Gabriel Rufián es un individuo curioso. Así, de pronto, podemos presentir en él ese dolor del niño pobre que no encaja en un barrio, en una calle, en un colegio. Ese niño de padres y abuelos que vienen del profundo Sur, con esa pobreza metida en los huesos y la luz del campo metida en los ojos.
No lo sé, porque estoy especulando, pero yo diría que le hicieron pasar las de Caín al pequeño Gabriel. Algo tuvo que pasar, en cualquier caso, para que un niño de pasado más andaluz que un retén de folclóricas renegase con rabia y saña de su herencia para imponerse a sí mismo una nacionalidad inventada y manufacturada convertida en un artefacto deforme. Y hete aquí que el pequeño Gabriel se nos hizo catalán. Independentista y -obviamente- de esquerras. Perdón. De izquierdas.
Seguramente Gabri espabiló con la adolescencia. O le espabilaron, pero cuando llegó al Congreso de los Diputados sabía de sobra enfrentarse y pararle los pies al matón del barrio. Al chulo, al macarra; al abusón. Al que odia todo el mundo porque es un HDLGP de cuidado.
Y gracias a la tecnología y al vídeo -y a Alerta Nacional- ustedes van a poder observar en 4k cómo el niño Gabri machacó a Pedro Sánchez hasta convertirlo en un montón irreconocible y balbuceante.
En serio; pónganse cómodos: el siguiente vídeo puede producir efectos inesperados.
Disfruten. Y vean.
[video_player file=»http://www.alertanacional.es/wp-content/uploads/2024/12/Rufian-1.mp4″]