Biomecanics cuenta con la línea de calzado infantil Biogateo, diseñada con las características específicas para la etapa de gateo y primeros pasos.
Para poder desarrollar este tipo de calzado pensando en un respeto por el crecimiento natural del pie del niño, la marca perteneciente a Grupo Garvalín colabora activamente con el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).
La investigación en este ámbito resulta clave para encontrar los mejores resultados posibles en cuanto a calzado infantil y, de hecho, se mantiene constante para poder encontrar aquellos factores importantes que ayuden a diseñar el mejor calzado posible para los más pequeños.
Entre las últimas acciones del IBV precisamente se encuentra un nuevo estudio con el que se han comparado varios tipos de calzado (entre ellos el de Biogateo) con las características del pie descalzo.
El desarrollo de Biomecanics tras un estudio con el IBV
En la actualidad Biomecanics no solo mantiene esta colaboración con el IBV para conocer las características más recomendables que debería tener el calzado infantil, sino que de hecho es en España la única marca que diseña la configuración de sus modelos en base a esta ayuda.
Gracias a las especificaciones ofrecidas por el IBV, la marca ha conseguido convertirse en líder del sector del calzado infantil y cuenta con el aval de instituciones tan prestigiosas como la propia Asociación Española de Enfermería Pediátrica.
El IBV es un centro de I+D que se encuentra vinculado a la Universitat Politècnica de València, que tiene entre sus principales objetivos fomentar y realizar investigaciones científicas, promover el desarrollo tecnológico, el asesoramiento técnico y la formación de personal cualificado, en cualquier ámbito de la biomecánica.
La importancia de esta institución fue identificada hace ya tiempo por el Grupo Garvalín, lo que motivó a colaborar en el año 1996 en un estudio para analizar las necesidades del pie de los niños, en sus distintas etapas de crecimiento.
A raíz de este estudio, se pudo identificar cada una de las características clave en este crecimiento, para saber así qué especificaciones recomendables debía incluir el calzado para permitir un desarrollo natural del pie.
Pero además de esta importante información, el estudio también sirvió para hacer más que evidente la ausencia de marcas en el mercado, que respetaran estas necesidades y las tuvieran en cuenta a la hora de diseñar modelos de calzado infantil adecuados para este crecimiento natural. Así surgió la marca Biomecanics.
Comparativa entre Biogateo y el pie descalzo
El IBV mantiene su investigación a día de hoy sobre las necesidades que tiene el pie de los niños en sus etapas de crecimiento. Uno de sus últimos trabajos ha consistido en un análisis de distintos tipos de calzado infantil, comparándolo con las características del pie descalzo de los niños.
Entre los distintos modelos de calzado infantil aprovechados para este estudio también se encuentran los de Biogateo.
Entre las conclusiones obtenidas, se ha podido confirmar que el soporte estructural en el calzado es un elemento que mejora el control medio lateral del talón en el contacto inicial del pie sobre el suelo.
Por ese motivo, dado que el calzado Biogateo cuenta con un estabilizador lateral exterior, ayuda a evitar desplazamientos del pie sin oprimir el talón y a que el niño mantenga la estabilidad que ha aprendido durante sus primeros meses.
Gracias a este elemento, el calzado de Biogateo aporta más control medio-lateral en lo referente al contacto inicial del talón y el apoyo del pie sobre el suelo, reduciendo con ello el riesgo de inestabilidad.
Es más, en este estudio se ha hecho especial hincapié en el análisis del cambio del porcentaje de caídas que se sufre con cada calzado, entre ellos el de Biogateo y, concretamente respecto a este último, la modificación es nula. Es decir que no se sufren más caídas por llevar este calzado, en comparación a ir descalzo.
El estudio concluye que un calzado que no tenga una estructura funcional mínima aumenta el riesgo de caídas con respecto a caminar descalzo y, de todos los calzados analizados en esta investigación, solo el calzado minimalista provocaba caídas, con un aumento del 7,5% en comparación a ir con el pie descalzo.
Otro factor clave que se ha analizado en este estudio es el de la flexibilidad de los metatarsianos. El IBV especifica que un calzado óptimo debe facilitar la flexión de la articulación metatarsofalángica durante la fase de despegue.
El análisis realizado se ha basado tanto en el calzado de Biogateo, como en el convencional y el minimalista. En todos ellos se ha confirmado que se reduce la movilidad de la articulación metatarsofalángica respecto al pie descalzo.
No obstante, el calzado de Biogateo cuenta en su suela con la característica de dorsiflexión, que permite la movilidad del pie en todas las direcciones. Para confirmar si un calzado cuenta con esta característica solo hay que cogerlo con una mano e intentar flexionarlo. Dispone de ella si se puede flexionar fácilmente.
Estas no son las únicas características que el calzado de Biomecanics valora a la hora de diseñar los modelos de Biogateo, pensando en un respeto al crecimiento natural del pie.
Por ejemplo, también incluye una plantilla plana, dado que el arco plantar no se forma hasta los 4 años, que además es extraíble para que así se pueda airear el calzado con la frecuencia que sea necesaria.
La suela de estos zapatos es fina y ligera, para facilitar así la función táctil al gatear y que el bebé no arrastre peso. De hecho, incluye también un hendido en «U» en la zona trasera, que así deja libre el tendón de Aquiles al gatear.
La horma de este calzado es ancha, para que así el pequeño pueda mover los dedos con total libertad y sin apretar el empeine. El pie entra sin forzar en el zapato y el niño no siente opresión en ningún momento.
Por último, desde Biomecanics se invierte también en un diseño de fabricación sin bordes ni costuras en el interior para evitar rozaduras y siempre con material transpirable, para así evitar las infecciones por humedad.

