Opinión
Por una democracia franquista
Que la democracia viene del franquismo y fue refrendada así en referéndum por abrumadora mayoría popular, solo puede ser ignorado por la falsificación sistemática de la historia ocurrida a continuación de dicho referéndum, que ha llevado a contraponer franquismo y democracia. Cuando hablamos de democracia franquista nos referimos a la necesidad de reconocer sus orígenes y la necesidad histórica del régimen que salvó la integridad de la nación y los fundamentos de su cultura, entre otras cosas.
Ya he explicado cómo el Vaticano II vació intelectual e ideológicamente al franquismo, iniciando un período de descomposición del mismo en sus “familias” o partidos. Otro elemento que hacía inviable su continuidad era la vejez de Franco, un elemento arbitral y orientador insustituible en aquel régimen, que por ello mismo quedaba como un régimen de excepción: ni era posible sustituir a Franco ni a la ideología católica anterior por algo equivalente. Por consiguiente no quedaba otra opción que cierta homologación con los países de Europa occidental.
Aquella salida tropezaba con serios inconvenientes. Desde luego, la oposición a Franco siempre había sido hasta ferozmente antidemocrática, lo que no le impedía enarbolar banderas de libertades políticas y demás, mientras que los más o menos adeptos al régimen carecían de pensamiento democrático y no eran capaces de analizar lo que había supuesto históricamente el franquismo. Por consiguiente, la transición se planteó en general desde un punto de vista meramente práctico o técnico, sin ninguna concepción de fondo sobre la democracia o la posición de España.
Torcuato Fernández Miranda salvaba, al menos en principio, el respeto al régimen anterior, pero Suárez, sujeto intelectualmente vacuo, la enfocó contra él con apoyo de unos democristianos que seguían las normas igualmente oportunistas del Vaticano II (hostilidad a Franco, diálogo con los marxistas, apoyo a separatistas, etc.). Su concepción de la democracia era la de un banquete de amigotes en el que se repartieran poderes y dineros, enfoque generador de corrupción y supeditación de los intereses generales del país a los de partido, y cuyas consecuencias estamos palpando.
Otro elemento perturbador era la presión internacional, que quería tutelar el proceso, y hacia la que los transicionistas mostraban un respeto supersticioso, hijo de de su inanidad. Pues, como he recordado en varios libros y prácticamente en exclusiva, los países de Europa occidental debían sus democracias (que funcionaban de modos distintos en cada país) al ejército useño e indirectamente a Stalin, mientras que España carecía de aquellas deudas, tan condicionantes y agobiantes. Precisamente, y gracias al franquismo, España podría presentarse como modelo, como democracia no impuesta desde fuera, sino como fruto de una evolución propia. Pero los políticos de la transición adoptaron la postura de alumnos reverentes y acomplejados hacia “Europa”, pidiendo permiso de “entrada”. Uno de sus efectos fue la renuncia progresiva a una política internacional propia, simbolizada y más que simbolizada en Gibraltar (otro tema sobre el que los analistas pasan sobre ascuas).
Por democracia franquista debemos entender un régimen en primer lugar respetuoso con la historia anterior, que debe explicarse contra el Himalaya de falsedades que hemos venido soportando durante cuarenta años. En segundo lugar, debe desarrollarse un pensamiento democrático, que he esbozado en “La guerra civil y los problemas de la democracia en España. Y en tercer lugar, debe suponer un cambio de fondo en todas las políticas disgregadoras y satelizantes actuales. Una política que continúe lo esencial del franquismo: integridad nacional, independencia exterior y despliegue cultural con especial atención a los países de habla hispana.
Dicho de otro modo: el franquismo no fue democrático –era imposible después de la experiencia republicana y frentepopulista–, pero la democracia debe ser franquista.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
