España
El Gobierno engorda un 43% la factura de catering para los aviones VIP de Sánchez
El catering que se sirve a bordo de los aviones VIP del Gobierno y la Casa Real tendrá un importante impulso económico si se consiguen aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2019 que ya han iniciado su tramitación. El Ministerio de Defensa contempla en su Plan Anual de Contratación para los próximos meses elevar en un 42,8% la partida dedicada a la comida y bebida que sirve en Grupo 45 del Ejército del Aire al presidente del Gobierno y a los ministros, así como a sus acompañantes, que se desplazan en estas aeronaves oficiales.
En esta planificación de compras para todo este año, que ha sido elaborada por el departamento que dirige Margarita Robles, es donde se contemplan las partidas dedicadas al catering de los aviones que se utilizan para el transporte de personalidades. Así, Defensa plantea gastar hasta 200.000 euros en 2019 en ese exclusivo servicio para los aviones Falcon 900 (T18) y Airbus A310 (T22) del Grupo 45 del Aire, según ha podido comprobar La Información en dicho Plan Anual de Contratación.
Se trata, en definitiva, de dos contratos que serán licitados este mismo año por la Jefatura de la Sección Económico Administrativa 22 de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz. El primero, por valor de 130.000 euros y el segundo, por un importe inferior, de 70.000 euros (en el Plan Anual de Contratación de 2018, el Gobierno gastó 140.000 euros en el catering de los aviones VIP en dos contratos de 80.000 y 60.000 euros). Ambas partidas se encuentran recogidas entre centenares de apuntes de gasto correspondientes al Ministerio de Defensa y que suponen la hoja de ruta de todos los departamentos que integran las Fuerzas Armadas. En los Presupuestos de este 2019 el departamento de Margarita Robles prevé un gasto de 8.537 millones, un 1,6% más que en 2018.
Fue el Gobierno de Mariano Rajoy quien adjudicó el contrato actualmente en vigor sobre el servicio de catering de los aviones VIP. Efectivamente, el pasado 21 de marzo el Ministerio que entonces dirigía María Dolores de Cospedal eligió a la compañía Gate Gourmet como la encargada de preparar y llevar hasta la pista de despegue de Torrejón estos alimentos y bebidas que, en principio, iban a consumir Mariano Rajoy y sus ministros y que, después de la moción de censura de junio, han acabado siendo servidos para Pedro Sánchez y su equipo. Está previsto que el nuevo contrato se licite el próximo mes de marzo.
¿Qué se sirve a bordo de los Falcon y los Airbus?
Los pasajeros de los Falcon 900 y los Airbus A310, ya sea Pedro Sánchez o cualquier presidente del Gobierno, disponen de una completa carta de productos que son servidos en pleno vuelo. De desayuno, el jefe del Ejecutivo y sus ministros tienen la posibilidad de degustar, por ejemplo, una bandeja de frutas de temporada ya peladas y cortadas; o una bandeja de bollería con napolitanas, palmeras, croissants y caracolas; o un surtido de sándwiches de atún con pimientos, pollo al curry, jamón y queso y salmón ahumado. Todo ello acompañado de bebida, como café o zumo.
A la hora del almuerzo, el menú disponible pasa por casi medio centenar de platos variados: desde lentejas estofadas hasta verduras al vapor pasando por lenguado con espinacas, rodaballo a la planta con patatas y espárragos, lubina a la plancha con trigo vaporizado, merluza a la plancha provenzal, lenguado a la plancha con espárragos, filete de rape a la plancha, dorada a la plancha con espinacas, lomo de bacalao en salsa gallega y salmón con salsa cremosa al limón.
Los viajeros VIP también tienen a su disposición platos de pollo y carne, como pechuga con salsa de soja, pechuga con quinoa y tomates cherry, contramuslo con cuscús y calabacín, solomillo de cerdo ibérico con risotto, solomillo de novillo al grill, escalopines con patatas paja, solomillo con salsa périgueux o con salsa de tomillo, ternera en salsa de mostaza con verduras, cordero lechal con salsa de romero, solomillo con salsa provenzal y patatas, hamburguesa de ternera con foie o caldereta de cordero con arroz basmati, entre otros. Los miembros del Gobierno o sus acompañantes también tienen a su disposición una amplia carta de platos fríos y algo más ligeros. Por ejemplo, una tabla de ibéricos, ensaladas de diferentes tipos, marisco, hummus, algún tartar, tortillas o huevos revueltos.
En el apartado de postres, los aviones vip ofrecen una completa gama de productos, como yogur natural con chia y con nueces, pastel de cítricos, frutas de estación cortadas, tarta de limón, tarta de Santiago, flan de huevo con arándanos y nuez, flan de queso con mermelada de frambuesa, flan de café, diferentes tipos de pasteles elaborados, una bandeja de mini pastelitos, fresón, tocino de cielo o crepes rellenos de mermelada de frambuesa.
Todos estos productos tienen un precio máximo establecido por el Ministerio de Defensa. Según el pliego de condiciones del contrato firmado con Gate Gourmet, los platos varían desde los 90 céntimos de una pieza de pan de 40 gramos, a los 18 euros del pulpo, del salmón, de los langostinos y del bacalao. En este rango se sitúan la pasta (6 euros), las lentejas (7 euros), la ternera (18 euros) o la bandeja de ibéricos (12 euros). Los desayunos son algo más caros, ya que el precio máximo de la fruta y de los sándwiches es de 25 euros y el surtido de bollería sale a 20 euros.
El avión de Sánchez sufre una avería en el despegue y cuestiona el estado de la flota
Todos estos son los alimentos que pueden solicitar en los aviones vip del Estado, pero los viajeros también tienen a su disposición una amplia gama de bebidas, tanto sin alcohol como con él. Por ejemplo, en cuanto a las bebidas alcohólicas de alta graduación se puede consumir dos tipos de ginebra, tanto en botella como en formato miniatura, ron de dos clases, whisky, vodka, brandy y orujo de hierbas, todo ello de las primeras marcas. A continuación se puede ver el catering completo de los aviones del 45 Grupo del Ejército del Aire:
Estos aviones Airbus A310 y Falcon 900 son utilizados por los miembros del Gobierno para sus desplazamientos de media y larga distancia. En concreto, según una Instrucción General del Ejército del Aire, en ellos pueden viajar el Rey, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, todos los ministros, determinados secretarios de Estado y los presidentes del Congreso y Senado. Lo que no se especifica en ninguna ley es quién puede acompañar a estos VIP.
España
Europa se muere de «multiculturalismo». Matémoslo antes de que nos mate
Pierre Claire.- En 2001, el primer ministro neerlandés Wim Kok gobernaba un país que se enorgullecía de ser el laboratorio mundial del multiculturalismo. Un año después, Pim Fortuyn (sociólogo, antiguo marxista, figura de la ultra derecha neerlandesa que criticaba el multiculturalismo, la inmigración y el islam en los Países Bajos) fue asesinado por haber dicho que el modelo no funcionaba. El debate se cerró antes de empezar, estaba imposible discutir en el paraiso multicultural de Europa…
Ese es el problema central del multiculturalismo como ideología, porque ha vuelto imposible su propia evaluación. Criticar el modelo es estar contra la diversidad según los progresistas. Cuestionar sus resultados es abogar por el repliegue identitario, algo que a algunos les parece detestable y por lo que te insultan.
El multiculturalismo como hecho es interesante con sociedades compuestas por culturas distintas que coexisten, intercambian. El multiculturalismo como dogma es otra cosa con la afirmación de que todas las prácticas culturales valen lo mismo, que exigir una adaptación es una forma de opresión y que señalar las disfunciones equivale a racismo encubierto. Ese deslizamiento entre el hecho y la doctrina es el juego de manos intelectual del que nadie habla.
Es ese dogma el que produjo el escándalo de Rotherham, en el Reino Unido, dónde durante quince años, más de 1.400 jóvenes fueron víctimas de redes organizadas de abuso sexual, bandas de captación formadas principalmente por hombres paquistaníes. Los trabajadores sociales lo sabían. La policía lo sabía. Los cargos electos locales lo sabían. Nadie actuó, por miedo a ser acusado de racismo. El informe oficial de 2014 lo dijo con todas las letras. No fue un fallo de información. Fue un fracaso moral sistémico, producido por una ideología.
El mismo mecanismo explica lo que pasó en Colonia, en diciembre de 2015, con cientos de agresiones sexuales en la Nochevieja, deliberadamente minimizadas durante días por las autoridades alemanas. No por incompetencia, pero por cálculo político. Admitir los hechos amenazaba con estigmatizar a una comunidad. Asi, se silenciaba a las víctimas, y las feministas no decían nada porque los delincuentes no eran los buenos.
La izquierda no puede hacer este balance. Reconocer que el multuculturalismo sin limite produce zonas sin ley, comunidades impermeables a los valores liberales, mujeres abandonadas por el feminismo oficial porque sus verdugos pertenecen a una minoría protegida, sería repudiar treinta años de política identitaria. Un repudio del que ningún partido de izquierda es todavía capaz.
Y sin embargo los hechos se acumulan. En Francia, diversos estudios documentan el retroceso de la convivencia mixta, de la libertad vestimentaria femenina y de la práctica religiosa extrema en ciertos barrios, por la presión comunitaria. En Suecia, la violencia de bandas ha alcanzado cifras récord, concentrada en barrios donde la integración había sido declarada exitosa durante décadas.
La integración exitosa no es el borrado de las culturas. Es la adhesión compartida a una base común de derechos y deberes, que se aplica a todos sin excepción cultural. Exigir el respeto de ciertas valores y leyes no es un crimen racista, sino algo normal…
El verdadero racismo (el que la izquierda no ve) está en el silencio. Tratar a comunidades enteras como menores morales a quienes no se puede aplicar los mismos estándares que al resto no es benevolencia, es condescendencia disfrazada de virtud.
La igualdad real empieza por la exigencia igual. No por la exención permanente.
