Internacional
Más de 350 muertos por un tsunami en Indonesia y un fuerte terremoto de 7,5 grados
Un tsunami de entre un metro y medio y dos metros ha golpeado la ciudad de Palu y de Donggala (Indonesia), tras un terremoto de magnitud 7,5 que ha sacudido este viernes el norte de la isla de Célebes. Las autoridades han indicado que el número de muertos asciende a 384. El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, dijo en rueda de prensa en Yakarta que también hay 540 heridos y 29 desaparecidos, según datos provisionales.
El terremoto de magnitud 7,5 sacudió la isla de Célebes, situada en el norte de Indonesia, a las 18.02 hora local (10.02 GMT) después de que, unas horas antes, otro seísmo de 6,1 grados provocase la muerte de una persona, 10 heridos y el derrumbe de varios edificios en la misma zona.
En concreto, el epicentro del terremoto se ha localizado a 56 kilómetros al norte de la localidad de Donggala, mientras que el hipocentro del terremoto se situó a 10 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Tras el temblor, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia emitió una alerta de tsunami con olas de máximo 3 metros, pero siete minutos después la retiró.
El tsunami ha golpeado especialmente Palu, una ciudad de unos 350.000 habitantes y que se ubica a casi 80 kilómetros del epicentro. Aunque no se han ofrecido datos oficiales de víctimas, se espera que de madrugada comiencen a salir los primeros balances.
El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres Indonesia indicó en un comunicado que el primero de los terremotos duró 10 segundos y provocó el derrumbe de varias casas, mientras que la población de la zona abandono sus hogares en pánico.
El aeropuerto de Palu sufrió daños y permanecerá cerrado hasta mañana por la noche, indicó la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.
Al menos 557 personas murieron y casi 400.000 resultaron desplazadas por los cuatro terremotos de magnitudes comprendidas entre 6,3 y 6,9 que sacudieron la isla de Lombok entre el 29 de julio y el 19 de agosto pasados.
Los terremotos de Lombok provocaron también daños más de 80.000 edificios sufrieron daños, la mitad de ellos graves, y destruyeron parte de la infraestructura de la turística isla.
En 2004, un fuerte terremoto en el norte de la isla de Sumatra generó un tsunami que mató a unas 280.000 personas en una docena de naciones bañadas por el océano Índico, la gran mayoría de ellas en Indonesia.
Indonesia se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría moderados.
No hay españoles
El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación no tiene constancia por ahora de que haya ningún español entre las víctimas mortales ya identificadas. Sin embargo, ha activado el habitual protocolo para estos casos.
La Embajada se ha puesto a disposición de las autoridades locales indonesias y el Consulado en Yakarta está en contacto directo con la colonia española para atender a sus posibles preguntas, según fuentes diplomáticas consultadas por Europa Press.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
