Sociedad
El coronavirus agudiza la insostenibilidad del sistema de pensiones español, según un estudio
El sistema de pensiones español es «insostenible», con un déficit anual recurrente agudizado por los efectos del Covid-19 y una deuda que ronda los 100.000 millones de euros en 2020, según un estudio de la escuela de negocios EAE. Según Juan Carlos Higueras, autor de «La jubilación de nuestro sistema de pensiones. Hacia un modelo sostenible para el período 2020-2050», el actual sistema de pensiones «tiene fecha de caducidad, no es sostenible y no permitirá ofrecer pensiones suficientes y dignas para los jubilados que están por llegar».
El estudio recoge que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha situado el número de afiliados durante abril en 18.396.362 personas, con una disminución de 865.274 trabajadores.
Además, se calcula que a lo largo de 2020 habrá una caída importante en las cotizaciones sociales debido al menor número de afiliaciones y a la reducción en las cotizaciones de los más de 3,5 millones de trabajadores afectados por los ERTE.
Según EAE, antes de la pandemia se preveía un déficit del -1,3% en la Seguridad Social para 2020, que ahora se estima en el -5% para este año y del -3,1% sobre el PIB en 2021, en el mejor de los escenarios, y del -6,1% y -3,9%, respectivamente, en el caso más adverso. Higueras ha explicado que la Seguridad Social afronta 2020 con un déficit estructural que es posible que aumente dada la desaceleración económica prevista.
«A corto plazo, la única alternativa realista es seguir endeudándose con el Estado hasta que se lleve a cabo una reforma integral del sistema de la Seguridad Social», ha asegurado.
A finales de 2019 había 9,801 millones de pensiones y 8,897 millones de pensionistas, con una tasa media de creación anual del 1,1, lo que implica un aumento en cada uno de los conceptos superior a los 100.000 anuales.
Los datos de abril de 2020 han mostrado un «cambio puntual de tendencia», tanto en el número de pensiones, que respecto a finales de 2019 han caído en 46.879, como de pensionistas, que han bajado en 41.906 debido a la pandemia de la COVID-19.
El informe apunta que actualmente hay en España tres personas en edad de jubilación por cada 10 en edad de trabajar, mientras que en 2050 habrá un jubilado por 1,72 personas en edad de trabajar.
El estudio avisa de la necesidad de acometer una «reforma integral del sistema» y cambios estructurales en la economía española para darle soporte, así como de educar y concienciar a las ciudadanos en la necesidad de ahorrar desde jóvenes.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
