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Cómo querer a un robot

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Kate Darling
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Federico Kukso (Agencia Sinc). Las máquinas inteligentes ya están entre nosotros y, para bien o para mal, alteran nuestros vínculos sociales. A medida que se infiltran en ámbitos privados de nuestra vida, psicólogos y especialistas en ética advierten cómo nos afectan emocionalmente las relaciones con estos seres artificiales.

Toda gran historia tiene un principio, un medio y un final. El 13 de febrero pasado la NASA anunció el desenlace de una de las más importantes odiseas espaciales de nuestro tiempo: a ocho meses de la última comunicación con la Tierra, el robot Opportunity fue declarado muerto en Marte.

Durante casi 15 años, este vehículo de exploración de seis ruedas y del tamaño de un carrito de golf vagó por el planeta rojo, encontrando en los 45 km que recorrió pruebas concluyentes de que nuestro vecino albergó grandes cuerpos de agua líquida en un pasado lejano.

“Junto a su gemelo Spirit, Opportunity ha hecho de Marte un lugar familiar”, declaró John Callas, gerente de proyectos del Jet Propulsion Laboratory, después de que una feroz tormenta de polvo bloqueara los paneles solares del rover, impidiéndole recargar sus baterías.

Los controladores del vehículo hicieron más de 835 intentos de contacto con el robot geólogo. Incluso le mandaron a “Oppy” –como cariñosamente lo conocían– una última canción para que despertara: I’ll Be Seeing You de Billie Holiday, que provocó lágrimas en los ojos de varios miembros del equipo. La única respuesta fue el silencio.

Se trataba del final. “Este es un día difícil”, dijo Callas en una suerte de funeral organizado en Pasadena, California. “A pesar de que es una máquina y nos estamos despidiendo, sigue siendo muy difícil y conmovedor”.

“Descansa, robot –escribieron en la cuenta oficial de Twitter de Opportunity–. Tu misión ha sido completada”.

Este tipo de tributos exhibieron una increíble predisposición humana: la de involucrarnos emocionalmente con objetos. Al fin y al cabo, Opportunity era (es) eso: un cuerpo inanimado, un entramado de aluminio, cables, cámaras y paneles. Una cosa.

“Estamos biológicamente programados para proyectar intencionalidad y vida a cualquier objeto que nos parezca autónomo –explica Kate Darling del Media Lab del MIT–. Por eso la gente trata todo tipo de robots como si estuvieran vivos”.

Para esta especialista en ética y derecho que se presenta como Mistress of machines (“Maestra de las máquinas”) en la conferencia IBM Think en San Francisco, tenemos una tendencia general a humanizar a los animales e incluso a seres no vivos que nos rodean o con los que habitualmente interactuamos.

Los seres humanos creamos conexiones emocionales con animales de peluche, automóviles y otras máquinas. Si están equipadas con características o partes del cuerpo típicas de seres con vida –como ojos o brazos–, las percibimos como entidades en lugar de dispositivos o herramientas. Les asignamos nombres, tratamos a aspiradoras robóticas como “ellas” en lugar de como “eso”.

“Los robots no tienen sentimientos –advierte Darling– pero las personas que tratamos con robots sí tenemos sentimientos hacia ellos. Y eso no ha sido del todo explorado”.

Lazos de acero

Los humanos hemos mostrado durante generaciones una curiosa tendencia para fraternizar con objetos, ya sea como proyecciones o en nuestra constante búsqueda de afecto y compañía. En la película Cast Away (Náufrago, 2000), el personaje interpretado por Tom Hanks arriesga su vida para salvar a un balón de voley llamado Wilson, que se ha convertido en su mejor amigo y confidente en la soledad de una isla desierta en el Pacífico.

Sin embargo, ahora que nuestras creaciones muestran elementos rudimentarios de inteligencia, los lazos que los humanos forjamos con las máquinas son aún más impresionantes.

“Los robots no tienen sentimientos –advierte Darling– pero las personas que tratamos con robots sí tenemos sentimientos hacia ellos. Y eso no ha sido del todo explorado”

Las guerras en Afganistán e Irak se han convertido en un estudio de campo sin precedentes en las relaciones humanas con estos seres artificiales. Estos conflictos son los primeros en la historia en ver un despliegue generalizado de miles de robots de batalla encargados de despejar caminos de dispositivos explosivos, buscar bombas debajo de autos, espiar al enemigo. Y también de aniquilar personas.

Sin embargo, aún más asombrosas que las capacidades de estas máquinas son los efectos que tienen en sus controladores humanos. En 2007, el reportero de The Washington Post Joel Garreau entrevistó a miembros del ejército de Estados Unidos sobre sus relaciones con robots. Un coronel que supervisaba el ejercicio de prueba de un robot construido para caminar y detonar minas terrestres terminó ordenando que se detuviera, porque la imagen del robot arrastrándose destartalado por el campo después de una explosión era demasiado “inhumana”.

Los soldados –que en muchos casos confiaban sus vidas en estas máquinas– no solo les ponían nombres cariñosos. Como cuenta Peter Warren Singer en Wired for War: The Robotics Revolution and Conflict in the 21st Century, hay historias de soldados que arriesgan sus vidas para salvar a los robots con los que trabajan. Robots militares incluso han recibido medallas y funerales con honores.

Simpatía por lo artificial

A medida que los asistentes digitales se vuelven omnipresentes, nos estamos acostumbrando a hablar con ellos como si fueran seres sensibles. Hay quienes ya tratan a Siri, Alexa o Google Home como confidentes, como amigos y terapeutas.

En las guerras de Irak y Afganistán, los soldados ponían nombres cariñosos a los robots con los que trabajaban; incluso alguno arriesgó su vidas para salvar a un robot.

“Cada vez creamos más espacios en los que la tecnología robótica está destinada a interactuar con los humanos –indica Darling–. Nuestra inclinación a proyectar cualidades reales en los robots plantea interrogantes sobre el uso y los efectos de la tecnología”.

En su libro Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other, a la psicóloga Sherry Turkle le preocupa que las relaciones seductoras de robots, que se supone que son menos agotadoras que las relaciones con humanos, tienten a las personas a evitar la interacción con sus amigos y familiares.

A medida que la inteligencia artificial impregna nuestras vidas, debemos enfrentarnos a la posibilidad de que afecte nuestras emociones e inhiba conexiones humanas profundas.

Darling justamente investiga los efectos sociales, éticos y legales a corto plazo de la integración de la tecnología robótica en la sociedad. Explora cómo los robots sociales funcionan como reflejos de nuestra propia humanidad: cómo incitan nuestras emociones, cómo son disparadores de empatía, además de funcionar de compañía de personas dentro del espectro autista o en una población cada vez más avejentada.

En 2013, en un taller realizado en Ginebra, Darling, le dio a cinco equipos de personas un robot Pleo, un dinosaurio de juguete para niños, de ojos confiados y movimientos cariñosos. Les pidió que le pusieran un nombre e interactuaran con ellos durante aproximadamente una hora. “Luego les dimos un martillo y un hacha –recuerda– y les dijimos que torturaran y mataran a los robots”.

Ninguno de los participantes aceptó hacerlo. Así que finalmente, Darling amenazó: “Vamos a destruir todos los robots a no ser que alguien destruya con un hacha uno de ellos”. Entonces, una mujer se puso de pie, tomó el hacha y le dio un golpe al robot en el cuello. Toda la habitación se estremeció. “Fue mucho más dramático de lo que nunca habíamos anticipado”.

No se trata solo de una anécdota. En un estudio, investigadores de la Universidad de Duisburg-Essen en Alemania utilizaron un escáner de resonancia magnética funcional para analizar las reacciones de las personas ante un vídeo de alguien que torturaba un dinosaurio robótico Pleo: asfixiándolo, metiéndolo dentro de una bolsa de plástico o golpeándolo.

La psicóloga Astrid Rosenthal-von der Pütten y sus colegas descubrieron que los participantes experimentaban una sensación de empatía al ver a un robot sometido a tortura. Las respuestas fisiológicas y emocionales que midieron fueron mucho más fuertes de lo esperado, a pesar de ser conscientes de que estaban viendo un robot.

Este tipo de reacciones se advierten en las redes sociales cada vez que la compañía Boston Dynamics sube un nuevo vídeo de uno de sus robots que reciben patadas y tirones para demostrar que pueden lidiar con fuerzas imprevistas.

En 2015, incluso la organización por los derechos de los animales PETA se pronunció: “Si bien es mucho mejor patear a un robot de cuatro patas que a un perro real, la mayoría de las personas razonables consideran que incluso la idea de tal violencia es inapropiada”. Sin mencionarlo, hacían referencia al argumento de la serie Westworld, sobre un alzamiento robótico luego de décadas de subyugación.

En ese sentido se creó la campaña Stop Robot Abuse: “¡Actúa junto con nosotros para detener el abuso y la crueldad hacia los robots! ¡El abuso de robots es un problema real y debe detenerse inmediatamente! Únase y ayúdenos enseñando a los niños humanos cómo manejar mejor los robots desde una edad temprana”.

Sin embargo, el problema con la tortura de un robot no tiene nada que ver con el robot en sí, sino con los valores sociales y los impulsos de las personas que ven tal espectáculo.

Nuevos y viejos derechos

La apariencia de las máquinas juega un papel importante en cómo las tratamos. En 2016, investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que la gente se siente realmente incómoda cuando se les pide tocar las partes íntimas de un robot. “La gente responde a los robots de una manera primitiva y social”, dice la Jamy Li, una de las autoras del estudio. “Las convenciones sociales sobre tocar las partes privadas de otra persona se aplican también a las partes del cuerpo de un robot”.

En muchos casos, las percepciones que tienen las personas sobre lo que es y es capaz de hacer un robot provienen de la ficción. “Creo que estamos muy atrapados en las ideas de ciencia ficción y la cultura pop de lo que la inteligencia artificial y los robots pueden hacer o no pueden hacer –señala Darling–. Las personas a veces sobrestiman o subestiman lo que la tecnología puede hacer”.

Investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que la gente se siente realmente incómoda cuando se les pide tocar las partes íntimas de un robot.

Proyectamos en los robots más inteligencia de la que realmente tienen. Los robots aún no pueden lidiar con cosas fuera de parámetros muy limitados. Esta atribución, en ciertas ocasiones pude ser divertido y en otras, problemático. Como recuerda esta investigadora, existe el concepto de sesgo de automatización: “A veces confiamos demasiado en las máquinas. Confiamos ciegamente en su toma de decisiones, o confiamos en que un algoritmo es neutral y no sesgado. A menudo, ese no es el caso”.
En el caso de Opportunity, la percepción social estuvo, tal vez, influenciada por personajes como el robot Wall-E. Y también por el curioso estilo de redacción de las cuentas oficiales de Twitter de este tipo de máquinas o lo que se conoce como encuadre antropomórfico: en sus redes sociales, parecen vivas, con personalidad y voluntad.

La infiltración de estos seres artificiales en la sociedad y en nuestros ámbitos privados abre así un territorio inexplorado para la psicología. “La llegada de los robots se siente como si una raza alienígena aterrizara en la Tierra. No sabemos qué hacer con ella”, dice Darling, quien sospecha que durante una primera fase trataremos a los robots como mascotas.

Lo que sigue –¿robots sociales con derechos legales? – por ahora pertenece al dominio de la ciencia ficción y la especulación. O no tanto: en 2017, Arabia Saudita se convirtió en el primer país en otorgar la ciudadanía a un robot. Sin estar obligada a usar hiyab o a estar acompañada por un tutor masculino, este ser artificial de aspecto femenino recibió algunos derechos que las propias mujeres sauditas no pueden disfrutar en su país.


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Guía para desenmascarar a las falsas izquierdas

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Pedro Bustamante.- Ante la avalancha de ideas, iniciativas, activismos, plataformas, movimientos, ONGs, partidos, etc., que se presentan como progresistas o de izquierdas, pero que en la práctica contribuyen, por activa o por pasiva, consciente o inconscientemente, a la dominación hollycapitalista, proponemos la siguiente guía, que esperamos contribuya a desenmascararlos.

En primer lugar, bajo el epígrafe MÁSCARAS, trataremos de mostrar que muchos de los temas que nos presentan como positivos esconden un aspecto negativo que es el más importante. Esto es, que detrás de la máscara del pretendido progresismo, izquierdismo, humanitarismo, ecologismo, etc., se esconde a menudo la agenda de dominación del gran capital. En segundo lugar, bajo el epígrafe ELUSIONES señalaremos una serie de temas que tienden a ser directamente ignorados, eludidos o censurados por estos movimientos, en la medida en que no pueden ser tan fácilmente manipulados o tergiversados como los primeros. En la práctica ambos grupos de temas, MÁSCARAS y ELUSIONES, operan de manera combinada. Las ELUSIONES son los más importantes para comprender en todo su alcance cómo se ejerce la dominación global hollycapitalista hoy. De ahí que tiendan a ser eludidos en los movimientos pretendidamente izquierdistas. Pero si esto es posible es en buena medida porque las MÁSCARAS, como indica el término, no solo enmascaran su la verdadera intención, sino que también crean cortinas de humo para que no se trate de los temas importantes.

En todo caso es importante comprender que muchos de los temas de los que nos vamos a ocupar tienden a cambiar radicalmente de sentido en función de la escala a la que se implementen. Esto es, a menudo las iniciativas, ideas, movimientos, activismos, etc., no son positivos o negativos de manera absoluta por su contenido, sino por el tamaño de sus estructuras y la manera en que las grandes estructuras son recuperadas, infiltradas y manipuladas por el poder.

MÁSCARAS

01. El anti-capitalismo. Una de las claves para desenmascar estos movimientos es que critican el capitalismo, el neoliberalismo, a las élites, a la “casta”, a los bancos, al sistema de deuda, etc., pero lo hacen superficialmente. Es verdad que han actualizado en parte su discurso y en lugar de confrontar capitalista-trabajador ahora presentan oposiciones tales como acreedor-deudor, élites-ciudadanía, etc. Pero en general siguen en el marco del pensamiento marxista que pretende explicar y reformar el sistema en términos de estructura. Con ello eluden el fondo de la cuestión, que es que la dominación capitalista fundamental, y especialmente la hollycapitalista de hoy, se ejerce en última instancia al margen de la estructura económica, en el ámbito de la guerra, la inteligencia, la criminalidad, la impunidad, el secretismo y la conspiración.

02. El globalismo. Todo lo que lleve el adjetivo “global” debe despertar nuestras sospechas. Toda una serie de iniciativas “globales” que se presentan como humanitarias, ecológicas, justas, redistributivas, fiscalizadoras, etc., son máscaras que esconden una lógica muy simple, que es que cuanto mayor sea el alcance de las estructuras de poder mayor será su capacidad para imponerse de manera violenta sobre todos aquellos que se opongan a ellas. El globalismo es un eufemismo de imperialismo, y no hay nada que haga pensar que el imperio global de hoy sea distinto del resto de imperios históricos. Solo ha desarrollado mecanismos más sutiles para enmascararse.

03. El soberanismo. Hoy el pulso fundamental se está manteniendo entre los estados-nación, en particular los BRICS, y las estructuras globalistas. Esto significa que todo lo que debilite a los estados-nación tenderá a reforzar las estructuras globales. El poder es una hidra con numerosas cabezas. Opera empujando alternativamente los dos platos de la balanza para desestabilizarla y aprovecharse de ello transformando las estructuras de dominación. Las transferencias de soberanía de los estados-nación al Nuevo Orden Mundial se están produciendo por arriba y por abajo, por la derecha y por la izquierda, desde los estados-nación hacia las estructuras transnacionales y hacia las regionales.

04. La transparencia y la corrupción. Muchos de estos movimientos pretenden luchar por una sociedad más transparente, aparentan combatir la corrupción en las estructuras de poder. El problema es que, de nuevo, tienden a poner el acento en la transparencia y en la corrupción de los políticos y de los estados-nación, y no en el complejo entramado que está por encima de ellos. De esta manera estas iniciativas contribuyen en última instancia a debilitar las estructuras estatales y con ello a reforzar la opacidad y la corrupción de las estructuras transnacionales.

05. La horizontalidad. Es necesario comprender que las estructuras horizontales no se oponen a la verticales, como nos pretenden hacer creer. Las estructuras horizontales encubren también mecanismos de dominación verticales y centralizados, solo que más sofisticados y más sutiles que los tradicionales. En el fondo la lógica es similar a la del intercambio mercantil, que aparenta ser horizontal, libre, regulado espontáneamente por la oferta y la demanda, cuando en la práctica está tensada permanentemente por la asimetría del poder, basada en la apropiación de recursos naturales, energéticos, en la creación de dinero fiduciario, de información, etc. La horizontalidad también es una apariencia en la medida en que el poder infiltra agentes o colaboradores en la estructura aparentemente. Tanto más fácilmente cuanto más horizontal es la estructura. Wikipedia es el mejor ejemplo de esta falsa horizontalidad, como una iniciativa solo en parte horizontal, colaborativa, etc., pero en la que la información más sensible es manipulada, tergiversada y censurada desde los centros de poder globales.

06. La participación. Este tema está estrechamente vinculado al anterior. Los movimientos participativos, colaborativos, asamblearios, voluntarios, no mercantiles, etc., pueden ser enriquecedores a un cierto nivel, pero pueden servir también como dispositivos de amortiguación y recuperación que mantienen ocupados a los participantes y evitan que se impliquen en los temas fundamentales. Pretenden ser movimientos autónomos pero en la práctica siguen dependiendo de las estructuras de dominación globales. La clave para valorar estas iniciativas es hasta qué punto contribuyen, aunque sea indirectamente, a la dominación hollycapitalista, hasta qué punto, tras las máscaras de la cooperación, lo común, lo libre, etc., lo que está en juego es la apropiación del trabajo, las ideas y las energías de la ciudadanía por parte del gran capital.

07. La sostenibilidad. La sostenibilidad, el ecologismo, lo verde, lo biológico, etc., pueden ser iniciativas loables siempre que actúen en la escala local o regional, que desafíen verdaderamente a las estructuras de dominación global. Como decíamos, hay que valorarlas en función de la escala y el verdadero impacto que tienen en otras escalas del sistema. La sostenibilidad y el ecologismo considerados a gran escala encubren la desindustrialización de los centros, la dependencia de estructuras de producción y distribución globales, la implementación de mecanismos de control de las periferias desde los centros. En última instancia, la sostenibilidad a la escala global encubre la agenda eugenésica de las élites hollycapitalistas.

Voluntarios de Caritas haciendo campaña en favor de de la diversidad y la gratuidad de las ayudas.

Voluntarios de Caritas haciendo campaña en favor de de la diversidad y la gratuidad de las ayudas.

08. El humanitarismo y el antirazismo. De nuevo estos temas suelen ser utilizados por el sistema como caballos de Troya. El humanitarismo está siendo utilizado sistemáticamente para legitimar guerras, en el colmo de la hipocresía hollycapitalista, según la cual los cazas de combate y las bombas protegen a los seres humanos. El antirazismo es otra coartada para que las masas acepten y contribuyan a las dinámicas de destrucción de las tradiciones, de las identidades, de las idiosincrasias, de las particularidades, de las diferentes culturas, razas, naciones y religiones. La mezcla racial, cultural y religiosa está siendo uno de los mecanismos fundamentales utilizados por las élites globalistas para desestructurar profundamente y destruir el alma colectiva de los pueblos, y con ello su capacidad de resistencia. La mezcla social, ingenierizada al más alto nivel, crea el caldo de cultivo para, en el momento necesario, canalizar el descontento de las mayorías a través de las minorías, para catalizar procesos de desestabilización, para instigar guerras civiles.

09. El transgenerismo. Se trata de una estrategia similar a la anterior, que encubre la desestructuración de las sociedades tradicionales y la destrucción de formas de vida moderadas, virtuosas, equilibradas, naturales, fértiles. Tras la máscara de la relaciones homosexuales, bisexuales y transexuales se esconde algo tan crucial como es el socavamiento de la moral y del sentido común, la desintegración del complejo erotismo-amor-sexualidad-fertilidad-crianza. Como en el caso del humanitarismo y del antirazismo mal entendidos, la ideología transgénero es el caballo de Troya para la destrucción de las estructuras sociales más fundamentales, que son las que mejor pueden hacer frente a la agenda distópica globalista. En última instancia se trata de una forma de eugenesia encubierta de la que los propios ciudadanos son víctimas, en el momento en que optan “voluntariamente” a renunciar a conformar seres sociales a un tiempo naturales y culturales. El movimiento LGBT, a pesar de ser relativamente minoritario, desempeña un papel fundamental en el conjunto de las sociedades hollycapitalistas, como vanguardia “transgresora” que sirve de referencia para el resto de las “opciones” sexuales.

10. El feminismo y la violencia de género. Como el movimiento transgénero, el feminismo y las campañas hollycapitalistas de violencia de género operan como vanguardias sociales, generando un gran efecto en el conjunto de la ciudadanía. Su impacto es especialmente marcado en los niños y los jóvenes, minando las bases morales de las sociedades a largo plazo. Suelen ser considerados formas de ingeniería social, pero lo cierto es que se basan en mecánicas propiamente religiosas y rituales, lo que refuerza aún más su capacidad para transformar profundamente a la sociedad. Como el movimiento LGBT, con el que se producen importantes intercambios, el feminismo y la violencia de género contribuyen de manera encubierta a la desestructuración de las sociedades tradicionales, la familia, la pareja, e, insistimos, la desintegración del complejo erotismo-amor-sexualidad-fertilidad-crianza. En última instancia contribuyen a la agenda hollycapitalista de mercantilización y apropiación de la fertilidad humana, a la transformación del ser humano en ganado-mercancía.

11. La cultura. La llamada “cultura”, esto es, la industria del espectáculo, es uno de los elementos de dominación centrales en el hollycapitalismo. De hay que hayamos acuñado este término de hollycapitalismo, que creemos más apropiado que los de capitalismo tardío o cognitivo. Con él nos referimos no solo a Hollywood en particular, sino a la dimensión hollywoodense que atraviesa todo el sistema. Esta dimensión hollywoodense es también crucial para comprender los movimientos pretendidamente izquierdistas, pues remite a la misma mecánica de fondo de generar mucho ruido y mucho espectáculo pero eludir los temas importantes.

12. El estilo. Vinculado con el tema anterior, las falsas izquierdas suelen recurrir a todo tipo de estrategias de estilo para aparentar lo que no son, que abarcan el aspecto, la forma de vestir, el peinado, la forma de hablar, el tipo de lenguaje o términos utilizados, que tenderán a distanciarse lo más posible de los códigos conservadores o de derechas. Los medios de desinformación explotan estas aparentes contradicciones, presentando las rastas o las camisas de cuadros de unos en contraposición a los trajes y las corbatas de otros, mientras los temas fundamentales que transformarían el statu quo se eluden. La combatividad aparente forma parte de esta estrategia de estilo.

ELUSIONES

13. El dinero fiduciario. Esta es una de las claves de bóveda de la dominación imperial hollycapitalista. De nuevo hay que hablar de hollycapitalismo porque el dinero es la mayor de las ficciones del sistema. Comprender los mecanismos de creación de dinero fiduciario por parte de los bancos centrales, la deuda soberana y el sistema de reserva fraccionaria, en sus vinculaciones con la geopolítica global, el control de los recursos energéticos y las guerras de divisas, es fundamental para comprender el funcionamiento del sistema. Así como el hecho de que toda esta mecánica escapa por completo al poder de la mayoría de los estados y es de hecho uno de los mecanismos a través de los cuales estos son controlados por los grandes capitales.

14. El reseteo monetario. Como correlato de la falta de comprensión, debate y denuncia del sistema monetario fiduciario, las falsas izquierdas eluden tratar de la situación crítica de bancarrota en que hoy nos encontramos, del hecho de que esta situación nos llevará tarde o temprano a un reseteo monetario global o a una tercera guerra mundial. Junto a ello las falsas izquierdas tenderán a eludir todo lo relacionado con los metales preciosos y su utilización milenaria como respaldo de monedas. Sobre todo teniendo en cuenta que este es el modelo que defienden los BRICS y que está siendo motivo de confrontación feroz al más alto nivel.

15. La tercera guerra mundial. Según muchos analistas estamos ya inmersos en los prolegómenos de una tercera mundial, que se está librando ya entre el imperio atlantista-sionista y los BRICS en forma de guerra de divisas, devaluación del petroleo, sanciones, pretendidos accidentes industriales y de aviación, guerra de propaganda y otras formas de guerra no convencional. En la práctica las grandes potencias están enfrentándose indirectamente a través de fuerzas de terceros países o de ejércitos proxy. Este tema tiende a ser eludido por las falsas izquierdas, así como el papel que los diversos estados desempeñan en el entramado global de alianzas, convenios y ejercicios militares, de manera que en el caso más que probable de una escalada del conflicto global los posicionamientos de cada estado serán ya difícilmente modificables.

Una bandera belga en la que se lee 'Nous soommes Bruxelles' ('Somos Bruselas'), en la Plaza de la Bolsa de la ciudad belga en respuesta a los atentados de aeropuerto y metro, el 22 de marzo de 2016

Una bandera belga en la que se lee ‘Nous soommes Bruxelles’ (‘Somos Bruselas’), en la Plaza de la Bolsa de la ciudad belga en respuesta a los atentados de aeropuerto y metro, el 22 de marzo de 2016

16. El terrorismo. Como una de las formas fundamentales de guerra no convencional, el verdadero alcance del terrorismo internacional es otra de las piedras de toque de las falsas izquierdas. Estas tienden a adoptar la narrativa oficial según la cual los estados occidentales son los “buenos” y los terroristas son los “malos”. Como mucho reconocerán el papel que estados totalitarios aliados de Occidente como Israel, Arabia Saudí y Turquía juegan en esta guerra proxy. Pero pocos movimientos de izquierda llegarán a comprender, reconocer y denunciar que el terrorismo internacional es hoy uno de los mecanismos de dominación hollycapitalistas fundamentales, controlado de diversas maneras por las agencias de inteligencia occidentales (CIA, MI6, Mossad y otras), y utilizado en un amplio rango de operaciones que van desde la presión política y geopolítica, la desestabilización a la guerra civil, así como en atentados de bandera falsa en los propios estados que controlan el terrorismo para legitimar la implementación de estados policiales, dictaduras y en general la agenda globalista.

17. Las crisis ingenierizadas. Junto al terrorismo de estado encubierto toda una serie de fenómenos que hoy padecemos son en su mayor parte crisis híbridas, en parte espontáneas y en parte ingenierizadas. Tras la segunda guerra mundial, las guerras convencionales (hasta la de tercera generación) tienden a desaparecen y a ser sustituidas por guerras no convencionales, híbridas o asimétricas (de cuarta y quinta generación) enmascaradas detrás de estas crisis ingenierizadas de todo tipo: revoluciones de color, crisis migratorias ingenierizadas, golpes de estado encubiertos, “accidentes” tecnológicos y de transportes provocados, pandemias de laboratorio, manipulaciones climáticas, catástrofes “naturales” geoingenierizadas, etc. Lo que se echa en falta sistemáticamente en las pretendidas izquierdas es comprender y denunciar el papel que estas crisis ingenierizadas están desempeñando y seguirán haciéndolo en las próximas décadas en los mecanismos de dominación global y en la implementación del Nuevo Orden Mundial.

18. Los transgénicos. Se pueden considerar también una forma de guerra de cuarta y quinta generación, en la medida en que persiguen no solo la conquista del mercado global de alimentos, sino también la destrucción encubierta de la agricultura y la ganadería tradicionales. Pero lo que está en el trasfondo de los transgénicos es mucho más crucial, y pocos movimientos de izquierda están llegando tan lejos como para comprenderlo o reconocerlo. Y es que lo que se enmascara detrás de los organismos genéticamente modificados es la manipulación encubierta de la especie humana y, en última instancia, su transformación en ganado-mercancía.

19. El transhumanismo. Vinculado al anterior, el transhumanismo es otro de los caballos de Troya del sometimiento total del ser humano y su transformación en mercancía, en el marco de redes de inteligencia artificial y cibernéticas. La estrategia fundamental en este caso es presentarnos el transhumanismo como un “progreso” beneficioso para el hombre, en particular en el ámbito de la medicina o la asistencia en diversas actividades, pero utilizando esto como una cortina de humo para encubrir el proyecto de domesticación y control total de los cuerpos y de las mentes que esta agenda implica, mediante el uso de diversos dispositivos tales como microchips implantables y nanoparticulas inteligentes que ya invaden, controlan y manipulan nuestros órganos de manera encubierta.

20. La geoingeniería. Vinculada al resto de los temas, la geoingeniería es uno de los fenómenos más ausentes en los movimientos de falsa izquierda, y más importantes para la agenda de implementación del Nuevo Orden Mundial. Consiste en la fumigación generalizada de sustancias químicas, sintéticas y orgánicas, mediante estelas químicas o chemtrails, que generan las condiciones para proyectar ondas electromagnéticas desde estaciones tipo HAARP. Con ello puede manipularse el clima, generar sequías, inundaciones, huracanes, terremotos y maremotos, y modificar globalmente el clima. El cambio climático es un gran montaje hollycapitalista, creado en parte mediante geoingeniería, para el avance en la agenda globalista. Como decíamos, la geoingeniería permite también el control y la manipulación de las poblaciones mediante técnicas psicotrónicas, usando nanoparticulas inteligentes que invaden los cuerpos, afectan a funciones biológicas y neurológicas específicas, y contribuyen a domesticar o a instigar movimientos de masas.

21. La ingeniería social. Aunque ya hemos hablado de este tema al tratar sobre el transgenerismo, el feminismo y la violencia de género, merece la pena insistir en que la ingeniería social es uno de los mecanismos de dominación hollycapitalistas fundamentales. El frente fundamental de estas estrategias de transformación social son los medios de masas, las películas, las series, las redes sociales, pero también las instituciones culturales y educativas en las que esta agenda de manipulación y destrucción de las formas de vida tradicionales se presenta como “teoría”. Las formas de vida alternativas deben ser respetadas. Pero eso es una cosa y otra muy distinta hacer de la anomalía el paradigma.

22. El gobierno en la sombra. Las falsas izquierdas tienden a pasar por alto el papel central que las sociedades secretas, los gobiernos en la sombra, los estados profundos, las agencias de inteligencia, etc., desempeñan en la dominación global. El grado de infiltración de estas estructuras de poder en los estados, las instituciones, las iglesias, y en general las distintas organizaciones sociales, es fundamental para comprender como funciona el mundo. Como decíamos, pocos movimientos pretendidamente de izquierdas comprenden o quieren comprender que los mecanismos de dominación y de transformación hollycapitalistas dependen de estas estructuras ocultas, que operan detrás de las estructuras visibles del sistema, desde el secretismo, la amoralidad, la alegalidad, la impunidad y la criminalidad, al servicio del proyecto globalista.

23. El Nuevo Orden Mundial. Esta es otra de las piedras de toque para reconocer los falsos movimientos de izquierda. El Nuevo Orden Mundial es el objetivo en el que confluyen las distintas agendas de los distintos ámbitos y a las distintas escalas. Se trata de un proceso de largo alcance, que se remonta al menos a la Ilustración, y que supone la instauración progresiva y continua, pero también escalonada, de este gobierno mundial, mediante la instigación de revoluciones de un signo y de otro, de guerras, el control de mecanismos mercantiles, financieros y monetarios, la ingenierización de shocks de todo tipo, etc.

24. El comunismo. En relación con la agenda secular del Nuevo Orden Mundial, como es evidente las falsas izquierdas no sabrán o no reconocerán que el comunismo ha sido en parte un fenómeno instigado por las sociedades secretas atlantistas-sionistas para catalizar conflictos mundiales, justificar la carrera armamentística, destruir culturas tradicionales milenarias como la rusa y la china, homogeneizar su nivel de desarrollo con el occidental. De hecho todo el izquierdismo en general puede ser interpretado como un fenómeno de disidencia controlada y de recuperación por parte de estas élites.

Brad Pitt en 'Malditos Bastardos'.

Brad Pitt en ‘Malditos Bastardos’.

25. El nazismo y el antisemitismo. La demonización del nazismo es otra de las estrategias del imperio hollycapitalista para, asociándola a él, descalificar cualquier iniciativa de soberanía nacional que suponga una alternativa real al globalismo, basada en valores verdaderamente anti-hollycapitalistas, esto es, valores tradicionales, identitarios, raciales, espirituales, religiosos; en suma, valores propios de seres colectivos encarnados. Pocos movimientos de izquierda reconocerán que las élites atlantistas-sionistas instigaron tanto la revolución bolchevique como el nazismo alemán para desencadenar la segunda guerra mundial y resolver la crisis de 1929. La victimización de los judíos, las manipulaciones históricas y mediáticas de su genocidio, el abuso del concepto de antisemitismo, las leyes de excepción que los protegen, el poder desmedido de los grupos de presión sionistas, la proporción desmedida de sionistas en la política, la economía, la cultura y el espectáculo, el papel central de Israel en la geopolítica mundial, etc., son todos elementos fundamentales para comprender cómo funciona el imperio atlantista-sionista y elusiones habituales en los falsos movimientos de izquierda, a menudo financiados por entidades sionistas.

26. La religiosidad. Ya hemos avanzado que que el hollycapitalismo no es solo un sistema económico o político sino también una religión en toda regla, pero que se enmascara detrás de un supuesto secularismo. Los mecanismos de dominación hollycapitalistas fundamentales, los atentados terroristas de bandera falsa, las catástrofes “naturales” geoingenierizadas, las pandemias de laboratorio, las campañas mediáticas de ingeniería social, los mecanismos de manipulación hollywoodense en todos los ámbitos, no pueden comprenderse en todo su alcance si no es como rituales religiosos hierogámicos y sacrificiales orquestados por las sociedades secretas atlantistas-sionistas que atesoran este conocimiento desde hace milenios, al margen de los mecanismos de adoctrinamiento de las instituciones oficiales.

27. La exopolítica. Por último, el tema más tabú, más desconocido, más resbaladizo, en el que pocos se atreven a adentrarse, es el de la interacción de la raza humana con otras razas o entidades alienígenas o extraterrestres. El tema es más político de lo que parece a primera vista en la medida en que estas entidades alienígenas o extraterrestres estarían influyendo decididamente en los desarrollos humanos. Este tema podría ser utilizado también como una coartada para crear un evento de bandera falsa de gran alcance que sirviese para manipular a las masas de cara a la implementación del Nuevo Orden Mundial.

*Investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra “El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses”.


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Greta Thunberg, la niña medio loca que utiliza la mafia pogre para sus negocios ecologistas

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Alguien quiso que esta adolescente con gesto maligno fuese una fuente de inspiración para muchos. Nadie sin un poder descomunal habría sido capaz de convertir a Greta Thunberg en un icono planetario. Lo grotesco es toda esta pantomina, del mundo a los pies de una niña, una niña desagradable, repelente, que ni estudia ni trabaja ni hace nada salvo viajar por todo el mundo, leyendo discursos de la Open Society, aclamada por milllonarios malignlos y las meretrices mediáticas de Soros.

La repelente niña sorista del exorcista cumple una fución vital para el NOM: preparar el terreno para nuevos controles e impuestos ecologistas y para que no se hable de la geoingeniería/chemtrails.

El fenómeno sociológico construido alrededor de esta niña ha involucrado a lobistas verdes, relaciones públicas, eco-académicos y un grupo de expertos fundado por una rica ex ministra socialdemócrata de Suecia vinculada con las compañías de energía del país. Estas compañías se están preparando para la mayor bonanza de contratos gubernamentales de la historia: la ecologización de las economías occidentales. Greta, lo sepan o no ella y sus padres, es la cara de su estrategia política. Pero a sus padres les da igual: son dos golfos oportunistas ávidos de fama y de dinero, dos exponentes carroñeros del basurero moral en el que se ha convertido Suecia, que ha pasado de país a retrete en menos de 40 años.

Cuando Greta Thunberg llevó a cabo su famosa huelga escolar junto al parlamento sueco, el 20 de agosto de 2018, pasaba por la calle el fundador de la plataforma We Don’t Have Time, Ingmar Rentzhog. Minutos más tarde, subía a su página de Facebook una imagen de la joven y el rostro de la activista y su mensaje comenzó a copar los principales tabloides del mundo. En un primer momento, Rentzhog comentó que vio a Greta «por casualidad», aunque finalmente admitió que había conocido a la joven activista una semana antes y que fue él mismo fue quien la animó a manifestarse. Eso quiere decir que existen grandes empresarios detrás de ella. Es evidente que las grandes empresas no quieren perder su poder y se subirán a discursos ecologistas siempre que no critiquen el crecimiento desmesurado o que esas empresas pongan sus intereses económicos por encima del interés de toda la humanidad.

Greta Thunberg es la representación perceptible de un Occidente enlodado por el discurso progresista, la patología más grave y destructiva que haya conocido nunca el hombre. Y con rasgos tan contradictorios como criticar a Trump y al alcalde de Madrid por su supuesta falta de compromiso ecológico, mientras tu mujer hace anuncios de cruceros. El pasado año, los cruceros emitieron 10 veces más dióxido de azufre (SOX) alrededor de las costas europeas que el total de los 260 millones de coches de Europa. Y en el caso de la compañía que anuncia la mujer de Javier Bardem, lo superó en cuatro veces.

En la actual sociedad moldeada por la mafia progresista, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, debemos recelar y tomar como malo lo que ellos poponen como bueno. Y sobre todo si lo asocian a la imagen de una adolescente medio loca y al servicio de los objetivos globales de los peores bichos del planeta.


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A Fondo

Cartas desde Colombia: Vox versus PP (Democracia Show)

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Carlos Arturo Calderón Muñoz.– No encontré mejor forma para nombrar este texto que plagiarle un título a Joaquín Bochaca. Porque la verdad, es la mejor manera de describir la situación de la política occidental y si nuestros líderes no se molestan en desarrollar conceptos trascendentes ¿por qué debería hacerlo yo?

A mediados de 2015 el coautor de The Art of the Deal, libro que le recomiendo a cualquiera que se quiera meter en el mundo de los negocios, amenazó con renovar su casa y mandarle la cuenta a nuestros hermanos hispano-aztecas. El caos mediático que causó lo impulsó a rajar de veteranos de guerra, buscar el encarcelamiento de la mujer del saxofonista violador, auditar la FED, cobrarles a los saudíes su sociedad con demoliciones bin Laden, cargarse los tratados de comercio que crean esclavos en el tercer mundo y desempleo en el primero, dejar de estar invadiendo países, buscar la paz con los rusos y si quedaba tiempo, enchinarse el pelo. Todo bajo un bellísimo slogan publicitario: “Let’s Make America Great Again”.

Como que nadie leyó su libro antes de ser presidente, incluyéndome, porque parece que no notaron que la campaña presidencial fue un calco exacto de su manual de ventas. Durante los años 80 Donald Trump se convirtió en el maestro del caos; crear tanto berraco ruido que nadie se diera cuenta de sus avances.

Amante de la tele y las revistas, se peleó hasta con la mamá del perro, incluido el alcalde de New York, para hacerse publicidad gratuita, mostrando problemas de los que sólo él podría ser la solución. Algo perfecto para hacer plata, pero no tanto para construir naciones. Para empezar, habría que preguntarse, antes de hacerla grande de nuevo ¿Qué carajos es América?; obviamente es un continente, por más que los gringos digan que sólo es su país, pero asumiendo que se refiere a la masa territorial norteamericana, ¿Qué carajos es América?

Pues ni idea, Trump nunca ha dicho que cree que es y eso ha resultado letal para sus propósitos, porque a pesar de haber tomado algunas decisiones correctas, nunca logra mantener su norte, es errático.

Gracias a no saber qué es lo que se supone que tiene que hacer grande de nuevo, ha continuado las guerras de sus antecesores, la deuda externa se ha hecho más grande que nunca, se la tiene al rojo a los iraníes por ser promotores del terrorismo, pero sus amigos saudíes pueden descuartizar periodistas o destruir Yemen y ni se entera. Israel sigue exterminando palestinos, sirios y negros mientras financia al Daesh y no le importa.

¡Pues debería importarle! no tanto porque sus hijos se revuelquen con hebreos, sino porque las organizaciones que defienden el racismo genocida más inhumano en Israel son las mismas que le prohíben a Europa y Norte América protegerse. La ADL es escudera inquebrantable de los muros de Israel, pero pelea con uñas y dientes contra la idea de poner una cerquita en la frontera gringa; obviamente la ADL es super amiga de Jared Kushner y es a este simpático jovenzuelo, a quien Trump encarga construir el muro. Trump no ha tocado a la FED, se convirtió, según las palabras de Tulsi Gabbard, en la perra de los saudíes, está mandando a miles de jóvenes estadounidenses a morir por los intereses de Israel y literalmente está apoyando el genocidio de los blancos.

¿Perdón? Sí, lo que dije, Trump ha declarado hasta la saciedad que quiere traer más inmigrantes que nunca en la historia, pero quiere hacerlo de manera legal. Claro, porque el hecho de que la esclavitud fuera legal la hacía buena, o que sea legal descuartizar un niño en el vientre de sus madre lo hace bueno, o que los métodos que China usa para exterminar tibetanos y uigures sean buenos porque son legales (Me importa un higo que los uigures sean musulmanes, el genocidio está mal sin importar quien sea la víctima, habla pestes de nosotros que nos alegremos por el exterminio de un pueblo porque nos cae gordo).

Pues bueno, arrebatarle el país a quienes lo construyeron está bien, que se conviertan en minoría en su propia nación y su forma de vida se vea destruida de forma irreversible está bien. Está bien porque es legal, está bien porque Trump quiere traer inmigrantes para que impulsen la economía y aporten a la seguridad social; está bien que en pocas décadas los blancos hayan desaparecido; está bien porque es legal y son blancos, así que se pueden joder. Si estuviéramos hablando de llenar con gente de todo el mundo un territorio indígena, habría un escándalo global, porque estaríamos llevando al borde de la extinción las tradiciones culturales de una etnia. Y estoy de acuerdo, los indígenas de todo el mundo, sean emberá o hebreos tiene el derecho a existir como les dé la gana en sus territorios.

Si Trump supiera que es “América”, no usaría Twitter como una fábrica de titulares de prensa; tendría una cosmovisión trascendental de la existencia y de cómo la política debe adaptarse al servicio de esta. Si la tuviera, sabría que su América no la construyeron los indios, los chinos, los etíopes, los españoles, ni los deals. La construyó un sustrato racial, mayoritariamente protestante, compuesto por pueblos blancos de corte anglosajón y germánico. Si la protección de este núcleo, que fue más del 90% de la población hasta los años 60 del siglo XX, implica perder plata, ¡pues se pierde! Nunca debe subordinarse un pueblo a la economía, la economía debe estar al servicio de los pueblos. Pues bien, aumentará artificialmente el PIB por algunos años con la llegada de contribuyentes, luego colapsará la columna vertebral de la nación y los grupos raciales que queden se pelearán por los despojos. No importa, después de la presidencia retomará la popularidad farandulera de El Aprendiz y que se joda América ¡Buena esa, traidor!

Mientras tanto, en algún lugar de Madrid, se da la pelea final por la supervivencia de España. El PP, por no apoyar a VOX, traiciona a la patria, entregándole a los comunistas un escaño en la mesa del congreso ¿O VOX prefiere su supervivencia política en vez de pactar con el PP? Depende de a quién se le pregunte.

En este caso en particular debo darle el 100% de la razón técnica a VOX, le propusieron sacrificar sus votos para darle un puesto a Ciudadanos y así tener un frente común. Pues digo, VOX tiene 52 diputados y Ciudadanos 10, hace unos meses Ciudadanos tenía 57 y VOX 24 y no pareció que el PP, o cualquiera, intentara forzar a Ciudadanos para darle escaños a VOX.

¿Por qué VOX debería sacrificar la voluntad de sus votantes para apoyar un partido sin posibilidades? El PP dice que los de Santi prefirieron darle campo a la izquierda antes que apoyar a un partido constitucionalista como Ciudadanos, pero la verdad, es que con una fuerza tan exigua los naranjas no debían estar con pretensiones. Debieron tomar ejemplo de sus enemigos políticos, los de ERC pusieron sus escaños, 3 más que los que logró Rivera, al servicio de Podemos, votaron por quien dispusieran los morados para bloquear a VOX. Si realmente les importa la idea que tienen de España, los de Ciudadanos debieron poner su fuerza al servicio del PP y VOX.

Igual, Casado no debió pedirle a Abascal que se mutilara y luego, después del natural rechazo, ir a proponerle a Sánchez una triquiñuela para dejar afuera a los verdes. Por su parte, VOX debe poner los pies en la tierra y aprender de los errores de Podemos, Iglesias tenía más de 70 escaños a su servicio, entre los suyos y los de sus aliados, cuando quiso chantajear a Sánchez con cuatro ministerios para formar gobierno. Y mírenlos ahora, como vasallos del PSOE, cayendo en picada y sólo salvándose de una muerte política porque los de la derecha están entretenidos sacándose los ojos entre ellos. Es cierto que los 3.6 millones de votos de VOX son algo significativo y se deben respetar, pero el PP sacó más de 5 millones y el PSOE estuvo cerca de los 7 millones, así que ubíquense.

Sin embargo, dije que le doy la razón técnica a VOX y no la razón, a secas, porque me tiene sin cuidado con cuantos escaños se queda cada sigla en la mesa del Congreso. Lo que realmente me importa es: ¿Qué carajos es España? PP y VOX se la pasan mareando la perdiz día y noche con España esto, España aquello, se va a acabar España, hay que proteger España de los rojos, ¡Viva España! Me cago en Espa… no, esperen, esos son los otros, pero da igual ¿Qué es España? ¿Qué es lo que defienden? ¿Realmente tienen una concepción trascendente de lo que España significa? ¿O es sólo un slogan corporativo más con el que igual se vende una Coca Cola o a Trump? ¿Con qué derecho usan el nombre de mi madre para pelearse por una asignación adicional en el presupuesto?

En septiembre de 2015, en la festividad de la Mercé, los representantes de ERC y PP se enfrentaron en una ¡guerra!… de banderas. Como los separatistas sacaron una estelada en el ayuntamiento, los guerreros del PP sacaron una rojigualda y se las mostraron mutuamente con rabia (Cuidado matan a alguien con tanta testosterona). Obviamente los del PP defendían España, porque hay que mantener las fronteras, la vida y la propiedad de los españoles.

Tanto como la defendió José María Aznar, quien no tuvo problema en pegarse una escapadita de fin de semana por el Majestic para formar gobierno con los separatistas de CiU y luego con los de EAJ-PNV y CC. Obvio se alió con el diablo por un bien mayor, meter a España en el euro, arrebatarle su soberanía monetaria para regalársela a Bruselas. Y ya que había entregado la plata, ¡que hijuemadre!, también las armas; Aznar terminó de integrar a España en la OTAN, obsequiándole sus intereses geopolíticos al capricho de Washington, es decir, de Tel Aviv.

Y ya entrados en gastos, remató cuanta empresa pública había, como ENDESA, por fracciones del costo real, dio inicio a la burbuja especulativa que le estalló a Mr Bean, potenciando los Fondos Estructurales de la UE y las bajadas de tasas de interés y… Abrió las puertas de España de par en par para que llegara todo el que le diera la gana. El cuentico de “vienen a pagarnos las pensiones” lo inició el PP, lo inició Aznar, quien sin control alguno dejó entrar miles y miles de islamistas radicales. Fue tan evidente la invasión mora que, en 2011, cuando el exlíder del PP quiso hacerse el desentendido con el problema, Artur Mas, que no dije Blas Piñar, ¡Artur Mas! Le sacó en cara que él había sido el pirómano que había abierto las puertas de la inmigración; todo porque según el PP, el país se iba a convertir en una potencia económica mundial si traía al morito Juan y sus 33 esposas (¡Viva el Fary!). Ese día Artur fue más español que el chorizo.

Para rematar, se hizo el marica con el atentado de falsa bandera que mató a 193 hermanos españoles y dejó heridos a otros 2000, el 11 de marzo de 2004. Para no afectar sus resultados electorales dijo que fue ETA, porque decir que habían sido yihadistas le hubiera jugado en contra en las elecciones y peor aún, decir que fueron yihadistas financiados por los mismos conglomerados de inteligencia que hicieron los atentados del 9/11 en Nueva York, hubiera sido suicidio. Como los españoles no querían estar metidos en Irak, el globalismo, desde su sede en Washington, les envió un regalito, para así justificar la ocupación de la heredera de Mesopotamia. Aun así, Aznar tiene el descaro de hacer homenajes en los aniversarios de los atentados. No señor Aznar, ‘Jueves’, de la Oreja de Van Gogh, es un homenaje, lo suyo es traición.

Por supuesto, después de tantas afrentas del PP, la gente se cansó y se pasó a VOX. Porque por supuesto que VOX es la solución al PP, a diferencia de Casado, a Santi sí le importa España. Por ejemplo, en vez de hacer como Alberto Fernández Díaz, del PP, que agitó la bandera española en la guerra esa que les conté de 2015, lo que Santiago Abascal hace en sus mítines es… Agitar la bandera española, miles de banderitas rojigualdas moviéndose al son de pasodobles (O una canción plagiada a Juanes, ‘A Vox le Pido’) mientras que defiende España.

Pero esperen, Santiago Abacal estuvo 20 años en el PP y nunca pareció molestarse por las travesuras de Aznar, de hecho, además de Santi, muchos de los fundadores de VOX vienen del PP o fueron cercanísimos a Aznar. Alejo Vidal Quadras-Roca, José Luis González Quiróz o Ana Velazco Vidal Abarca, han estado en las altas esferas del Partido Popular o directamente le susurraron al oído al José María. Eso sin contar que Ignacio Camuñas ha sido parte del Bilderberg o que Iván Espinosa de los Monteros, es heredero de un clan económico que se ha beneficiado con el desguace de España.

Nunca, pero nunca, alguno de estos se le paró en la raya al presidente de gobierno y le recriminó por estar destruyendo la nación. Fueron eurodiputados, presidentes regionales, concejales, delegados, asesores directos e incluso amigos personales del mismísimo Aznar y ninguno alzó la voz. El patrioterismo les entró cuando fundaron VOX, cuando no hubo cama pa tanta gente en el PP, montaron chiringuito aparte y les entraron los principios nivel Torrente; esos de gritar ¡Viva España! mientras se le subarrienda un apartamento a 100 ilegales. Bueno, para ser justos, Vidal-Quadras sí se cabreó con Aznar, pero no por amor a España, sino porque en el trato con Pujol, en el Majestic, perdió su cargo en Cataluña, pero se le pasó cuando lo pusieron de Eurodiputado.

VOX es joven, así que no puedo hacer un memorial estilo PP, pero a la velocidad que llevan no me extrañaría que, de llegar al gobierno, fueran tan traidores que hicieran ver a Aznar como si fuera Franco. A las pruebas me remito, para apoyar las coaliciones de PP y Ciudadanos en Andalucía, Murcia y Madrid, no tuvieron problema alguno en echar por la borda todos sus principios. Hablaron de enfrentarse a la ley de violencia de género, las leyes pro LGTBIQ, de construir un muro en Andalucía, de deportar ilegales, quitarles subsidios a los MENAS, enfrentarse al radicalismo islámico etc. Como en esas coaliciones era débiles, y lo que les interesa es ser parte del gobierno, para cobrar, obvio, no hicieron nada, no presionaron en lo más mínimo, renunciaron a todo y cedieron a todas las exigencias del binomio PP-Ciudadanos.

Ahora, que están discutiendo cuotas de dieta burocrática, y que tienen más poder, ya no negocian, que se joda Ciudadanos, lo quieren todo para ellos o nada. No estaban peleando los puestos en la mesa del Congreso por alguna de las razones del párrafo anterior, no. Simplemente, usando España como slogan, hablan de combatir a la izquierda y etc. Tomando en cuenta que pudieron empezar con eso de defender los principios meses atrás, al formar gobierno en las municipales, se ve sospechosa su molestia con el PP justo ahorita.

Puede que los esté juzgando mal, es probable, o puede que eso sea lo que la evidencia sugiere. Porque, así como Aznar le regaló la soberanía monetaria, política y militar a los globalistas, los miembros de VOX han ido a Nueva York y Londres a encontrarse con los dueños de la finanza. La única razón por la que un líder identitario debería reunirse con los amos de la City sería para decirles que España es blanca, católica, heredera del mundo grecorromano y defensora incansable de la civilización occidental. España no se va a doblegar a los intereses del sanedrín, la Yihad, Washington, Bruselas, los masones, la banca o China. España es para los españoles y si no les gusta pues nos damos plomo por 8 siglos.

Pero no, fueron a la City a decirles a los banqueros que ellos creen en la constitución, en la UE, en la OTAN y hasta en el Black Friday. Fueron a calmar los ánimos y mostrar que son parte del mismo equipo, el equipo PP en este caso, pero en un sentido más amplio, el equipo globalista. Junto a PSOE o separatistas, el equipo antiespañol.

Igual que con Trump, España se defiende, a menos que eso sea malo para la economía. Eso significa que está mal llenar España de moros, pero no hay problema si son suramericanos, no importa que no compartan sangre, que quieran recuperar el supuesto oro robado o que vayan a vivir de la seguridad social. Siempre y cuando agiten la banderita esa son españoles. Si vienen legalmente son españoles.

Abascal, como Aznar, entiende que España es lo que la especulación financiera diga que es. ¿Y qué es España? En serio lectores ¿Qué es? Trump y Abascal cargan contra el aborto, defienden la bandera y medio dicen cualquier cosa que le guste a su base conservadora. Trump prostituyó el concepto de América para reducirlo a una frase pegajosa que pueda ser utilizada en un reality; quiere rating, números, un culto a su personalidad. Le importa un carajo la sangre y por lo tanto el espíritu de lo que su pueblo representa. Abascal tiene menos plata y no creo que una actriz porno vaya a presumir en televisión nacional que se lo folló. Pero, guardando las proporciones, quiere vender un espectáculo, ser el que ame más a España, el que más bese el escudo, el que más toreo ve, que importa si para él un español puede ser cualquiera, así se parezca a Shaka Zulú.

La trascendencia implica deshacerse de lo temporal. Dirán que en AD rajamos de VOX, pero no proponemos, que VOX es lo único que sirve en este momento, el mal menor. No es cierto, Óscar Bermán lleva años defendiendo a España en la Cataluña profunda; Josep Anglada creó PXC y después de que el sistema la destruyó, por ponerse peligrosa, hizo SOMI y, mi favorito, Democracia Nacional, lleva décadas defendiendo las propuestas cosméticas que VOX usa ahora y más importante aún, la sangre blanca, europea e ibérica del pueblo español. Los delfines no pueden construir represas como los castores, no importa que tan inteligentes sean. No importa que tan inteligentes sean los japoneses o fuertes los negros, sólo los españoles, es decir, los blancos descendientes de grecorromanos, iberos, celtas y visigodos, pueden construir España.

Vótenle a DN así sólo saque 1000 papeletas en toda España, vótenle así sea para Eurovisión o Miss Universo. Es irrelevante si son derrotados una y mil veces, lo que ha de durar una eternidad debe tardar una eternidad en construirse. España no existe por la mesa del Congreso, ni por la polémica del telediario.

España es la materialización de una sangre cuya esencia es creer que el amor no engendra cobardes y que escoge para su propia gloria la senda más angosta y difícil. Una bandera, es un símbolo que representa la transversalidad de una cosmovisión, puede ser la cruz de borgoña o la rojigualda, es irrelevante, siempre y cuando el que la porte vea en ella, sienta en ella, la conexión inquebrantable que le une con todos los que le precedieron y los que están por nacer. Mientras ese sea el arquetipo que impulse a un individuo, será sin duda alguna el Quijote de la Mancha. Si lo único que entiende de su sangre es rendirle culto a una forma, agitando una bandera porque sí, es Torrente.

Desde Colombia


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