Tanto los maridos como las esposas, como cualquier humano, carecen de «género». Los humanos poseemos SEXO (algunos también lo practican, con seso y sin seso).
El género es un accidente gramatical que guarda relación con los sustantivos, los sustantivos, o nombres, pueden ser de género femenino o masculino, dependiendo de si se pueden hacer acompañar de los artículos determinativos «el» o «la».
Por ejemplo: «casa» es femenino, ya que solamente puede ir acompañada del artículo «la», y «edificio» es masculino, pues solamente puede ir acompañado del artículo «el», que se sepa, ni «casa» ni «edificio» están sexuados, aunque en ambos se pueda practicar sexo, y generalmente, las mujeres cuando repudian y desahucian a sus maridos (y los expulsan de la vida de sus hijos, a la vez que impiden que participen en su educación y crianza) suelen apropiarse de ellos, ya sea una casa o un edificio, y el marido seguirá pagando la hipoteca.
