Entrevista del periodista francés Olivier Bault a la eurodiputada española Margarita de la Pisa de VOX (grupo ECR), miembro de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género.

El 25 de marzo intervino en una sesión de dos comisiones del Parlamento Europeo organizada por los dos presidentes socialistas de esas comisiones para atacar a las asociaciones provida. Como miembro de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM) defendió el derecho a la vida y el trabajo de los provida. ¿Había otros diputados o invitados para defender la vida? El European Center for Law and Justice (ECLJ), que fue objeto de acusaciones por parte de la izquierda en este debate, se quejó de que no le permitieron estar presente al contrario que a las organizaciones vinculadas a Planned Parenthood.

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Sí, Grégor Puppinck, el director de la ECLJ, escribió a la secretaría y a todos los miembros de la comisión FEMM para poder participar, porque quería que hubiera un contrapeso a los demás oradores, pero no le hicieron caso. También nosotros propusimos ponentes y fuimos ignorados. Queríamos que hubiera una pluralidad, pero tampoco quisieron considerar nuestras sugerencias.

¿Cómo es posible esa situación? ¿En el Parlamento Europeo no se debate escuchando a todas las partes?

La realidad es que en el Parlamento Europeo cada vez más hay una visión única impuesta por la mayoría. Yo creo que en las batallas en las que suelo participar, que son la ideología de género y el aborto, les parece que la única versión que corresponde a la verdad es la suya. Al punto que, como yo denunciaba el otro día, les parece que las asociaciones provida van contra los derechos humanos. El derecho a la vida ya no parece ser un derecho inalienable. Se considera incluso el derecho al aborto como un derecho humano y no sólo eso: el derecho a defender la maternidad, a defender a la mujer embarazada, se considera que agrede la libertad de la mujer, que va en contra de la salud sexual y reproductiva de la mujer. Son todas interpretaciones que hacen ellos, que van en contra de los verdaderos derechos humanos. Han llegado al punto en que creen que pueden incluso condenarnos y pueden negar nuestra versión diciendo que no responde a la ley, que no responde a los derechos humanos. Es muy grave porque esto va en contra de la libertad de expresión. Es un veredicto sobre cómo es nuestro pensamiento, sobre nuestras creencias. Y no solamente eso, sino que nos deja fuera a los diputados de poder ejercer nuestra función política, de defender unas ideas, porque consideran que la actitud moral buena es apoyar el aborto y que nuestra versión, que es defender la vida y a la mujer embarazada, es moralmente indefendible.

Para que haya la mayoría necesaria para excluir a los oponentes del aborto del debate en el Parlamento Europeo, es necesario que el Partido Popular Europeo, el PPE, apoye a la izquierda, ¿no?

Sí. Con respecto a esa audiencia en la Comisión de Mujer y en la Comisión de Injerencias, que fueron las dos comisiones que participaron, ocurre lo siguiente: no hay una presencia activa del PPE. Lo que hacen es que no participan. Y si participan, lo hacen para apoyar el aborto. Entonces solamente se han encontrado con la oposición de los grupos I&D y ECR. Y a veces incluso no es tan fuerte esa oposición porque el tema del aborto, el tema de la vida, es un tema que de alguna manera intentan evitar. Muchos diputados, por presión política en sus países, prefieren no manifestarse demasiado en estas cuestiones. Yo tengo la suerte de que en España VOX tiene clarísima su posición frente al aborto y a mí me permite de poder encargarme de esa misión maravillosa de defender la vida. No me imaginaría que fuera de otra manera porque creo que no existe misión más importante que la de defender al no nacido, a la mujer embarazada. No hay nada más feo y más triste que no veamos la belleza que esto supone. Creo que esta sociedad en la que estamos viviendo tiene una sombra, una nube encima de falta de esperanza, por apoyar políticas y leyes que realmente van en contra de los derechos humanos.

¿Se puede decir de los polacos del PiS que en materia de aborto defienden la misma posición que VOX en el Parlamento Europeo?

Sí, el PiS tiene una posición muy clara en defensa de la vida. De hecho, gracias a la posición fuerte de Polonia con respecto a las sentencias de su Tribunal Constitucional, es un país clave. Yo diría incluso que Polonia es la última esperanza que tenemos en Europa. Si Polonia no mantuviera frente al aborto esta posición clara y firme, realmente no habría ningún país en Europa que lo hiciera. En España por ejemplo tenemos leyes del aborto tremendas, que han empeorado con el gobierno de izquierda y siguen empeorando.  El gobierno polaco quizás no tiene tan clara la oposición a la ideología de género. Nosotros de VOX hacemos un ataque más frontal porque vivimos en un ambiente ya enrarecido y transformado por una ley de violencia de género que está en España desde el 2004. Y hemos visto las consecuencias de algo que parece ingenuo y que parece que va a apoyar a la mujer y las consecuencias dramáticas que tiene en nuestra sociedad. En este sentido empujamos a Polonia para hacerles entender la dimensión del problema de la ideología de género. En Polonia tienen un ambiente protegido todavía, pero sin querer están avanzando en la misma dirección que avanzó España hace unos años.

En una reciente entrevista en Radio Ya dijo que la situación de Polonia hoy es la misma que la de España hace quince años. ¿Qué debería hacer a su juicio la derecha polaca para no repetir los errores de la derecha española? 

Realmente oponerse. Lo que pasa es que muchas veces se acepta la agenda de la izquierda. Como son tan agresivos y sus supuestos valores están siempre envueltos en papel de regalo de objetivos preciosos, y como no es popular no apoyar esos objetivos, a veces se les apoya a medias o no se hace el esfuerzo de desmontar una narrativa para no ser atacados en un primer momento. Pero hay que darse cuenta de que este ataque se va a recibir antes o después, como les está pasando a los polacos con el aborto. Por dejar el tema del aborto un poquito de lado no han evitado el ataque de Europa hacia la soberanía polaca. Lo mismo va a pasar con el tema de la ideología de género. Al dejar que avance un poco, están contribuyendo. La maldad y la perversidad de la ideología de género es difícil de ver en un primer momento. Pero es un ataque a la identidad de la persona, no sólo de la mujer. Es un concepto confuso que a veces se refiere a apoyar a la mujer y otras veces desdibuja la identidad sexual de las personas. Los polacos han de ser muy tajantes a la hora de no incluir la agenda de la izquierda en la agenda de Polonia. Porque si lo hacen aunque sea un poquito, parece que esa agenda no avanza, pero sí lo hace. Es mejor atajar el problema cuando es más pequeño, porque luego se siendo más grande. La agenda de la izquierda avanza y va a ser cada vez más difícil pararla. Prevalece por la configuración del Parlamento. La agenda de la izquierda, que es también la agenda globalista medioambiental, viene acompañada de objetivos sociales que parecen muy bonitos pero luego van unidos a una reducción de las libertades, con una intromisión en la vida de las personas y en los soberanismos. El problema es que en el Parlamento Europeo el PPE está apoyando esa agenda. El giro del PPE hacia la izquierda hace que prácticamente sean un bloque que apoyan lo mismo.

¿Por qué debate el Parlamento Europeo el aborto y prepara una nueva resolución a favor del aborto libre en todos los estados miembros cuando la Unión Europea no tiene competencia en esa materia? ¿El Parlamento Europeo no respeta los tratados y el estado de derecho?

Sí, yo creo que esto es lo más grave. El Parlamento Europeo está utilizando el tema del aborto para avanzar hacia una intromisión en la soberanía de las naciones. Hay un documento en la Comisión FEMM que va a ser votado el 19 de abril que es sobre los derechos reproductivos y la salud sexual y reproductiva, donde se afirma de manera categórica que el aborto es un derecho humano. Entonces entienden que la salud y los derechos sexuales y productivos sí que son una competencia nacional, pero hablan de una regulación internacional que en realidad no existe, inventándose un poder superior al de los estados y de la Unión Europea. Por eso, los derechos humanos en Europa están perdiendo su esencia que es proteger la dignidad de la persona y la libertad, porque están inventando unos nuevos derechos humanos a los que dan categoría de ley supranacional, una supra-Europa también, con los que vienen a ejercer un poder sobre todos. En este caso la excusa es el aborto pero lo van a hacer en todas las áreas. Por ejemplo, también se habla ya de poner en cuestión la libertad religiosa y de conciencia porque consideran que la libertad religiosa es contraria a la ideología de género. En el 2013 ya hubo un documento así sobre los derechos sexuales y reproductivos, el informe Estrela, que se paró por el tema de la subsidiaridad. No se veía oportuno que la Unión Europea, que no tenía competencia, tomara posición en este asunto. Pero ahora han vuelto al ataque. Como no han conseguido cambiar los tratados han ido cambiando la jurisprudencia y han ido creando agencias internacionales que son supuestamente independientes, pero que evidentemente no son democráticas, como la agencia de derechos fundamentales (FRA). Esas agencias tienen poder de dar veredictos o de marcar las líneas morales de Europa. Frente a los valores europeos basados en el cristianismo, ellos hablan de nuevos valores europeos, y por eso ahora hay dos versiones de Europa. En la nueva versión los derechos humanos no proceden ya del derecho natural, lo que está desconfigurando los sistemas jurídicos de los países miembros.

Y por eso estoy buscando en el Parlamento Europeo el apoyo de personas que no son necesariamente provida, porque no se trata únicamente del aborto sino de borrar lo que hemos sido hasta ahora para crear este nuevo orden, esta nueva razón, esta nueva lógica, que no sabemos realmente a donde nos va a llevar.

¿No le parece que el nuevo mecanismo que va a condicionar los fondos europeos al respeto del estado de derecho y de los valores europeos será muy útil para que la Unión Europea pueda imponer a todos los estados miembros esa agenda ideológica de la izquierda europea?

Exacto. Esta nueva moral va a ser impuesta. Se va a castigar a quien no la siga realmente. Eso me parece muy claro en el caso de Polonia. Si no acepta una legislación proaborto, se le va a impedir acceder a esos fondos. Habrá un chantaje tremendo. Pero yo le pido a Polonia que se mantenga firme. La manera como están yendo contra Polonia, de un modo tan agresivo, por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el aborto eugenésico muestra muy bien el espíritu de esta nueva Europa. Esta nueva agenda ideológica es contraria a los valores fundacionales de Europa que defiende Polonia. Polonia parece ser ahora mismo el último soldado en esta defensa, pero yo espero que nos unamos cada vez más diputados. Tengo esperanzas con la salida del Fidesz del PPE que ha dejado claro lo que podemos esperar de ese grupo. Los húngaros han intentado cambiarlo desde dentro, han perdido la esperanza y han entendido que hay un nuevo camino. Ese nuevo camino espero que nos haga unirnos a todos los diputados, que no somos pocos, que tenemos esa inquietud de hacer resurgir una Europa basada en los valores occidentales cristianos. Creo que es un momento muy importante para Europa porque la batalla no solamente no está perdida sino que empieza.