Un loco como Vladimir Putin únicamente busca la destrucción por la destrucción. Para ello, Rusia no ha dudado en utilizar armas prohibidas como hizo en Siria.
El esperpéntico diputado de Unidas Podemos, Pablo Echenique, aprovechando una de sus desafortunadas intervenciones en el pleno del Congreso de los Diputados, ha hecho un discurso caduco, parasitario, indigno y fiel a la línea comunista de la extrema izquierda. Le han faltado los carros de combate, el lanzamiento de misiles antiaéreos, ametralladoras acopladas a su silla de «matón de barrio», pistolas en la cintura y lanzacohetes rosa para adornarlos con la tan denostada ideología de género.
El incauto portavoz desconocer que Kiev es el trofeo que Putin ansiaba levantar desde que inició la invasión a su vecino. Cuestión que tampoco tiene clara la lideresa podemita, Ione Belarra, a quien le faltó tiempo para echarse a correr y chivarse a los periodistas de la postura adoptada por una parte del Gobierno y toda la oposición. Belarra prometió dimitir si Sánchez enviaba armas a Ucrania, pero…eso de perder el sueldazo que nunca más volverá a tener… Un loco como Vladimir Putin no busca aprovechar el territorio conquistado, sino la destrucción por la destrucción. Para ello, Rusia no ha dudado en utilizar armas prohibidas.
Los propios ucranianos vienen denunciando el uso ruso de bombas termobáricas o de vacío: se emplearon en Siria y su poder destructivo es demoledor. La circulación de lanzacohetes para el impulso de ese tipo de bombas «circulan por varias ciudades de Ucrania como Pedro por su casa». La extrema izquierda no ve más que la figura del paranoico violador de derechos humanos y agresor maldito y maldecido, Putin.
La indignidad y el aturdimiento se han apoderado de estos falseadores que llegaron para hacer algo en la política y han acabado por hacérselo para ellos mismos. Menos mal que esa formación ya está en franco retroceso. Hace tiempo que la ciudadanía los ha tomado la matrícula, se los ve la orejita de corrompidos comunistas y teatreros estalinianos, incluso cuelga de su cinto el pollo desplumado de Stalin: aquel al que habían hecho sufrir arrancándolo el plumaje y, después, pretendían atraérselo con cuatro granos de trigo. Lo peor de todo es que el «torpe» pollo seguía a su agresor como si hubiera sido su benefactor. Pues así son los votantes del comunismo y buena parte de los de su primo carnal, el socialismo de «puños y pistolas».
Hace tiempo que España entera se ha percatado del alto grado de degeneración que arrastran los chicos y chicas de la extrema izquierda. No han llegado a la política para trabajar por España, sino para medrar, vivir del cuento mañanero y potenciar a los enemigos de la democracia y de la convivencia, como hacen ahora con su degenerado amigo, Vladimir Putin, y como han hecho apoyando a miembros de la banda asesina etarra.
No parecía importarlos que miles de niños acaben destrozados por una bomba en Ucrania, ni que miles de personas mayores mueran indefensas o por la imposibilidad de desplazarse mientras Kiev era bombardeado, atajadas todas las vías de comunicación, bloqueada la entrada de alimentos y cercados los ucranianos. Miran al tendido de la indiferencia cuando miles de ciudadanos con niños a la espalda salen de su país, viéndose obligados a emigrar a tierras extrañas. Ni siquiera la formación comunista ha aportado medios para aliviar tanto sufrimiento. Me recuerdan a los sindicatos clasistas y sectarios de la izquierda socialista o comunista en graves momentos de crisis y hundimiento económico. Odio, violencia y muerte son estandartes de la siniestra extrema.
Rusia no duda en enviar al infierno a su propia gente: niños entre 18 y 20 años en carros de combate que huyen despavoridos ante el horror; otros piden cobijo en Ucrania porque no entienden nada de cuanto sucede; miles de ciudadanos rusos se manifiestan en Moscú y otras ciudades rusas ante el desequilibrio del asesino Putin. Niños imberbes abandonan llorando los carros de combate rusos. El fin de Vladimir Putin llegará desde dentro o no llegará. Los Servicios de Inteligencia americanos han demostrado excesiva ineficacia, torpeza y lentitud.
El ejército de jóvenes rusos es un desastre en cuanto a preparación. Grupos de gitanos ucranianos organizados se hacen con los tanques rusos e inutilizan cuantos pueden. Zelenski en la calle y su esposa en los medios de comunicación internacionales son su motivación y la fuerza necesaria para defender su terruño. La OTAN tiene una gran oportunidad de poner freno a tanta estupidez bélica en la Cumbre del 28 al 30 en Madrid. Me troncho al pensar que Pedro Sánchez «El mentiroso» pueda aportar algo para el fin de la contienda. «¡Tú lo vas a solucionar!» «¡Qué vas a solucionar tú!», como le dijeron a la cara en su visita a la abrasada sierra de la Culebra.
Actualmente las grandes multinacionales han decidido boicotear a Rusia y deben hacerlo hasta que paren la guerra, pidan perdón y cumplan con las sanciones que se le han impuesto. Pocos parecen ver que esas sanciones recaen sobre el pueblo, mientras los líderes siguen sin sufrirlas. La Unión Europea ya ha encontrado gaseoductos para su abastecimiento, ajenos a Rusia. En Europa pintan bastos para rusos de renombre: hasta Abramovich ha puesto en venta el Chelsea.
El «NO a la Guerra» parece que ya no es suficiente. ¡No al peligro que supone la extrema izquierda para las democracias libres y para la convivencia en paz! Comunismo o libertad. Comunismo o democracia. Sin duda, democracia y libertad.
