Adiós a un político de altura
La grandeza de una persona la da su talla moral, y Alfredo Pérez Rubalcaba iba sobrado de ella. Lo conocí en 1992 durante un evento del partido socialista en Mallorca. Era entonces ministro de Educación y, en mi opinión, la última persona a la que podía acudir. Por entonces, yo era un inmigrante legal con … Leer más