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Economía

Las tarifas de gas natural suben un 8,4 % de media

Redacción

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Las tarifas de último recurso (TUR) de gas natural, las que tienen principalmente los consumidores domésticos, subirán a partir de mañana, lunes, un 8,4 % de media respecto al tercer trimestre del año, debido a la importante subida del coste de la materia prima, del 22,7 %.

Estos nuevos precios regulados del gas, que se revisan trimestralmente, estarán vigentes desde mañana y hasta que acabe el año.

En esta nueva revisión para los últimos tres meses del año, las tarifas TUR de gas natural acumulan una nueva subida, después de que en la revisión para el periodo julio-septiembre repuntaran un 3,6 %, tras haber caído un 3,4 % para el periodo abril-junio.

Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica han explicado que el nuevo incremento de las tarifas se debe exclusivamente a la subida del coste de la materia prima, pues la parte regulada de la factura de gas -los peajes que se cobran por el uso de las infraestructuras y por el coste de la energía- están congelados para 2018 por cuarto año consecutivo.

Los factores que han impulsado al alza los precios regulados del gas natural son la cotización del barril de petróleo Brent, que se ha incrementado un 5,8 % respecto al periodo de referencia anterior para el cálculo de la tarifa, y los precios de los futuros del gas natural en el mercado de referencia europeo, que se sitúan cerca de los 30 euros el megavatio hora (MWh), un 50 % por encima de los valores de septiembre de 2017.

A todo ello hay que añadir que el euro se ha depreciado un 2,8 % frente al dólar.

La subida media de las tarifas reguladas de gas natural que entrarán en vigor mañana es la mayor que ha habido en todo 2018 y está por encima de la que hubo cuando arrancó el año, cuando se produjo un repunte del 6,2 % en los precios a aplicar en el primer trimestre.

La tarifa TUR es una de las modalidades para contratar el gas natural y su precio, que está en vigor durante tres meses, lo fija el Gobierno en revisiones trimestrales.

Es una tarifa para viviendas y consumidores domésticos, y el límite para poder acogerse a ella son 50.000 KWh anuales, de forma que los clientes con consumos superiores deben contratar el gas en el mercado libre.

En España, hay 1,8 millones de clientes de gas natural que tienen tarifas TUR y 7,8 millones que son suministrados en el mercado libre.

Existen dos tipos de tarifas reguladas, la TUR 1, a la que están acogidos fundamentalmente los clientes que utilizan el gas para el suministro de agua caliente y cocina y cuyo consumo no excede de los 5.000 kilovatios hora (KWh) al año, y la TUR 2, que emplean consumidores que, además, tienen calefacción de gas.

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Economía

La apuesta de la libertad regulada

Redacción

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La apuesta de la libertad regulada

El auge de las plataformas digitales de entretenimiento plantea la tensión permanente entre la libertad individual y la tentación regulatoria del Estado

El mercado digital ha transformado industrias enteras, y el ocio no es excepción. Lo que décadas atrás requería desplazamiento físico, inversión temporal y mediación institucional, hoy ocurre en pantallas con velocidad asombrosa. Entre estos fenómenos, el auge de las plataformas de entretenimiento en línea —incluidas las de juegos de azar— plantea interrogantes que trascienden la mera tecnología: tocan la tensión permanente entre la libertad individual y la tentación regulatoria del Estado.

En economías como la chilena, donde la tradición liberal convive con intervencionismos cíclicos, este debate adquiere matices particulares. Según datos recientes recogidos por analistas del sector, el ecosistema de casino online chile gratis representa un segmento creciente que opera en los intersticios de la regulación vigente, ofreciendo a usuarios adultos alternativas de entretenimiento sin la intermediación tradicional de establecimientos físicos.

La postura conservadora clásica —que Alerta Nacional defiende— no consiste en prohibir los vicios ajenos, sino en exigir que cada adulto asuma la responsabilidad de sus elecciones sin que el Estado asuma el rol de tutor omnipresente. La Doctrina Social de la Iglesia distingue prudentemente entre el juego como distracción ocasional y la adicción como enfermedad; entre la libertad económica legítima y la explotación de la vulnerabilidad. Esta distinción es crucial: no es lo mismo defender el mercado que celebrar la decadencia.

El problema, como suele ocurrir, no es la existencia de la oferta, sino la ausencia de marcos claros. Cuando la regulación es excesiva, genera mercados negros. Cuando es insuficiente, expone a los más vulnerables. La solución liberal no es la abolición ni la permisividad total, sino la transparencia: que el adulto informado decida, que el proveedor honesto compita, y que el fraude sea castigado con el peso de la ley.

Lo que observamos en el desarrollo de plataformas digitales —ya sean de videojuegos, streaming o entretenimiento interactivo— es una tendencia irreversible hacia la desintermediación. El consumidor quiere acceso directo, control de sus decisiones, libertad para elegir. El Estado, por su parte, tiende a preferir la intermediación, el control, la recaudación. Esta tensión define buena parte de la política económica contemporánea.

El desafío para el pensamiento conservador es mantener la coherencia: defender la libertad de mercado sin caer en el libertinaje, exigir responsabilidad individual sin abandonar la protección del débil, celebrar la innovación sin idolatrar la novedad. Las plataformas digitales de entretenimiento, con sus riesgos y oportunidades, ponen a prueba este equilibrio.

La pregunta no es si el mercado digital debe existir —ya existe y crecerá— sino si seremos capaces de regirlo con principios que respeten tanto la dignidad humana como la libertad económica. O si, una vez más, dejaremos que la urgencia regulatoria imponga soluciones que terminen restringiendo al responsable para castigar al irresponsable.

El juego, en última instancia, no está en las pantallas. Está en decidir qué sociedad queremos ser.

Alerta Nacional | Economía, libertad y responsabilidad

 

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ALERTA NACIONAL