Sucesos
¿Cuántos coches caen al mar cada año?
Nos vamos a referir aquí a esos coches más que nada nuevos, a estrenar, que nunca terminan de usarse porque se precipitan desde los mercantes que los transportan por los océanos. No de esos otros coches que se hunden en la mar por accidentes de tráfico comunes, como el famoso accidente de Felisuco en Santander cuando era joven. Me refiero al humorista que luego ha pasado a la política con Ciudadanos y que vivió en sus carnes tan trágicas circunstancias. Pero hay otras maneras en que los coches acaban precipitándose en el mar.
Los accidentes de barcos mercantes en alta mar son más comunes de lo que parece. Y me hago esta reflexión tras haber leído con gran interés y emoción un maravilloso libro sobre naufragios de mercantes modernos: “Vientres de acero, corazones humanos”, escrito por un verdadero lobo de mar y experto en la materia. Pero también impulsado por el accidente laboral que padecí este verano y que me ha hecho apreciar, con más interés que nunca, la vigilancia de las medidas seguridad en el mar y en todo.
¿Cuántos coches acaban en el mar cada año?
Todos los días se producen accidentes de tráfico en el mundo, por mucho que apenas trascienda a la situación y en concreto parezca que sólo existen los accidentes aéreos. Un drama humano tremendo, pero también económico, que asumen en gran parte las compañías de seguros, encargadas además en gran medida de investigar las responsabilidades de los accidentes y cómo ha sucedido las cosas. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estos accidentes se producen en el mar? ¿Quién investiga los naufragios y otras situaciones y cómo se depuran las responsabilidades cuando los vehículos accidentados son barcos que naufragan, muchas veces terminando en las profundidades del océano?
Y es que gran parte de ese número de naufragios a nivel mundial se concentra en una de las mercancías más comunes y voluminosas, los coches, como sabemos bien los santanderinos, puesto que nuestro puerto acoge con frecuencia convoyes de esta naturaleza. Yo mismo recuerdo con mucha viveza ver desde niño los coches apilados, en los aparcamientos del puerto, esperando a su distribución por todo el país y por Europa. Pero la pregunta es cuántos de otros vehículos parecidos nunca llegan a puerto porque sus contenedores caen al mar por el camino.
En un artículo de Autobild.es, su autor se hacía una inquietante pregunta:
¿Por qué no se sabe cuántos coches se hunden al año en el mar?
La mayor naviera del mundo, la Maersk, sólo reconoce la pérdida de sobre 50 contenedores al año, pero resulta una cifra difícil de creer cuando uno considera el intenso tráfico marítimo mundial. ¿Por qué no son más trasparentes en estas situaciones? ¿Tal vez temen la reacción de la gente si se supiera la grave contaminación “extra” que se vierte en el mar por esta causa o se trata de un simple tema de imagen, de las marcas de coches para empezar? ¿Se quieren ocultar tal vez prácticas de sobrecarga en los buques de transporte, para ahorrar combustible o impuestos? El misterio está servido, como en el libro “Vientres de acero, corazones humanos”, en el cual se analiza un extraño naufragio real y con víctimas.
Un solo buque portacontenedores fue protagonista, en 2002, del mayor hundimiento de coches de la Historia conocido al impactar contra otra nave en el Canal de la Mancha. En un solo día terminaron en las profundidades del océano los 3.000 vehículos que llevaba en su interior de las marcas más lujosas: BMW, Volvo y Saab. Esta pérdida de coches nuevos en el océano sí fue reportada, pero la realidad tozuda es que nadie sabe cuántos coches se hunden al año en el mar. Es un gran misterio.
No es fácil en verdad saber cuántos coches se hunden en el mar cada año, aunque se trata de una de tantas opacidades más en una larguísima lista de pérdidas económicas por naufragios diversos, pero también humanas. Pues no es nada fácil averiguar datos reales sobre la sangría de pérdidas de barcos, mercancías y, lo que es peor, el número de víctimas entre tripulantes y pasajeros.
¿Cuál es el misterio en contabilizar las pérdidas de coches en el mar?
También es difícil saber por qué razón no se contabilizan dichas pérdidas de coches en el mar. Un misterio por el que habría que preguntar a las navieras, sobre todo cuando vivimos en un tiempo en que todo está sometido a un estricto control. Incluso los movimientos de las personas particulares.
Lo más curioso es que la pérdida de la carga de los buques no se ve sometida a ningún control específico. Es decir, las compañías navieras que sufren estas pérdidas de contenedores y carga en general no tienen la obligación de notificarlo. No deja de ser curioso, pienso, cuando cualquier día se nos meterá un político en casa a ver si reciclamos o qué libros tenemos en la estantería. Pero parece que para estos negocios y sus posibles incidentes, de manera extraña, no existe control de ningún tipo.
Y venimos de la famosa polémica por el vagón de tren que tiraron a un río, los simpáticos de Renfe, Y por una nevera que otro imbécil tiró a otro río y por la cual un juez, de ésos que no se atreven a meterse con el poder constituido, pero que si ven a un pringao le machacan, le impuso como medio millón de euros de multa. Pero luego, parece ser que pueden venir una empresa de transportes, fabricante de coches o aseguradora, en los tres casos compañías fortísimas e internacionales, y “tirar” sus coches al mar sin que nadie se entere ni sufrir las consecuencias. Como si el mar fuese la charca privada de unos pocos, donde pueden hacer y deshacer, y no patrimonio de toda la Humanidad.
Sucesos
El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano
El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.
Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.
Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.
Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.
Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.
