Sociedad
Las mujeres son ya seres de tercera clase gracias a los deportistas «trans»
Una nadadora de la Universidad de Pensilvania, quien habló bajo condición de anonimato, aseguró que a las competidoras femeninas hoy en día las han relegado en el siguiente orden: el deporte masculino de primero, luego los atletas trans y las mujeres ocupan el tercer lugar.
Nuevamente, una joven deportista denunció cómo la participación de un varón biológico en la categoría de mujeres afecta el rendimiento de sus colegas. Este hecho hace ver a las féminas, en su opinión, como «ciudadanas de tercera clase». Es la constante polémica que se desata cuando se examina la participación de la nadadora transexual Lia Thomas en las competencias femeninas.
Lia Thomas, de 22 años, nació varón. Solía llamarse Will Thomas y era un conocido nadador hasta 2019, cuando se hizo una reasignación de sexo. Desde noviembre de 2021 compite con mujeres. Su desempeño en natación se cuestiona por las condiciones de la atleta y la ventaja que supone su anatomía respecto a otras participantes. Esto es algo que se evidenció el sábado cuando el equipo de natación femenino de la Universidad de Pensilvania se enfrentó a Harvard en un encuentro doble.
La nadadora transgénero que sigue dando de qué hablar ganó dos eventos: la competencia de estilo libre de 100 y 200 yardas. En esta ocasión, Thomas nadó las 100 yardas libres en 50,55 segundos y las 200 yardas libres en 1:47,08 segundos.
Tales condiciones generaron un malestar en las competidoras. De acuerdo con lo reflejado en una entrevista exclusiva con Washington Examiner, a las nadadoras «se les prometió una competencia justa entre las mujeres antes de aceptar la admisión en la escuela de la Ivy League, pero resultó no ser cierto».
Para entender el porqué no se considera justa esta competencia para las féminas es necesario examinar los tiempos de Thomas y hacer una comparación con los mejores récords alcanzados por una hembra biológica. El ejemplo que coloca el medio estadounidense da la razón al enfado de las nadadoras.
Para el equipo de natación femenino de la Universidad de Pensilvania 2021-2022, el mejor tiempo para los 50 metros libres es de 22,78 segundos, logrado por Thomas. Comparativamente, el mejor tiempo de los hombres en el mismo evento durante esta temporada es de 20,32 segundos. El tiempo récord de Thomas para las mujeres habría sido el 17º mejor tiempo para los hombres este año. Además, la actuación de Thomas fue el tercer tiempo más rápido para el equipo femenino de la universidad en las últimas 13 temporadas.
Un análisis más detallado en otros eventos muestra tiempos superiores en comparación con las mujeres, especialmente en distancias más largas. Por ejemplo, en el estilo libre de 1650 yardas, el mejor tiempo de este año fue 15:59.71, logrado por Thomas. El siguiente más rápido fue 38 segundos después a las 16:37.44. El tiempo de Thomas en este evento fue el más rápido de una nadadora de la Universidad de Pensilvania desde al menos la temporada 2008-2009, lo más lejos que el sitio web de la escuela mantiene registros.
Los resultados despertaron la ira de las afectadas. De hecho, una de las compañeras reprochó que «las mujeres ahora son ciudadanas de tercera clase«. La joven, que es una nadadora de la Universidad de Pensilvania, declaró bajo condición de anonimato para evitar represalias y cargó contra la NCAA (Asociación nacional de atletas universitarios, por sus siglas en inglés).
A su vez, asegura que a las competidoras femeninas hoy en día las han relegado en el siguiente orden: el deporte masculino viene primero, luego los atletas trans y las mujeres ocupan el tercer lugar. Es decir, la deportista alude que las féminas son eclipsadas no solo por los hombres, sino también por los hombres biológicos identificados como trans.
Al respecto, indicó que «las personas más importantes de la NCAA, que están en la junta directiva, no están protegiendo los derechos de las mujeres. Imagínese si hubiera este tipo de desigualdad en los deportes masculinos. O alguien se enterara del dopaje en un deporte masculino. Se arreglaría en un abrir y cerrar de ojos. Todo el mundo estaría en eso. Pero debido a que son mujeres, no les importa».
La nadadora afectada dijo a Washington Examiner que ha recibido mucho apoyo por sus puntos de vista, fuera de la natación. En ese orden, también aclaró que normalmente ella tiene posturas políticas de corte «progresista», pero asegura que esto ya es demasiado.
Las polémicas en las competencias de Lia Thomas
Tras una racha de derrotas a sus compañeras mujeres, Thomas perdió recientemente ante Iszac Henig, quien es estudiante de la Universidad de Yale y una mujer biológica que se amputó los senos, pues se identifica como hombre transgénero. A pesar de lo antes mencionado, el deportista ha decidido continuar nadando en el equipo femenino, en lugar de tomar testosterona y competir en el equipo masculino.
Una compañera del equipo de Thomas, al ver el resultado de la contienda entre ambos competidores, aseveró que Henig y Thomas, que son amigos, se confabularon para dejar que el participante ganara.
«Mirando el tiempo [de Lia], no creo que lo estuviera intentando. Sé que son amigos y sé que estaban hablando antes de la competencia. Creo que ella la dejó ganar para probar el punto de que, ‘Oh, mira, una mujer a hombre me ganó’», explicó.
A principios de diciembre, un nadador de la universidad de Pensilvania dijo de forma anónima a los medios que «todo el mundo sabe que está mal» permitir que Thomas compita como mujer. Una semana después, otro compañero de la nadadora transgénero comentó que Thomas jactó de vencer a sus oponentes femeninas naturales.
De la misma forma, a fines de diciembre, un funcionario de USA Swimming renunció a su cargo en protesta, diciendo que permitir que Thomas compita como mujer es «destruir la natación de mujeres». Es por ello que ahora son cada vez más los estados gobernados por conservadores buscan proteger el deporte femenino, pues la administración de Joe Biden apoya otro tipo de prácticas.
Mamela Fiallo
España
Los hombres de Pedro, formalmente declarados CRIMINALES: 24 añitos a Ábalos (la edad de su sobrina), 19 a Koldo y 4 a Aldama que no entrará en prisión
El Supremo condena a Ábalos a 24 años de cárcel, 19 a Koldo y 4 a Aldama
El Tribunal Supremo ha condenado al ex ministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años de prisión y a su asesor Koldo García Izaguirre a 19 años de cárcel por haber formado una organización criminal que se valió del poder institucional para cometer «graves delitos de corrupción» durante el Gobierno de Pedro Sánchez.
El tribunal también ha condenado al empresario Víctor de Aldama, el hombre que tejió la trama, a cuatro años y medio de prisión, aunque ha suspendido la ejecución de la pena por su colaboración con la justicia. La sentencia, adoptada por unanimidad, supone la condena más severa conocida en España contra un ex ministro del Gobierno en el poder.
El fallo concluye que los tres acusados «constituyeron una organización en la que cada uno de ellos asumió un papel diverso y complementario, con un preciso reparto de funciones». Ábalos aportaba el poder institucional; Koldo García, la intermediación; y Aldama, el dinero y el acceso a las empresas.
Mascarillas y corrupción
El episodio más grave acreditado por el tribunal es la adjudicación del suministro de trece millones de mascarillas durante la pandemia de Covid-19 a la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama.
La compra se articuló en dos contratos, uno con Puertos del Estado a través de una Orden Ministerial y otro con ADIF con otra. Ábalos firmó la primera orden como ministro el mismo día que fue publicada.
La sentencia precisa que la adjudicataria ya sabía, antes incluso de que los responsables del órgano de contratación tuvieran conocimiento de la operación, que «se publicaría una orden ministerial, que la compra sería centralizada a través de Puertos, que el volumen sería de ocho millones de mascarillas y que sería la adjudicataria». Aldama canalizó las comisiones percibidas, por un total de 6,6 millones, a través de sus sociedades Deluxe Fortune, S.L. y MTM 180 Capital, S.L.
A cambio, Ábalos y Koldo habían acordado recibir, respectivamente, 2.000.000 y 500.000 euros con cargo a esas comisiones.
El núcleo de la trama descrita por el tribunal es el acuerdo de enriquecimiento mutuo al que llegaron los tres acusados aprovechando «el cargo que ostentaba José Luis Ábalos en el Gobierno de España y también en el PSOE».
La documentación aportada al juicio —correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, una hoja Excel elaborada por el propio Aldama y declaraciones de más de una decena de testigos— acredita que Aldama se comprometió a entregar mensualmente 10.000 euros a los otros dos acusados para atender los que consideraban «gastos fijos» de Ábalos. Esa cantidad se entregó de manera continuada desde octubre de 2019 hasta junio de 2022.
Junto a esa transferencia mensual, Aldama abonó desde marzo de 2019 hasta septiembre de 2021 el alquiler del piso que ocupaba en Madrid la entonces amante del ministro, Jessica Rodríguez: 2.700 euros al mes en el edificio Torre de Madrid, situado en la Plaza de España, hasta alcanzar un total de 82.298 euros.
Para blindar la percepción de comisiones futuras, el 24 de abril de 2019 Aldama y Ábalos suscribieron un contrato de arrendamiento con opción de compra de un piso propiedad de Aldama en el Paseo de la Castellana de Madrid, fijando una renta anual de 30.000 euros y un precio de adquisición de 750.000 euros.
La pericial encargada por el tribunal cifró el valor real del inmueble al tiempo del contrato en 1.442.914 euros, un precio de compra «muy inferior al real del mercado». Ábalos nunca ocupó el inmueble ni abonó renta alguna, «pues nunca fue esa la pretensión de los contratantes».
Contratos sin trabajo
La sentencia considera probado que Ábalos utilizó su influencia ministerial para que dos mujeres de su entorno personal fueran contratadas en empresas públicas sin desempeñar ninguna función real.
El 8 de octubre de 2019, Ábalos envió un mensaje a Koldo García sugiriéndole la contratación de Claudia Montes —conocida suya desde un mitin del PSOE celebrado en Gijón en mayo de ese año— «en Renfe, ADIF o alguna de sus subcontratas». Su asesor contestó: «Sí. Lo arreglo».
El 16 de diciembre de 2019, Montes fue contratada por Logirail, sociedad del Grupo RENFE, con un salario neto de 1.384,99 euros mensuales. Cuando en algún momento intentaron abrirle un expediente disciplinario por absentismo, Ábalos y Koldo lograron paralizarlo, y el gerente de Logirail en Asturias fue cesado de su puesto directivo sin explicación.
El caso de Jessica Rodríguez, amante del ministro, es todavía más explícito en la sentencia. El tribunal acredita que Ábalos «concibió y desarrolló un plan de actuación, consistente en desplegar toda su influencia para que Jessica Rodríguez fuera contratada por alguna empresa pública integrada en la estructura del Ministerio», con la finalidad de «que percibiera un sueldo sin que tuviera que desempeñar, como contraprestación, ninguna actividad laboral».
Así ocurrió: Jessica fue contratada por INECO el 1 de marzo de 2019 y más tarde por TRAGSATEC desde el 2 de marzo de 2021, sin presentarse a trabajar en prácticamente ninguna ocasión. De INECO cobró 34.450 euros netos en concepto de salario; de TRAGSATEC, 9.500,54 euros.
Koldo García, señala el fallo, «ha mantenido un papel principal en la trama delictiva», participando «en el reparto de papeles de manera activa», influyendo «decisivamente, con gestiones personales, en la adjudicación de contratos públicos» y encargándose de «arreglar» —el término es literal en la sentencia, entre comillas— «la contratación de personas en entidades del sector público».
Atenuante «muy cualificada»
El tribunal ha apreciado en Aldama la atenuante analógica de colaboración «como muy cualificada» y ha rebajado su pena en dos grados respecto al delito de organización criminal y al cohecho continuado, y en un grado respecto al resto. La suspensión de la condena queda condicionada a que no vuelva a delinquir, presente un informe semestral de actividades y cumpla un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
La sentencia cierra la primera pieza de un proceso judicial que arrancó con las primeras detenciones en febrero de 2024 y que sacudió los cimientos del partido que sustenta al Gobierno.
Ábalos había dejado el ministerio en julio de 2021 y abandonado el grupo parlamentario socialista en diciembre de 2023. El Supremo señala en su fallo que la corrupción provoca «el grave deterioro de la confianza ciudadana en el sistema político» y «socava la arquitectura democrática del Estado».
Como desveló este periódico, el presidente de la Sala de lo Penal, Andrés Martínez Arrieta, ha trabajado durante semanas para alcanzar un consenso entre los magistrados que evitara votos particulares. Especial atención ha suscitado durante las deliberaciones la posición de la magistrada Susana Polo, cuya eventual discrepancia podría haber quebrado la unanimidad del tribunal.
La sentencia de no cierra, sin embargo, todos los flecos jurídicos del caso. La pieza principal —la que ha culminado hoy con el fallo— convive con otras ramificaciones investigadas en distintos juzgados –sobre todo en la Audiencia Nacional–, lo que significa que el caso Koldo seguirá siendo un factor de inestabilidad política durante meses. Además, los condenados tratarán presumiblemente de recurrir al Tribunal Constitucional, dominado por la mayoría del afín al PSOE Cándido Cónde-Pumpido.
