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Europa

Bélgica da la bienvenida al multiculturalismo

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En la imagen, de iStock, el centro de Lieja
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Por Judith Bergman.- Bélgica, en su bienintencionada bienvenida a los recién llegados de Oriente Medio, se enfrenta ahora a una persistente amenaza terrorista y una “ola de yihadismo”, según un nuevo informe publicado por el Servicio de Seguridad del Estado belga (VSSE) el 30 de noviembre. El principal motivo de estas conclusiones, señala el informe, es la actual radicalización islámica de los reclusos en las cárceles belgas y el riesgo de que los condenados por terrorismo perpetren actos terroristas una vez que hayan cumplido sus condenas y vuelvan a la calle.

“En los próximos años –señala el informe–, el VSSE prestará atención particular a la vigilancia de los detenidos condenados por actos de terrorismo [después de que hayan] sido excarcelados”. Los autores del informe no revelan cuántos presos radicalizados hay en Bélgica; sólo que en septiembre de 2018, había 130 reclusos sentenciados por terrorismo o bajo “detención preventiva en el contexto de un historial terrorista”.

“Teniendo en cuenta la persistente tendencia a reincidir entre los antiguos detenidos por terrorismo, sin olvidar los delincuentes comunes radicalizados, Bélgica seguirá enfrentándose a una amenaza de terrorismo latente de aquí a algún tiempo”, deja caer el informe.

Los servicios de inteligencia belgas no parecen considerar el islam un factor en la generación del terrorismo islámico. En su lugar, el informe ofrece explicaciones de por qué el terrorismo islámico se comete a nivel internacional: “la discriminación real o percibida, la inestabilidad política, las condiciones de pobreza económica y el nivel de desarrollo”.

Benjamin Herman, por ejemplo, fue un delincuente convertido al islam en la cárcel; después, a pesar de estar incluido en una lista de seguridad del Estado como radical sospechoso, el pasado mayo, en un permiso de 48 horas de la cárcel belga de Lieja, asesinó a tres personas, entre ellas dos policías. Hubo una mujer a la que no atacó, al parecer porque era musulmana. Herman después disparó e hirió a cuatro policías más, gritando “Alá Akbar”. El ministro del Interior, Jan Jambon, dijo entonces cuáles podían ser los motivos de Herman:

Hay indicios que nos permiten hablar de radicalización en la cárcel. Pero también puede ser que ya no tuviera perspectivas de futuro en nuestra sociedad, ya que también había perpetrado un asesinato la noche anterior.

En 2017, un informe confidencial que se filtró señalaba que había 51 organizaciones en Molenbeek, un área de Bruselas a la que se ha llamado la “capital yihadista de Europa”, y que ha albergado y refugiado a varios yihadistas, entre ellos varios de los responsables de los atentados de París de 2015.

La propia Bruselas fue escenario de un atentado en marzo de 2016, cuando terroristas musulmanes mataron a 31 personas e hirieron a otras 300 en los atentados en el aeropuerto de Bruselas y la estación de metro de Maalbeek.

También parece haber en marcha un proceso de islamización en Bélgica.

Otro área donde la radicalización ha ido en aumento, según otro informe de inteligencia confidencial filtrado en mayo a los medios, son las mezquitas donde se predica la yihad.

Una serie de ellas, incluida la gran Mezquita de Bruselas, financiada por los saudíes, ha estado formando al parecer a imanes para promover la yihad armada, el odio a los judíos y la persecución de los miembros de la comunidad LGBT. El informe señala que los textos solían llamar a la lapidación de los gais o la demolición de edificios, y describir a los judíos como “personas corruptas, malvadas y traicioneras”. Los escritos, continuaba el informe, estaban “inspirados principalmente por la ley islámica clásica de la Edad Media”, y llamaban a la “guerra” contra todos los pueblos que no siguieran el islam suní. “El principio más importante de la yihad –decía un manual de formación– es combatir a los no creyentes y a los agresores […]. La yihad armada se convierte en un deber individual para cada musulmán”.

Dichos manuales, señalaba el informe, están ampliamente disponibles “gracias a los medios financieros y tecnológicos ilimitados para el aparato de proselitismo de Arabia Saudí y otros países del Golfo”. Los manuales, añadía el informe, no se encontraron sólo en Bélgica, también en los países vecinos, tanto en copia física como online.

Otra forma en que la islamización se está propagando en Bélgica es la retirada de las tradiciones cristianas, por temor a “ofender”. En Brujas, los organizadores el mercado navideño le cambiaron el nombre y lo llamaron “Mercado de Invierno” para “no ofender otras creencias”, desveló el medio belga HLN.

Las luces navideñas serán ahora reemplazadas por “luces de invierno”. Según Pieter Vanderyse, organizador del Mercado Navideño de Brujas, “si utilizamos la palabra Navidad, se asociará con una religión, pero queremos ser más neutrales. No tenemos ni idea de por qué ha causado conmoción, ya que es el segundo año en que se cambia el nombre”.

También según HLN, otras ciudades belgas, como Bruselas, Amberes, Gante y Hasselt, también han cambiado sus Mercados Navideños por “Mercados de Invierno”, “Tierras de Invierno” o “Diversión de Invierno”.

Cabría especular, sin embargo, que además del temor a “ofender”, los organizadores también temían a la yihad. Los mercados navideños en Europa se han convertido en objetivos repetidos de la yihad. En 2016, un terrorista, Anis Amri, mató a doce personas en un mercado navideño en Berlín tras jurar lealtad al ISIS. Más recientemente, el 2 de diciembre de 2018, un hombre que portaba un hacha y gritaba “Alá Akbar” [“Alá es el más grande”] visitó un mercado navideño en la localidad alemana de Witzenhausen, donde amenazó a varios compradores navideños.

El creciente deseo de apaciguar a los recién llegados de Oriente Medio no se limita a los establecimientos comerciales, como los mercados navideños. La Iglesia católica también ha intervenido. En el funeral en Lieja por los dos policías que asesinó Benjamin Herman, el arzobispo de Lieja, Jean-Pierre Delville, aparentemente ignorando los principios del islam, dijo:

“Sabemos que, si el islam ha sido invocado como razón para matar, es porque ha sido manipulado y tomado como rehén por los terroristas y los violentos. Así que debemos ayudar al islam a librarse de esas interpretaciones manipuladoras y pervertidas, promoviendo el diálogo y la amistad en todo momento”.

Bélgica tiene su propio partido islámico, llamado ISLAM (“Integrité, Solidarité, Authenticité, Moralité”), que tiene, como objetivo, crear un Estado islámico, incluida la separación de hombres y mujeres en los autobuses. En las elecciones municipales de 2012, el partido obtuvo dos escaños, uno de ellos en Molenbeek. En las elecciones municipales de 2018, el partido perdió su escaño en Molenbeek, y obtuvo menos del 2% de los votos, así que quizá su atractivo esté decayendo.

Bélgica también ha visto el crecimiento de un antisemitismo posiblemente importado en su mayoría. El rabino jefe de Bruselas no ha llevado kipá en público desde 2001, cuando fue atacado por un grupo de jóvenes árabes. Cuando una emisora pública belga pidió grabar al rabino jefe y a otros miembros de la comunidad judía caminado por la calle con la kipá puesta, se negaron, diciendo que temían por su seguridad. En 2014, un terrorista musulmán mató a cuatro personas en el Museo Judío de Bruselas.

La mitad de los adolescentes musulmanes de Bélgica tienen puntos de vista antisemitas, según un estudio de 2013 llevado a cabo por el Gobierno flamenco entre casi 4.000 estudiantes de instituto en Amberes y Gante. Entre los musulmanes, el 50,9% de los encuestados dijeron estar de acuerdo con la afirmación “Los judíos fomentan la guerra y culpan a otros de ello”, frente a un 7,1% de no musulmanes. La afirmación “Los judíos quieren controlarlo todo” recibió una tasa de acuerdo del 45,1% entre los musulmanes, frente al acuerdo del 10,8% de los no musulmanes. Aproximadamente el 35% de los musulmanes mostraron su acuerdo con la afirmación de que “Los judíos tienen demasiada influencia en Bélgica”, comparado con el 11,8% de no musulmanes.

Según el principal observatorio belga contra el antisemitismo, la Liga Belga Contra el Antisemitismo, los judíos belgas viven “en un permanente estado de asedio”.

“La presencia del ejército en la calle delante de los lugares judíos es en cierto modo tranquilizador”, dijo el presidente de la Liga Belga Contra el Antisemitismo, Joël Rubinfeld, el pasado mes de mayo. A lo largo de “los últimos dos o tres años”, dijo, su organización ha tratado con una decena de casos de escuelas judías sometidas al hostigamiento antisemita, así como una tendencia cada vez mayor de los padres judíos a no querer arriesgarse a enviar a sus hijos a escuelas públicas.

Por eso decimos que es un doble castigo: por un lado, son víctimas de actos antisemitas, u hostigamiento, o a veces incluso la violencia física, y por el otro, es que son ellos, y no los agresores, los que tienen que dejar sus escuelas.

Rubinfeld también dijo que ha sido difícil convencer a los políticos belgas de que el país tiene un grave problema de antisemitismo. “Ya en 2008 y 2009, les dijimos: “Si no lo hacéis por nuestros hijos, hacedlo por los vuestros”. Añadió que ha sido difícil convencer a los políticos belgas de que el país tiene un grave problema.

¿Es posible que Bélgica tenga unos cuantos?


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