España
El Gobierno desconoce quién está detrás del movimiento independentista que promovió la toma del aeropuerto del Prat
Los servicios de información españoles fueron incapaces de encontrar las urnas que llegaron a los colegios electorales catalanes durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y ahora muestran la misma incapacidad para descubrir quién está detrás del sabotaje al aeropuerto del Prat. ¿Inútiles o felones? Juzgue el lector.
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha señalado este martes que se investiga quien está detrás de las movilizaciones de ‘Tsunami Democràtic’, la plataforma que ha promovido las protestas contra la sentencia del ‘procés’ que provocaron que en el aeropuerto de El Prat tuvieran que ser cancelados más de un centenar de vuelos.
«Por supuesto que hay investigaciones, tenemos unos servicios de Inteligencia eficaces y terminaremos sabiendo quien está detrás de estos movimientos del Tsunami Democrátic», ha sostenido el titular de Interior al ser preguntado al respecto en Los Desayunos de TVE.
Las últimas protestas contra la sentencia del ‘procés’, como las que tuvieron lugar en Vía Laietana y el aeropuerto de El Prat de Barcelona, han sido convocadas a través de las redes sociales, en especial Twitter, donde la plataforma Tsunami Democràtic cuenta, desde el pasado agosto, con un perfil (@tsunami_dem), por el ha difundido varios comunicados, uno de ellos leído por el exentrenador del Barça Pep Guardiola.
Entre las últimas entradas en Twitter de Tsunami Democràtic un día después de conocerse la sentencia se encuentra una anunciando «nuevas movilizaciones no violentas» que estarán «centralizadas» a través de una aplicación para teléfonos móviles.
Marlaska defiende la actuación policial
Por otro lado, el ministro del Interior en funciones, al ser preguntado por las movilizaciones que se vivieron ayer en Cataluña y que afectaron al tráfico del aeropuerto de El Prat, ha mostrado su solidaridad con quienes tuvieron dificultades para coger su vuelo y ha defendido que las fuerzas y cuerpos de seguridad han trabajado para garantizar el derecho a la movilidad.
Ante la actuación policial, que cargó contra los manifestantes en dicho aeropuerto y en otros puntos de Barcelona como la Vía Laietana, el ministro socialista ha señalado como «evidente» que se actuó con proporcionalidad.
«Los Mossos estuvieron en primera línea como les corresponde en la salvaguarda del orden público. Queda manifiesta la proporcionalidad, solamente ver el lanzamiento de vallas o extintores, cuestiones que trascendían a una manifestación pacífica», ha afirmado, recalcando que hubo agentes heridos y las imágenes «dicen todo» sobre cómo se actuó.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
