España
La Federación Internacional de DDHH: el ‘chiringuito’ globalista que ataca a VOX y premia al corrupto Lula
… Y LAS VINCULACIONES DE LA ‘ONG’ CON EL NARCOCOMUNISMO.
Nuevo ataque a VOX procedente del ‘entramado globalista’. La denominada ‘Fundación Internacional de Derechos Humanos‘ (FIDH) ha publicado un tuit contra la formación que dirige Santiago Abascal. “VOX no es una opción legítima”, ha comentado la cuestionada ‘ONG’ en la red social.
Sorprende que una ‘ONG’ que se define en el Boletín Oficial del Estado (BOE) como un medio de difusión y promoción “de los principios y valores contenidos en la letra y el espíritu de la Declaración Universal de los derechos Humanos”, considere necesario realizar tal ‘declaración’ de intenciones, tan contraria a la defensa de los Derechos Humanos como es deslegitimar el voto a un partido legal y que es la tercera fuerza política en España. Pero, ¿qué es realmente la FIDH y quiénes están detrás de esta fundación?
Pese a que la citada organización dispone del tick azul en Twitter, una verificación que la red social concede ‘a dedillo’ y habitualmente a aquellos que no se desvían del aceptado ‘discurso oficial’, y comparte el mismo logo y colores que la ‘Declaración Universal de Derechos Humanos’ (DUDH), es un organismo aparte que ni siquiera comparte la web oficial de la DUDH y que, según el BOE, fue constituida en 2013 por Jaime Urgell y María Claudia Cambi -la DUDH se proclamó el 10 de diciembre 1948-.
La Fundación y su dudoso origen y creación fue denunciada en el año 2019 por el twittero ‘Cerni_report’, en un detallado hilo en el que deja constancia de los orígenes de la ‘ONG’ y que ha recuperado este jueves el Vicepresidente de Acción Política de VOX, Jorge Buxadé.
Según el citado hilo y tal y como se puede comprobar en la web oficial de la Universidad Complutense de Madrid, la FIDH tiene un acuerdo marco firmado con este centro de estudios con el que ha organizado algunas actividades educativas de difusión de los Derechos Humanos. Según los estatutos de la Federación, otra de sus actividades tiene que ver con la organización del premio ‘Nicolás Salmerón de los Derechos Humanos’, un ‘galardón’ que ha otorgado a personalidades como el expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero, convertido en esbirro de las narcodictaduras bolivarianas, o el expresidente corrupto de Brasil Lula da Silva, ambos integrantes del Grupo de Puebla.
El currículum de los fundadores de la FIDH no deja mucho lugar a la imaginación, ni a las dudas de las relaciones de esta organización con comunistas y globalistas.
Su actual presidenta es la argentina María Claudia Cambi. En su blog personal escribe ‘lindezas’ como la defensa de la nacionalización de YPF, la calificación de la Conquista de América como un ‘genocidio’ español al que llega a comparar con el ‘genocidio nazi’ y la alusión, en repetidas ocasiones, a vídeos o comunicaciones del fundador de Podemos Juan Carlos Monedero.
Cambi, presidenta de esta ‘Fundación Internacional de los Derechos Humanos’, llega incluso a defender a uno de los mayores violadores de los Derechos Humanos de la Historia: Hugo Chávez. En su muro de Facebook, Cambi pide ‘compasión y respeto’ para el tirano en el día de su fallecimiento.
El carácter comunista y globalista de la FIDH no se limita a María Claudia Cambi, su antecesor en la presidencia de la organización fue Jaime Urgell, militante del Partido Socialista y acérrimo seguidor de la expresidenta andaluza Susana Díaz a la que se refería en uno de sus tuits. “En cualquier circunstancia, estoy con nuestras ideas, estoy con mi compañera Susana Díaz y con mi partido, el PSOE de Andalucía. Máximo respeto hacia la voz de la ciudadanía expresada en las urnas”, apuntaba en la red social en el año 2018 en un mensaje que acompañaba con una fotografía con Díaz.
Antes de militar en el PSOE y alardear de su amistad con la expresidenta socialista, el fundador de la FIDH buscó réditos de formas menos habituales. En el año 2006, en una manifestación por la vivienda, trepó por los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo, ubicados en Gran Vía, para cambiar la bandera de España que colgaba de la fachada por una tricolor. En aquel momento fue condenado a una multa de 1.260 euros, que se negó a pagar.
El fundador de la FIDH no solo militó en el PSOE, anteriormente, qué sorpresa, integró las filas del Partido Comunista. Como su compañera Cambi, Urgell también es seguidor de otro de los grandes defensores de los DDHH (entiéndase la ironía): Stalin.
Por si quedaban dudas del origen y objetivo real de la FIDH, a los motivos anteriormente citados se suma la defensa que también hizo de los golpistas catalanes en el juicio del Procés. En 2019 la organización emitió un informe en el que consideraban que el juicio “no había sido justo” y que había incurrido en “irregularidades”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
