NO son refugiados.
NO son inmigrantes.
NO son niños.
Son criminales fanáticos que nos ODIAN, odian al cristianismo, a la Iglesia y odian a Jesucristo.
Odian a nuestras mujeres, a nuestro modo de vida: nos odian porque nuestra existencia les recuerda su IGNORANCIA.
Y NO podemos permitirles pasar.
Señoras y señores: estamos en GUERRA. Y debemos detener al ENEMIGO.
Pasen, y vean de qué les hablamos.