España
El coronel Vivero revela quiénes son los lumbreras del comité de expertos: Diez cargos del PSOE, dos podemitas, dos colaboradores de ‘El País’ y un profesor amigo de Sánchez
Enrique de Vivero Fernández*.-
Una vez más el Gobierno social-comunista abusa del mal llamado estado de alarma, en realidad estado de excepción. Con la disculpa que le da la prerrogativa de la autoridad del estado de alarma al Ministerio de Sanidad, ha desarrollado toda una batería de requisitos por los cuales se autoriza al cambio de fase en el llamado proceso de desescalada de la Pandemia del COVID. El ministro de Sanidad, el filósofo, ya está siendo investigado por la fiscalía por las compras realizadas por la vía de urgencia, por cientos de millones de adjudicaciones, cuando menos irregulares, la mayoría de ellas contratadas con empresas chinas sin domicilio conocido, con intermediarios que nada tienen que ver con la compra de material sanitario y obviando a empresas españolas que habrían podido atender gran parte de estas compras.
Estas actuaciones, por si solas, podrían ser calificadas como prevaricación en la actuación de un funcionario. Si añadimos a esto la autoridad otorgada al ministro Illa por el Real Decreto del estado de alarma y sus cuatro prórrogas hasta este momento, proporcionan un cúmulo de despropósitos del Gobierno Sánchez, dignos de una dictadura de facto.
La improvisación en la toma de decisiones desde el comienzo de la crisis, negando la importancia de la pandemia, no tomando en su momento las medidas de restricción al movimiento de personas, la nula atención a los ancianos, que han fallecido por millares, y el empleo de la Guardia Civil para disminuir las críticas al Gobierno, parecían motivos suficientes para que este Gobierno hubiera presentado su dimisión.
Ahora con la ‘Operación Desescalada’ y el Plan de Transición a la nueva normalidad, según palabras del presidente Sánchez, está llegando este Gobierno a lo más sectario en sus actuaciones. Este Ejecutivo implementó una serie de requisitos para hacer el cambio de fase por parte de las comunidades. Por parte del Gobierno social-comunista se solicitó a las diferentes comunidades autónomas que presentasen su plan para la desescalada.
Lo más extraño es que siendo lo más importante, según el Ministro de Sanidad, cumplir con el requisito de la incidencia de nuevos contagios en los últimos 14 días, lo que se ha llamado tasa acumulada, es asombroso que este concepto no se haya tenido en cuenta como el más importante a la hora de tomar la decisión para evolucionar hacia la FASE 1. Tampoco sabemos si han primado otras consideraciones que han permitido pasar de fase a determinadas autonomías y relegar a otras.
Otra característica de la toma de decisión para el cambio de fase es que en algunas comunidades autónomas se ha implementado el concepto de considerar distritos sanitarios que pueden evolucionar de fase, y por el contrario, en otras regiones no se ha considerado. Estos criterios han perjudicado gravemente a la Comunidad Autónoma andaluza, en concreto a provincias como Málaga y Granada, que se han visto relegadas a permanecer en la Fase 0, con mejores datos que otros territorios que sí han avanzado, como es el caso de las provincias Vascongadas, o Cataluña , las cuales figuran en el puesto dos y tres por número de fallecidos y contagios, teniendo ambas mucha menos población que Andalucía.
Los dos requisitos indispensables son dos camas de UCI por cada diez mil habitantes, otro plan de 37 y 40 camas para agudos por diez mil habitantes. Resultan unas 32.000 camas de agudos en Andalucía. No se trata de que estén siempre disponibles, sino que se puedan preparar en cinco días. Esto incluye los hospitales fijos y de campaña que se puedan montar. La Junta de Andalucía tiene uno previsto en Carranque, que se estableció y nunca se llegó a utilizar, ni siquiera en la fase aguda de crisis.
Enrique de Vivero, el día de su despedida como jefe del Tercio Gran Capitán I de La Legión, en Melilla, posa en el despacho que ocupó Franco siendo teniente coronel en dicha unidad.
Un caso llamativo es el de Euskadi, que con una incidencia acumulada de contagio del 40,63, 1390 fallecidos y 27 camas por 10000 habitantes, no llega a la media que exige Sanidad de 37 camas. Está claro que aquí se han tenido en cuenta factores políticos, como ha sido el apoyo del PNV en la aprobación de la prórroga del estado de alerta. El comité de expertos, del cual comentaré más adelante, siguiendo directrices políticas, ha autorizado a Euskadi a pasar a la Fase 1.
Otra comparación la podemos establecer entre Vizcaya y Granada. La primera con 1.140.000 habitantes, tiene más de 9.800 casos positivos y 416 pacientes ingresados, una tasa de contagio de 70 y 766 fallecidos, mientras que Granada, con 914.000 habitantes, tiene 2.900 casos positivos, 93 pacientes ingresados y una tasa de contagio de 46,57 y 271 fallecidos. Como vemos, los datos son mucho más favorables a Granada que a Vizcaya; no obstante, Vizcaya ha pasado a Fase 1 y Granada se queda en Fase 0. Como vemos, las dos comparaciones nos muestran el manejo político de la gestión del cambio de fase. Esto es lo que se llama prevaricación.
El argumento del Ministro de Sanidad de respetar la provincia como elemento de control de la pandemia, al que alude el Gobierno en sus declaraciones, no se ha tenido en cuenta en la Comunidad Valenciana, en la que se ha hecho por distritos sanitarios, dejando en fase 0 las tres capitales de provincia y avanzando de fase el resto de las localidades de las provincias de la comunidad valenciana. Conviene recordar que el de la Comunidad Valenciana es un Gobierno PSOE-PODEMOS, con lo que volvemos a ver el matiz político en esta decisión. Sucede lo mismo con el Gobierno de la Rioja, que ha sido compensado, por ser socialista, con pasar a Fase 1 con una tasa de fallecimientos de 107 fallecidos por 100.000 habitantes, mientras que Málaga tiene una tasa de 16 muertos por 100.000 habitantes, y ha sido penalizada por tener un gobierno de derechas. El Gobierno de Andalucía solicitó considerar los distritos sanitarios, cosa que no fue atendida.
Podría seguir con muchas más comparaciones, pero se observa en todas ellas el sectarismo demostrado por el Gobierno social-comunista. Al igual que en su día se discriminaba a los habitantes por razón de edad y a los ancianos se les dejaba morir por no ser rentables, actualmente se discrimina por razón del gobierno de la Comunidad Autónoma, en función de si es de derechas o de izquierdas, o si han prestado su apoyo en la aprobación de la prórroga del estado de alarma.
Tan clara es la situación de haber manipulado la decisión de los expertos, que el mismo Fernando Simón advertía que Andalucía, en la próxima semana, podría pasar a la Fase 1. El problema, señor Fernando Simón, es si ustedes han actuado por intereses nefandos en algunos casos para pagar lealtades y no han actuado con rigor científico.
La designación de expertos se ha hecho con sectarismo y con criterios políticos, obedeciendo a la ideología del Gobierno social-comunista. Entre los designados hay personas de valía profesional, pero el problema es que han sido designados por su afiliación ideológica y con un sesgo sectario y no científico para opinar sobre materia tan delicada. El Gobierno tenía la solución antes de la reunión de expertos, lo demás era un puro formulismo.
El Gobierno ha intentado por todos los medios ocultar los nombres de los designados, a lo que está obligado por ley, lo que vuelve a ser presuntamente prevaricación.
De las 15 personas designadas en el comité de expertos, se comprueba un rasgo común, obediencia al gobierno por diferentes motivos.
Por su trayectoria profesional podemos distinguir:
– Cinco son profesionales de la medicina
– Un astrofísico
-Dos economistas
– Un profesor de Filosofía del Derecho
– Un historiador
– Un periodista
– Un diplomático
– Un químico
– Dos licenciados en Ciencias políticas
Por su adscripción ideológica:
– Diez de los componentes son altos cargos del PSOE o en su caso lo han sido.
– Dos son colaboradores del periódico El País.
– Dos son personas de la órbita de PODEMOS, para mantener su cuota.
– Un profesor colocado por el Presidente del Gobierno.
Esto en lugar de ser un comité científico asesor es un comité ideológico de de estómagos agradecidos con su amo para que les conserve el puesto.
Estos deberían hacer lo que ha hecho la directora de Salud de la Comunidad de Madrid en el Gobierno del PP, dimitir y mantener su prestigio como profesionales, y no avalar la decisión ya tomada de premiar a unas regiones por tener gobiernos socialistas o por haber prestado apoyo en la aprobación del estado de alarma.
Todo esto debemos retenerlo en la memoria en el futuro cuando nos pidan el voto. Ese será el momento de preguntar por los miles de ancianos muertos, por los cientos de sanitarios contagiados y trabajando en condiciones muy precarias. Será la hora de recordar al Gobierno que impuso un estado de excepción que ya ha sido recurrido al Constitucional, que conculcó nuestros derechos fundamentales cuando no tenía autoridad para ello… En definitiva, un Gobierno al que le gusta gobernar como si España fuera una Dictadura, a golpe de Real Decreto, cerrando el Congreso, e interviniendo en la libertad de prensa: ese es el Gobierno que tenemos.
Como dijo Oscar Wilde: «Un hombre que no piensa por si mismo no piensa en absoluto».
*Enrique de Vivero Fernández fue coronel jefe del Tercio Gran Capitán I de La Legión, con base en Melilla.
España
Cómo evaluar la credibilidad de un medio digital
Aprende a evaluar la credibilidad de un medio digital. Usa métodos eficaces como SIFT para discernir la verdad y evitar la desinformación.
Evaluar la credibilidad de un medio digital es el proceso de analizar si una fuente de información cumple criterios verificables de rigor, transparencia editorial y respaldo factual. En España, donde la corrupción política y la reinterpretación de la historia nacional dominan el debate público, esta capacidad no es opcional. Los ciudadanos que no aplican métodos estructurados para verificar fuentes digitales quedan expuestos a narrativas diseñadas para manipular, no para informar. El método SIFT, la lectura lateral y herramientas como InVID o Verifica RTVE ofrecen un marco concreto para distinguir información fiable de desinformación organizada.
¿Cómo evaluar un medio digital con métodos probados?
El método SIFT es la referencia más sólida para evaluar la credibilidad de información en 2026. Sus cuatro pasos son: detenerse antes de reaccionar (Stop), investigar la fuente (Investigate), buscar cobertura mejor (Find better coverage) y rastrear las afirmaciones hasta su origen (Trace claims). Aplicar este proceso sistemáticamente reduce la exposición a contenidos fabricados o sesgados.

La lectura lateral es el complemento indispensable del método SIFT. Consiste en abrir nuevas pestañas para comparar la misma noticia en medios distintos, lo que permite descartar sesgos y corroborar hechos de forma independiente. La mayoría de lectores no realiza este paso, lo que los deja vulnerables a la manipulación emocional.
Para verificar imágenes y vídeos, InVID detecta manipulaciones cuando el material ha sido utilizado en otro contexto previo. Verifica RTVE, por su parte, no solo desmiente bulos sino que documenta el proceso completo para que el lector aprenda a verificar por sí mismo. Estas plataformas de fact-checking potencian la autonomía del ciudadano al mostrar el razonamiento, no solo la conclusión.

Para fuentes académicas o informes con pretensión científica, la resolución del DOI es la verificación más rápida y efectiva. Si el identificador no redirige al portal oficial de la publicación, el contenido suele ser fabricado para aparentar rigor.
| Herramienta | Función principal | Coste |
|---|---|---|
| InVID | Verificación de imágenes y vídeos | Gratuita |
| Verifica RTVE | Fact-checking con proceso documentado | Gratuita |
| Resolución de DOI | Autenticidad de fuentes académicas | Gratuita |
| Lectura lateral | Contraste en múltiples medios independientes | Sin coste |
Consejo profesional: Contrasta siempre la misma noticia en al menos tres medios independientes antes de compartirla o darla por válida. Este único hábito elimina la mayor parte de la desinformación que circula en redes sociales.
Señales de desinformación en noticias sobre política española
Los titulares diseñados para generar impacto emocional son la señal más clara de posible manipulación. Las expresiones sensacionalistas y la ausencia de fuentes transparentes son los dos indicadores más fiables de desinformación. Un titular que apela al miedo, la indignación o el orgullo nacional sin citar datos concretos merece escrutinio inmediato.
Existen patrones recurrentes que identifican contenidos manipulados:
- Fechas ausentes o incorrectas. Una noticia sin fecha o con fecha antigua presentada como actual es una señal de alarma directa.
- Autoría opaca. Los medios con credibilidad publican el nombre del autor y su trayectoria. La ausencia de firma o el uso de seudónimos genéricos indica falta de responsabilidad editorial.
- Ausencia de fuentes primarias. Un artículo que afirma hechos sin enlazar a documentos oficiales, declaraciones originales o datos verificables no cumple criterios mínimos de rigor.
- Manipulación visual. Imágenes descontextualizadas o editadas para reforzar una narrativa política son frecuentes en coberturas sobre inmigración, corrupción y conflictos territoriales en España.
- Narrativa de un solo ángulo. Los contenidos que presentan un tema complejo sin ninguna perspectiva alternativa suelen responder a una agenda editorial, no a un análisis factual.
Revisar la transparencia editorial de un medio, es decir, si publica su línea editorial, su financiación y sus criterios de corrección, es tan importante como analizar el contenido individual. Los estándares editoriales de una publicación revelan si existe un compromiso real con la verificación o si el medio opera sin rendición de cuentas.
Consejo profesional: Antes de compartir una noticia que genera una reacción emocional intensa, espera diez minutos. La urgencia emocional es precisamente la herramienta que usan los contenidos manipulados para eludir el análisis crítico.
¿Por qué la alfabetización mediática es decisiva para el ciudadano español?
La alfabetización mediática integra habilidades cognitivas y críticas para discriminar información fiable de contenidos engañosos. La ausencia de estos criterios aumenta la dependencia en indicadores superficiales como la popularidad o el diseño visual, lo que distorsiona la percepción de la realidad social y política. En España, donde la narrativa sobre corrupción institucional y la historia nacional está permanentemente en disputa, esta distorsión tiene consecuencias directas sobre la opinión pública.
Los estudios de enero de 2026 muestran que la mayoría de lectores prioriza los «me gusta» y la apariencia visual frente al rigor argumentativo. Este comportamiento aumenta la vulnerabilidad a la desinformación política. La popularidad de una noticia no es evidencia de su veracidad; es, con frecuencia, el resultado de una estrategia de amplificación artificial.
«Los ciudadanos confunden la popularidad de una noticia con su veracidad, cayendo en una trampa cognitiva que prioriza emociones sobre análisis crítico. Reconocer este sesgo es el primer paso para superarlo.»
Comprender las intenciones del emisor es parte del análisis de medios digitales. Un medio que cubre la corrupción política en España puede hacerlo desde una posición de denuncia documentada o desde una agenda de desgaste partidista. Identificar cuál es el caso requiere examinar el historial del medio, su financiación y la coherencia entre sus afirmaciones y las fuentes que cita. Alerta Nacional aplica este criterio en su propio trabajo editorial, separando el análisis factual de la opinión declarada.
La percepción pública sobre corrupción y la historia nacional se construye, en gran medida, a través de los medios que cada ciudadano consume. Elegir fuentes con criterio no es un acto pasivo; es una decisión política en el sentido más amplio del término.
¿Cómo afecta la inteligencia artificial a la credibilidad de la información?
La inteligencia artificial ha modificado de forma estructural las dinámicas de búsqueda y evaluación de información. Google integra respuestas generadas por IA que pueden ocultar la falta de sustento real, presentando síntesis que suenan autorizadas pero carecen de respaldo verificable. El lector que acepta estas respuestas sin comprobarlas directamente asume un riesgo informativo considerable.
Los riesgos concretos del uso acrítico de la IA en la búsqueda de información son:
- Pérdida de trazabilidad. Las respuestas generadas por IA no siempre citan la fuente original, lo que impide verificar el dato de forma independiente.
- Alucinaciones factuales. Los modelos de lenguaje pueden generar afirmaciones plausibles pero falsas, especialmente en temas históricos o de política española con escasa documentación digital.
- Amplificación de sesgos. Los algoritmos refuerzan las preferencias previas del usuario, creando una cámara de eco que confirma creencias existentes en lugar de cuestionarlas.
- Desplazamiento de fuentes originales. Cuando la IA resume un artículo, el lector raramente accede al texto completo, perdiendo el contexto y los matices que determinan el significado real.
El usuario debe pedir explícitamente las fuentes originales y salir del entorno de la IA para realizar una verificación fiable. Este paso adicional es la diferencia entre consumir información y verificarla. Los algoritmos que moldean la percepción pública operan de forma invisible; reconocer su influencia es condición previa para contrarrestarla.
Consejo profesional: Cuando una herramienta de IA responda una pregunta sobre política o historia, pida siempre la URL de la fuente original. Si no puede proporcionarla, trate la respuesta como una hipótesis, no como un hecho.
Puntos clave
La credibilidad de un medio digital se verifica con métodos estructurados, no con intuición ni con la popularidad del contenido.
| Punto | Detalles |
|---|---|
| Aplicar el método SIFT | Detente, investiga la fuente, busca cobertura alternativa y rastrea el origen de cada afirmación. |
| Usar herramientas gratuitas | InVID y Verifica RTVE permiten comprobar imágenes y noticias sin coste ni conocimientos técnicos. |
| Ignorar la validación social | Los «me gusta» y las comparticiones no son indicadores de veracidad; son métricas de amplificación. |
| Verificar fuera de la IA | Las respuestas generadas por IA requieren comprobación directa en las fuentes originales citadas. |
| Examinar la transparencia editorial | Un medio creíble publica su línea editorial, su financiación y sus criterios de corrección de errores. |
La desinformación no es accidental: una lectura desde la experiencia
Llevo años observando cómo la desinformación sobre política española no surge de errores periodísticos. Surge de decisiones editoriales calculadas. Los medios que cubren corrupción institucional o historia nacional con mayor impacto emocional no siempre son los más rigurosos; con frecuencia son los más rentables en términos de tráfico y reacción social.
Lo que más me preocupa no es la existencia de contenidos falsos, sino la velocidad con que se normalizan. Un bulo sobre un caso de corrupción que circula durante 48 horas deja una huella cognitiva que la posterior corrección raramente borra por completo. La primera versión de los hechos, aunque sea falsa, tiende a persistir.
El ciudadano español que quiere informarse con rigor enfrenta un entorno deliberadamente complejo. Los medios convencionales tienen sus propias agendas; los medios digitales alternativos, las suyas. La única salida es desarrollar criterios propios de verificación y aplicarlos con disciplina, independientemente de si el contenido confirma o contradice las propias convicciones. Eso es lo que distingue a un lector informado de un consumidor de propaganda.
Alerta Nacional trabaja desde la premisa de que el lector merece análisis documentado, no titulares diseñados para la reacción. Identificar las noticias falsas y los sesgos mediáticos es una tarea que requiere práctica continua, no solo buenas intenciones.
— Redacción
Recursos para ciudadanos que quieren leer sin ser manipulados
Conocer las herramientas de verificación es solo el primer paso. El siguiente es entender cómo funciona la propaganda mediática y qué mecanismos usa para moldear la opinión pública en España.

Alerta Nacional ha publicado una guía detallada para descifrar la propaganda mediática dirigida a ciudadanos que quieren leer los medios con criterio propio. La guía cubre los mecanismos más usados en la cobertura de corrupción política, inmigración y narrativa histórica. Para quienes quieran profundizar en el análisis de sesgos concretos, la guía sobre sesgo mediático de Alerta Nacional ofrece criterios aplicables a cualquier medio digital. Ambos recursos están disponibles sin registro y sin coste.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el método SIFT para verificar noticias?
El método SIFT es un proceso de cuatro pasos para evaluar la veracidad de una noticia: detenerse, investigar la fuente, buscar mejor cobertura y rastrear el origen de las afirmaciones. Se recomienda contrastar con al menos tres fuentes independientes antes de dar una información por válida.
¿Cómo sé si una imagen en una noticia es falsa?
InVID permite verificar si una imagen ha sido usada previamente en otro contexto diferente al que se presenta. Es una herramienta gratuita y no requiere conocimientos técnicos para su uso básico.
¿Son fiables las respuestas de la inteligencia artificial sobre política?
Las respuestas generadas por IA pueden contener afirmaciones plausibles pero sin respaldo verificable. Siempre se debe pedir la URL de la fuente original y comprobarla directamente fuera del entorno de la IA.
¿Qué señales indican que un medio digital no es creíble?
Los indicadores más claros son: ausencia de autoría identificada, falta de fuentes primarias, titulares con carga emocional intensa y ausencia de política editorial publicada. Un medio sin transparencia sobre su financiación tampoco cumple criterios mínimos de credibilidad.
¿Por qué los «me gusta» no indican que una noticia es verdadera?
La popularidad de un contenido refleja su capacidad de generar reacción emocional, no su rigor factual. Los estudios de 2026 confirman que la mayoría de lectores prioriza la apariencia y la validación social frente al análisis argumentativo, lo que convierte las métricas sociales en un indicador poco fiable de veracidad.
