Sucesos
Aumenta la violencia en Madrid: una quincena de apuñalados en casi un mes y medio
En la capital de Ese han registrado una quincena de apuñalamientos en poco más de un mes. Algunos de ellos llevan el sello de las bandas latinas. Aunque las e1stadísticas policiales no reflejan un aumento de estos delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria, su concentración en el tiempo ha provocado la alarma en algunos distritos.
Es el caso de Puente de Vallecas, que ha acaparado las agresiones con siete. El listado comenzó el 19 de agosto con un «trinitario» de 23 años herido de gravedad por las cuchilladas asestadas con un machete en cráneo, mano y espalda. El autor, un «ñeta» de 21, fue arrestado por la Policía Nacional por tentativa de homicidio. ¿La razón? Esas bandas se disputan el control de la zona. Unas horas antes era apuñalado un varón de 31 años. Investigan si los hechos tienen relación entre sí.
En la madrugada del día 22, un hombre de 52 años, que acababa de ser herido en el cuello, costado y axila, acudió por su propio pie a la comisaría a pedir ayuda. Su agresor fue detenido poco después: estaba escondido entre unos arbustos. El día 24, dos agentes de la Policía Municipal fueron agredidos en un control preventivo de venta ambulante por dos sexagenarios. Sufrieron golpes y manotazos.
Hechos imparables
El día 29 la Policía Nacional arrestaba a una mujer de 36 años por apuñalar a un taxista, de 57, en la clavícula, en plena carrera con el fin de robarle. Estos son los sucesos más llamativos. El recuento en este distrito acaba el 11 de septiembre con un ciudadano magrebí, de 32 años, con antecedentes, que resultó herido de tres cuchilladas tras un altercado.
Esa madrugada en el paseo de la Castellana (Chamartín) era un hombre de 31 años el que acudía a una gasolinera pidiendo auxilio. Le acababan de agredir y sufría una evisceración –salida de los intestinos–.
Otro episodio rocambolesco se produjo el 20 de agosto en Tetuán. Un chico de 24 años acudió ante la comisaría de la Policía Municipal con una puñalada en el pecho y el arma en la mano. La agresión se produjo tras una disputa en un bar.
En Fuencarral a un hombre de 63 años le clavaron un cuchillo en el cuello. Ocurrió el 24 de agosto. Ese día en Usera un ecuatoriano de 29 años quedó en estado vegetativo tras una trifulca desatada en las canchas, cuando veían un partido de fútbol. El autor, que huyó a Barcelona fue detenido por la Policía Nacional. En Arganzuela un pandillero acuchilló a otro de 18 años el 26 de agosto. Y, para finalizar, el 23 de septiembre, en las fiestas de La Elipa, tres chicos resultaron heridos, dos de ellos menores.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
