiempos ordinarios, que se juegan el tipo ante borrachos atiborrados de drogas en las autovías, siguiendo un modo de vida despreciado por los mismos que nos gobiernan a todos, para los que el honor es algo casposo y ridículo, les debemos no solamente la vida, sino la existencia despreocupada y cretina que todos hemos llevado mientras ellos sangraban, morían, se quedaban parapléjicos mientras el ministrillo de turno abusaba de sus más altos oficiales, hombres en un sentido tan completo y admirable del término que la sola comparación con el político de turno hace palidecer de vergüenza a éste último.

Hombres, siendo humillados por rufianes. Presuntos criminales. “Castrati” con purgaciones; repugnantes ejemplos de cuan bajo cae el ser humano en la inmundicia comunista alienante, que destruye todo y nada bueno hace.

Por eso, hoy, les dejamos con un vídeo que expresa -debe expresar- con claridad, meridianamente, y sin la menor duda, de qué lado cae el Honor, el respeto y la caballerosidad, y de qué lado cae el deshonor, la abyecta vergüenza del salivazo convertido en político enfermo con cara de vicioso irredento comido por sus verguenzas íntimas y sus complejos histéricos.

 


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(VÍDEO DE ASESINATO REAL) “…Érase una vez…”

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Para comenzar, queremos dejar claro que este artículo es un simple recuerdo histórico, y de ninguna manera estamos haciendo sugerencia alguna. Los hechos que vamos a relatar fueron perpetrados hace muchos años y, fuera aparte de toda opinión de criterio histórico, en aquel momento y lugar constituyeron un delito, por lo que nosotros no podemos de ninguna manera animar, incitar o de cualquier otra manera sugerir a nadie la repetición de hechos tan luctuosos.

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Aclarado lo anterior, debemos reconocer que a día de hoy muchos japoneses recuerdan como un héroe, un “samurai” moderno al jovencísimo estudiante de 17 años que impidió que en los años 60 del siglo pasado Japón se zambullera en el comunismo chino estableciendo un gobierno socialista y aliándose políticamente con China eliminando para ello a su tradicional aliado, Estados Unidos, del encaje político de extremo oriente, lo que hubiera provocado un cambio devastador en los equilibrios de poder en la Guerra Fría.

Hablamos de Inejiro Asanuma, el que fuera Presidente del PSJ, Partido Socialista de Japón. Fue elegido miembro de la Dieta en 1936, pero al comenzar la Guerra se retiró de la política, a la que no volvió hasta la derrota del Japón, algo muy en el estilo del socialismo mundial: es decir, la huida cobarde y el ocultamiento temeroso.

Provocó grandes escándalos, siendo el mayor de ellos el que provocó a la vuelta de un viaje por la China comunista -República Popular China- declarando ante los medios que USA era “el gran enemigo de China y de Japón”.

El 12 de Octubre de 1960 un joven estudiante nacionalista japonés irrumpió en medio de un debate político, subió a la tribuna en la que estaba hablando Inejiro Asanuma y con un golpe perfectamente medido y exquisitamente ejecutado en la mejor tradición samurai con un “wakizashi” (espada tradicional más corta que la conocida katana) atravesó de parte a parte a Inejiro matándolo en el acto.

Estos hechos fueron televisados en directo por la cadena japonesa NHK, dado que el debate así estaba siendo retransmitido. El video que presentamos más abajo refleja aquellos momentos.

Nunca sabremos si Otoya Yamaguchi, el ejecutor de Asanuma, tuvo cómplices para realizar el asesinato, o lo realizó todo él solo. Lo que sí sabemos es que, tres semanas más tarde de su crimen, estando encerrado en una institución juvenil, mezcló cuidadosamente pasta de dientes con algo de agua y dejó escrito en la pared: “Siete vidas por mi país. ¡Diez mil años por su Majestad Imperial, el Emperador!”.

Después hizo tiras con la sábana de su catre, y se ahorcó de una lámpara.

El Premio Nobel de literatura japonés, Kenzaburo Oe, escribió su novela “Seventeen” tomando como ejemplo a Otoya Yamaguchi.

Camiseta conmemorativa del asesinato

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De forma “underground”, en Japón se venden camisetas y otros recuerdos en memoria de Otoya Yamaguchi, “El Samurai que libró a Japón del socialismo”.

Celebrating The Assassination Of Inejiro Asanuma from Uchujin on Vimeo.


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