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¿Tienen los Países Bajos un problema?

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Por Judith Bergman.- “Los extremistas de derechas se están confiando cada vez más. Siguen centrándose en protestar contra la islamización percibida de los Países Bajos, la llegada de solicitantes de asilo y la pérdida percibida de la identidad holandesa…” [énfasis añadido], escribieron las autoridades holandesas en una evaluación de riesgos en septiembre.

La islamización de los Países Bajos, sin embargo, no es solamente una “percepción” de los “extremistas de derechas”, sino una tendencia cada vez más establecida. La evaluación de riesgos realizada por la Coordinadora Nacional para la Seguridad y contra el Terrorismo, por ejemplo, muestra que el terrorismo islamista ha ido en alza varios años. “A pesar del estancamiento del crecimiento, la magnitud del movimiento yihadista holandés es motivo de preocupación”, escribió.

Este grupo, que creció considerablemente entre 2013 y 2016, puede estar inclinado a adoptar un “discurso de venganza” que culpa a Occidente por el derrumbe del “califato” […]. Los yihadistas ya no tienen una razón convincente para viajar a esa parte del mundo, y ahora dirigen su atención a la da’wa, o a la difusión del mensaje yihadista. Esto podría provocar un aumento del número de yihadistas en los Países Bajos. Además de los adeptos del yihadismo, hay también varios miles de simpatizantes yihadistas, y simpatizantes del ISIS en particular, en los Países Bajos.

Los Países Bajos han sido escenario de varios intentos de atentados yihadistas en los últimos meses. A finales de septiembre, la policía detuvo a siete sospechosos de terrorismo yihadista que estaban planeando perpetrar un gran atentado allí, como atacar un evento multitudinario –la policía no dijo dónde– mediante rifles automáticos y un coche bomba. A principios de septiembre, un hombre afgano, con “motivaciones terroristas”, según las autoridades holandesas, apuñaló a dos estadounidenses en una estación de tren en Ámsterdam. “Por sus declaraciones, es evidente que cree que, en los Países Bajos, se insulta constantemente al profeta Mahoma, al Corán, al islam y a Alá”, dijeron los fiscales. En agosto, otro hombre fue disparado y arrestado en un supermercado en la localidad de Naaldwijk, donde estaba amenazando a la gente con un cuchillo y gritando “Alá Akbar”.

El nivel de amenaza en los Países Bajos sigue siendo “sustancial” (nivel 4 en una escala del 1 al 5), lo que significa que el riesgo de un atentado islámico es muy real, aunque no necesariamente inminente.

Hay otros varios factores, además del terrorismo islámico, que muestran un aumento de la islamización de los Países Bajos:

“Uno es el crecimiento de los partidos islámicos. En las últimas elecciones al Parlamento, Denk, un partido musulmán formado seis meses antes de las elecciones por dos turcos que habían sido miembros del Partido Socialista, obtuvieron un tercio del voto musulmán y tres escaños en el Parlamento. El partido no oculta su afinidad con Turquía: la crítica a Turquía es tabú, como su predecible negativa a llamar genocidio a la masacre masiva de armenios a manos de los turcos durante la Primera Guerra Mundial. El partido Denk se presentó con un programa contra la integración de los inmigrantes en la sociedad holandesa (defendiendo en su lugar la “aceptación mutua”, un eufemismo de la creación de sociedades paralelas musulmanas); y el establecimiento de una “policía contra el racismo” que registrara a los “infractores” y los excluyera de los cargos públicos. En julio, un exactivista político de Denk, Husein Jamakovic, envió un correo electrónico al periódico Telegraaf, así como a otros tres medios. En su correo, decía: “Ojalá tengáis cáncer, sucios judíos de extrema derecha cancerígenos”. El correo llegó después de que los medios publicaran que Jamakovic había expresado simpatías por el ISIS. En junio, empotraron deliberadamente una furgoneta contra la entrada del edificio del Telegraaf, donde se prendió fuego.

Otra faceta de la creciente islamización es la predicación de la yihad en las mezquitas. El Directorio de Asuntos Religiosos de la República de Turquía (Diyanet) distribuye sus sermones oficiales del viernes a las mezquitas turcas de todo el mundo; los principales medios de los Países Bajos han sacado a la luz al menos un caso de predicación de uno de estos sermones, en la mezquita de la localidad de Hoorn. Se desconoce en cuántas mezquitas se pronunció este sermón, pero se calcula que hay 140 mezquitas en los Países Bajos afiliadas a Diyanet. El sermón trataba sobre la yihad y el martirio:

“Nuestros soldados muestran a todo el mundo que lo sacrificamos todo por proteger nuestra fe, nuestra bandera y nuestro país […]. Todos los hijos de nuestro país que, con el poder de su vida, bebe el dulce néctar del martirio, y nos lanza un grito. […] Al que muere en el camino a Alá, no lo llaméis muerto, llamadlo vivo”.

Según el representante de Diyanet en La Haya, los imanes holandeses-turcos escriben sus propios sermones. Después dijo que el sermón de la guerra no se predicó en ninguna parte de los Países Bajos. Esto sencillamente no es creíble: ¿por qué Diyanet haría una excepción con los musulmanes turcos en los Países Bajos, de todos los lugares donde quiere influir?

La nueva alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, dijo en septiembre que cerraría las mezquitas si los imanes difundían mensajes de odio, pero “sólo como último recurso”.

Según DutchNews.nl, Halsema dijo que cerrar mezquitas es “[una medida] muy rigurosa, y algo que sólo haces como último recurso”. Debes ser poder actuar si “un imán pronuncia sermones desagradables, como decir que las mujeres deberían ser subordinadas o que la homosexualidad es un delito”. Según el reportaje, dijo también que, a diferencia de su predecesor, Jozias van Aartsen, no tenía previsto estrechar lazos con las organizaciones fundamentalistas salafistas. “No voy a invitar a personas que no son demócratas y que en su cargo no se toman en serio la igualdad entre hombres y mujeres”, dijo.

Otro aspecto de la creciente islamización es que el vandalismo y la violencia contra los judíos ha aumentado radicalmente. Un informe publicado por la fiscalía holandesa en abril enumeraba 144 delitos penales en 2017 relacionados con delitos de odio, e incluía intimidaciones, vandalismo, asaltos e incitación al odio y la violencia. De estos casos, el 41% fueron “dirigidos contra los judíos”, que representan sólo el 0,2% de la población holandesa.

Una encuesta realizada a 557 judíos holandeses, publicada en noviembre, reveló que casi la mitad de ellos temían identificarse a sí mismos como judíos; el 43% dijo que tomaban medidas activas para ocultar su identidad judía; y el 52% dijo que el se ha vuelto más común el antisemitismo en la calle. Además, el 34% dijo que habían sido objeto de comentarios antisemitas y el 11% había experimentado violencia antisemita contra ellos.

En diciembre de 2017, un solicitante de asilo sirio, Saleh Alí, destrozó la ventana de un restaurante kosher en Ámsterdam. Por ello, pasó sólo 52 días en prisión, a pesar de que le había dicho a un oficial que el ataque era “sólo el primer paso”. Cuando le preguntaron por el siguiente paso, dijo: “Te lo diré más tarde, nadie tiene por qué saberlo”.

En mayo, un solicitante de asilo sirio, Malek F, apuñaló a tres personas en La Haya, con el propósito de herir a “cristianos y kafires”, según el informe del fiscal en el reciente juicio. Dijo que los “kafires” (no creyentes) eran similares a “animales o gente retrasada”. Dos días antes, Malek F. fue con un cuchillo a una iglesia en La Haya, pero como nadie le abrió la puerta al llamar, se marchó.

Sin embargo, otra inquietante característica de la islamización es el cortejo y violación de niñas menores, como se ha visto durante más de una década en Reino Unido. Según recientes informaciones, “el número de víctimas holandesas de bandas de cortejadores se ha disparado en los últimos años”. Se calcula que los acosadores obligan a unas 1.400 menores cada año a la esclavitud sexual. Conocidos en los Países Bajos como “loverboys”, cortejan a las chicas con drogas, alcohol y regalos y después las chantajean para que sean esclavas sexuales. La investigación ha revelado que el 89% de los acosadores son de origen inmigrante y que el 60% son musulmanes. Algunas jóvenes tienen 20 “clientes” al día. “Se manda a las menores a trabajar a otro país como método para impedir que huyan”, según las informaciones. Estos hombres pueden ganar “hasta 800 euros al día con una chica”.

¿Tienen los Países Bajos un problema?

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Europa

Diego Fusaro, impulsor del nuevo partido Vox Italiae: “Sin soberanía nacional, no puede haber democracia ni derechos sociales”

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Diego Fusaro
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Carlos X. Blanco.- Diego Fusaro, uno de los filósofos más escuchados y leídos en este momento en Italia y en toda Europa, ha concedido una entrevista exclusiva a La Tribuna del País Vasco con motivo de la irrupción de un nuevo partido político soberanista, identitario y transversal en su país. En esta conversación, Fusaro matiza su vinculación con esa nueva fuerza política y aclara su ideario.

– ¿Qué es Vox Italiae? ¿Un nuevo partido político en Italia? ¿Un movimiento ciudadano que reconstruya la ruptura “populista” entre la Lega y el M5S?

-Vox Italiae es, en la realidad italiana, el primer partido soberano, populista y socialista. En Italia tenemos partidos globalistas de derecha (Forza Italia de Berlusconi), partidos globalistas de izquierda (Pd de Matteo Renzi y las otras formas de la izquierda fucsia y arco iris), partidos soberanistas y liberales (Lega, Fratelli d’Italia). No hay ningún partido que sea a la vez soberanista, populista y socialista, keynesiano y no thatcheriano, partido para las clases trabajadoras y no para el capital. Este partido es Vox Italiae. La soberanía es sin duda la condición de la democracia, pero no es suficiente. La soberanía se dice de muchas maneras: Bolsonaro -un servidor de los Estados Unidos, un liberal puro- no es Putin, Putin no es Morales, etc. Por cierto, no tiene nada que ver con Vox España, que es soberanista pero liberal. Después de la desintegración del gobierno gialloverde, hubo una tragedia: el gialloverde era populista y soberanista, con identidad y tendencias socialistas. Ahora el Movimiento 5 Estrellas ha vuelto a fluir hacia la izquierda cosmopolita fucsia y la Liga hacia la derecha liberal azul. Cualquiera que sea el bando que gane, gana el liberalismo.

– ¿Tiene usted ambiciones políticas?

  • No soy miembro del partido, sino sólo el inspirador teórico: nunca he tenido carnets y no quiero tenerlos. Soy un libre pensador, no un político. No he fundado el partido, ni tampoco lo dirijo.

– Su movimiento “Vox Italiae” se presenta como una crítica a Salvini. ¿Podría concretar esa crítica?

  • La Liga de Salvini es un partido soberanista y basado en la identidad, contrario a la UE, pero también es un partido liberal y atlantista. Nosotros somos soberanos, identitarios, contra la UE y también contra el liberalismo y la OTAN. Estamos a favor de un internacionalismo de Estados soberanos, democráticos y socialistas, libres del atlantismo y abiertos al eurasianismo. La Liga, en cambio, mira a Washington y su modelo económico es Thatcher, no Gramsci y Keynes.

– ¿Cómo se coordinaría “Vox Italiae” con las fuerzas y partidos políticos italianos actualmente existentes?

  • No somos ni de derechas ni de izquierdas. Estamos a favor de un socialismo democrático que defienda al pueblo italiano, sobre todo a las clases trabajadoras: sin soberanía nacional, no puede haber democracia ni derechos sociales. Por esta razón, los amos cosmopolitas aspiran a destruir la soberanía nacional: destruir las democracias y los derechos sociales. Por eso, la recuperación de la plena soberanía económica, monetaria (no al euro), militar (no a la OTAN) es la condición sine qua non para tener una democracia obrera socialista. Precisamente porque no somos ni de derechas ni de izquierdas, nos aliaremos con todos aquellos que – citando a Gramsci – han venido por una u otra vía para oponerse al capitalismo global.

-¿Cree que es difícil romper la inercia del esquema “izquierda-derecha” que tanto parece beneficiar al globalismo y al “europeísmo”?

Es muy difícil romper la dicotomía entre la izquierda y la derecha, porque es la base del orden liberal.  Mejor que el totalitarismo glamour del mundo liberal: te permite ser libremente lo que quieras, mientras seas liberal-liberalista. No se permiten otras posiciones. Por eso Italia es hoy emblemática: con el fucsia de izquierdas del Movimiento 5 estrellas y el azul-verde de derechas de la Liga, lo que existe no es sino un liberalismo cosmopolita de izquierdas y un liberalismo soberano de derechas. Pero el liberalismo siempre está ahí, en cualquiera de los casos. Se genera una alternancia sin alternativa. El liberalismo siempre gana, no importa si es fucsia o color azulejo. Tenemos que ir más allá. Para derribar el orden dominante, necesitamos una nueva geografía de la política: los de abajo vs. los de arriba, pueblo vs. elite, siervo vs. amo (Hegel).

Vox Italiae tiene como objetivo servir a los intereses de los más desfavorecidos, del pueblo, del siervo: soberanía nacional, más Estado y menos mercado, más derechos sociales y menos competitividad, etc.

Obviamente, dirán que esto es “rojipardo”: así que el pensamiento único difama a cada izquierda que no es fucsia globalista y a cada derecha que no es azul liberal. A la derecha, dirán que somos rojos. A la izquierda, que somos negros. La verdad es que no somos ni fucsia ni azul aciano (bluette). El pensamiento único -que también descartaría a Gramsci y Fidel Castro como rojipardos- no sólo es políticamente correcto. También es cromáticamente correcto. Sólo acepta tonos homogéneos con el arco iris globalista, que es un falso arco iris: esconde el gris del nihilismo de la civilización post-metafísica de los mercados y del relativismo absoluto en el que se basa.

* Entrevista publicada en La Tribuna del País Vasco, medio con el que Alerta Digital acordó intercambiar algunos de sus contenidos para enriquecer y mejorar nuestras respectivas ofertas informativas.

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Europa

El nuevo gobierno italiano rompe con la política de puertos cerrados del exministro Salvini y permite el desembarco de inmigrantes en Lampedusa

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Por primera vez, el nuevo gobierno italiano rompe con la política de puertos cerrados del exministro Matteo Salvini y permite al Ocean Wiking, con 82 personas rescatadas frente a las costas Libias, desembarcar en Lampedusa. El ministerio del Interior ha asignado la isla como puerto seguro. Los inmigrantes de la nave de Sos Mediterranee y Médicos sin fronteras serán repartidos entre varios países europeos. Francia y Alemania acogerán, cada uno, el 25% de las personas, y en Italia se quedará el 10%.
El resto será dividido entre los países que han mostrado disponibilidad, entre ellos Irlanda. El alcalde de Lampedusa, Salvatore Martello, ha destacado que la isla se ha mostrado siempre disponible a la acogida de inmigrantes, pero en este caso ha protestado porque el Ocean Winking se encuentra más cerca de Sicilia, donde, en su opinión, se tenía que haber realizado el desembarco. «Nuestra isla no puede ser la solución a todos los problemas», ha dicho el alcalde Martello.

Ley Salvini, superada

Cabe destacar que la decisión supone no tener en cuenta la vigente ley de seguridad que promovió Matteo Salvini. Esta normativa impide a los barcos de las ONG entrar en aguas territoriales italianas, con la posibilidad de imponer multas hasta de un millón de euros. Pero esta ley de seguridad será modificada. El gobierno de Giuseppe Conte inicia así una nueva política de inmigración, concertada con la Unión Europea, permitiendo el desembarco de inmigrantes, con la condición previa de que haya un reparto entre diversos países europeos. Todavía no se ha definido el mecanismo y los requisitos para el reparto de los inmigrantes en casos futuros. El acuerdo se fijará en la reunión que mantendrán los ministros del Interior de Italia, Francia, Alemania y Malta, el próximo día 23 en La Valeta. Dos semanas después, en una reunión de los ministros de Justicia e Interior en Luxemburgo se perfilará un acuerdo definitivo, al que se espera se adhieran otros países de la UE.

Cambio radical

El cambio de política de Italia sobre inmigración es el fruto inmediato del viaje realizado por el primer ministro Conte a Bruselas el pasado miércoles. Tras su entrevista con la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, Conte declaró que la nueva estrategia del gobierno italiano es aceptar los desembarcos de las naves de las ONG y de medios militares que intervienen en el Mediterráneo, con la garantía de que la mayor parte de los inmigrantes serán acogidos en diversos países de la Unión. Según Giuseppe Conte, será difícil que en el futuro haya países europeos que den la espalda al compromiso de afrontar conjuntamente el problema de la inmigración: «Habrá naciones reacias a compartir la llegada de inmigrantes, pero quien no participe tendrá que pagarlo económicamente de forma consistente».

Conte explicó también que «a partir de ahora la gestión de la repatriación de inmigrantes se gestionará a nivel europeo, y no mediante acuerdos bilaterales». Se contempla también la posibilidad de reactivar la operación Sophia, con medios militares de diversos países para intervenir en el Mediterráneo.

El gran objetivo del gobierno italiano es cambiar el viejo Tratado de Dublín, que establece que el inmigrante debe pedir asilo en el primer país europeo en el que pisa tierra. Desde que entró en vigor este reglamento hace casi 30 años, mucho ha cambiado en relación con los flujos migratorios. De ahí la necesidad de un cambio en el acuerdo de Dublín, para que toda Europa se vea implicada con la llegada de inmigrantes.

(ABC)

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Europa

La Fundación Fare Futuro alerta en un informe que en 2100 media Italia podría ser musulmana

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Foto de archivo de Roma, capital de Italia
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La Fundación Fare Futuro lanza la alarma demográfica en Italia: «Los musulmanes residentes en este país son 1,58 millones, pero podrían llegar a ser la mitad de la población en el año 2100». En enero 2019, los musulmanes representaban el 30,1 % de los extranjeros residentes en Italia; les siguen en porcentaje los cristianos ortodoxos con el 29,7 % (1,56 millones), y en tercer lugar los católicos que son 977.000 (18,6 %). La mayor parte de los musulmanes extranjeros residentes en Italia proceden de Marruecos (440.000), Albania (226.000), Bangladesh (141.000), Egipto (111.000) y Pakistán (106.000).

El informe sobre la islamización de Europa, el primero en su género, realizado por la Fundación Fare Futuro con el apoyo del gabinete de estudios del partido derechista Fratelli d’ Italia (Hermanos de Italia) acaba de ser presentado en una sala del Senado en Roma. Obviamente no es un dato cierto que «en el 2100 los musulmanes podría ser la mitad de la población italiana», como indica el informe, pero sí son ciertos dos datos que sirven para apoyar la posibilidad de ese escenario: En primer lugar, el índice de natalidad. «Las inmigrantes musulmanas tiene una tasa de fertilidad muy superior, el doble, que el de la italianas». Es un hecho conocido que «los italianos no tienen hijos», están prácticamente a la cola de Europa. En segundo lugar, «el 78 % de los inmigrantes que solicitan asilo o que llegan sin papeles son musulmanes».

«Favorecer la inmigración con nuestros orígenes»

El informe destaca que «los extranjeros musulmanes residentes en Italia han aumentado en 127.000 con respecto al 2018, mientras que los cristianos, por el contrario, han disminuido en 145.000. El análisis refleja preocupación y dudas sobre la capacidad de integración de los musulmanes. El 85 % de los italianos considera que «los inmigrantes tendrían que hacer un curso de lengua italiana y de educación cívica antes de ser regularizados», «el 60 % piensa que el velo que portan la mayor parte de las mujeres musulmanas lo hacen por presión de la familia», «el 80 % de los italianos pide que se castigue como un delito la predicación del odio y la justificación de actos de terrorismo», y «un 56 % de los entrevistados estima que la predicación en las mezquitas debería hacerse en italiano para que pueda ser entendida».

Las dudas sobre el interés de los musulmanes para integrarse en la sociedad italiana son muchas: «El 55 % de los entrevistados cree que la mayor parte de los musulmanes quiere vivir en Italia manteniendo su identidad musulmana, aunque admitan la ley italiana; mientras, el 27 % de los italianos está convencido de que el objetivo principal del musulmán es vivir en Italia siguiendo sus propias leyes separadamente».
En la introducción al informe, la diputada Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, escribe que «si es necesaria una cierta cuota de inmigración, se debe favorecer a quien tiene orígenes italianos o europeos, o bien la que procede de Estados que han demostrado que no crean problemas de integración o de seguridad».

«El islam es incompatible con Occidente»

Desde luego, la cuestión de la integración de los musulmanes es un largo debate en Italia y perdurará. Muy escéptico se mostró siempre el profesor Giovanni Sartori, uno de los mayores expertos en ciencia política, con prestigio internacional, reconocido con el premio Príncipe de Asturias: «El Islam es incompatible con Occidente. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se basan en la democracia, en la soberanía popular». A Sartori le gustaba recordar lo que ocurre en los países europeos: «Los musulmanes de tercera generación no solo no se han integrado, sino que son los más rebeldes. Odian a Occidente porque no tienen trabajo y muchos se sienten atraídos por el islam fanático».

En su último libro «La carrera hacia ningún lugar», Giovanni Sartori explicaba por qué la integración de musulmanes en sociedades no islámicas no se ha logrado: «El islam no tiene capacidad de evolución», como se puede ver, por ejemplo, en la India, «donde hay 14 millones de musulmanes, muy pobres y maltratados, que después de mil años, resisten sin integrase, enemigos eternos de los hindúes». «Esta experiencia ejemplar –concluía Sartori- debería ser estudiada por nuestros izquierdistas y contrasta con el facilismo con el que nosotros hablamos de integración».

(Fuente: ABC)

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