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Opinión

La verdad sobre la utilización electoral de Rubalcaba

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La “función Rubalcaba” se hace para aprovechar su muerte en la campaña. Se habla de Rubalcaba, del PSOE, se sacan opiniones de todos los líderes, con lo que parece que el PSOE es superior y tiene gente a la que todos quieren; se dice que Rubalcaba acabó con ETA, lo que no es cierto.

Rubalcaba fue el ministro del “caso Faisán”: policias avisaron a ETA a través deldueño del bar Faisán, de que en la frontera serían detenidos los qe pasaban dinero del “impuesto” de ETA. Hubo un proceso de esos que el PSOE sabe enmascarar muy bien. A Rubalcaba le utilizan ahora para manipular la campaña con su nombre.

.La impresión que da esta “función” es que el PSOE tiene politicos que son hombres de Estado y los demás sólo mediocres. Lo del luto nacional es una exageración. Los Reyes (los 4) por primera vez en la capilla ardiente de un exvicepresidente. Por primera vez en el Congreso un féretro que junto a la bandera nacional lleva la de un partido.

El hombre que aderezó la vulneración de la jornada de reflexión y manipuló así las elecciones de 2004 ganará, como El Cid, otra batalla electoral después de muerto.Todo es un montaje sobre el cadáver. La venida de Sanchez de una cumbre, la parafernalia, la capilla ardiente que no le han hecho a vicepresidentes más importantes en su tiempo, como Osorio, etc.

Ahora hablarán lo que quede de campaña del “hombre que acabó con ETA” y de que era un hombre de Estado y… a las urnas. Una vergüenza.

Y los otros partidos han caido en la trampa de “blanquear” a Rubalcaba, que además no podía ni ver a Sánchez ni Sanchez a él. ¡Qué astuto el PSOE!

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Opinión

¿Hacemos memoria, don Mariano? Tal vez entendamos lo que pasó (1ª parte)

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Siguiendo la pauta de este mes de agosto de repasar la hemeroteca después del paréntesis obligado por la actualidad de Madrid, ya con Presidente autonómico, voy a tratar de resumir parte de lo que desde Enero de 2011 le he dedicado a don Mariano Rajoy y que de haberse llevado a cabo -aunque pueda parecer pretencioso- tal vez habría evitado el desencanto de tantos y lo que hoy tenemos.

Para empezar, el 23 de enero, casi un año antes de que llegase al Palacio de la Moncloa, y tras la Convención Nacional del PP celebrada ese fin de semana en Sevilla en la que José Mª Aznar le recomendase que se presentara a las elecciones -todavía sin convocar en esa fecha- con un programa bien definido y concreto, me pareció oportuno dedicarle la primera de lo que después sería una larga serie de reflexiones que no tuvieron mucho eco, visto lo visto. En esa primera entrega le dejaba algunas recomendaciones que muchos pensábamos que deberían estar en el citado programa y tuve la oportunidad de entregársela en mano al propio Rajoy al final de la entrevista y “coloquio” que pocos días después le realizó Pedro J. Ramírez en el programa de televisión “La vuelta al Mundo” que por entonces emitía la cadena de El Mundo, VEO7, que presentaba Carlos Cuesta.

En el cierre de la citada Convención, el “previsible” candidato a la Presidencia del Gobierno, dos veces derrotado por José Luis Rodríguez -en 2004 por el atentado “golpista” del 11M y en 2008 sin explicación racional posible- dijo que acabaría “con los privilegios de los diputados y senadores” y, unos días después, declaró que cuando llegara al Gobierno, “aboliría la actual Ley del Aborto” aprobada poco antes por el Gobierno socialista, las dos primeras promesas incumplidas. Titulé ese artículo “¿Para cuándo el programa Sr. Rajoy?” y lo publiqué entonces en mi muro de Facebook iniciándolo con una pregunta: “¿Qué más cosas piensa incluir Mariano Rajoy en ese programa concreto que muchos posibles votantes del PP estamos esperando para saber cómo va a llevar a cabo su política de gobierno?”.

Le sugería entre otras cosas al futuro Presidente cambiar la Ley Electoral y el sistema de reparto para adaptar la representación nacionalista a la realidad nacional en lugar de primarles por la localización de su voto; hacer real la separación de poderes; recuperar una buena Ley de Educación a nivel Nacional; replantearse la Institución del Senado, si no su desaparición; centralizar la Función Pública en oposiciones de nivel Nacional así como reducir el número de funcionarios y las duplicidades; plantear la Ley de Huelga prometida en la Constitución que sigue inexistente hoy; unos sindicatos sin subvencionar; continuar con la necesaria reducción de impuestos iniciada por Aznar y eliminada por el PSOE en su afán recaudatorio; reestructuración del insostenible y fracasado régimen de las autonomías recuperando gran parte de las transferencias, Educación, Justicia, Sanidad y Economía y Hacienda; reagrupar ayuntamientos; auditoría y supresión de infinidad de empresas públicas innecesarias; recorte del gasto -asesores, vehículos, etc.-; derogación de leyes como la del Aborto y Memoria Histórica; y la posible revisión de la Constitución del 78 para abordar la urgente reestructuración global que necesitaba España después de la desastrosa etapa de Zapatero.

Como decía, le di en mano entonces al Sr. Rajoy estas recomendaciones junto con un pequeño dossier al terminar la entrevista en la que el aspirante a Presidente de Gobierno nos dejó una ‘gloriosa’ anécdota cuando miraba sus notas para responder una de las preguntas concertadas: “¡Anda, si no entiendo mi propia letra!”, tal vez premonitoria de lo que vendría después. No esperaba, obviamente, que don Mariano en persona me contestase pero sí que alguien de su equipo hiciese al menos el acuse de recibo, algo que nunca se produjo, prueba del caso que nuestros políticos hacen al que se molesta en dirigirse a ellos con la mejor intención y forma, ninguno.

Cierto que el Sr. Rajoy se presentó a las elecciones con un Programa “bien definido y concreto”, como le pedía Aznar, pero no lo es menos que, puede que por la situación heredada, no cumplió nada, aunque haya que reconocerle que mejoró sustancialmente la situación internacional y económica de España, si bien, en buena medida, a costa de una demoledora subida de impuestos que como de costumbre recayó sobre el bolsillo del contribuyente, dejando pequeña la que proponía Izquierda Unida. Ese incumplimiento se dejó ver ya en la pérdida de 450.000 votos en las elecciones andaluzas de Marzo de 2012 -sólo cuatro meses después-, que se saldaron con la “amarga victoria” del “señorito Arenas”, que la pinza PSOE/IU le impidieron saborear. Y el descontento de muchos más votantes propició en 2014 la aparición de VOX, como el existente con el PSOE había propiciado por su derecha y por su izquierda la de Ciudadanos y Podemos, respectivamente. Magro consuelo.

Cuatro años después de aquella primera dedicatoria -24 de Marzo de 2015-, tras el estruendoso batacazo del Partido Popular en las siguientes elecciones andaluzas, ante el descontento creciente de muchos de esos votantes del PP que decía antes que el desastre de VOX no supo canalizar entonces al fracasar en las europeas de 2014 -pero ese es otro tema sobre el que ya he escrito bastante-, lo actualicé, con el mismo título, en el Blog cordobés Desde el Caballo de las Tendillas, donde había empezado a publicar mis reflexiones un año antes. Huelga decir el efecto que tuvo.

La “sangría” azul continuó en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015, como recogía en el mismo Blog en “¿Todos ganan o no se quieren enterar?”. En las primeras se fueron casi dos millones y medio de votos, con una caída porcentual de diez puntos y en las autonómicas el descenso fue de poco más de dos millones, que supusieron la pérdida de las doce mayorías absolutas de cuatro años antes. Un nuevo aviso de que la cosa no iba bien, aunque se siguió sin reaccionar como se hubiera debido pese a que la crisis económica iniciaba su recuperación. Más tarde, en Julio siguiente, Rajoy se adornaba en la clausura del Campus FAES con frases como: “En 2012 hacíamos grandes esfuerzos -fundamentalmente los sufridos españoles de la clase media, porque no se vieron recortes en la Administración, sobre todo en la autonómica- para superar la situación de prequiebra que nos encontramos y buscar la consolidación fiscal”; “En 2013 abordamos las grandes reformas para acabar con el ‘crecimiento’ negativo y recibimos una bocanada de esperanza, empezando la senda del crecimiento y de la creación de empleo” -al final las “grandes reformas” se quedaron en la “casi gran” reforma laboral-; “En 2014 la situación de España no tiene nada que ver con la del comienzo de la legislatura. Hoy España es otra -en economía y en Europa, tal vez, el resto, educación en especial, salvo excepciones localizadas, siguió cayendo-, crecemos más que la media europea, tenemos mayor creación de empleo… nadie habla de España como situación de riesgo” -que empezaba a ser cierto, pero no era eso sólo lo que muchos queríamos-; “El PP es el legítimo heredero del pensamiento reformista y liberal” -tal vez en autonomías como Madrid, pero no a nivel nacional-; “Cada vez más catalanes apuntan por la unión” -¿estaría pensando en el 9N de 2014, cuando Arturo Mas celebró a su manera el “merendéndum” que “nunca se iba a realizar”?

Entonces, todavía con mayoría absoluta en Congreso y Senado, es cuando se debió aplicar con rigor y de forma indefinida el Art. 155, como le recordaba en agosto de ese año- y hablaba después de cinco objetivos, tales como “creación de empleo al objeto de que al final de la próxima legislatura -la que tras dos elecciones acabó como el rosario de la aurora y no se pudo completar- estemos en torno a los veinte millones de afiliados a la Seguridad Social” -algo que se quedó en futurible y, me temo, no llegará en el corto plazo-; “consolidación del Estado del Bienestar” -es decir ¿más derechos sin las responsabilidades correspondientes?-; “nos enfrentamos al terrorismo yihadista, la mayor amenaza del mundo occidental y no occidental -que volvió a golpear en Cataluña en Agosto de 2017-, una de cuyas consecuencias es la inmigración” -que sigue descontrolada y en manos de las mafias que quieren colonizar Europa y acabar con la civilización occidental-; “devolver la reputación a la Política -sin comentarios y causa importante en los fracasos electorales de 2015 y 16- y recuperar la confianza en los políticos -hoy una de las preocupaciones principales de los ciudadanos- y reparar el daño causado por la corrupción” -que no sólo no se reparó sino que fue la puntilla y sigue sin atacarse de raíz obligando, aparte de las posibles condenas, a devolver lo sustraído con intereses y multas-; y por último, “Europa -en la que en 2016 se cumplía el trigésimo aniversario de la entrada de España, de aquella manera-. cuyo proyecto, que asumimos como nuestro, ha supuesto el destierro de las guerras y situarnos en la primera división del mundo desarrollado”.

Tras los resultados del 27-S en las elecciones autonómicas catalanas de 2015, que le daban su “quinto aviso” -el PP pasó de 19 a 11 escaños- en las que crecieron las CUP con su mensaje “a Mas no lo vamos a investir ni a vestir ni a desvestir” (sic) e intuyendo la debacle que podía llegar -y llegó en Diciembre-, el 30 de Septiembre le dedicaba “El sexto o séptimo aviso” en el que le recordaba todo lo anterior y me preguntaba “¿Qué tendrá que pasar para que don Mariano reaccione?”, me respondía yo mismo: “Seguramente nunca lo sabremos, porque a este paso se lo llevará por delante el sexto -o séptimo- y último aviso y seguirá sin enterarse de que tuvo la más holgada mayoría absoluta, a todos los niveles, nacional, autonómico y provincial, que nunca había tenido un político español después de Franco ni, probablemente, antes y, me atrevería a decir, no tendrá ninguno de los que venga, salvo que, Dios no lo quiera, llegue la sangre al río”. Poco después, en “Profetizando el pasado. Ó cómo toparse de bruces con la realidad, ignorada treinta y cinco años”, recordaba un artículo de 2010 y concluía con estas palabras “cinco años después, aunque los números empiecen a cuadrar y nuestra credibilidad internacional haya mejorado sensiblemente, el resto de las reformas estructurales que necesitaba nuestro país y que confiamos a don Mariano Rajoy en Noviembre de 2011, siguen sin llegar y, esos polvos, trajeron estos lodos” y no eran todos.

Seguía con “Hasta aquí Sr. Rajoy. Premio de consolación o pedrea” -osadamente, sin duda- en el que tras el desafiante órdago del nuevo parlamento catalán declarando su “rebeldía a respetar las leyes del Estado” y a seguir la hoja de ruta de sólo aceptar las que emanaran de ese contubernio que hace muchos años debía haber sido puesto en su sitio y la sorprendente inmediatez de la respuesta de Rajoy avisando de la posible aplicación de la legislación que contempla el Estado de Derecho, le anunciaba que “Si nos vuelve a defraudar no demostrando firmeza ante el sedicioso desafío separatista como continuación a su, a mi juicio, clara respuesta, creo que habrá sembrado su ‘tumba política’ y hasta los más fieles seguidores ‘digitalizados’ en sus listas -los que sobrevivan, que no van a ser muchos de confirmarse esa decepción, porque las urnas se encargarán de limitarlos aún más- le van a enseñar el camino a Santa Pola. Así que, por favor, Sr. Rajoy, sea enérgico en sus medidas, dentro de la Ley, como no puede ser de otra manera en democracia -“dura lex, sed lex”- y gánese en estos dos meses escasos la credibilidad que, usted mismo, ha contribuido a poner en cuestión”.

Hubo un último intento en el que “Don Mariano se fue de ronda” y abrió las puertas de la Moncloa para recibir a los líderes de los diferentes partidos previamente a la llamada a las urnas prevista para el 20 de Diciembre sin fruto alguno. Y llegaron las elecciones del 20D en las que se produjeron en parte lo que vaticinaban las encuestas y dieron un resultado que hacía difícil la gobernabilidad, tras las que le preguntaba al ya Presidente en funciones si “¿Hacía falta este esperpento, don Mariano?” una vez conocido el “enorme ‘sacrificio’ político de Arturo Mas”, que se retiraba del primer plano de la política para “desbloquear el impasse catalán que, desde las absurdas elecciones del 27S tenía sin gobierno a la región Catalana -me refiero a sin gobierno formal, porque sin gobierno lleva desde 1980, más o menos-”

Y aquí lo dejo por hoy, invitando a la reflexión que continuaré en mi próximo artículo.

Mientras tanto, sigue el “trilerismo” entre PSOE y Podemos, el esperpento internacional a cuento del Open Arms y los viajes en Falcon del lamentable clon zapaterino que nos puede llevar de nuevo a la ruina por no querer ver la recesión que nos viene.

(Continuará)

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Opinión

Madrid

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Nunca ha dejado de ser la capital de España, su referencia política. Y no sólo por ser la sede del Gobierno. Hay más. Hay mucho más Madrid.

Lo acontecido en la configuración de Ayuntamiento y Comunidad tras las elecciones del 26-M tiene gran calado ejemplar para el resto del territorio nacional.

En primer lugar, el modo en que se puede llegar a un acuerdo de gobernabilidad. Cosa que a nivel estatal se antoja harto difícil. Cuando se quiere, se puede.

Seguidamente, están los temas acordados básicos que son los que la mayoría de ciudadanos quiere y desea: menos impuestos, mejores prestaciones sanitarias, mejor sistema educativo, más limpieza en las calles y mejores comunicaciones. Así de simple, así de sencillo.

Lo de las ideologías no es que esté en el crepúsculo, es que están en el entierro. Quién no quiere progreso, quién no quiere igualdad, quién no quiere justicia social, quién no quiere cuidar el medio ambiente?. Venga ya, menos cuentos!

La gente quiere cosas concretas. En el día a día, en lo importante. En la cartera y el plato. Lo demás, para otro sitio (tertulias, por ejemplo).

Estoy convencido que de aquí a cuatro años se reafirmará el dicho “de Madrid al cielo”. Proyectos como Madrid Norte, Operación Campamento, Vicente Calderón y otros, van a dejar un Madrid aún más magnífico. Grandioso.

Y con el mejor (y ampliado) Metro del mundo. Con los mejores parques. Con la mejor oferta cultural, turística, de ocio y gastronómica. Con lo mejor de nuestra historia. Con los mejores museos. Con los mejores monumentos. Con el mejor fútbol (que también cuenta). Con lo mejor de todo.

Ejemplo para toda España. Ejemplo a seguir. Empezando por ponerse de acuerdo en las elecciones y terminando por dedicarse a hacer cosas, no sólo a prometerlas. Para ideas, los filósofos. Para resultados, los gestores. Que es lo que importa.

¡Viva MADRID, que es mi Villa!

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Opinión

Un Ministerio de Gibraltar

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Conocido el vicio garrotil que tienen los británicos -rule the waves everywhere- de parasitar territorios que no les corresponden, bien para ahorrar estadías de la Navy, como para contribuir al fraude fiscal por doquier y el escaso respeto que nos profesan a los españoles y a los hispanohablantes, devenido sin duda de rencores históricos por haber ostentado el Imperio que desearon y que respetaron hasta hartarse y por cojones, cuando les tocó bajar a piratas, es necesario enterrarlos en su propio caldo espeso y dejar de soportar esa actitud chulesca y matonil, que no es otra cosa, visto que o les sale cara la cosa o deberá ser cruz forever.

La ONU se la pasan por la entrepierna, tipo mocho, como tantos otros, que no son los únicos a los que se la trae al pairo –obsérvense los bolivarianos, castristas y orteguistas, etc. y sus señoras, que son que para qué cuando salen malas, y lo que hacen con los derechos humanos y los inhumanos- o se la refanfinfla a la vista del público, y no seré yo el que les pida respeto por algo que no lo merece ni hace valer lo que cuesta en paniaguados, que no son otra cosa.

Laisser faire, laisser passer. Pura fisiocracia del XVIII, puesta en manos de tercermundistas que tienen sus ojos en Suiza, Liechtenstein, las Caimán, Mauricio, Gibraltar, Bahamas, Vírgenes, Jersey y poco más. Obsérvese que la mayoría fiscoparadisiaca está en manos británicas, lo que disuade a estas buenas gentes –tan responsables- a meterse con lo de Gibraltar o lo del Sahara, o lo que sea, no vaya a ser que lo saquen a la luz, se acabe el chollito y terminen en la cárcel y el paro. ¿Se pispan? ¿Quién no?

Venga de objetivos para dentro de cuarenta años, estos de la ONU, mejor que para treinta y desviar las miradas del mundo de su inepcia, incapacidad e impotencia generandi y coeundi y que sigan poniendo cuartos para que sigan trincando. Esa es la historia de la descolonización, y del famoso Comité de 1961, con 57 años de existencia, que no sea tirar estatuas de Colón, don Cristobal. El aborto, las migraciones para incordiar a Europa, LGTB para todos y sin fronteras, etc., es cuanto les ocupa a esos paniaguados, que eso maldito lo que les importa a los vividores que presiden aquello y lo parasitan, nepotifican, porculizan, se lo llevan crudo y etc.

¿Dónde queda la descolonización prescrita por la ONU hace 57 años, que tanto entretiene a nuestro ministerio de Asuntos Exteriores –cuando es un asunto interior para nosotros- desde ni se sabe? No comparen a Jordana, Martín Artajo, Castiella y al mundo en contra, achuchado por la pérfida Albión, con la trayectoria miserable de la Trini, Moratinos o Morán el de los chistes y ahora el Doctor Pildorilla y sus huestes. El único al que creo capaz es a Borrell, el escupido, pero poco.

Esa es la historia del respeto y consideración que nos tienen los ingleses y los paniaguados de la ONU, de nuestro respeto, nuestra autoestima y lo que quieran poner negro sobre blanco o verde sobre magenta. Lo mismo da.

Con esa actitud despectiva y delictiva de la espantapájara de la May y sus compinches, incursos en el fraude, la receptación, el estraperlo –tan republicano él- el blanqueo, el negreo y todas esas cosas aplaudidas por el Picardo y personajes sin graduación ni remedio que nos chulean impunemente, no hay otra que montar un Ministerio de Gibraltar o un Ministerio de la Dignidad, con el único objetivo desde la mañana a la noche y desde el momento de su creación, de llevar a cabo la amargura del Peñón, convertirlo en un peñazo cercado de 679 hectáreas, sin salidas, entradas ni vistas, incomunicado por tierra y mar, caro, insoportable y cerrado por reforma. ¿Quién va a querer vivir allí para izar una bandera por las mañanas? Espero de Vox, porque lo que es la Tejerina o el Suarez Illanano me ofrecen confianza.

En su entorno fomentar la cría de cerdos, industrias ruidosas y que huelan mal, y polígonos industriales a coste cero y sin fiscalidad alguna que les importune para los próximos cincuenta años, revisables, para fomentar a los autónomos y emprendedores que den empleo a nuestra gente que hable español, catalán, fabla aragonesa, bable, suahili o tagalo, pero nunca inglés y que lo poco que coticen sea para pensiones y para vino con gildas, piparras, ahumados con almendras fritas y cosas similares.

Y todo con dinero de la Unión Europea. Se acabó. ¿Qué les parece? ¿Alguien se opone?

Que no nos enteremos cuando abandona la roca el último inglés, persona, o mono rabón y apague la luz. El día que lo abandonen puede destinarse a vertedero todo lo horadado hasta colmatarlo de caca.
Tiempo (314 años de vellón) y lugar han tenido.

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