España
Ad feminam
Arcadi Espada.- El pacto entre la izquierda, el nacionalismo y los excriminales que acaba de firmarse en Navarra tiene un objetivo explícito: convertir en feminista el Gobierno de la comunidad autónoma. Así lo ha dicho el secretario de organización de los socialistas navarros, que ha llamado a la formación de un Gobierno «progresista, plural y feminista». Como sabes, tengo gran dificultad para precisar el significado de las palabras claves de nuestro tiempo. Sé que progresista y plural son conjuntos vacíos. Pero no pienso lo mismo de feminista. Y, en consecuencia, sospechaba que dentro del feminista navarro había algo, pero no daba con lo que era. Como tantas veces vino a salvarme de la miseria el periodismo. Mi oficio es una forma básica e ineludible de conocimiento y algunos de sus procedimientos no son obvios.
Por ejemplo, el que procede por simpatía, en el sentido físico: «Relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro». Esta relación no siempre es fácil de ver, y el periodismo y, específicamente, el método de composición del artefacto al que todavía llamamos periódico, la desvela a veces con insoportable claridad.
Las portadas de los periódicos de ayer daban cuenta del acuerdo político para gobernar Navarra y de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso de La Manada. Bastaba con vincularlas simpáticamente y que unas explicaran las acciones de la otra. Como mi intención era comprender qué es un Gobierno feminista acudí a la sentencia para tratar de vislumbrar su naturaleza. Los primeros esfuerzos ya dieron resultados deslumbrantes. Procedían, además, del elemento principal de la sentencia, que es el castigo.
Los integrantes de La Manada han sido condenados a 15 años de cárcel por las violaciones que perpetraron contra su víctima. Estos 15 años suponen que en España violar pueda acarrear mayor castigo que matar: determinadas formas de homicidio voluntario se castigan con 10 años de cárcel y la pena por homicidio no supera en ningún caso los 15. Leí hace tiempo que los juristas encargados de la reforma del Código Penal en lo que respecta a los delitos de violencia contra la mujer se propusieron que la violación quedara a un escalón, aunque fuera bajo, de la muerte. La sentencia del Supremo, que es suprema también en el sentido de crear jurisprudencia, complica sus intenciones.
La traslación de la sentencia al acuerdo político de Navarra apenas requiere un pequeño brinco metafórico. Un Gobierno feminista es el que, desde sus propias alianzas parlamentarias, relativiza los homicidios cuando los pone en contacto con la violación. Bildu, el garante del Gobierno de las izquierdas nacionalistas navarras, no condena determinados homicidios. ¡Quia homicidios! Ni siquiera algunos asesinatos condena.
Sin embargo, sería inconcebible que hiciera lo mismo con la violación. La cuestión es aún más interesante si se atiende al principal argumento que los excriminales plantearían, o sea, el carácter político, quiere decirse con la eximente política, de los crímenes en los que participaron. (O en los que podrían participar en el futuro: debo recordarte que el matarife principal de este partido declaró hace poco en la televisión pública que los terroristas nacionalistas abandonaron la violencia no por irrevocables razones morales sino de episódica oportunidad estratégica). Porque la violencia contra la mujer, según la define el mainstream que va a gobernar Navarra y España, es también un crimen político, producto de una ideología heteropatriarcal y en absoluto el producto de cualquier azar que pueda vincularse con el crimen privado. La violencia contra la mujer siempre es un crimen público, según sus definidores modernos. Uno de los párrafos iniciales de la ley contra la violencia de género que tuvo que firmar el Rey de España lo expresa con una claridad cortante: «La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre [sic] las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión». Un gobierno feminista, por tanto, es aquel que considera que la violencia heteropatriarcal es el exponente de una ideología genocida que debe ser perseguida ¡sin apelaciones al diálogo!, a diferencia de la violencia que ejercieron los asesinos nacionalistas cuya justificación moral es posible. Un gobierno feminista no considera que todas las violencias políticas deban tener el mismo trato. Una cosa es matar en nombre del nacionalismo y otra muy distinta en nombre del heteropatriarcalismo.
La sentencia del Supremo ayuda a comprender también en otro sentido clave, que es el que se desprende del capítulo de hechos probados. No cabe atribuir al Supremo la responsabilidad de la declinación de estos hechos, que corresponde a la Audiencia Provincial de Navarra, aunque sí el sello lacrado de su irrevocabilidad. El Supremo considera que la descripción de los hechos es racional, conforme a las reglas de la lógica y la experiencia, y del sano juicio. La redacción del capítulo tiene gran interés, y no es el menor, desde luego, comprobar la convivencia de hechos contradictorios entre sí y contradictorios con la propia sentencia. Analizar exhaustivamente el capítulo no es mi trabajo ahora. Pero puedo anotar uno de sus rasgos principales, que es la combinación de elementos inequívocamente fácticos, que pueden derivarse de una variedad de testimonios, con otros que solo pueden proceder del testimonio de la víctima. Una víctima que, según los hechos probados, se besa en la boca con uno de los agresores pocos segundos antes de entrar, sin violencia -es decir, con asentimiento, al menos tácito-, en el cubículo donde será repetidamente violada; y que una vez allí dentro «se sintió impresionada y sin capacidad de reacción» y «sintió un gran agobio y desasosiego».
El verbo sentir (que también se utiliza en una frase y situación anterior -«Uno de los procesados empezó a cogerle [sic] del hombro [y] la denunciante sintiéndose incómoda propuso girar a la izquierda [sic]»-) es el inequívoco rastro del fundamento de la condena. La imposibilidad material de determinar lo que pasó aquella noche en Pamplona, que fue la base del voto particular emitido en primera instancia por el magistrado Ricardo González, solo se supera en razón del crédito que han dado los tribunales al testimonio subjetivo de la víctima. No es la primera vez que una palabra de mujer basta para condenar a un hombre de abuso o violación, pero la sentencia del Supremo eleva drásticamente su garantía de veracidad. Hasta el punto que en razón del lenguaje inclusivo cabría introducir con urgencia la expresión ad feminam. Si ad hominem (¡y ya no digamos ad virum!) supone siempre una perversión de la discusión, caracterizada por la primacía del quién sobre el qué, ad feminam supondrá lo mismo, solo que obviamente despojada de su condición falaciosa. Si ad hominem supone un innoble dislocamiento de la argumentación, ad feminam debe suponer un noble y legítimo atajo para el reconocimiento de la verdad.
Esto es, pues, lo que faltaba por saber, y he sabido, de lo que sea un Gobierno feminista. Es el que ha resuelto de un golpe siglos de áspera y humillada relación entre la política y la verdad. Aquel famoso y rubalcabo gobierno que no nos mienta es el de las mujeres. Al hombre y a la derecha, uno y lo mismo, le espera, consecuentemente, el mismo destino que a las bestias de La Manada: la obligatoria necesidad de probar su inocencia.
Sigue ciega, tu camino.
España
Por qué los medios evitan ciertos temas: causas reales
Descubre por qué los medios evitan ciertos temas. Entiende las razones detrás de la autocensura y cómo afecta la información que recibimos.
Los medios evitan ciertos temas porque enfrentan una combinación de presiones legales, económicas y digitales que condicionan su cobertura antes de que cualquier noticia llegue al lector. Este fenómeno, conocido en el periodismo académico como omisión informativa o agenda setting negativa, no opera mediante prohibiciones formales en la mayoría de los casos. Opera mediante el miedo, el cálculo económico y los algoritmos. Entender sus mecanismos es el primer paso para leer la actualidad con criterio propio.
¿Por qué los medios evitan ciertos temas por razones legales y políticas?
La autocensura es la forma más extendida de silencio mediático. No requiere una orden escrita ni una llamada del gobierno. Según datos documentados, la autocensura entre periodistas alcanzó el 63% en 2024, impulsada por amenazas, violencia, intimidación y leyes restrictivas. Ese porcentaje significa que más de la mitad de los periodistas activos modifican su trabajo antes de publicarlo por temor a las consecuencias.
La UNESCO registró 361 periodistas encarcelados en ese mismo periodo. Además, 160 países mantienen leyes que castigan la difamación con penas de cárcel o multas económicas severas. Cuando un periodista sabe que una información puede costarle la libertad o el empleo, la autocensura se convierte en un mecanismo de supervivencia, no de cobardía.
La autocensura preventiva modifica preguntas y enfoques antes de publicar, actuando como censura sin expresión directa. Amexi documenta cadenas informales de presión sin órdenes escritas que condicionan los ángulos informativos. El resultado es que ciertos temas desaparecen de la agenda no porque estén prohibidos, sino porque nadie se atreve a abordarlos.
Las consecuencias sobre el debate público son directas. Cuando los periodistas reformulan sus preguntas o evitan fuentes incómodas, la represión redefine lo que la sociedad considera seguro decir. Ese efecto paralizante reduce la pluralidad del discurso y elimina del debate temas que afectan directamente a la ciudadanía.
Consejo profesional: Para detectar autocensura en un medio, compare su cobertura de un mismo hecho antes y después de que el gobierno o un anunciante reaccionara públicamente. Los cambios de tono o el silencio repentino son señales claras.
Las formas más comunes de presión legal y política sobre los medios incluyen:
- Leyes de difamación con penas de cárcel que disuaden la investigación sobre figuras públicas.
- Amenazas de retirada de publicidad institucional ante coberturas críticas.
- Presiones directas sobre directivos de medios desde instancias gubernamentales.
- Acoso judicial sistemático a periodistas de investigación mediante demandas costosas.
- Exilio forzado de periodistas que cubren temas sensibles en países con gobiernos autoritarios.
¿Cómo funciona la censura indirecta por presión económica?
La censura indirecta no necesita amenazas explícitas. Funciona mediante la dependencia financiera de los medios respecto a sus anunciantes y a las licencias que otorgan los gobiernos. En Estados Unidos, la FCC advirtió que los radiodifusores podrían perder licencias por ciertas coberturas, creando un efecto disuasorio sin necesidad de prohibición formal. En México, la dinámica es similar con presiones políticas indirectas sobre medios regionales.

El mecanismo es sencillo pero eficaz. Un medio que depende de la publicidad institucional no publicará investigaciones que incomoden al gobierno que financia esa publicidad. Un medio con licencia de radiodifusión no arriesgará esa licencia por una cobertura que irrite al regulador. La dependencia económica convierte la línea editorial en un instrumento de negociación.
Los efectos sobre la cobertura de conflictos y temas controvertidos son especialmente visibles. Cuando los intereses de los anunciantes o del poder político coinciden en silenciar un asunto, la agenda mediática oculta en España refleja esa convergencia de intereses. Los temas relacionados con corrupción, inmigración o crítica institucional son los más afectados por esta dinámica.
Consejo profesional: Analice quién financia un medio antes de leerlo. Los medios con alta dependencia de publicidad institucional tienen incentivos estructurales para suavizar su cobertura política.
Los pasos por los que la presión económica silencia una cobertura son los siguientes:
- Un medio publica una investigación que incomoda a un anunciante o al gobierno.
- El anunciante retira su publicidad o el gobierno amenaza con revisar la licencia.
- La dirección del medio presiona a la redacción para moderar el tono o abandonar el tema.
- Los periodistas aprenden qué líneas no deben cruzar sin que nadie se lo diga explícitamente.
- El tema desaparece de la agenda sin que exista ningún documento que acredite la censura.
¿Qué papel juegan los algoritmos en la invisibilización de noticias?
La censura digital opera de forma diferente a la censura tradicional. No elimina el contenido. Lo hace invisible de forma gradual. La censura digital desplaza el control informativo hacia algoritmos y presión económica, creando silencios informativos sin prohibición formal. Este cambio representa una transformación estructural en quién decide qué noticias llegan al lector.

El shadow banning es el mecanismo más habitual. Una cuenta o un contenido no es eliminado, pero su alcance se reduce de forma sistemática hasta hacerlo prácticamente invisible. Los observatorios de medios detectan estas caídas mediante análisis periódicos de métricas de alcance, no por eliminaciones absolutas. El patrón es una caída sincronizada en exposición que no responde a cambios en la calidad del contenido.
Google añade otra capa de complejidad. Los resúmenes generativos de inteligencia artificial se activan en menos del 7% de búsquedas de actualidad estricta, lo que limita la exposición de temas específicos en los resultados de búsqueda. El 43,6% de las páginas de resultados no muestra carrusel ni resúmenes, alterando qué temas reciben atención y cuáles quedan enterrados.
| Mecanismo | Cómo opera | Efecto visible |
|---|---|---|
| Shadow banning | Reducción gradual del alcance sin notificación | El contenido existe pero nadie lo ve |
| Despriorización algorítmica | El algoritmo penaliza ciertos temas o fuentes | El tema desaparece de los feeds sin ser eliminado |
| Filtro de resúmenes generativos | La IA no incluye ciertos temas en sus síntesis | El lector no encuentra el tema en búsquedas habituales |
| Penalización por engagement | El algoritmo reduce la distribución de contenido con bajo engagement inicial | Temas complejos o incómodos reciben menos distribución |
La influencia algorítmica representa un cambio en el control editorial, desplazándolo a sistemas con incentivos económicos propios. Los medios mainstream adaptan su agenda a lo que los algoritmos premian, no necesariamente a lo que la ciudadanía necesita saber.
¿Qué temas son omitidos y qué consecuencias tiene ese silencio?
La violencia contra las mujeres es el caso más documentado de omisión sistemática en España. La cobertura de violencia contra las mujeres alcanzó su nivel más bajo en 9 años en 2025, representando solo el 1,6% del total informativo. Esa cifra contrasta con la magnitud real de los crímenes, lo que evidencia una brecha entre la realidad social y la agenda mediática.
El sesgo de citación agrava el problema. Entre 2017 y 2025, por cada mujer citada en noticias sobre violencia de género hay casi 4 hombres. Esto significa que las víctimas tienen menos voz que los agresores, los jueces o los políticos en la cobertura de su propio drama. La reducción de cobertura en violencia machista se asocia directamente a la falta de periodistas especializados y a decisiones de agenda con motivación política.
“Detectar omisiones requiere analizar quién es citado, el espacio que se da a las víctimas y el encuadre elegido para ver cómo se diluye la agenda.” — El País / Planeta Futuro
Las consecuencias sociales del silencio mediático son concretas. Cuando un tema desaparece de la agenda, desaparece también de la presión política. Sin cobertura, no hay debate parlamentario, no hay demanda ciudadana y no hay rendición de cuentas. La corrección política en medios actúa como filtro adicional que elimina del debate temas considerados incómodos para el consenso dominante.
El silencio mediático también alimenta la desinformación. Cuando los medios convencionales no cubren un tema, ese vacío lo llenan fuentes sin verificación, redes de bulos y actores interesados en distorsionar la realidad. La ciudadanía queda expuesta a narrativas sin contraste porque el periodismo profesional ha abandonado el campo.
¿Cómo puede el ciudadano detectar temas silenciados en los medios?
El ciudadano tiene herramientas concretas para identificar la omisión informativa. La comparación entre medios de distintas líneas editoriales es el método más eficaz. Si un tema aparece en medios internacionales pero no en los nacionales, o si solo lo cubren medios de un extremo del espectro, la omisión es una señal de alerta.
Analizar quién habla en cada noticia revela sesgos estructurales. Un medio que cita sistemáticamente a las mismas fuentes institucionales y excluye a víctimas, expertos independientes o voces críticas construye una realidad parcial. La guía para verificar noticias con fuentes alternativas de Alerta Nacional ofrece métodos prácticos para contrastar información en 2026.
Consejo profesional: Use Google News con términos en inglés para buscar cobertura internacional de temas que los medios españoles ignoran. La diferencia entre lo que se publica fuera y lo que se publica aquí es un indicador directo de omisión deliberada.
Las señales más claras de omisión mediática son las siguientes:
- Un tema con impacto social documentado recibe cobertura mínima o nula durante semanas.
- Las fuentes citadas pertenecen siempre al mismo sector político o institucional.
- El encuadre de la noticia cambia radicalmente según el medio, sin que los hechos cambien.
- Un tema desaparece de la agenda justo después de que un actor político o económico reacciona.
- Las métricas de búsqueda muestran interés ciudadano alto, pero la cobertura mediática es baja.
Puntos clave
La omisión informativa es el resultado de presiones legales, económicas y algorítmicas que operan de forma simultánea y se refuerzan mutuamente.
| Punto | Detalles |
|---|---|
| Autocensura generalizada | El 63% de los periodistas autocensura su trabajo por amenazas, leyes restrictivas o presión directa. |
| Censura económica indirecta | La dependencia de publicidad institucional convierte la línea editorial en un instrumento de negociación. |
| Invisibilización algorítmica | El shadow banning y la despriorización reducen el alcance sin eliminar el contenido formalmente. |
| Temas más afectados | La violencia de género alcanzó en 2025 su mínimo de cobertura en 9 años, con solo el 1,6% del total informativo. |
| Herramienta ciudadana | Comparar medios nacionales e internacionales y analizar las fuentes citadas revela omisiones sistemáticas. |
La omisión mediática como problema político, no solo periodístico
Llevo años analizando la cobertura mediática española y la conclusión es incómoda: la omisión de temas no es un fallo del sistema, es parte de su funcionamiento. Los medios convencionales no silencian temas por descuido. Los silencian porque el silencio es rentable, seguro y políticamente conveniente para quienes los financian.
Lo que me preocupa no es la autocensura individual de un periodista que teme perder su empleo. Eso es comprensible. Lo que preocupa es la autocensura institucional, la que opera desde las direcciones editoriales y que convierte redacciones enteras en instrumentos de gestión de la agenda política. Cuando la televisión actúa como aparato de propaganda, el ciudadano no recibe información, recibe una selección interesada de la realidad.
La responsabilidad ciudadana en este contexto es mayor que nunca. No basta con consumir medios alternativos. Hay que desarrollar la capacidad de detectar qué falta en cada cobertura, qué voces no aparecen y qué preguntas nadie hace. El periodismo independiente y plural no sobrevivirá si la ciudadanía no lo exige activamente y no lo sostiene económicamente. La transparencia mediática no es un lujo democrático. Es una condición mínima para que la democracia funcione.
— Redacción
Alerta Nacional y el análisis de la agenda mediática oculta
Alerta Nacional publica análisis directos sobre los mecanismos que llevan a los medios a silenciar temas que afectan a la sociedad española. Si ha llegado hasta aquí, ya sabe que la omisión informativa no es accidental.

Los casos de agenda mediática oculta en España documentados por Alerta Nacional muestran patrones concretos: qué temas desaparecen, cuándo y por qué. Alerta Nacional también publica guías para que el ciudadano contraste noticias y acceda a información que los grandes medios prefieren no cubrir. El análisis crítico de la manipulación mediática es la línea editorial de Alerta Nacional porque la transparencia informativa no admite medias tintas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la autocensura en los medios?
La autocensura es la práctica por la que un periodista o medio modifica, suaviza o elimina información antes de publicarla por temor a represalias legales, económicas o políticas. En 2024, el 63% de los periodistas declaró practicarla.
¿Cuáles son los temas más silenciados en la prensa española?
La violencia de género es el caso más documentado: en 2025 representó solo el 1,6% de la cobertura total, su nivel más bajo en 9 años. También son frecuentemente omitidos la corrupción institucional y los conflictos que afectan a anunciantes o gobiernos.
¿Cómo afectan los algoritmos a la visibilidad de ciertas noticias?
Los algoritmos de plataformas como Google o las redes sociales reducen el alcance de ciertos contenidos sin eliminarlos formalmente. Este mecanismo, conocido como shadow banning, crea silencios informativos sin que exista ninguna prohibición explícita.
¿Puede el ciudadano detectar la omisión mediática?
Sí. Comparar la cobertura de un mismo hecho en medios nacionales e internacionales, analizar qué fuentes son citadas y observar qué temas desaparecen tras reacciones políticas son métodos eficaces para identificar omisiones sistemáticas.
¿Qué diferencia hay entre censura directa y censura indirecta?
La censura directa prohíbe formalmente una publicación. La censura indirecta opera mediante presiones económicas, amenazas de retirada de licencias o dependencia de publicidad institucional, sin necesidad de ninguna orden explícita.
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