Sociedad
Yoko Ono, la «viuda negra», que comenzó de «groupie», pide en un manifiesto la amnistía por los presos del 1-O mientras defiende que Mark Chapman se pudra en la cárcel
Yoko Ono es uno de los personajes más siniestros de la progresía internacional. Entre sus aficiones se cuenta la magia negra, los ritos satánicos y la ingesta de perros. Sí, como suena. En compañía del artista británico Mark McGowan, la viuda de John Lennon se comió un perro de raza corgi, el tipo de canes favorito de la reina Isabel II, para protestar porque el Felipe de Edimburgo mató a un zorro.
Fue pionera en la práctica de la performance y el arte conceptual; es decir, de toda la basura artística que ha inundado Occidente para perversión de muchos y enriquecimiento de unos pocos. Quienes la conocen la definen como una mujer fría, calculadora, egocéntrica, ocultista, capaz de cualquier cosa para cumplir sus caprichos. Se trata de uno de los iconos más reconocibles del progresismo y un bastión del mundialismo para el fomento de cualquier transgresión del orden natural.
Activista millonaria de las causas más siniestras y defensora de las formas sexuales más escatológicas, fue simpatizante del grupo terrorista Panteras Negras (supremacistas negros). Dice odiar «las cadenas» pero ha rechazado una y otra vez que el pobre David Chapman recobre su libertad tras acabar con la vida de John Lennon hace la friolera de 37 años.
Junto a medio centenar de izquierdistas vinculados a la política y la cultura, Yoko Ono ha reclamado la amnistía de los condenados por el 1-O, en el manifiesto impulsado por Òmnium Cultural «Dialogue for Catalonia», y que publican este lunes «The Washington Post» y «The Guardian».
Llama la atención el doble rasero de Yoko Ono con relación a los beneficios penitenciarios. Mientras por un lado reclama la libertad de algunos de los protagonistas del proceso golpista que sembró la ruptura de la convivencia en Cataluña, por el otro se opone a la liberación del norteamericano Mark Chapman por el incidente del edificio Dakota hace la friolera de 40 años.
Chapman segó la vida de John Lennón la noche del 4 de diciembre de 1980. Todo ocurrió a las puertas del Edificio Dakota ubicado en el número 1 de la calle 72, el lugar en el que se instalaron Lennon y Yoko Ono desde 1973 y dos años después de mudarse a Nueva York. Allí se agolpaban a diario seguidores del cantante para verle de cerca y conseguir algunos autógrafos mientras le dedicaban palabras de apoyo a su activismo ultraizquierdista. Se sumó a ellos un Chapman nacido en Texas e hijo de un sargento de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, un chico que había recibido burlas en el colegio, un cristiano devoto y que había experimentado con algunas drogas, tal y como señaló Norman, autor de la biografía de John. Además, había sido un fiel seguidor de The Beatles incluso durante su época en Hawái, donde supuestamente comenzó a sufrir trastornos psiquiátricos que habrían desembocado en un intento de suicidio.
Pese al tiempo transcurrido en prisión, a su comportamiento ejemplar y a solicitar el perdón de Yoko Ono, ésta se ha negado a la puesta en libertad de Chapman en varias cartas dirigidas al tribunal que debía decidir sobre su excarcelación.
El deseo de venganza de la japonesa es compartido por las mismas organizaciones izquierdistas que en países como España, por ejemplo, defienden la libertad de los presos etarras, autores de asesinatos de una monstruosidad incomparable a la muerte del cantante de Liverpool. Y es que una cosa es asesinar a niños de la casa cuartel de Vic y otra bien distinta es acabar con la vida del principal icono del progresismo. La hipocresía y la maldad de la izquierda no tiene techo.
El manifiesto firmado por Yoko Ono sostiene que «una gran mayoría de catalanes ha expresado repetidamente la voluntad de ejercer democráticamente el derecho a decidir de su futuro político», que consideran que debe decidirse votando siguiendo los precedentes de los referéndums en Escocia (Reino Unido) y Quebec (Canadá).
«La judicialización para resolver una crisis política ha conllevado una represión creciente y ninguna solución», y añade textualmente que las condenas a los dirigentes independentistas condenados solo agravan el conflicto.
Según los firmantes, esta situación ha sido criticada por «las principales organizaciones de derechos humanos del mundo», entre las que el texto destaca el grupo de trabajo sobre detenciones arbitrarias de la ONU.
El manifiesto termina apelando al diálogo entre las autoridades para encontrar «una solución política que permita a la ciudadanía decidir su futuro político», y reinvidicando la amnistía para poner fin a lo que tachan de represión.
LENNON, UN ENEMIGO DE LA HUMANIDAD
SS (Reproducido) Imagine there’s no Heaven [no hay valores, ni principios ni tensión espiritual]; It’s easy if you try [hombre, sobre todo si lo intentas tú, degenerado]; No hell below us [impunidad total para hacer el mal]; Above us only sky [vacío, relativismo, trivialidad]; Imagine all the people [no puedo imaginar tanto, Juan]; Living for today [viviendo al día, como los indigentes de alma mileurista].
Hace 30 años que murió John Lennon, uno de los grandes enemigos de la humanidad. Fuer autor de bellísimas canciones, pero fue el introductor masivo en occidente del relativismo y del nihilismo, del no esforzarse, del no afrontar nunca los problemas, del pacifismo más vacío, del ir todo el día colgado de lo que fuera. Hace 30 años murió John Lennon pero su legado de dejadez y mierda todavía perdura.
Imagine there’s no countries [la alternativa no es más libertad, sino una tiranía mundial]; It isn’t hard to do [y si vas ciego de LSD, todavía menos]; Nothing to kill or die for [tú fuiste fruto de mucha gente que murió para que tú pudieras vivir e incluso para que pudieras cantar estas preciosas tonterías]; And no religion too [borrar cualquier transcendencia para poder vivir sin ninguna responsabilidad]; Imagine all the people living life in peace [en eso pensaba yo, precisamente, viendo por la tele a Ahmadineyad].
Lennon ha sido uno de los peores demagogos de todos los tiempos. Imagine es la colección de barbaridades y de atrocidades más hermosas y más terribles que jamás se hayan escrito. Give peace a chance es un himno potentísimo, pero inframental. God es la explicación de cómo está el mundo, de nuestra tremenda oscuridad.
You may say that I’m a dreamer [no, lo que digo es que eres tonto]; But I’m not the only one [en eso te doy la razón: los tontos sois legión]; I hope some day you’ll join us [ni de coña, Juanito]; And the world will be as one [sí, unido en el frenopático].
El marido de la todavía más funesta Yoko Ono -una pobre mujer que encima no tiene ni talento- consagró los peores vicios del hombre hasta convertirlos en modelo a seguir. Lennon promovió una humanidad minúscula, un hombre doblegado a sus defectos en lugar del prototipo erguido que busca su superación.
Imagine no possessions [siempre contra la propiedad privada]; I wonder if you can [ni yo puedo ni tú tampoco pudiste, señor millonario]; No need for greed or hunger [el tópico es tan primario que no sé qué decirte]; A brotherhood of man [la única manera real que ha hallado la humanidad de pensar esta «brotherhood of man» es el cristianismo]; Imagine all the people sharing all the world [¡calla, hombre, calla!].
Su muerte le convirtió en más leyenda todavía, aunque lo más legendario no ha sido la muerte que le dieron sino la que él nos legó con sus siniestros valores y su concepto tan mezquino y zafio de la espiritualidad. De aquel viaje aún muchos no han regresado, la inmensa mayoría no han regresado, y siguen colgados de las más absurdas tonterías mientras el mundo se desparrama de inconsistencia y vacuidad.
España
Los hombres de Pedro, formalmente declarados CRIMINALES: 24 añitos a Ábalos (la edad de su sobrina), 19 a Koldo y 4 a Aldama que no entrará en prisión
El Supremo condena a Ábalos a 24 años de cárcel, 19 a Koldo y 4 a Aldama
El Tribunal Supremo ha condenado al ex ministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años de prisión y a su asesor Koldo García Izaguirre a 19 años de cárcel por haber formado una organización criminal que se valió del poder institucional para cometer «graves delitos de corrupción» durante el Gobierno de Pedro Sánchez.
El tribunal también ha condenado al empresario Víctor de Aldama, el hombre que tejió la trama, a cuatro años y medio de prisión, aunque ha suspendido la ejecución de la pena por su colaboración con la justicia. La sentencia, adoptada por unanimidad, supone la condena más severa conocida en España contra un ex ministro del Gobierno en el poder.
El fallo concluye que los tres acusados «constituyeron una organización en la que cada uno de ellos asumió un papel diverso y complementario, con un preciso reparto de funciones». Ábalos aportaba el poder institucional; Koldo García, la intermediación; y Aldama, el dinero y el acceso a las empresas.
Mascarillas y corrupción
El episodio más grave acreditado por el tribunal es la adjudicación del suministro de trece millones de mascarillas durante la pandemia de Covid-19 a la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama.
La compra se articuló en dos contratos, uno con Puertos del Estado a través de una Orden Ministerial y otro con ADIF con otra. Ábalos firmó la primera orden como ministro el mismo día que fue publicada.
La sentencia precisa que la adjudicataria ya sabía, antes incluso de que los responsables del órgano de contratación tuvieran conocimiento de la operación, que «se publicaría una orden ministerial, que la compra sería centralizada a través de Puertos, que el volumen sería de ocho millones de mascarillas y que sería la adjudicataria». Aldama canalizó las comisiones percibidas, por un total de 6,6 millones, a través de sus sociedades Deluxe Fortune, S.L. y MTM 180 Capital, S.L.
A cambio, Ábalos y Koldo habían acordado recibir, respectivamente, 2.000.000 y 500.000 euros con cargo a esas comisiones.
El núcleo de la trama descrita por el tribunal es el acuerdo de enriquecimiento mutuo al que llegaron los tres acusados aprovechando «el cargo que ostentaba José Luis Ábalos en el Gobierno de España y también en el PSOE».
La documentación aportada al juicio —correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, una hoja Excel elaborada por el propio Aldama y declaraciones de más de una decena de testigos— acredita que Aldama se comprometió a entregar mensualmente 10.000 euros a los otros dos acusados para atender los que consideraban «gastos fijos» de Ábalos. Esa cantidad se entregó de manera continuada desde octubre de 2019 hasta junio de 2022.
Junto a esa transferencia mensual, Aldama abonó desde marzo de 2019 hasta septiembre de 2021 el alquiler del piso que ocupaba en Madrid la entonces amante del ministro, Jessica Rodríguez: 2.700 euros al mes en el edificio Torre de Madrid, situado en la Plaza de España, hasta alcanzar un total de 82.298 euros.
Para blindar la percepción de comisiones futuras, el 24 de abril de 2019 Aldama y Ábalos suscribieron un contrato de arrendamiento con opción de compra de un piso propiedad de Aldama en el Paseo de la Castellana de Madrid, fijando una renta anual de 30.000 euros y un precio de adquisición de 750.000 euros.
La pericial encargada por el tribunal cifró el valor real del inmueble al tiempo del contrato en 1.442.914 euros, un precio de compra «muy inferior al real del mercado». Ábalos nunca ocupó el inmueble ni abonó renta alguna, «pues nunca fue esa la pretensión de los contratantes».
Contratos sin trabajo
La sentencia considera probado que Ábalos utilizó su influencia ministerial para que dos mujeres de su entorno personal fueran contratadas en empresas públicas sin desempeñar ninguna función real.
El 8 de octubre de 2019, Ábalos envió un mensaje a Koldo García sugiriéndole la contratación de Claudia Montes —conocida suya desde un mitin del PSOE celebrado en Gijón en mayo de ese año— «en Renfe, ADIF o alguna de sus subcontratas». Su asesor contestó: «Sí. Lo arreglo».
El 16 de diciembre de 2019, Montes fue contratada por Logirail, sociedad del Grupo RENFE, con un salario neto de 1.384,99 euros mensuales. Cuando en algún momento intentaron abrirle un expediente disciplinario por absentismo, Ábalos y Koldo lograron paralizarlo, y el gerente de Logirail en Asturias fue cesado de su puesto directivo sin explicación.
El caso de Jessica Rodríguez, amante del ministro, es todavía más explícito en la sentencia. El tribunal acredita que Ábalos «concibió y desarrolló un plan de actuación, consistente en desplegar toda su influencia para que Jessica Rodríguez fuera contratada por alguna empresa pública integrada en la estructura del Ministerio», con la finalidad de «que percibiera un sueldo sin que tuviera que desempeñar, como contraprestación, ninguna actividad laboral».
Así ocurrió: Jessica fue contratada por INECO el 1 de marzo de 2019 y más tarde por TRAGSATEC desde el 2 de marzo de 2021, sin presentarse a trabajar en prácticamente ninguna ocasión. De INECO cobró 34.450 euros netos en concepto de salario; de TRAGSATEC, 9.500,54 euros.
Koldo García, señala el fallo, «ha mantenido un papel principal en la trama delictiva», participando «en el reparto de papeles de manera activa», influyendo «decisivamente, con gestiones personales, en la adjudicación de contratos públicos» y encargándose de «arreglar» —el término es literal en la sentencia, entre comillas— «la contratación de personas en entidades del sector público».
Atenuante «muy cualificada»
El tribunal ha apreciado en Aldama la atenuante analógica de colaboración «como muy cualificada» y ha rebajado su pena en dos grados respecto al delito de organización criminal y al cohecho continuado, y en un grado respecto al resto. La suspensión de la condena queda condicionada a que no vuelva a delinquir, presente un informe semestral de actividades y cumpla un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
La sentencia cierra la primera pieza de un proceso judicial que arrancó con las primeras detenciones en febrero de 2024 y que sacudió los cimientos del partido que sustenta al Gobierno.
Ábalos había dejado el ministerio en julio de 2021 y abandonado el grupo parlamentario socialista en diciembre de 2023. El Supremo señala en su fallo que la corrupción provoca «el grave deterioro de la confianza ciudadana en el sistema político» y «socava la arquitectura democrática del Estado».
Como desveló este periódico, el presidente de la Sala de lo Penal, Andrés Martínez Arrieta, ha trabajado durante semanas para alcanzar un consenso entre los magistrados que evitara votos particulares. Especial atención ha suscitado durante las deliberaciones la posición de la magistrada Susana Polo, cuya eventual discrepancia podría haber quebrado la unanimidad del tribunal.
La sentencia de no cierra, sin embargo, todos los flecos jurídicos del caso. La pieza principal —la que ha culminado hoy con el fallo— convive con otras ramificaciones investigadas en distintos juzgados –sobre todo en la Audiencia Nacional–, lo que significa que el caso Koldo seguirá siendo un factor de inestabilidad política durante meses. Además, los condenados tratarán presumiblemente de recurrir al Tribunal Constitucional, dominado por la mayoría del afín al PSOE Cándido Cónde-Pumpido.

Diego Vazquez
04/01/2021 at 21:57
Digna representante de la izquierda-caviar-sionista-masónica