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Internacional

Las mujeres del ISIS: ¿víctimas o verdugos?

Redacción

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En la imagen (Zaid Al Obeidi/AFP vía Getty Images), mujeres yazidíes iraquíes lloran durante la exhumación de una fosa común con cientos de yazidíes asesinadas por los terroristas del Estado Islámico en la aldea de Kojo, al norte de Irak, el 15 de marzo de 2019.

Por Uzay Bulut.- El reciente caso de Samantha Marie Elhasani (née Samantha Sally) –una estadounidense madre de dos hijos que abandonó su hogar en Indiana para unirse al ahora extinto califato del Estado Islámico (ISIS) en Siria– arroja luz sobre el asunto que se está debatiendo en Occidente sobre el grado de culpabilidad de las esposas de los terroristas, y sobre si deberían ser consideradas víctimas o verdugos.

El 25 de noviembre, en un tribunal federal de EEUU, Elhasani se declaró culpable y fue condenada por «brindar ayuda económica a personas que deseaban apoyar al ISIS».

Según el fiscal estadounidense Thomas L. Kirsch II, «[Elhasani] viajó a Siria con su marido y su cuñado –que se convirtieron en combatientes del ISIS–, arriesgando así la vida de sus hijos. [Su] declaración de culpabilidad ante las acusaciones federales de terrorismo refleja la gravedad de su conducta criminal».

Grant Mendenhall, agente especial del FBI, abundó: «La acusada también expuso a sus hijos, pequeños e impresionables, a un entorno de odio y violencia sin consideración del daño que les estaba causando».

La sentencia de Elhasani se hará efectiva en marzo.

Un caso similar que ha llamado la atención en EEUU es el de Hoda Muzana, novia del ISIS de 25 años. Muzana es hija de un exdiplomático yemení de Naciones Unidas, y en 2014 abandonó su hogar en Alabama para unirse al ISIS. Ahora es madre. Se casó con al menos dos combatientes del ISIS que acabaron siendo eliminados, y una vez instó a los yihadistas a «derramar sangre americana». Posteriormente, se ha informado de que ha expresado remordimiento por sus actos.

La familia de Muzana presentó en febrero de 2019 una demanda contra la Administración Trump para que pudiera volver a EEUU desde Siria, donde actualmente vive en un campo de refugiados. Sin embargo, en noviembre un juez federal dictaminó que Muzana no es ciudadana estadounidense –como ya había determinado la Administración Obama en 2016– y, por lo tanto, no tenía derecho a regresar al país en el que nació.

En una entrevista con NBC News a principios de noviembre, Muzana afirmó:

«Todo aquel que cree en Dios cree que todo el mundo merece una segunda oportunidad, por muy dañinos que hayan sido sus pecados».

Lo de que las novias del ISIS –mujeres que fueron cómplices del secuestro, violación, tortura y asesinato de mujeres yazidíes y cristianas en Irak y Siria– son dignas de misericordia es algo sobre lo que cabe debatir.

La Free Yezidi Foundation (FYF) se fundó «poco después de que los terroristas pretendieran erradicar al pueblo yazidí en Irak en agosto de 2014 (…) También intenta generar conciencia internacional sobre el sufrimiento de los yazidíes». Según esta organización, «los miembros femeninos del ISIS son percibidos a menudo como pasivos, ingenuos e incluso víctimas», pero se trata de una caracterización «muy peligrosa e inexacta».

En un reciente informe, la FYF citó una publicación de 2017 del Servicio de Inteligencia y Seguridad de Holanda (AIVD), titulada Mujeres yihadistas: una amenaza que no se debe subestimar, en el que se decía:

«Muchachas ingenuas que siguen al amor de su vida, mujeres que son aún más radicales que sus maridos o mujeres que ‘por accidente’ acaban en el ‘califato’: las informaciones sobre las yihadistas están dominadas por los estereotipos. Preguntas como «¿qué papel desempeñan las mujeres en el movimiento yihadista?» o «¿qué tipo de amenaza representan las yihadistas?» suelen quedar sin respuesta, a pesar de que son harto pertinentes. En los últimos dos años, varias mujeres yihadistas han tratado de perpetrar atentados en Europa (…) El papel que estas yihadistas desempeñan en el movimiento yihadista no se debería subestimar. En muchos casos, las mujeres se dedican al yihadismo tanto o más que los hombres. Representan una amenaza (…) porque reclutan a otras mujeres, producen y difunden propaganda y recaudan fondos. Además, adoctrinan a sus hijos en la ideología yihadista. Las mujeres forman una parte esencial del movimiento yihadista».

Tras la muerte, el pasado 27 de octubre, del sanguinario líder del ISIS Abú Bakr al Bagdadi, es crucial recordar que su ideología yihadista sigue viva. Como siguen vivos los yihadistas que la profesan.

Es importante hacer hincapié en que las verdaderas víctimas de las odiosas prácticas del ISIS no son los miles de mujeres y jóvenes que se unieron por voluntad propia al ISIS y se implicaron activamente en sus horrendos crímenes contra la Humanidad, sino los cientos de miles de cristianas, yazidíes y musulmanas a las que el ISIS desplazó, torturó, asesinó

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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