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Opinión

Una guía para evitar los cuentos que son dañinos para los niños. Por Roberto Marchesini

Redacción

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Pocos cuentan cuentos a los niños, olvidándose de su utilidad, pero los enemigos del ‘Logos’ continúan produciendo cuentos para los más pequeños. ¿Cómo entender qué libro tenemos en nuestras manos? Aquí hay algunas preguntas. Las respuestas te ayudarán a orientarte.

Algunos padres me han preguntado cómo reconocer, qué pistas seguir para detectar los libros que portan ideologías sospechosas.

Personalmente, antes de ocuparme de los libros, me preocuparía por la televisión. A decir verdad, sugeriría tirar a la basura la televisión… pero no me gustaría pasar por un talibán. Ocupémonos pues de los libros para niños y adolescentes.

Las ideologías revolucionarias tienen como objetivo la destrucción de la filosofía aristotélico-tomista, es decir, esa filosofía que se basa en el finalismo y en la ley natural, que conocemos en forma de ley moral y religiosa.

Según esta filosofía, los seres no son realmente como son, sino como deberían ser. Cada ser -ente- tiene su propio proyecto (una «naturaleza») que guía su desarrollo, su realización. Esto, obviamente, se aplica al ser humano: todo hombre tiene un proyecto; una vocación, para decirlo en términos religiosos. Por tanto, existe un must be [deber ser], superior a lo que es actualmente. La razón es la facultad humana más elevada; tiene la tarea de discernir el bien (lo que es según la naturaleza) del mal (lo que está en contra de la naturaleza) y guiar a la persona hacia su propia realización.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el ‘Logos’

Las ideologías más recientes, por supuesto, lo niegan. No hay naturaleza humana, no hay proyecto, no hay necesidad de serlo. Somos quienes queremos ser. Como no hay fin, la moralidad, el bien y el mal también son obviados. La razón, destronada, es reemplazada por las pasiones, por los movimientos del cuerpo. Todo esto, evidentemente, se refleja en la literatura infantil y juvenil.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el Logos. Basta pensar en los poemas homéricos, los relatos bíblicos, la literatura caballeresca, la Divina Comedia… Ahora Europa parece haber olvidado la importancia de este instrumento: pocos cuentan cuentos a los niños antes de dormirse, el narrador parece una figura perdida en la niebla mientras la televisión ha sustituido a la chimenea y el bafle al abuelo. Pero los enemigos del Logos, no: continúan produciendo cuentos y narraciones, especialmente para los más pequeños. De los cuentos del Marqués de Sade a Little Egg y Daddy’s Secret, la literatura revolucionaria ha cambiado el destino y el idioma.

He aquí, entonces, algunas sugerencias para distinguir la literatura infantil «tradicional» de la literatura ideologizada.

1) ¿Quién es el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo es una persona. El mal no es abstracto, sino que actúa bajo la apariencia de un ser personal. Alguien ha elegido el mal, ha decidido estar de su lado y actuar en consecuencia. En la literatura ideológica, sin embargo, el enemigo es impersonal: es tradición, prejuicio, expectativas. No hay «buenos» ni «malos».

En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización

2) ¿Cómo luchas contra el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo lucha a través de una lucha real, luchando también físicamente; es decir, arriesgando su propia seguridad e incluso su vida. En la literatura revolucionaria, el enemigo se vence convenciendo a los demás, mostrándoles que están equivocados, gracias a los buenos argumentos.

3) ¿Hay crecimiento y cambio? En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización. En la literatura ideológica el protagonista no cambia: está bien como está, con sus rarezas y peculiaridades (que otros consideran defectos). Todos los demás cambian. Es el vuelco de la materia de la paja y la viga (Lc 6, 41).

4) ¿Cómo termina la historia? En la literatura tradicional, el protagonista triunfa y se regocija. Pagó un precio por su victoria, pero enfrentarse al enemigo lo ayudó a lograr su propia realización. El enemigo es derrotado: si no está muerto, es exiliado y se muerde a sí mismo por la derrota. En la literatura ideológica, por lo general, todos están felices y en armonía. Nadie ha perdido, nadie ha sido derrotado.

El modelo de la literatura ideológica es, para simplificar, El patito feo de Andersen (1805-1875). Es la historia de un patito que se siente diferente: feo, en comparación con otros patitos. Luego huye y, tras varias aventuras, es recibido por una bandada de cisnes. Descubre así que su malestar se debe a que se obliga a asumir un papel que no le pertenece. Habiendo cambiado el contexto social, ahora es libre de ser lo que quería: un hermoso cisne. Un ejemplo más reciente de un cuento ideológico es, nuevamente, por ejemplo, el Cuento del tiburón (Dreamworks 2004).

Obviamente, estos son solo algunos puntos ilustrativos; no es seguro que en todo relato ideológico haya todos y sólo estos. Pero me parecen un buen punto de partida para evaluar si el libro que los tíos le regalaron a nuestro cachorro es adecuado o, más bien, un tortuoso vehículo propagandístico.

 

 Roberto Marchesini es filósofo. Publicado en la Nuova Bussola Quotidiana

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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