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Opinión

El mezquino corazón del Papa Francisco

Redacción

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Los mediocres se rodean de personas más mediocres que ellos a fin de poder manejarlos a su antojo y disimular su propia mediocridad. Es lo que hizo Bergoglio apenas encaramado al solio pontificio. Y ha quedado por enésima vez demostrado ante la muerte del papa Benedicto XVI.

Resumo aquí algunos hechos ocurridos en los últimos días, anecdóticos en su mayor parte, pero que revelan el alma ruin y mezquina del papa Francisco. Algunos son públicos; otros, en cambio, me fueron confiados por algunas fuentes discretas que recorren los pasillos del Sacro Palacio.

— Aun antes de que se conociera la noticia de la muerte de Benedicto XVI, ya habían salido las órdenes de Santa Marta: en el Vaticano se continuaría trabajando como siempre. Es decir, “aquí no pasó nada”. Quienes trabajan en la Santa Sede —eclesiásticos y laicos—, hicieron saber que si no suspendían las actividades para poder asistir al menos a la misa exequial, ellos se tomarían igualmente el día. Santa Marta tuvo entonces que transigir: tendrían permiso para asistir a la misa pero sólo hasta las 13 horas. Luego, debían retornar al trabajo.

— Ni en la Ciudad del Vaticano, ni en sus dependencias extraterritoriales ni en sus nunciaturas se declaró luto oficial. Las campanas no tocaron a muerto ni las banderas se izaron a media asta. Este último detalle sorprendió sobremanera. Cualquier país dispone este medida de luto cuando muere algún personaje relativamente importante. Para el Vaticano y para la corte del papa Francisco, el papa Benedicto XVI no lo era. Curiosamente, el estado italiano y Gran Bretaña ordenaron que el día 31 de diciembre sus banderas fueran izadas a media asta.

— Se repetía una y otra vez en los sacros palacios, que la orden era que las cosas siguieran como si nada hubiese pasado. Por eso mismo, el miércoles, el papa Francisco tuvo su audiencia general como de ordinario, mientras a pocos metros estaba el cuerpo insepulto de su antecesor. Y apenas hizo una referencia a él para llamarlo “un gran maestro de la catequesis”.

— Muchas cardenales y obispos quedaron decepcionados por no poder integrar el cortejo que trasladó los restos del papa difunto desde el monasterio Mater Ecclesiae hasta la basílica de San Pedro. En cualquier país, en cualquier monarquía, este cortejo tiene una particular y austera solemnidad, aún cuando no se trate de la muerte del monarca reinante (recordemos el caso de don Juan de Borbón, o de la reina madre de Inglaterra o del príncipe Felipe de Edimburgo). Los restos mortales de Benedicto XVI fueron trasladados en una furgoneta gris. El cortejo no fue presidido ni por Francisco ni por el cardenal vicario. Simplemente, detrás del vehículo utilitario iban Mons. Georg Gänswein y las memores, las mujeres que los asistieron en los últimos años. En la curia, esto cayó muy mal: “Esto no se le hace ni siquiera a un vecino del pueblo más pequeño de Italia”, decían.

— Una de las cosas que más llamó la atención a los miembros de la Casa Pontificia y otras dependencias de la Curia que se paseaban por la capilla ardiente, fue la cantidad de sacerdotes jóvenes —varios centenares— que se acercaron a despedir al papa Benedicto vestidos con hábito talar. Uno de ellos, en voz baja, comentó lo siguiente: “Encontré al papa Benedicto cuando era seminarista, junto al resto de mis compañeros. Las palabras que nos dijo una y otra vez fueron: “Estudien mucho y recen mucho”. Era impensable que nos dijera: “Los sacerdotes son hombres, y por eso muchos de ellos miran pornografía” (estas últimas palabras fueron los comentarios que hizo recientemente el papa Francisco a los seminaristas de la arquidiócesis de Barcelona).

— En el mismo sentido, llamó mucho la atención la cantidad de jóvenes y de familias con niños que se acercaron a despedir al papa Benedicto.

— Una de las cosas que más molestó a obispos y cardenales presentes, fue la actitud indolente del cardenal Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro. Su actitud fría y mecánica en la celebración del primer responso (y la voz de recién levantado que se le escuchaba) y su imprevisión de muchos detalles no pasaron desapercibidas. También causó repulsa la presencia de quien el mismo purpurado nombró gerente de la basílica, Ettore Valzania, de profesión mecánico dental, que se paseó durante los tres días por el interior de la basílica vistiendo pantalones de jean mientras recibía a cardenales y jefes de estado. Este personaje oscuro y vulgar ha sido responsable, entre otras cosas, de disponer que los fieles pudieran detenerse no más de dos o tres segundos ante el cuerpo expuesto del papa difunto, sin poder rezar ante él una oración. ¿No habría sido posible, por ejemplo, extender el horario de apertura de la basílica de San Pedro?

— El papa Francisco estaba empecinado en retirarse a sus aposentos de Santa Marta apenas terminada la misa exequial. Dos de sus colaboradores más cercanos debieron insistir mucho a fin de hacerle ver la inconveniencia del gesto. Finalmente, accedió a despedir el féretro del papa Benedicto en el atrio de la basílica de San Pedro, despojado de sus ornamentos pontificales. Y se negó rotundamente a acompañar el cortejo hasta la cripta y celebrar allí los últimos ritos, los que fueron asumidos por el cardenal Re, decano del Sacro Colegio.

— Buena parte de los obispos y cardenales del todo el mundo que llegaron para despedir al papa emérito, quedaron estupefactos —y así lo hicieron saber a sus allegadas— por la indolencia de los gestos y las palabras del papa Francisco con respecto a su antecesor. Uno de ellos comentó textualmente: “Alimentar almas y no bocas, esa es la misión de la Iglesia”.

— Apenas conocida la muerte de Benedicto XVI, Santa Marta se apresuró a decir que por una dudosa voluntad del difunto, sólo asistirían delegaciones oficiales de Italia y Alemania. El problema llegó el miércoles cuando la Secretaría de Estado descubrió con estupor que muchísimas delegaciones de los gobiernos de diversos países asistirían a título personal. A tal punto fue lo inesperado de la noticia, que recién a última hora de ese día el Governatorato bajó la orden a los encargados respectivos de prever los lugares para el estacionamientos de los vehículos oficiales que trasladarían a mandatarios y ministros.

— La Secretaría de Estado comunicó oficialmente a los países que enviaran delegaciones, que sus representantes debían abstenerse de usar el traje de gala. Esto causó sorpresa, puesto que aun en el caso de las exequias de los cardenales se usa este tipo de vestimenta. Hasta esos honores se le negaron al papa Ratzinger.

— Conocemos la lana con la que están tejidos los periodistas, pero algunos pocos todavía conservan cierta honestidad. La vulgata que recorría las redacciones de todo el mundo, y la misma sala de prensa de la Santa Sede, era que el papa Benedicto fue siempre un pontífice distante, odiado o indiferente por el pueblo cristiano. Muchos de ellos reconocían en voz baja el equivocado juicio que sostenían al ver la enorme y sorpresiva cantidad de gente que se acercó a la basílica de San Pedro durante los últimos días. De hecho, las cantidad se sillas que ocuparon la plaza de San Pedro para la misa exequial sólo había sido igualada en la misa de inauguración del pontificado de Francisco, “cuando nadie los conocía”, agregaba algún malicioso obispo.

El rostro del papa Francisco durante en la misa exequial, y que ilustra este artículo, es suficientemente elocuente de la oscuridad de su alma: parece asistir a su propio funeral.

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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