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España

Albert Rivera, la estafa naranja, un veleta sin principios y más falso que un billete del Monopoly

Redacción

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AN (Reproducido).- Albert Rivera es un dirigente político mediocre, un tipo sin moral ni convicciones, un entusiasta del camaleonismo político dependiendo de las circunstancias, alguien que sin demostrar nada en la vida privada pretende ahora redimir al país desde la esfera pública. Rivera maneja un discurso simplista lleno de lugares comunes y cargado de rancios tópicos neoliberales. Utiliza nuevas técnicas de comunicación y marketing político que le hacen parecer un político “de centro”, “moderado” y “progresista”. Representa el recambio natural de un Sistema que necesita caras nuevas para continuar su implacable proceso para la devastación moral y la reversión demográfica de Europa. Su invitación a participar en las reuniones del club Bilderberg confirman cuál es su papel en esta comedia. Sólo la complicidad de los grandes medios de comunicación y de unos periodistas totalmente prostituidos han hecho posible el ascenso político de este personaje.

La poca o nula fiabilidad del personaje se pone una vez más de manifiesto al apoyar la ley socialista que castigaría con hasta dos años de cárcel a quien hable bien de la España de Franco. O endurececiendo ahora su posición sobre la prisión permanente revisable luego de .declararse no partidario de la misma y mantener que es el Constitucional el que tendrá que determinar si es compatible con la Constitución.

Mientras, el PP ha aireado entre bambalinas la apuesta naranja, negro sobre blanco, en la página 56 de su acuerdo de investidura con Pedro Sánchez, por la «derogación inmediata de la prisión permanente revisable incluida hoy en el Código Penal».

Un personaje de ficción

Lo de este farsante supera todo lo imaginable. Es posible encontrar en Rajoy algún atisbo de sinceridad y nobleza, algún gesto dictado por los estertores de una conciencia antaño recta, la coherencia al menos de no estar cada día mudando de ideas. Todo ello es ininaginable en Rivera, un personaje de ficción lleno de trampas y mentiras, más falso que las peleas de los Power Rangers. O que un billete del Monopoly.

Dijo que la regeneración política solo podrían traerla las personas que habían nacido en democracia. Jóvenes como él, por así decirlo. Nada de atenerse a criterios de razón, de eficacia o de sentido político, sino solo de edad mental. Hay muchas posibilidades de que estando en la edad siniestra de la juventud y militando en la perversión banal del adanismo uno proyecte alguna fe en ese vidrioso concepto de la regeneración. El reset regeneracionista es la pura reacción. Más que del Ibex, se corre el riesgo de acabar siendo el vacuo partido de El Corte Inglés.

De taurino a no gustarle los toros

Albert Rivera, arrobado ante el torero Serafín Marín, en la última corrida celebrada en la Monumental de Barcelona, en septiembre de 2011. El líder de Ciudadanos se declara hoy antitaurino.

Albert Rivera, arrobado ante el torero Serafín Marín, en la última corrida celebrada en la Monumental de Barcelona, en septiembre de 2011. El líder de Ciudadanos se declara hoy antitaurino.

Albert Rivera representa las dudosas virtudes del político camaleónico que es capaz de encomendarse a Dios y al diablo al mismo tiempo. Tal vez la que contaremos a continuación no sea más que una anécdota, aunque muy reveladora a la hora de mostrarnos la escasísima fiabilidad de un político que, de entrada, nos engaña hasta sobre cuáles son sus aficiones. Recapitulemos.

Rivera fue entrevistado en el programa ‘La Sexta Noche’ sobre varios temas de actualidad política y una de las declaraciones que provocaron más polémica fue cuando dijo: «No me gustan los toros».

Su asombroso pronunciamiento no tuvo en cuenta el rigor delator de las hemerotecas, que nos recuerdan cómo en 2010 hizo campaña activa contra el cierre de La Monumental de Barcelona y la prohibición de los toros en Cataluña, y que han sido muchos los festejos a los que ha acudido y se ha dejado fotografiar.

Pero no se trata solo de fotos en plazas de toros, sino que Albert Rivera defendió con vehemencia la Fiesta Nacional en el Parlament cuando se debatía la ley que suponía el fin de la tauromaquia en Cataluña. Por aquel entonces, Rivera llegó a decir que «primero serán los toros, mañana la pesca y luego la caza», y calificó el toreo de «tradición» española.

Una de las fotografías, en la que se veía a Rivera sacado a hombros de la Monumental de Barcelona acompañando al diestro Serafín Marín, llegó a ser portada de varios diarios de difusión nacional.

Corrupción que algo queda

Albert Rivera, con miembros de Podemos, el día del orgullo gay.

Albert Rivera, con miembros de Podemos, el día del orgullo gay.

Rivera contrapone a su raquítismo intelectual el pose de un político circunspecto, correcto, aseado, que parece haber encandilado a un sector de la opinión española, por fortuna mucho menor de lo que auguran las encuestas.

Ciudadanos es la exégesis actual del viejo y fracasado CDS creado por Adolfo Suárez tras hacer añicos el proyecto de Unión de Centro Democrático. Como buen titalevitas (débil con los poderosos y altanero con los débiles), Rivera dice que no admitirá a individuos que hayan militado en alguna organización falangista (tal vez se sienta avergonzado de su propia madre quien, en plena transición española, parece que perteneció a la izquierdista Falange Auténtica, por aquel entonces lideraba por un melenudo y barbudo falangista llamado Pedro Conde), aunque luego no tuviera empacho alguno en presentar como candidato a la Alcaldía de Dos Hermanas a Manuel Varela, un ex concejal del Partido Popular que presuntamente transfirió dinero de la cuenta del grupo municipal del PP a la suya propia.

Su vista de águila con el ojo ajeno se convierte en ceguera con el propio. El último informe del Tribunal de Cuentas ha detectado falsedad de sus cuentas en el Senado y el PP prevé explotarlo.El PP reactivó este jueves la comisión anticorrupción que puso en marcha en el la Cámara Alta, donde goza de mayoría absoluta,

Tampoco parece que le causara grandes contradicciones morales la elección, como asesor en el Parlamento Europeo, de Jordi Cañas, ex portavoz de Ciudadanos en el Parlament catalán e imputado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por haber defraudado 429.000 euros a la Hacienda Pública.

El pulcro Rivera tampoco previó las andanzas de José Salvador Murgui, concejal de Ciudadanos en Casinos, un municipio de Valencia, denunciado por estafa tras apropiarse presuntamente del dinero que pedía a sus vecinos para destinarlo a unas monjas de Guatemala que trabajan con niñas huérfanas. El asunto se investiga en un juzgado de Llíria.

Albert Rivera fichó a concejales imputados e investigados en Arcos de la Frontera (Cádiz) por dudosas contrataciones e irregularidades. Sin salirnos de la soleada Andalucía, José María Fernández, alcalde de Espartinas (Sevilla, 14.723 habitantes), uno de los cuatro que Ciudadanos tuvo en Andalucía, dimitió tras ser imputado por una supuesta prevaricación en la tramitación de un contrato para personas en situación de exclusión social de la Junta de Andalucía. Otro caso de la ejemplaridad que cabe esperar del partido que ha hecho de la denuncia contra la corrupción uno de sus caballos de batalla.

Otro concejal de Ciudadanos, Ángel Ferrer (La Nucía) está imputado «por presunto robo de agua, por defraudar en el pago del IBI de sus locales y por la sentencia firme de derribo de una edificación ilegal de su propiedad», según reveló el grupo municipal del PP en aquel municipio valenciano.

Un poco más al sur, agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) detuvieron a un concejal en Ciudadanos por Benidorm en el marco de una operación iniciada tras hacerse públicas unas grabaciones en las que supuestamente el edil ofreció a varios empresarios algunas acciones de su cargo político a cambio de que estos se publicitasen en la televisión que dirigía.

Albert Rivera, o cómo pasar de ser un "don nadie" a participar en las reuniones de Bilderberg.

Albert Rivera, o cómo pasar de ser un «don nadie» a participar en las reuniones de Bilderberg.

La ejemplaridad de que presumen Albert Rivera y su partido sigue tropezando con la realidad, aunque esta vez en tierra gallegas. La cabeza de lista de Ciudadanos por la provincia de Pontevedra y concejala en esta ciudad, María Rey, fue denunciada en 2014 por falsear una tarjeta de discapacidad y así poder aparcar en las zonas reservadas para este colectivo. Durante al menos cuatro meses, la candidata se aprovechó de esta circunstancia para estacionar su vehículo en el centro de la capital pontevedresa, hasta que un dispositivo de la Policía Local, alertado por una denuncia ciudadana, descubrió el engaño y sancionó la situación,

Y no sólo de los concejales y alcaldes del partido naranja se nutren estos casos de fermentación ética. El politólogo Javier Nart sigue ejerciendo como eurodiputado de Ciudadanos pese a serle descubierta una cuenta secreta en Suiza (según él, como dicen todos, fruto de una herencia de su padre) y cuyos fondos bancarios eran administrados, curiosamente, por Fèlix Millet, el acusado de saquear las arcas del Palau de la Música de Barcelona.

Algunos pueden sentirse inclinados a calificar los anteriores como hechos de escasa sustancia en comparación con los grandes casos de corrupción que han proliferado a la sombra de socialistas y populares. Pero piense el lector que si hemos podido seleccionar una colección de escándalos en un partido con una muy limitada presencia en las instituciones españolas, sobre todo en ayuntamientos de localidades medianas y con escasos presupuestos, qué les estaríamos contando ahora si Ciudadanos tuviese el control de grandes ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas. Lo de considerar la falta de ética como un signo distintivo de algunos partidos y no como algo consustancial de la sociedad en la que vivimos, es un argumento que no cuela.

Además de todas estas «anécdotas» que tienen como protagonistas a representantes de un partido político que dice abogar por una regeneración ética de la vida pública, Ciudadanos fue amonestado en 2008 y 2010 por el máximo órgano fiscalizador del Estado por «menoscabar la transparencia al presentar sus cuentas fuera de tiempo y forma».

Y si esto les parece poco, añadiremos otro dato: en los años 2012 y 2013, la formación liderada por Albert Rivera no ofreció a la Sindicatura de Cuentas la información requerida sobre donaciones y créditos.

Ambigüedad y tibieza, sus principales armas

El partido Ciudadanos, en definitiva, no tiene ideología ni doctrina; su discurso es el fruto de la ambigüedad y la tibieza. Ya hemos visto la legendaria capacidad de su líder de sostener una cosa hoy y mañana la contraria, lo que le hace acreedor del certero refrán castellano: «límpiate que vas de huevo».

Un personaje con tan débiles pertrechos morales y con unas convicciones ideológicas tan escurridizas no podría ser tomado en serio en ninguna otra sociedad que no estuviese tan moralmente corrompida como la española. Lo que propone no puede ser creíble a la luz de los hechos. Hoy puede defender la fiesta brava y aparecer mañana como un feroz antitaurino. Puede jurar en arameo que no apoyará la candidatura de Pedro Sánchez y mantener a la semana siguiente un incestuoso concubinato con el líder socialista. Puede ir de progre con Susana Díaz y de cantamañanas con Cifuentes. Puede pactar con el PP en Málaga capital y con Podemos en Torremolinos, a tan sólo doce kilómetros. Puede criticar la inmersión lingüística en Cataluña y defender al mismo tiempo el marco autonómico que la hace posible. En definitiva, puede cambiar de opinión al dictado de quienes lo financian y promocionan.

En un debate televisivo, Albert Rivera citó a Kant como uno de sus principales referentes intelectuales, soltando al mismo tiempo un rimbombante y aprendido discurso sobre el filósofo prusiano. Todo iba bien hasta que el conductor del debate le pidió que nombrara un título de algún trabajo que hubiera leído de Kant.

Rivera demoró su réplica y tuvo que caer rendido ante la evidencia: no había leído nunca a Kant «en un título concreto».

Libertas

«La candidatura Libertas-Ciudadanos a las elecciones europeas de 2009, encabezada por el abogado Miguel Durán, no fue una página menor de la intrahistoria de Ciudadanos, sino que ese partido hoy es la proyección, en buena medida, de aquella iniciativa política, en alianza con el multimillonario irlandés, Declan Ganley. Página oscura que debe aclarar Albert Rivera, míster transparencia. Y ningún momento mejor que ahora, en mítines, ruedas de prensa o en los debates con los otros candidatos”. Quien así habla es Enrique de Diego, periodista y excolaborador de Alerta Digital, quien explicó uno de los capítulos más oscuros de Ciudadanos.

Este medio ha desvelado cómo se fraguó el pacto entre Ciudadanos y Libertas, qué papel jugó el multimillonario Declan Ganley en la operación que sitúo como candidato de la formación naranja a Miguel Durán, las vías de financiación de las que supuestamente Albert Rivera se sirvió para promocionar su aventura electoral y el papel que presuntamente jugó el presidente de Intereconomía, Julio Ariza, en esta oscura operación que según de Diego contó con el beneplácito del Partido Popular.

Un relato sobre el que Ciudadanos ha declinado pronunciarse. La formación de Albert Rivera ha rechazado la posibilidad ofrecida de desmentir o matizar lo desvelado por Enrique de Diego, quien en 2009 era uno de los rostros principales de Intereconomía y comunicador clave de la llamada ‘caverna mediática’.

Un atlantista vinculado a la Casa Rothschild

Albert Rivera es también el dirigente en cuya manufactura se encuentran ciertos conductos –singulares y colectivos- del Atlantismo. No todos, pero sí son muy importantes.

No fue por mera voluntad de gastar dinero en espacios periodísticos internacionales la publicación y difusión del artículo apologeta de Albert Rivera escrito por el argentino globalista Pierpolo Barbieri en el Times del mes de abril de 2015. En la gacetilla, Barbieri habla de un Albert Rivera que plantea una lucha contra la corrupción política y administrativa, buscando reformar lo reformable y manteniendo los cimientos de la España post-franquista.

El articulista Barbieri no es un simple devoto de Rivera sino que es integrante de las redes del multimillonario financista Nicolas Berggruen. Es decir, habló en nombre del colectivo que preside el magnate alemán-estadounidense. Berggruen es amigo y socio de la Casa Rothschild.

Entre sus grandes inversiones económicas está el proyecto inmobiliario de lujo Meier-en-Rothschild en Tel Aviv y el Institute Berggruen que es un Think Thank promotor de la gobernanza mundial. Para tal fin, elaboró tres grandes proyectos (Consejo para el Siglo XXI, Consejo para el Futuro de Europa y The Think Long Committee for California) contando con la participación de Henry Kissinger, Francis Fukuyama, Joseph Stiglitz Condolezza Rice, Eric Schmidt, George P. Schultz, Walter Isaacson, Felipe Gonzalez, Ricardo Lagos, Elon Musk, Arianna Huffington y Juan Luis Cebrián, entre muchos otros.

Pero regresando a Albert Rivera, constatamos que también el New York Times, medio masónico e internacionalista, valora al referente de C´s como inteligente, honesto y necesario para aplicar la agenda económica liberal. Ya que su esquema político-económico lo sitúa “entre las políticas de austeridad del Gobierno conservador de Mariano Rajoy y sus oponentes, los socialistas”.

El apoyo a Rivera por parte de un sector del Atlantismo también se ve reflejado por la influyente publicación The Economist, para la cual C´s es “una respuesta más constructiva” plasmando “un partido liberal en un país donde el liberalismo nunca ha sido fuerte” y enfatizando que su conductor estrella es joven pero está acompañado por asesores que comprenden las reformas que el Atlantismo pide para España y que están dispuestos a ejecutarlas.

No fue un error de los organizadores de la última reunión de Bilderberg la invitación que le efectuaron al líder de Ciudadanos para que asistiera a dicho evento. Por razón estratégica, prefirió no acudir y en su representación envío al responsable económico de su organización, Luis Garicano.

Otro aspecto a tener en cuenta son los millones de euros empleados para que C´s pueda afrontar competitivamente las diferentes elecciones, financiación seguramente proveniente en gran parte del exterior. Ningún ser humano que conozca bien las maquinarias partidocráticas y la naturaleza de las faenas preelectorales y electorales de agrupaciones de la magnitud de C´s puede creerse el relato de la autofinanciación por parte de afiliados. Si no cuenta con pruebas concretas, al menos por sagacidad y por derecho puede poner en tela de juicio la versión oficial de la autofinanciación.

En 2016, informes periodísticos señalaban que los otanistas y belicistas de Rivera y C´s habrían recibido aportaciones de contratistas militares de los EE.UU en la campaña 2009.

Resulta inobjetable el sustento mediático atlantista/ internacionalista que tiene Albert Rivera, un títere del sistema globalista que se comporta como tal en todas las ocasiones. La de hoy era una de ellas.

El 155

Rivera se oponía a la aplicación del 155 en agosto de 2017.

Rivera se oponía a la aplicación del 155 en agosto de 2017.

La última estafa de Ciudadanos ha sido Cataluña. Ayudado por los grandes comunicación de masas para construir un relato de firmeza contra el separatismo frente a la tibieza del PP. En agosto de 2017, el presidente de Ciudadanos se mostró convencido de que no se aplicaría el artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

El líder de la formación naranja dijo, en un foro de debate en Madrid, que trabajaba para que no haya que aplicar el artículo 155 de la Constitución. En su opinión, eso sería darle un titular «fantástico» a los nacionalistas: «ni se lo vamos a dar, ni lo vamos a aplicar».

Una vez más, donde dijo digo, ahora dice Diego.

Ahora, en otra vuelta de tuerca y pese al veredicto incontestable de las urnas, Ciudadanos parece rechazar la posibilidad que se le ofrece a los andaluces de echar el doble cierre a cuarenta años de peronismo-cortijero. Si así ocurriera, Ciudadanos deberá sufrir, en próximos comicios, el más severo correctivo electoral que se haya dado nunca a un partido político en España en nombre del más estricto sentido de la dignidad nacional.

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España

Diferencias en la cobertura mediática según ideología

Descubre las diferencias en la cobertura mediática según ideología. Analiza cómo los medios influyen en la percepción según orientaciones políticas.

Redacción

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Periodista analizando y comparando diferentes periódicos españoles

La ideología es la variable que mejor explica la selectividad informativa en España. Los medios no se limitan a transmitir hechos: actúan como vehículos ideológicos que seleccionan, encuadran y jerarquizan la realidad según líneas editoriales definidas, configurando dos grandes esferas mediáticas, una progresista y otra conservadora, con audiencias que rara vez se solapan. La investigación empírica sobre exposición selectiva y polarización en España confirma que los ciudadanos con posicionamiento claro en el eje izquierda-derecha consumen medios ideológicamente afines con una probabilidad muy superior a quienes no se ubican en ese eje. Menos del 1 % de los ciudadanos en España ejerce una dieta mediática ideológicamente mixta, mientras que la mayor parte puede considerarse mediáticamente neutral, según datos del CIS. Sin embargo, la polarización mediática es creciente entre quienes sí tienen una identidad ideológica definida.

Las diferencias de cobertura mediática según ideología se manifiestan en tres planos simultáneos:

  • Selección temática (agenda setting): cada medio prioriza los asuntos que refuerzan su marco ideológico y silencia o minimiza los que lo contradicen.
  • Encuadre (framing): el mismo acontecimiento recibe interpretaciones radicalmente distintas según la línea editorial, condicionando la percepción del lector.
  • Desinformación estructural: en casos extremos, la distorsión deliberada del relato constituye una forma de manipulación que va más allá del sesgo ordinario.

Casos como la cobertura de Ada Colau en ABC frente a El País, o el tratamiento de la extrema derecha en medios conservadores y progresistas, ilustran con datos concretos cómo la filiación ideológica del medio determina el tono, el volumen y el encuadre de la información política en España.


¿Cómo opera el sesgo ideológico en la cobertura mediática?

El sesgo mediático se ejerce principalmente mediante tres mecanismos que la investigación académica identifica como centrales en la construcción ideológica del discurso periodístico: la agenda setting, el framing y, en su expresión más extrema, la desinformación.

Expertos analizan estudios sobre la parcialidad en los medios de comunicación

La agenda setting opera en la fase de selección: el medio decide qué temas existen para su audiencia y cuáles no. Un partido político puede protagonizar una semana de portadas en un diario y ser prácticamente invisible en otro, no porque los hechos difieran, sino porque la jerarquía editorial responde a criterios ideológicos. Esta selectividad temática condiciona la percepción pública de manera más profunda que cualquier editorial explícito, precisamente porque el lector no percibe la omisión como una decisión editorial.

El framing actúa en la fase de presentación. Un mismo dato económico puede encuadrarse como «fracaso de la gestión gubernamental» o como «resultado de la herencia recibida», dependiendo de la línea del medio. Estudios con técnicas de procesamiento del lenguaje natural, como TF*IDF y word2vec, han detectado que durante campañas electorales los medios españoles tienden a asociar candidatos con extremismos, eclipsando propuestas concretas y amplificando la polarización afectiva.

La desinformación representa el tercer nivel, cualitativamente distinto. Watzlawick fue el primero en usar el término para referirse a la distorsión intencional del relato en función de la sensibilidad editorial de cada medio: elegir de qué hablar y de qué no, dar más o menos recurrencia a ciertos hechos, o usar palabras e imágenes con carga emocional calculada. Según el análisis académico sobre ideología y desinformación, hay ideología en los medios que retrata de forma subjetiva la realidad, y eso afecta a la percepción de la sociedad de manera directa.

  • Agenda setting: selección de temas según prioridades ideológicas.
  • Framing: encuadre del mismo hecho con interpretaciones opuestas.
  • Desinformación: distorsión deliberada del relato para alinear la percepción con intereses editoriales.
  • Gestión emocional: los medios calculan los efectos cognitivos y emocionales que sus decisiones narrativas provocan en la audiencia para generar adhesión o rechazo.

Consejo profesional: Para identificar el mecanismo activo en una noticia concreta, compara la misma información en al menos dos medios de línea editorial opuesta y observa qué elementos aparecen, cuáles se omiten y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción. Puedes profundizar en esta técnica en la guía de agenda mediática oculta de Alerta Nacional.


La polarización mediática y sus efectos en la sociedad española

La polarización mediática en España no es solo un fenómeno de oferta: se reproduce en el comportamiento de las audiencias. La investigación sobre selectividad y polarización de audiencias distingue dos procesos conceptualmente diferentes que conviene no confundir: la polarización de audiencias, referida a la estructura de la oferta mediática y sus distintos públicos, y la polarización mediática propiamente dicha, que describe el proceso individual por el cual los ciudadanos restringen progresivamente su dieta informativa a medios ideológicamente afines.

El perfil del ciudadano mediáticamente polarizado en España presenta rasgos consistentes. Los hombres, las personas de mayor edad y quienes tienen ingresos más altos muestran mayor probabilidad de consumir dietas informativas restrictivas. Pero la variable más determinante es la ideológica: quienes se ubican con claridad en el eje izquierda-derecha, están afiliados a partidos o participan activamente en elecciones presentan una selectividad ideológica notablemente superior al resto.

Las cámaras de eco que resultan de este proceso tienen consecuencias directas sobre el debate público. Cuando la opinión publicada en un medio está alineada con su línea editorial, el efecto de resonancia es idéntico al que se produce en redes sociales: el lector no busca información objetiva, sino un enfoque de la realidad que confirme su percepción previa. La confianza en los medios se fragmenta según la ideología del receptor, y el debate público pierde el suelo común necesario para el contraste de argumentos.

Un dato relevante: la polarización mediática no es simétrica entre ideologías. Los efectos marginales muestran una ligera mayor diferencia entre quienes se sitúan en el centro-izquierda y la izquierda, aunque sin la solidez estadística suficiente para establecer un patrón definitivo. Lo que sí confirman los datos es que el extremismo ideológico, entendido como posicionamiento en los extremos del eje, no es el motor principal de la selectividad: la mera declaración de una identidad ideológica, incluso moderada, ya aumenta la probabilidad de consumo restringido.


¿Cómo cubren los medios españoles a la extrema derecha y otros grupos ideológicos?

El tratamiento mediático de la extrema derecha en España varía de forma sistemática según la línea editorial del medio, con diferencias observables en tono, volumen de cobertura y encuadre. Los medios progresistas tienden a asociar a estos grupos con conceptos de riesgo democrático y extremismo, mientras que los conservadores suelen presentarlos como una opción política legítima dentro del espectro parlamentario, cuando no como una respuesta comprensible a demandas ciudadanas ignoradas.

Manos tecleando junto a informes políticos

El estudio sobre la cobertura de mujeres políticas en ABC y El País ofrece uno de los análisis más precisos disponibles sobre cómo la ideología del medio determina el tono editorial. En ese trabajo, Ada Colau (líder de izquierdas) recibió una cobertura negativa destacada en ABC, mientras que en El País la polaridad positiva hacia ella fue notable. Inés Arrimadas (liberal) obtuvo mayor cobertura positiva en ABC que en El País. La diferencia no responde a los méritos o deméritos de cada política, sino a la distancia ideológica entre el medio y el sujeto cubierto.

Política Medio Cobertura negativa Cobertura positiva
Ada Colau ABC
Ada Colau El País
Inés Arrimadas ABC
Inés Arrimadas El País

Este patrón se replica en el análisis de portadas durante las elecciones generales de 2023, donde los medios principales otorgaron mayor espacio a los partidos grandes, con diferencias apreciables en la valencia positiva o negativa según el partido y el diario. El análisis computacional de discurso electoral confirma que los encuadres negativos y polarizadores predominan sobre la cobertura de propuestas programáticas concretas.

Consejo profesional: Cuando analices la cobertura de un partido o líder político, examina no solo el número de noticias sino la proporción de piezas de opinión frente a informativas: la opinión es donde el sesgo ideológico se manifiesta con mayor intensidad y menor disimulo.


¿Qué dice la investigación académica sobre ideología y polarización mediática?

La conceptualización más influyente en el análisis del discurso mediático es la de Teun van Dijk, para quien la ideología es un conjunto básico de creencias compartidas por grupos sociales que los medios emplean para generar y gestionar opiniones, diferencias y conflictos. Esta definición desplaza el foco del partido político al sistema de creencias subyacente, lo que permite analizar el sesgo mediático incluso cuando un medio no tiene una afiliación partidista explícita.

El modelo de Hallin y Mancini sitúa a España dentro del sistema de «pluralismo polarizado», caracterizado por una fuerte vinculación entre medios y partidos políticos, baja autonomía profesional del periodismo respecto al poder político y una tradición de paralelismo político en la prensa. Este marco teórico explica por qué la polarización mediática española es estructuralmente más intensa que en sistemas del norte de Europa, donde la prensa desarrolló una tradición de mayor independencia editorial.

La relación entre propiedad, financiación y línea editorial es otro eje central del análisis académico. Los grupos mediáticos con vínculos accionariales o publicitarios con determinados sectores económicos tienden a alinear su cobertura con los intereses de esos sectores, lo que añade una dimensión económica al sesgo ideológico que va más allá de la mera preferencia política de los directivos. La percepción pública del sesgo no siempre coincide con el comportamiento editorial real: medios asociados a la derecha pueden criticar a líderes conservadores en determinados contextos, y viceversa, lo que complica la identificación del sesgo por parte del lector ordinario.

Contribuciones académicas recientes relevantes para el análisis del sistema mediático español:

  • Van Dijk (2003): ideología como sistema cognitivo de creencias que estructura el discurso mediático.
  • Hallin y Mancini (2004): modelo de pluralismo polarizado aplicado a España y el sur de Europa.
  • Investigación sobre exposición selectiva en España: relación entre ideología declarada y restricción de la dieta informativa.
  • Análisis computacional con NLP sobre sesgo en discurso electoral en medios españoles.
  • Estudio sobre ideología como forma de desinformación: propuesta de herramienta de medición de sesgos con variables de contenido, económicas y políticas.

Selectividad ideológica en medios españoles y su impacto en la percepción electoral

La metodología empleada en los estudios sobre dietas mediáticas en España opera mediante una escala que clasifica el consumo de medios en un rango de valores, desde el consumo exclusivo de medios progresistas hasta el consumo exclusivo de medios conservadores, pasando por posiciones intermedias que reflejan mayor heterogeneidad. La clasificación ideológica de cada medio se establece a partir de la media de autoubicación ideológica de su audiencia, lo que permite construir una variable de dieta mediática que agrega el consumo en prensa impresa, radio, televisión y prensa digital.

Los resultados de esta metodología revelan un patrón consistente: la ideología, más que el interés por la política o el nivel de ingresos, es la variable que mejor predice la restricción de la dieta informativa. Los ciudadanos con menor apego a la política y a las instituciones muestran menor probabilidad de ejercer selección de medios afines, mientras que los más politizados concentran su consumo en fuentes ideológicamente coherentes con sus predisposiciones.

Variable Efecto sobre la selectividad mediática Observación
Ideología declarada Alto Variable más explicativa del consumo restringido
Interés por la política Moderado-alto Mayor interés correlaciona con mayor selectividad
Afiliación a partido Moderado Refuerza la restricción ideológica de la dieta
Ingresos personales Moderado Mayor renta asociada a mayor restricción
Extremismo ideológico No confirmado No hay patrón claro de mayor restricción en los extremos

El impacto de esta selectividad en la percepción electoral es directo. Quien consume exclusivamente medios de una línea ideológica recibe una imagen del adversario político construida por fuentes hostiles, lo que amplifica la percepción de amenaza y reduce la disposición al acuerdo. La polarización de audiencias no produce necesariamente ciudadanos más radicales en sus posiciones, pero sí ciudadanos con una imagen más distorsionada del campo político contrario.

  1. Clasifica los medios que consumes según la autoubicación ideológica de su audiencia, no según tu percepción subjetiva de su línea editorial.
  2. Mide la heterogeneidad de tu dieta informativa: ¿consumes al menos un medio cuya audiencia se ubica en el lado opuesto del eje ideológico al tuyo?
  3. Distingue entre noticias y opinión dentro de cada medio: el sesgo es más intenso y menos disimulado en las piezas de opinión.
  4. Contrasta la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta antes de formarte una opinión definitiva.

Consejo profesional: La herramienta más eficaz para detectar tu propia burbuja informativa no es leer más, sino leer distinto. Incorporar regularmente un medio de línea editorial opuesta a la tuya no implica aceptar su marco, sino disponer de la información necesaria para cuestionarlo.


¿Cómo influyen la propiedad y la financiación en el sesgo ideológico de los medios?

La estructura de propiedad de los grupos mediáticos españoles es uno de los factores que más condiciona la línea editorial, aunque también el menos visible para el lector ordinario. Los grandes conglomerados mediáticos mantienen vínculos accionariales con sectores financieros, energéticos y de construcción cuyos intereses regulatorios y fiscales dependen directamente de las decisiones del gobierno de turno. Esta dependencia económica crea incentivos estructurales para alinear la cobertura con las posiciones del poder político que favorece esos intereses, independientemente de la ideología declarada del medio.

La financiación publicitaria institucional, es decir, la publicidad contratada por administraciones públicas, partidos y organismos estatales, añade otra capa de condicionamiento. Un medio que recibe una proporción significativa de sus ingresos de la publicidad institucional de un gobierno autonómico o central tiene razones económicas concretas para moderar su cobertura crítica de ese gobierno. La propuesta académica de una herramienta de medición de sesgos contempla explícitamente variables económicas y políticas junto a las de contenido, precisamente porque el sesgo ideológico no puede entenderse sin la estructura de incentivos que lo sostiene.

La concentración de la propiedad mediática en España ha reducido la pluralidad real de voces, aunque la proliferación de medios digitales ha creado nuevos actores con estructuras de financiación distintas. Medios nativos digitales como eldiario.es o El Confidencial carecen de editorial corporativa explícita, pero mantienen líneas editoriales reconocibles que sus audiencias identifican con claridad. La ausencia de editorial formal no equivale a ausencia de sesgo: la subjetividad persiste en la selección de temas, en las fuentes consultadas y en el encuadre de la información, a veces de forma más acentuada que en los medios tradicionales. Entender cómo los incentivos mediáticos afectan la cobertura es indispensable para leer cualquier medio con criterio.


Los algoritmos de redes sociales y su efecto en el consumo ideológico de noticias

Las plataformas de distribución de contenido, desde X (antes Twitter) hasta YouTube o TikTok, amplifican los sesgos ideológicos preexistentes mediante sistemas de recomendación diseñados para maximizar el tiempo de permanencia del usuario. El algoritmo no tiene ideología propia, pero sí un objetivo claro: mostrar el contenido que genera más reacción. Y el contenido ideológicamente cargado, especialmente el que provoca indignación o confirmación de creencias previas, genera más reacción que el informativo neutro.

El resultado es una aceleración del proceso de segregación mediática que los estudios sobre dietas informativas detectan en el consumo tradicional. Un usuario que interactúa con contenido de una línea ideológica recibe más contenido de esa misma línea, lo que reduce progresivamente su exposición a perspectivas distintas sin que medie ninguna decisión consciente de su parte. La influencia de los algoritmos en la percepción pública opera de forma más opaca que la línea editorial de un periódico, precisamente porque el usuario no percibe el mecanismo de selección al que está sometido.

La interacción entre medios tradicionales y redes sociales ha creado además un ciclo de retroalimentación: los medios producen contenido diseñado para circular en redes, lo que incentiva los titulares polarizadores y el encuadre emocional sobre el análisis reposado. La viralidad se convierte en criterio editorial, y los formatos que generan más comparticiones, generalmente los más ideológicamente cargados, reciben más recursos de producción. Este fenómeno afecta tanto a medios progresistas como conservadores, aunque con diferencias en los temas y los marcos que cada uno privilegia para maximizar su alcance digital.


La evolución histórica de las divisiones mediáticas ideológicas en España

El paralelismo político entre medios y partidos en España tiene raíces históricas que preceden a la democracia actual. Durante la Segunda República, la prensa española estaba abiertamente alineada con posiciones políticas definidas, y el franquismo consolidó un modelo de control estatal de la información que eliminó cualquier pluralismo real durante cuatro décadas. La Transición no produjo una ruptura limpia con ese modelo: los medios que surgieron o se reconvirtieron en los años setenta y ochenta lo hicieron con vínculos explícitos con partidos, sindicatos o grupos empresariales con intereses políticos concretos.

El País nació en 1976 con una orientación claramente progresista y europeísta que reflejaba el consenso de la Transición entre las élites intelectuales y políticas de centro-izquierda. ABC mantuvo su tradición monárquica y conservadora. La irrupción de nuevos actores en los años noventa, como El Mundo, añadió una línea editorial diferenciada que combinaba el conservadurismo con una vocación de denuncia política que la situaba en posición de competencia directa con el PSOE. Esta arquitectura mediática, consolidada antes de la llegada de internet, sigue siendo el esqueleto sobre el que se construye la polarización actual.

La fragmentación del sistema de partidos a partir de 2015, con la irrupción de Podemos, Ciudadanos y posteriormente Vox, obligó a los medios a redefinir sus alineamientos. Algunos lo hicieron con rapidez y coherencia; otros oscilaron según la coyuntura electoral, lo que confirma la observación académica de que la percepción ideológica de un medio no siempre coincide con su comportamiento editorial real en momentos concretos. La realidad del sesgo mediático es más compleja y contextual que la etiqueta fija que el lector suele asignarle a cada cabecera.


España frente a otros países: ¿es el sesgo ideológico especialmente intenso aquí?

El modelo de pluralismo polarizado que Hallin y Mancini identificaron en España, Italia, Portugal y Grecia se distingue del modelo liberal anglosajón y del modelo democrático corporativo del norte de Europa precisamente por la intensidad del paralelismo político. En los sistemas del norte, la prensa desarrolló una tradición de mayor distancia respecto al poder político, con mecanismos de autorregulación profesional más consolidados y una financiación menos dependiente de la publicidad institucional.

En el contexto latinoamericano, el estudio de la cobertura de las elecciones presidenciales argentinas de 2023 en medios como Clarín, La Nación, Infobae y El Destape muestra procesos de selección, omisión y priorización de información que son estructuralmente similares a los observados en España, aunque con particularidades propias de cada sistema político. La influencia de los medios en la comunicación política y el proceso de legitimación a través del discurso público son fenómenos compartidos en los sistemas de pluralismo polarizado, independientemente del país.

Lo que distingue a España dentro de ese modelo es la combinación de una polarización política especialmente intensa desde 2015, una estructura de propiedad mediática concentrada y una dependencia significativa de la publicidad institucional. El resultado es un sistema donde las diferencias de cobertura mediática según ideología son más pronunciadas y más estables que en sistemas con mayor autonomía profesional del periodismo. Identificar ese sesgo requiere herramientas de análisis crítico que vayan más allá de la intuición: la guía para identificar sesgo mediático de Alerta Nacional ofrece un punto de partida metodológico para ese análisis.


Cómo analizar críticamente el sesgo ideológico en los medios que consumes

Detectar el sesgo ideológico en la prensa española exige un método, no solo una actitud de desconfianza general. La desconfianza sin criterio produce el efecto contrario al deseado: el lector que rechaza todos los medios por igual termina siendo más vulnerable a la desinformación, no menos. El análisis crítico requiere herramientas concretas aplicadas de forma sistemática.

El primer paso es identificar la línea editorial del medio, no a partir de su autopresentación, sino a partir de la autoubicación ideológica media de su audiencia y de sus vínculos de propiedad y financiación. El segundo es distinguir entre géneros periodísticos: la noticia, el reportaje, la crónica y la opinión tienen convenciones distintas, y el sesgo opera con diferente intensidad en cada uno. La opinión es donde el encuadre ideológico se manifiesta con mayor claridad y menor disimulo; la noticia es donde el sesgo se ejerce de forma más sutil, a través de la selección de fuentes y la jerarquía de la información.

El tercer paso es la comparación sistemática. Contrastar la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta permite identificar qué elementos aparecen en uno y no en el otro, qué fuentes se consultan y cuáles se ignoran, y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción, y su identificación es el primer paso para una lectura informada. Alerta Nacional ha desarrollado un análisis detallado sobre cómo se manipula la opinión pública que complementa este enfoque metodológico.


Si quieres ir más allá del análisis y disponer de herramientas concretas para descifrar la propaganda mediática en España, la guía para ciudadanos de Alerta Nacional ofrece un marco de análisis riguroso y actualizado para identificar los mecanismos de manipulación en los medios convencionales.

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Puntos clave

La ideología es la variable más determinante de la selectividad informativa en España, configurando dos esferas mediáticas con audiencias que rara vez se cruzan.

Punto Detalles
Ideología como variable principal Los ciudadanos con identidad ideológica definida consumen medios afines con probabilidad muy superior a quienes no se ubican en el eje izquierda-derecha.
Dieta mediática mixta casi inexistente Menos del 1 % de los ciudadanos ejerce un consumo ideológicamente heterogéneo, según datos del CIS y estudios recientes sobre polarización mediática en España.
Framing y agenda setting como mecanismos centrales El sesgo opera principalmente mediante la selección de temas y el encuadre, no solo mediante la desinformación explícita.
Cobertura diferenciada según ideología del medio En ABC, Ada Colau recibió un — de cobertura negativa; en El País, Inés Arrimadas obtuvo un — de cobertura negativa, patrón inverso al esperado sin sesgo.
Propiedad y financiación condicionan la línea editorial Los vínculos accionariales y la publicidad institucional crean incentivos estructurales que van más allá de la preferencia política de los directivos.

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