Internacional
Estados Unidos, en manos de un genio económico: Donald Trump crea 2,5 millones de empleos en mayo y la tasa de paro cae al 13,3%. Por eso lo odia la izquierda
La economía estadounidense recuperó 2,5 millones de puestos de trabajo en mayo, tras el relajamiento de las medidas de aislamiento social impuestas en marzo para disminuir la propagación del coronavirus. La tasa de desempleo cayó de 14,7% —récord desde la crisis de 1930— a 13,3%, informó este viernes el Departamento de Trabajo.
El resultado desafió incluso las expectativas más optimistas de los economistas, que esperaban una pérdida de más de ocho millones de puestos de trabajo y una tasa de desempleo del 20 por ciento.
De todos modos, las autoridades de la cartera laboral dijeron que la tasa era probablemente tres puntos más alta debido a errores en la forma en que los trabajadores describían su situación laboral.
El presidente Donald Trump aplaudió inmediatamente los datos. “Gran informe de empleos. ¡Grandioso, presidente Trump (estoy bromeando, pero es cierto)!”, escribió en su cuenta de Twitter.
Los datos muestran que la economía de los Estados Unidos se está alejando del abismo a medida que los estados relajan las restricciones y las empresas vuelven a trabajar. La novedad hizo que se dispararan los rendimientos de los bonos del Tesoro y los futuros de las acciones que cotizan en Wall Street, además de que el dólar se apreció en relación al yen.
“Estas mejoras en el mercado laboral reflejaron una reanudación limitada de la actividad económica que se había restringido en marzo y abril debido a la pandemia del coronavirus y a los esfuerzos para contenerla”, sostuvo el Departamento de Trabajo en un comunicado.
Trabajadores en la planta de fabricación de automóviles de Nissan Motor Co en Smyrna, TennesseeEstos datos demuestran que el colapso del mercado laboral provocado por el coronavirus ha tocado fondo. El número de personas que solicitan beneficios de desempleo ha disminuido durante nueve semanas consecutivas. Y el número total de personas que reciben dicha ayuda se ha estabilizado.
A medida que los restaurantes, cines, gimnasios, peluquerías y otros establecimientos minoristas vuelven a abrir gradualmente, los recortes de personal se ralentizan y los empleadores llaman de nuevo a algunos de sus trabajadores despedidos. Negocios de diferentes rubros están reportando señales de progreso incluso en industrias muy afectadas. American Airlines, por ejemplo, dijo esta semana que volará el 55% de sus rutas en julio, frente al 20% en mayo.
The Cheesecake Factory informó que un cuarto de sus casi 300 restaurantes han reabierto, aunque con capacidad limitada. Las ventas en esos locales están en casi el 75% de los niveles alcanzados hace un año, dijo la compañía. Los precios de las acciones de ambas compañías subieron.
Esas ganancias limitadas pueden llevar a más contrataciones mientras las compañías lentamente reinician los negocios cerrados. Pero los economistas dicen que el ritmo de contratación se retrasará debido a que una severa recesión y el alto desempleo frenan el gasto de los consumidores, el principal motor de la economía.
Incluso con la sorprendente ganancia de mayo, puede tomar meses para que todos los que perdieron su trabajo en abril y marzo encuentren trabajo. Algunos economistas pronostican que la tasa podría mantenerse en dos dígitos hasta las elecciones de noviembre e incluso hasta el año que viene.
Por otro lado, los recortes de empleo en general han aumentado las disparidades económicas que han perjudicado desproporcionadamente a las minorías y a los trabajadores de menor nivel educativo. Aunque la tasa de desempleo para los estadounidenses blancos fue del 12,4% en mayo, fue del 17,6% para los hispanos y del 16,8% para los afroamericanos.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
