Internacional
Facebook se une a Google en el chantaje a Australia y al mundo libre: Mark Zuckerberg prohíbe a los usuarios y a los editores australianos compartir noticias en la red social
[sc name=»li1″ ]Eso sí, Google firma acuerdos con los grandes multimedia en perjuicio de los pequeños. Con ello, refuerza el oligopolio de la prensa vegetal, que rompió Internet.
Facebook restringirá las noticias de los medios de comunicación australianos. Esto implica que los editores no podrán publicar noticias en la plataforma y con ello no se podrán compartir, es decir, viralizar. Los australianos no tendrán acceso a través de la red social a publicaciones de este tipo, independientemente de que hayan sido publicadas por medios patrios o internacionales.
El bloqueo llega después de la presentación de un proyecto de ley en el país australiano que busca obligar a sitios como Google o la propia Facebook a pagar a los medios por contar con su contenido dentro de sus ecosistemas. En concreto, la ley presentada en el parlamento australiano pretende que las empresas tecnológicas tengan la obligación de negociar un pago con los medios nacionales en contraprestación por los contenidos que publican en las plataformas de internet. De hecho, en relación a esto último, el Gobierno australiano afronta una amenaza con cortar su índice de búsquedas si le obliga a pagar dinero por las noticias que reproduce.
No olvidemos que tanto Google como Facebook se guían por los mismos ‘principios’: son parásitos, ladrones y ahora censores.
Eso sí, según publica ABC, a Zuckerberg le cuesta mucho tomar este tipo de decisiones «La ley propuesta malinterpreta fundamentalmente la relación entre nuestra plataforma y los editores que la utilizan para compartir contenido de noticias. Nos ha dejado frente a una dura elección: intentar cumplir con una ley que ignora las realidades de esta relación, o dejar de permitir contenido de noticias en nuestros servicios en Australia. Con el corazón apesadumbrado, elegimos lo último», afirma Facebook en un comunicado compartido con los medios. La medida, además de afectar a los lectores australianos, imposibilita que los internautas internacionales puedan acceder a las noticias de los editores del país a través de la plataforma.
Además, Twitter no se queda atrás, porque recientemente bloqueó durante una semana la cuenta de Vox… pero ojo, al otro lado del Atlántico, las redes sociales no lo tendrán tan fácil: Florida las multará si silencian a candidatos políticos.
Lo llamativo es que, a pesar de su talante censor, Google y News Corp, empresa editora de cabeceras como The Times, The Sun, The Wall Street Journal y The New York Post, han firmado un acuerdo por el que el gigante de internet pagará por mostrar sus contenidos en la sección de noticias del buscador.
En un comunicado, las dos empresas calificaron el acuerdo de «histórico», dados los conflictos que Google mantiene desde hace años con editores de todo el mundo precisamente por este motivo, y aseguraron que la alianza «tendrá beneficios sustanciales para el periodismo y la sociedad». Se trata de un acuerdo de tres años por el que Google pagará «cantidades significativas» a News Corp a cambio de poder mostrar las noticias elaboradas por los distintos diarios de su propiedad en la sección destacada de Google Noticias, pero no se detallaron las cuantías.
Con ello, Google afianza el oligopolio de la prensa que reinaba antes de la llegada de Internet. Es decir, Google está dispuesto a pagar a los grandes multimedia, pero no a los pequeños, a los independientes.
(Fuente: Hispanidad.)
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
