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Sucesos

Un canalla suelto dentro de las aulas de la UAB: Antonio, el ‘profe’ negacionista: «Si os ponéis mascarillas, moriréis de forma terrible»

Redacción

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Es Antonio, el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) negacionista que vetó las mascarillas y el gel hidroalcohólico en su clase. El docente de Educación Física prohibió a los alumnos que usaran cubrebocas, les avisó de que estaban siendo usados en un «experimento social a gran escala» y avanzó que si se cubrían boca y nariz «morirían en diez años». El centro universitario estudia sancionarle. Por lo pronto, hoy jueves, 16 de septiembre ya le ha impedido el acceso a clase.

Lo han contado fuentes cercanas al investigador, que han aclarado lo sucedido con Antonio David Galera Pérez, profesor titular de la Facultad de Educación de la UAB. «Ocurrió entre la tarde del martes 15 y el miércoles 16. El profesor empezó el curso alertando de que en sus clases no se podía llevar mascarilla. Los alumnos, anonadados, no daban crédito y protestaron», explica una estudiante. El también doctor se explicó. Les comunicó que si llevaban mascarilla «morirían en diez años entre un terrible sufrimiento» por los «efectos perniciosos» del cubrebocas. Avisó asimismo a los alumnos de que «eran parte de un gran experimento social» en el que los tapabocas «servían para controlarles».

«Si os ponéis mascarilla, no entráis»

Ante las protestas del alumnado, el profesor Galera se atrincheró. «Dijo que los que estaban en contra de su ideología debían firmar en un papel. Es más, aclaró que los que seguían con el protocolo impuesto, él no los quería en su clase», ha indicado la misma fuente. El investigador, con numerosas publicaciones académicas sobre el ejercicio físico, trató de convencer a sus estudiantes de que el coronavirus «es una chorrada». Según denuncian los jóvenes, el profesor Galera sostuvo que «en un año normal muere más gente» que en 2020 pese al envite del Covid-19.

Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB / UAB

Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB / UAB

«Yo no llevo mascarilla porque no voy a atentar contra mi salud. Las multas que impone el Gobierno son ilegales. Y la distancia social es solo para controlarnos con el 5G y saber dónde estamos en cada momento», deslizó.

El rectorado lo fulmina

El incidente provocó una respuesta de los alumnos, que se quejaron a los delegados de la facultad. Éstos han dirigido hoy una carta al decanato de la Facultad de Educación. Desde el departamento se ha elevado la queja –a la que ha accedido este medio– al rectorado. Al equipo de la rectora Margarita Arboix no le ha temblado el pulso. La reclamación de los estudiantes se ha efectuado sobre las 8:30 horas. A las 10:30 había clase con el profesor Galera. Éste ha acudido, pero el personal de la facultad, a instancias del rectorado, no le ha dejado acceder al aula. No ha habido clase con el profe negacionista.

Imagen de una manifestación negacionista / RTVE

Imagen de una manifestación negacionista / RTVE

El docente ha reaccionado. Ha informado a quien le quisiera escuchar que él defendería sus derechos en los tribunales. Ha asegurado que nadie le podía obligar a llevar mascarilla. Pero los trabajadores del campus público no han cedido y el doctor ha sido excluido. A renglón seguido, la UAB ha trasladado el caso a sus servicios jurídicos, que estudian sanciones contra el profesor.

«Había miedo en sus clases»

¿Nadie denunció el presunto abuso de la libertad de cátedra? «Es que había miedo. La gente pensaba que Galera les suspendería y por ello iban a aprobar sus clases e intentar dejarlo atrás lo más rápido posible», explican las voces consultadas. Hasta hoy. Los alumnos han estallado porque muchos de ellos hacen prácticas con menores o están en contacto con niños. «Era intolerable. Somos la Facultad de Educación y debemos dar ejemplo. Este profesor debe ser excluido», apostillan.

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Sucesos

El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano

Redacción

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El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.

Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.

Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.

Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.

Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.

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