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Cuidado, que salió el tonto: Zapatero dice que «la Alianza de Civilizaciones puede mitigar recelos tras la pandemia»

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Zapatero echa la vista atrás y recuerda que cuando propuso la Alianza de Civilizaciones ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2004, «el mundo se enfrentaba a un nuevo tipo de terrorismo masivo».

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero considera que la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa que propuso en 2004 y que cumple ahora quince años, puede ampliar su plan de acción y «mitigar los nuevos recelos» que puedan surgir entre países tras la pandemia de la covid-19.

En una entrevista a Efe coincidiendo con ese 15 aniversario del lanzamiento de la iniciativa por parte de Naciones Unidas, Zapatero explica que el proyecto nació para ayudar al entendimiento entre la cultura occidental y el Islam, pero en la actualidad puede tener un papel a desempeñar en todas las regiones del mundo.

Pone como ejemplo las crisis migratorias en el Mediterráneo o en EE.UU. pero también el «acercamiento y la tarea de diálogo para la paz» por los recelos que pueden surgir a raíz del coronavirus.

La alianza que surgió frente al «terrorismo masivo»

Zapatero echa la vista atrás y recuerda que cuando propuso la Alianza de Civilizaciones ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2004, «el mundo se enfrentaba a un nuevo tipo de terrorismo masivo: Nueva York, Bali, Madrid…» (seis meses antes, el 11 de marzo, la capital sufría el mazazo del yihadismo con los atentados de Atocha).

«Mi principal preocupación -dice- fue que no se abriese entre religiones y culturas un foso de rechazo y de odio. Quería proponer al mundo una iniciativa que contribuyera a movilizar a gobiernos y sociedades civiles en favor de la cultura de la tolerancia y el respeto».

Sin embargo, 15 años más tarde, admite, «seguimos sufriendo el azote del terrorismo. En demasiados países nuevos grupos terroristas han sembrado el terror y la muerte. Boko Haram, ISIS y tantos grupos más copan titulares a diario».

Zapatero asegura que la Alianza de Civilizaciones sigue vigente, «trabajando y creciendo» y pone en valor el papel de los Altos Representantes -en la actualidad está al frente el exministro socialista Miguel Ángel Moratinos-.

Cuenta además con un grupo de países amigos que componen 152 miembros y miles de jóvenes que se han implicado en programas de intercambio y la búsqueda de diálogo y respeto a la diversidad.

El apoyo de Pedro Sánchez

A Rodríguez Zapatero le consta el apoyo del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez. «Sé que está apoyando el trabajo del Alto Representante Miguel Ángel Moratinos».

El expresidente recuerda que Sánchez, en su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU (en septiembre de 2018), ya se refirió a la Alianza de Civilizaciones.

«Es una iniciativa co-patrocinada por España, que nació de un presidente de Gobierno español y los gobiernos sucesivos la han apoyado, tanto con una tarea diplomática como financiera».

Rodríguez Zapatero recuerda que, en un inicio, la misión de la Alianza de Civilizaciones fue un instrumento para fomentar el diálogo entre pueblos y religiones como una herramienta de prevención de conflictos.

Años más tarde, Moratinos propuso ampliar el campo de actuación e incorporar «la mediación» en asuntos con una dimensión sociocultural y religiosa.

Y explica que el Alto Representante compartió con él su Plan de acción 2019-2023, que incluye iniciativas ambiciosas como los planes de acción para proteger sitios religiosos y crear la ‘Task Force’ de la UNAOC (en sus siglas en inglés) para la mediación de conflictos identitarios.

Nuevos desempeños: la pandemia y las crisis migratorias

Aunque fue promovida para el diálogo y la paz intercultural e interreligiosa, la Alianza, según Zapatero, tiene un papel que desempeñar en las crisis migratorias y en la actual pandemia.

«Sabemos que en todas las crisis económicas y sociales se buscan chivos expiatorios o culpables. Fomentar el diálogo y la paz es una tarea imprescindible para crear sociedades de paz», señala el expresidente.

Los campos en los que se mueve son muy diversos.

En 2015, la Alianza lanzó la iniciativa #SpreadNoHate que busca prevenir los discursos que incitan al odio y la representación negativa de los migrantes y refugiados en los medios.

Y lo hizo porque, según Zapatero, «somos responsables de la visión que promovemos sobre la convivencia porque esa visión bien puede acabar convirtiéndose en una profecía que se autocumple».

Para el expresidente, la experiencia histórica demuestra que las sociedades pacíficas son aquellas que se han dotado de un modelo de valores propio de una cultura de paz. «De modo que si queremos convivencia, hagamos convivencia, y con todos los medios a nuestro alcance».

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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