Internacional
Un juez le propina un bofetón legal a un anciano con demencia: Un juez suspende el mandato de Biden para vacunar a los empleados federales
El juez Jeffrey Vincent Brown, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas, suspendió temporalmente el mandato de vacunar a los empleados federales, emitido por el presidente estadounidense, Joe Biden.
“Si bien las vacunas son, sin duda, la mejor manera de evitar la enfermedad grave del COVID-19, no hay ninguna razón para creer que el interés público no puede ser servido a través de medidas menos restrictivas que el mandato”, dictaminó Brown, de acuerdo con Fox News del 21 de enero.
Asimismo señaló alternativas: “como el enmascaramiento, el distanciamiento social, o el trabajo a distancia a tiempo parcial o completo”, agregando: “Detener la propagación del COVID-19 no se logrará con políticas excesivamente amplias como el mandato del trabajador federal”.
La providencia de Brown tendrá aplicación temporal, mientras se resuelve de fondo el proceso legal implicado. De hecho, la administración Biden respondió inmediatamente expresando su intención de apelar el fallo ante la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito.
La demanda fue presentada por la organización Feds for Medical Freedom contra Joseph R. Biden. Esta entidad se describe a sí misma como una coalición de base de miles de empleados públicos, unidos en su oposición a los mandatos de vacunación obligatoria.
Tras referirse a una primera orden que no será bloqueada, el dictamen declara: “La segunda, la Orden Ejecutiva 14043, equivale a un mandato presidencial para que todos los empleados federales consientan en vacunarse contra el COVID-19 o pierdan sus empleos”.
Y agrega: “Dado que la autoridad del Presidente no es tan amplia, el tribunal prohibirá la aplicación de la segunda orden”, y sigue explicando:
“Dado que las medidas cautelares son una herramienta extraordinaria que debe utilizarse con moderación, el tribunal debe estar convencido de que los demandantes se enfrentan a un daño irreparable antes de concederlas”, afirmando que sí: “está convencido de ello”.
Asimismo, Brown expresa que: “exigir a millones de empleados federales que se sometan a un procedimiento médico como condición para su empleo”, está lejos de las atribuciones del gobierno sin la intervención del Congreso.
Además, enfatiza: “ningún remedio legal protege adecuadamente los intereses de libertad de los empleados, que deben elegir entre violar un mandato de dudosa validez o consentir un procedimiento médico no deseado que no se puede deshacer”
Por otro lado, no es el primero de los mandatos que se ve frustrado, dado que unos días antes el Tribunal Supremo suspendió el uso de la norma OSHA que obligaba a millones de estadounidenses a ponerse las inyecciones mencionadas.
Esa norma fue dirigida a las empresas privadas que contrataran a más de 100 empleados, quienes debían vacunarse o someterse a pruebas periódicas.
Por otro lado, el presidente Joe Biden se reunió en línea con varios gobernadores republicanos el 27 de diciembre y declaró: “No hay una solución federal. Esto se resuelve a nivel estatal”.
Estas declaraciones son una de las admisiones vitales hasta la fecha del gobierno de Biden de que necesitará la ayuda de los gobiernos locales y estatales para combatir el COVID-19.
José Hermosa
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
