Primera idea. Los que no dijeron que la Libertad de expresión era democráticamente sagrada, luego demostraron ser los peores inquisidores. Libertad de expresión sí, excepto para los que ellos decidan silenciar.
Segunda idea. Hace muchos años en una famosa cadena de librerías, El Crisol, regentada por un famoso socialista, se apilaban cientos de ejemplares del Mein Kampf junto a pilares de Sagradas Biblias, y nadie se escandalizaba.
Tercera idea. Podemos entender que en Alemania estén aún traumatizados y que sólo se permita la venta de un Mein Kampf con anotaciones escritas de los expertos democráticos. Pero en España es un libro que ni marcó una generación y no creemos que pueda hacer mucho daño en manos de nadie.
Cuarta idea. Si se tuvieran que prohibir libros racistas, tendriamos que quemar de las bibliotecas la mayoría de libros dedicados alas ciencias sociales escritos en el siglo XIX, escritos especialmente por ingleses. Y habría que empezar por «El origen del hombre» de Charles Darwin.
Dicho esto, se ha iniciado un nuevo juicio contra Pedro Varela. ¿Su crimen? Vender libros y decir honestamente lo que piensa. Siempre lo ha dicho y no se lo ha escondido de nadie. Y si está prohibido en esta democracia pensar y decir lo que uno piensa, entonces ¿para qué los debates historiográficos, políticos y, en el fondo, científicos?.
El Sr. Varela ha sido acusado injustamente de un delito de odio, acusación que él niega categóricamente, pues ha declarado públicamente: “No tengo odio hacia ningún colectivo, sino amor por la verdad y la Historia”; “Soy historiador y científico. Nunca he sido violento. Soy católico, vegetariano, amante de la naturaleza y el senderismo, y no tengo más vicios que el de la lectura y la investigación”.
A nosotros todo esto nos parece una descarada caza de brujas democrática con ánimos de hundir a una persona, a modo de escarnio público, y acallar a los que quieran salirse del pensamiento único. Si realmente hay una comunidad científica o política preocupada por la ideas de Pedro Varela, lo que tendrían que hacer es llamarle a un estrado, a las aulas universitarias y a los Centros Cívicos y entablar debates sreios. Cualquiera que crea tener la «verdad» no debería temer una confrontación de ideas.
En nuestra querida y «oscura» Edad Media, antes de condenar a pretendidos herejes se les invitaba a debates públicos contra reconocidos teólogos y la dialéctica era la única y verdadera arma para dilucidar la verdad. Peor en esta era de libertades, nadie puede salirse del sendero trazado.
FECHAS DEL JUICIO
1ª Semana:
Martes 14 de Mayo a las 10 h.
Miércoles 15 de Mayo a las 10 h.
Jueves 16 de Mayo a las 10 h.
2ª Semana:
Martes 21 de Mayo a las 10 h.
Miércoles 22 de Mayo a las 10 h.
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