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Opinión

“Las ramas no dejan ver el bosque”, por el General de División y Presidente de la Fundación Francisco Franco, Juan Chicharro

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Las ramas no dejan ver el bosque. Reina un ambiente de optimismo general en el ambiente político como consecuencia de la indubitable victoria electoral de la Sra Ayuso en las recientes elecciones en Madrid . Si bien es cierto que esto ha dado un halo de esperanza a la posibilidad del fin de la hegemonía social comunista en España no es menos cierto que la fractura territorial presente es muy grave. Vean si no lo que sucede en Cataluña, Navarra, Baleares, en las otrora denominadas provincias vascongadas e incluso ya casi hasta en Galicia.  Todo esto me lleva hoy a una reflexión siquiera sea parcial y retrospectiva sobre cuánto ha acaecido en España en esos últimos 40 años.

Dicen que la cultura es lo que a uno le queda después de haberse olvidado de cuánto ha estudiado, y aprendido antes, y es conforme a este sentido con el que emprendo la tarea de escribir estas líneas; es decir, escribo sin ahondar en datos sino en percepciones personales.

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Tomo como punto de partida el año 1975, año de la muerte del Generalísimo Franco y comienzo del fin del régimen político que su persona mantenía. Por aquel entonces yo era un joven teniente recién egresado de la Escuela Naval Militar y hoy, un veterano soldado, a la sazón General retirado. Mucho han cambiado las cosas desde entonces y la sociedad ha evolucionado a una velocidad de vértigo, especialmente en los últimos años, como consecuencia, sobre todo, de la influencia de los avances en la tecnología y desde luego de la mejora de la calidad de vida.

En 1975 todavía se sentían los efectos de la pasada guerra civil pues, guste o no reconocerlo, el régimen político imperante derivaba del construido por los vencedores en aquella contienda y si bien gran parte de la sociedad española se sentía cómoda con ese sistema político, como consecuencia del estado de bienestar social alcanzado, no es menos cierto que existía un anhelo de identificación con los postulados de los países denominados democracias occidentales, y a los que España estaba abocada a unir su destino so pena de quedarse aislada del concierto internacional. Esto es tan obvio que no necesita mayor explicación. De ahí que no puedo objetar que resultara imprescindible cuantas medidas se tomaron en lo que se denominó la transición política y que culminaron con la Constitución española, aún vigente. Una Constitución que siendo de consenso, o precisamente por ello, aún perdura y que hoy algunos pretenden reformar rompiendo la entente cordial que entonces se estableció, lo que entraña el riesgo de despertar de nuevo a las dos Españas enfrentadas durante siglos. Y es que por desgracia vuelven a aparecer los mismos fantasmas decimonónicos: un sistema democrático viciado, y abocado a una partitocracia, en la que los intereses particulares de los partidos ( y sobretodo los de aquellos que los sostienen económicamente ) se anteponen a los superiores de la nación y de otra parte – formando parte de lo mismo – la ruptura creciente de la integración nacional como consecuencia de la creación de lo que se denomina el Estado de las Autonomías , una situación ridícula, cuando no esperpéntica, si nos atenemos a lo que vemos todos los días y que supone un despilfarro económico sin precedentes como si fuéramos un país rico. Ahora estamos cerca de nuevo de la situación cantonal de finales del XIX o a la más lejana, pero también similar, de los reinos de taifas de la España musulmana. Basta con ver el caos presente en relación con las gestiones de la pandemia y no digamos con la derivada de la finalización del Estado de Alarma.

Pero volvamos a 1975, año en el que se produjo la retirada española del Sahara. Una retirada que supuso una indignidad nacional por la forma en que se produjo. Una situación propiciada por políticos mediocres quienes por tomar posiciones ante lo que se avecinaba no dudaron en poner en entredicho el honor de España (esto les traía sin cuidado) y el de su ejército. No tengo la menor duda de que el Sáhara, otrora español, habría alcanzado su independencia con el tiempo y que hubiera llegado a ser un Estado próspero estrechamente ligado a España con beneficios para ambos, pero la ambición de Marruecos así como la traición de algunos líderes saharauis lo impidió. Todos sabemos cómo acabó aquello. Si alguien, entonces, hubiera tomado las riendas del poder con energía, las amenazas del Sultán marroquí hubieran quedado en agua de borrajas pues nuestras FAS, llegado el caso, hubieran puesto en su sitio al Moro, incluso sin necesidad de guerra, pero de haberla habido también se le habría derrotado estrepitosamente. Lo malo que sucedió entonces es que la única persona con fuerza, honor y energía para liderar aquella contienda estaba al borde de la muerte. El Moro jamás se habría enfrentado a Franco. Y sin su liderazgo abandonamos el Sahara de forma ignominiosa.

Y entonces vinieron años duros por el golpe continuo de atentados terroristas de ETA contra todo, y contra todos, buscando no sólo debilitar al Estado sino ,y sobretodo, destruir España. Hoy casi nos hemos olvidado de aquellos aciagos días cuando, por ejemplo, recuerdo salir de mi casa acompañando a mi padre, arma en mano, mirando para todas partes por lo que pudiera venir ( en la casa de mis padres ETA ya había asesinado a dos Ttes.Coroneles). Y, ¿cuántos conocidos nos quitaron esos asesinos criminales? No es de extrañar que más tarde o más temprano surgieran hechos como los del 23 de febrero de 1981, sucesos en los que no voy a entrar entre otras razones para no divagar, pues este acontecimiento se une, en mi opinión, a los del 11 M o al del asesinato del Almte. Carrero Blanco, años antes, en el sentido de que es curioso que los tres sucedidos más significativos del último medio siglo en España sigan sin tener explicaciones convincentes. Siguen los tres envueltos en un gran misterio pues, digan lo que digan, y se haya dictaminado lo que se quiera, yo sigo sin estar convencido de quienes fueron los autores “intelectuales” en cualquiera de los tres casos.

El 23F supuso un antes y un después para las FAS que desde entonces han estado sometidas, ley tras ley, a una minoración de su representación institucional con la clara intención de desviarlas de su misión fundamental, como tal prefigura la propia Constitución española en su Tratado Preliminar. La influencia política en el seno de las FAS puede tener significado a la hora de la elección de sus mandos superiores, es decir de sus Generales, pero es que, hoy, la selección o elección de sus mandos comienza incluso en los tempranos empleos de Comandante con la consiguiente ruptura e incidencia en el compañerismo y en la propia disciplina. Largo sería extenderme en explicaciones al respecto pero si alguien quiere de verdad saber o conocer qué es lo que ha pasado en nuestras FAS en los últimos 35 años le aconsejo la lectura del libro del que fuera Ministro de Defensa, Narcis Serra, ” la transición militar”. Allí encontrará la claves del devenir de como, y tal como decía antes, ley tras ley, se han transformado los ejércitos en lo que son hoy. Unos ejércitos ya cuasi ocupacionales, tal que si fueran bomberos o  policías municipales, lejos de su responsabilidad institucional, la de la defensa de los valores permanentes de la Patria que es la misión que le encomienda el Art. 8 de la Constitución. ¿O no?

La prudencia es virtud del gobernante pero la inoperancia no lo es, y, hoy, cuando vemos cuanto sucede en Cataluña a uno le entran temores fundados de que lo peor puede estar por venir si no se ponen los medios para impedir tanto desatino. Y, lo siento, las FAS no pueden permanecer ajenas al peligro de desmembramiento de nuestra Patria. Y no pueden estarlo simplemente porque se lo ordena la Constitución por la que se rigen. Por eso, y  como dijera Clausewitz, “la guerra es la continuación de la Política, y por tanto, es el Ejército el que mantiene la política cuando fallan los medios pacíficos”, es decir, al Ejército corresponde la guardia de aquellas constantes históricas de un país, al servicio de las cuales se halla la gestión política. Es esto lo que con distintas palabras proclama nuestra actual Constitución en su articulo 8. Pienso honradamente que en la actualidad las FAS cumplen escrupulosamente con su mandato constitucional y están en el sitio que les corresponde lo que no obsta para que aquellos que tienen como objetivo romper la unidad de nuestra Patria sean conscientes de que nunca lo conseguirán.

Sí, sé que estamos en el año 2021 y que hoy las circunstancias no son las mismas que las de los años 30 del siglo pasado, por la sencilla razón de que la sociedad ha evolucionado mucho, pero los valores que conformaron nuestra Patria siguen vigentes.

Por eso, pese a la distancia en el tiempo, y a que hay que ubicarlas en su contexto histórico,  cobran valor las palabras que en su día pronunció José Antonio Primo de Rivera:

el Ejército es, ante todo, la salvaguardia de lo permanente; pero no debe mezclarse en luchas accidentales. Pero cuando es lo permanente lo que peligra,  cuando está en juego la misma permanencia de la patria (que puede, por ejemplo, si las cosas van de cierto modo, incluso perder su unidad), el Ejército no tiene más remedio que deliberar y elegir. Si se abstiene, por una interpretación puramente externa de su deber, se expone a encontrarse de la noche a la mañana sin nada a que servir. En presencia de los hundimientos sucesivos, el Ejército no puede servir a lo permanente más que de una manera: recobrándolo con sus propias manos“. Y en otro lugar añadía: “¿Habrá todavía entre nosotros quien proclame la indiferencia de los militares por la política? Esto pudo y debió decirse cuando la política se desarrollaba entre partidos. No era la espada militar la llamada a decidir sus pugnas, por otra parte, hasta mediocres. Pero hoy está en litigio la existencia misma de España como entidad y como unidad. Cuando lo permanente peligra, ya no tenéis derecho a ser neutrales. El que España siga siendo depende de vosotros. El enemigo, cada día, gana unos cuantos pasos. Cuidad de que al llegar el momento inaplazable no estéis paralizados por la insidiosa red que alrededor se os teje”.

Y es que uno tiene la impresión, por todo cuanto ve y oye, que la insidiosa red, a la que se refería José Antonio, sigue tejiéndose ante la pasividad pasmosa de tantos. Cuando el Estado pierde el sentido de su misión,  cuando deja de creer en la filosofía política que le dio nacimiento y fuerza, empieza a adquirir un complejo de inferioridad, inicia una etapa de disimulo, utiliza un idioma contradictorio y débil, abdicante y enfermizo, deja que las fuerzas secesionistas  se envalentonen y avancen, pululen y brujuleen.

 Ya he dicho que cuanto escribo no es sino una reflexión personal y evidentemente subjetiva o parcial. Reconozco que a muchos todo cuanto digo le pueden parecer ideas trasnochadas y fuera de tiempo o época; y es que vivimos tiempos en los que el relativismo moral se ha adueñado de todo y donde los valores permanentes que han constituido referencia moral para muchos hombres y mujeres de mi generación se encuentran en clara crisis. A pesar de todo, mantengo un optimismo creciente  cuando veo a muchos de nuestros  jóvenes, y entre ellos  a los que mandan nuestras unidades militares, manteniendo enhiesta la Bandera con la misma dedicación y desvelo que sus mayores y es que, pese a tanta medida conducente a que esto no fuera así, va a ser cierto que puede más el ejemplo de padres y abuelos.

Han pasado ya 45 años de la muerte de quien fuera Jefe del Estado y Generalísimo de los ejércitos, Francisco Franco, y, hoy, vilipendiada su figura por grandes sectores sociales, incluso por aquellas personas , instituciones o grupos que le debían su supervivencia, con una actitud cobarde y vil, cobran relieve sus palabras respecto a las FAS cuando dijo aquello de que ” la máquina se deshace pero la obra queda “.

 

Ingresó en la Escuela Naval Militar en 1969.

Ha participado en las siguientes operaciones: Campaña del Sáhara en 1975, En Nicaragua/Honduras en 1989 y en Bosnia Herzegovina en 1999.

Es General de División de Infanteria de Marina y Diplomado de Estado Mayor del Ejercito de tierra.

Actualmente en la situación de reserva ha sido el Comandante General de la Infantería de Marina entre el 2006 y el 2011 y fue Ayudante de Campo de SM el Rey durante 4 años.

En la actualidad es Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco.


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“La nueva ley de Responsabilidad y de Solidaridad” por Inés Sainz

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Me llama poderosamente la atención la facilidad con la que unos llaman a otros “irresponsables” e “insolidarios”. Que si no llevas la mascarilla, ¡irresponsable! ¡insolidario!, si te saltabas el toque de queda, ¡irresponsable! ¡insolidario!, que no te quieres vacunar, ¡irresponsable! ¡insolidario!. Y los  jóvenes por supuesto ya por el hecho de serlo, son todos unos irresponsables y unos insolidarios.  Vamos a ver si ponemos un poquito de orden, cordura, solidaridad y responsabilidad aquí, señores.

Cuando mi hijo era pequeño, justo cuando empezó a andar ya decidí que llegaba el momento de  llevarle a la guardería. Sí, soy de esas madres que ha tenido la grandísima fortuna de no tener que  dejarle siendo casi un recién nacido. Tengo la suerte de trabajar en casa desde hace más de diez  años. Así que con una mano daba biberones y con la otra atendía a mis clientes. Pero ya había llegado el momento de que dejara de ser una extensión de mi brazo. Los primeros meses iba en  silla -obviamente- porque andaba dos pasos y se agotaba. Pero en cuanto soltó la silla, que fue muy  pronto, se me acabó la paz. Que si se me escapa y corriendo cruza un semáforo… Sentía terror  solo de pensarlo. Así que poco a poco le fui enseñando que en los semáforos en rojo se paraba y  que hasta que no estuviera en verde no se cruzaba. Algo que obviamente me llevó mucho tiempo.

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Ahí es justo cuando aparecieron los irresponsables e insolidarios en mi vida. Yo venga a educar a  un bebé de dos años, parándome en todos los semáforos aunque no viniera ningún coche y yo  llegara tarde a alguna reunión, cuando siempre había alguno que cruzaba en rojo y me tiraba por  tierra todo lo que habíamos avanzado. Me daban ganas de gritarle “¡irresponsable!, “¡insolidario!” “¿no ve usted que estoy aquí enseñando a un niño que no se cruza en rojo y usted hace lo contrario?”

Las veces que me he tenido que morder la lengua!! Bueno, pues con el tiempo, mi hijo  tan pequeñito ya no iba de la mano e iba corriendo o en patinete como loco por la calle… Pero se paraba en todos los semáforos y en las puertas de cada garaje. La gente se asustaba tanto  pensando que iba a cruzar, que me llamaba irresponsable a . Otra vez vuelta a morderme la lengua. Jamás nunca cruzó en rojo y nunca se saltó una puerta de garaje.

Yo siempre me he considerado una persona responsable y solidaria. Así me educaron mi madre y  mi abuela, pero ahora veo que la gente le da por utilizarlo de mala manera. Es decir: si no quieres llevar mascarilla o cumplir normas -de las cuales muchas están por demostrar científicamente- porque han sido más unas restricciones políticas que científicas, eres ¡irresponsable! e ¡insolidario! En este año y medio he aprendido muchísimo pero una de las cosas más importantes es que me he dado cuenta de que la verdadera responsabilidad y la verdadera solidaridad empieza con uno mismo y con su familia. El resto del mundo no es ni tu responsabilidad ni tienes  ninguna obligación moral de ser solidario. Y esto nada tiene que ver con el egoísmo, al contrario.  Tiene que ver con la generosidad y la educación, dos valores de los que prácticamente nadie habla.

Sinceramente a mí me importa poco si la gente lleva mascarilla o no. Es mi responsabilidad proteger mi salud, la de mi hijo y la de mi madre, y no ponerla en manos de incompetentes. La de  no creerme todo lo que me dicen los grandes medios de comunicación, que a veces mas que comunicar, desinforman. La de como no tengo ni idea de virus ni biología, ponerme a ver conferencias de científicos y no políticos para saber de que va todo esto. La de investigar como científica de datos y analizar la mortalidad en el mundo. No solo por este u otro virus si no por muchas causas más. La de explicarle a mi hijo que la única certeza que tiene la vida es que te mueres por virus, por accidentes de tráfico, cáncer o simplemente por causas naturales pero que  mientras esté vivo ser feliz es su obligación. Y si además lo es siendo educado y generoso mucho  mejor para la sociedad.

 

 


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Cantabria

Los cuatro naufragios del Capitán: Dos héroes españoles que se odiaron hasta matarse

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Una historia de la España de los barcos de vapor y los duelos a muerte

Se nos ha dicho siempre que el siglo XIX fue una auténtica maldición para España, en el cual solo florecieron guerras civiles y diversos atrasos, en forma deporte unidades perdidas con respecto a otros países diciendo utilizaron más rápidamente. Y sobre todo que fue el siglo en el cual liquidamos nuestro imperio, empezando el siglo con la pérdida de toda la América del Sur y terminando con el robo de nuestras últimas provincias de Ultramar. Sin embargo, tras un análisis más serio de la historia, he podido darme cuenta de que esto dista mucho de ser real.

Ni éramos tan tontos ni tan malos ni tan crueles y mezquinos como nos pintan, sino más bien todo lo contrario, si tenemos en cuenta que el siglo XIX vio nacer las primeras industrias modernas de nuestra patria e instituciones de tanta solera y utilidad como la Guardia Civil, cuya callada labor ha sido vital para el desarrollo económico y social de España. Y con inventos tan extraordinarios como un submarino perfectamente operativo y capaz de lanzar torpedos contra buques enemigos. Una ventaja que tuvimos antes que nadie, gracias a un héroe anónimo llamado Isaac Peral, pero que incomprensiblemente no estuvo a. Para entrar en combate contra los Yankees que nos robaron Cuba y todo lo demás.

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Los cuatro naufragios del Capitán: la historia de un lobo de mar en tiempo de traiciones, plagas y corrupción

Un simple submarino hubiera podido poner fuera de combate a toda la Marina Yanqui sin necesidad de hacer ese ataque kamikaze, en Santiago de Cuba, que ordenaron los políticos a nuestros valientes marinos. Una auténtica traición criminal que perpetraron mientras les secuestraban el arma definitiva que podría habernos hecho a recuperar el dominio total de los mares. Porque no es sólo que podríamos haber evitado la pérdida de esas últimas provincias de Ultramar, sino que podríamos haber incluso regulado el comercio marítimo y arrebatarles esa superioridad a los anglosajones. Esa mano negra que sigue manejando hoy en día los asuntos de nuestro país, con esos partiditos tan turbios y esa monarquía modernilla, tan obediente y tan sumisa a los dictados de potencias extranjeras.

Antiguamente, por lo menos, contábamos con una resistencia verdadera de así es que tuvieron que tomarse la molestia de cargarse a nada menos que cinco presidentes del Gobierno intentarlo con otros cuantos más. Tambié se han registrado atentados mortales contra Alfonso XIII o Franco, qué son menos conocidos porque no tuvieron éxito, y todo porque hay interesada en qué España no se despierte de una siesta en la que van robándonos, por la espalda, mientras nos distraen con falso reyes, políticos y profetas.

En este tiempo fundamental, en que España todavía tenía oportunidades de volar sola y ser autosuficiente en todo… Cuando todavía no éramos mendigos de banqueros extranjeros, que nos ofrecen ayuditas y paguitas… Cuando todavía teníamos un Ejército y no una especie de contrata extranjera, que se dedica a ir a molestar a los pobres rusos en su territorio y a hacer de ONG extraña, por el mundo, mientras en la Patria nos roban nuestras queridas Islas Canarias y en general nos roban absolutamente todo… Cuando todavía éramos un país soberano independiente, aunque sufriéramos una lenta decadencia que un atajo de traidores aceleraba y acelera, todavía hoy, desde la cúspide del poder.

Los cuatro naufragios del Capitán: la historia de un héroe popular de Santander y Cuba

En este tiempo convulso, pero todavía esperanzador, nació en Santander uno de esos héroes españoles desconocidos. Un personaje al que no querría más si no fuera hermano de mi tatarabuela, puesto que los héroes son familia de todos. Teodosio Ruiz González.

Un marino de corazón, cuyo amor por la mar y los barcos le hicieron renunciar al seminario en el que estudiaba de joven y hacer la carrera profesional de marino mercante. Un trabajo mucho más duro todavía que el actual oficio de navegante, puesto que estamos hablando de los barcos de vapor que había previamente al Titanic.

Pocos años más tarde, al otro lado del Atlántico, separado por todo un mar de circunstancias diferentes, nacería poco después su gran enemigo. Diego Martín Veloz. Un buscavidas digno de un relato de la picaresca española, todavía en esta época daba sus buenos exponentes.

Cubano de nacimiento, se alistó muy joven al ejército español en la isla y fue condecorado por la defensa de la única bandera que no cayó en poder del enemigo. El niño Martinillo, lo llamaban, y por actos de valor llego a teniente, grado con el cual paso a la reserva en la madre Patria, a la cual se auto exilió tras la victoria de los Yankees. Y ahí empezaron sus aventuras más famosas, pues de héroe y soldado desconocido pasó a ser un auténtico rey del hampa peninsular.

Los cuatro naufragios del Capitán: una historia de las grandes traiciones a España, que todavía pagamos

Nuestro protagonista nace un 28 de mayo de 1870, pocos meses antes de uno de los acontecimientos más olvidados pero más importantes de nuestra reciente historia. El asesinato de uno de los mayores estadistas que ha tenido nuestro país, asesinado por esa mano negra que siempre actúa en el poder. Y según la versión oficial, casi siempre mentirosa, fue un simple atentado terrorista y nada más, pero la reciente investigación que hizo del historiador y criminalista Abellán hace poco demuestra más bien que el trabajo que no terminaron los sicarios, en la calle del turco de Madrid, lo remataron los propios amigos y compañeros de gobierno de Prim en su propia casa y en su propio lecho, donde fue apuñalado por la espalda y estrangulado a lazo, en un clarísimo asesinato ritual masónico.

Y así fue cómo se cargaron al primer gran Presidente de esta tanda de magnicidios que se cebaron, curiosamente, en los mejores políticos que hemos tenido en siglos XIX y XX. Cánovas y Canalejas serían abatidos un poco después, todos ellos relacionados directamente con la última defensa del Imperio. Y quedó detrás toda la basura de vendepatrias que regalaron todo el territorio español que asomaba de la Península, salvo las Islas que todavía conservamos, aunque me temo que no por mucho tiempo, en el caso de Canarias. Un territorio tan español como lo sigue siendo Cuba o Puerto Rico y como lo fue en su día Filipinas, antes de que los yanquis llevaran a cabo uno de los genocidios más desconocidos de la Historia. Con políticos así, no hace falta tener enemigos, pero la pregunta es: ¿tenemos héroes, para compensar, como el protagonista de Los cuatro naufragios del Capitán?


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Cantabria

El inviolable puro del inviolable President

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Revilla, mentiroso: tu puro es lo de menos. Lo importante aquí es que estamos hasta los huevos de ti, una mayoría absoluta de montañeses, y sobre todo de tener que aguantar la ruina y corrupción que representas. Lo que nos preocupa no es tu puro, sino toda la corrupción de tu puta Autonomía y que no te hagan escraches todos los días, hasta que te vayas a tomar por el culo, por presunto corrupto y por más que seguro sinvergüenza.

Primero dijiste que no era tu puro, luego que igual sí, luego que el bar era una terraza y por último, como el gusano que eres, vuelves para reconocer lo que ya todos sabíamos: que eres un completo mentiroso y jeta. El mismo espectáculo lamentable que has llevado a cabo con tus falsos taxis, tus fábricas de fibroyesos y tus jaulas para gorilas, siempre mintiendo y siempre perdiéndose la pasta por el camino, pedazo de JETA.

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¡Has mentido y sigues mintiendo, Caranchoa!

Mentiste, mientes y mentirás. No sabes hacer otra cosa. Como ejemplo perfecto de lo que sois los de tu casa predatoria, que caéis todo lo bajo posible con tal de seguir viviendo del cuento y metiéndonos sablazos a los españoles. También es culpa suya. Nos pasa por esa mayoría cómplice que sigue votando a perfectos inútiles, traidores y más que presuntos delincuentes como tú, que te has dedicado a dilapidar el dinero público en nuestra puta cara.

Y olé sus cojones, Manolo, porque no ha habido ningún juez o jueza con cojones u ovarios suficientes como para meterte en la trena por una buena temporada. Porque a cualquiera nos pueden pedir 10 años por presuntamente poner un comentario que no le gusta a un colectivo de turno, pero no a ti por robar millones de euros del erario público o dilapidarlos, lo que al fin viene a ser lo mismo. Porque como tú mismo decías de Rajoy, de la Infanta o del mismísimo Campechano, al que pusiste en una de las portadas de tus ridículos libros, o eres corrupto o eres gilipollas. Pues bien, toca decírtelo a ti, Caranchoa, que además me tienes hasta los mismísimos.

O eres corrupto o eres gilipollas

La verdad es que llevo ya unos cuantos años diciéndotelo, que no se puede estar en misa y repicando, pero tú te empeñas en ser el espejo de la moralidad pública mientras acumulas a tus espaldas un historial de corrupción al más puro estilo Torrente en Marbella. Y es que nos cuestas más que un hijo tonto, déjame decírtelo, aunque tú de tonto no tienes un pelo. Demasiado listo eres, más bien, cuando sales impune de todas las chorizadas de tu partido de chorizos. Y encima te crees que somos idiotas, aunque en parte llevas tu buena razón. Porque eso de que pensabas que estabas en un sitio legal, a la hora de fumarte ese puraco, es el enésimo cachondeo del simpático President del Govern cántabru. Pero ni mucho menos el primero.

¿Estás borracho todo el tiempo o estás chocho?

O nos tomas por gilipollas, claro. No hay más opciones. Porque volvemos al dilema de antes: o eres corrupto o eres gilipollas. O eres las dos, como te dije en anteriores capítulos. Pero no puedes ser todo a la vez. Porque esto de que ya no sabes ni dónde fumas, o que no te des cuenta de los papeles que firmas, me hace sospechar que o estás siempre borracho o estás senil.

“Pensé que estaba en un sitio legal”, nos dice, el que determina dónde es legal y donde no hacer lo que nos salga de los huevos a los demás. Pero no a él, claro, porque él es diferente. Él es de una casta que puede hacer lo que le salga de la polla en todo momento mientras los plebeyos votan, aplauden y discuten entre sí por quién es más o menos corrupto, cuando la realidad es que son todos una bola de delincuentes y fracasados a sueldo de quién sabe quién. Ésa es la verdadera realidad de las cosas.

Lo siento mucho, no volverá a ocurrir

Pareces el Campechano diciéndonos aquello de lo siento mucho, no volverá a ocurrir. Y tienes la misma credibilidad que él, con su idéntica jeta de piedra, luego ahora toca que te devolvamos a ti todas las lindezas que vertiste contra TU querido ex monarca. El mismo el que le atabas los cordones mientras él se preguntaba cómo puedes ser tan payaso, servil y en general reunir todas las condiciones de bufón del reino. Porque tú no eres presidente de nada, siempre lo fueron los del PSOE por ti, en esta taifa de traidores e inútiles profesionales entre los cuales destacan algunos nuevos elementos de Vox. Personas sin currículum cuyo único trabajo conocido ha sido meterse contigo, en pactada letanía, dentro de ese antro inmundo que llamáis Parlamento de Cantabria. Son tus amigos, voxeros y peperos, todos viviendo de puta madre a costa de que tú des la cara por ellos, claro, que para eso tienes mucha cara.

 

Nunca he incurrido en delitos y no sabía que estaba fumando en un sitio ilegal

Pero, vamos a ver, ¿tú eres tonto o te lo haces? ¿Es que no te das cuenta de que has cerrado todos los putos bares de toda la provincia, casi lo único que nos quedaba después del fracaso económico de la autonomía? Ya sé que te pasas las tardes de comilona o yendo a visitar los platós de impresentables auténticos, blanqueadores de políticos como el Pablo Motos ése o tu novio, Jesús Colleja, con el que te vas de excursión romántica todos los fines de semana. Pero uno se pregunta si no tienes en tele en casa o radio para darte cuenta de que TÚ cerraste todos los puñeteros bares de la región, aunque igual estás embriagado cuando firmas los papeles y no te das cuenta ni de lo que firmas.

Y no nos digas que no has incurrido en delitos, y graves, porque no haber sido condenado por ello no significa que seas inocente. Significa que tenemos una casta judicial que es un brazo armado de la casta política, pues salvo algunos personajes del PP no ha pisado la cárcel casi ningún miembro de esas organizaciones de corrupción. Esos nidos de víboras que son los partidos políticos y que es sin duda, el primero de todos, tu partido separatista PRC.


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Opinión

“El género de los zapatos” Por Inés Sainz

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No sé que empeño con el tema del género les ha dado todos últimamente, que la verdad es agotador y muy aburrido. En el mundo de la moda desde luego lo tenemos claro. Hombre, mujer, niño, niña. No encontrarás una sección del género fluido y no binario en un Zara ni en una tienda online. Quieres una falda pues vas a la sección de mujer. Sinceramente nos importa un comino los géneros. Llevo más de veinticinco años trabajando en la industria de la moda rodeada de gays, lesbianas y lo que cada uno quiera ser. Y nunca en la vida le hemos dado ninguna importancia al tema. Nadie te pregunta el género. Llegas a una sesión de fotos, te maquillan, te peinan, te visten, todos trabajan en equipo para que la sesión salga perfecta y te vuelves a tu casa sin preocuparte por si el maquillador es gay o el fotógrafo “lesbiano”.

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Como efectivamente es muy cansino el tema, el otro día llamé a un amigo estilista con el que siempre me río mucho. Por supuesto es gay, creo, no sé porque me da igual pero quería saber su opinión en torno a esta nueva tontería que les ha dado a todos con el género. Me dice “mira Inés toda la vida ha habido hombres que se visten de mujer, van a la sección de mujeres y se compran el vestido. Un zapato es un zapato y tampoco tiene género. Es un zapato. Me río muchísimo con él, es gracioso como él solo.

 

También me dijo que piensa igual que yo, tanto lío de género al final lo único que crea es más confusión y desigualdades. “Inés un hombre es un hombre aunque sea gay, igual que una mujer lesbiana, es una mujer. Aunque no me extrañaría nada que de pronto apareciera una marca de moda de ello”, me dice. Tiempo al tiempo. A mí, tampoco me extrañaría nada porque el mundo hace tiempo que gira al contrario de la vida y la naturaleza humana. Aunque por lo menos siempre tendremos la moda, donde todos somos iguales y un zapato siempre será un zapato.

 

Lo preocupante realmente es otra cosa. A mí no me haría ninguna gracia estar en el vestuario del gimnasio y que se meta un señor que diga que ese día se ha levantado fluidamente señora. ¿Por qué me lo tengo que creer y no pensar que lo que tiene es un morro que se lo pisa y que lo que quiere es ejercer de voyeur? Muchos de mis amigos me lo han confesado. Sería el sueño de cualquier hombre. ¿Y el tema legal? Lo estamos viendo con el tipo que están juzgando en Canarias no recuerdo si por violación o asesinato a una mujer y quiere hacer el cambio de género para que le metan en el módulo de mujeres. Súper lógico encerrar al lobo en el gallinero.

 

La estupidez humana desde luego no tiene límites. Yo cada día me reafirmo más en la suerte que tengo de ser un alma libre, con criterio propio que respeta a sus semejantes al tiempo que me importa poco su vida porque con la mía estoy suficientemente entretenida. Solo quiero trabajar y ver crecer a mi hijo feliz. Sinceramente creo que si nos preocupáramos un poco más de nuestra vida en lugar de meternos en la de los demás el mundo sería un lugar mejor. Porque todos estos que hablan en nombre de los LGTBI+ ni son LGTBI+ ni realmente se preocupan por sus derechos porque cualquiera que piense que son diferentes a los heterosexuales en algo, tiene un problema. Es como empeñarse en que un zapato no es un zapato. Estás buscando un problema donde no lo hay y quizás entonces el problema lo tienes tú.

 

Inés Sainz Esteban


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