Internacional
La degeneración Biden. Solo podrás llamarte hispano si perteneces al Partido Demócrata
La demócrata Ocasio Cortez defiende los saqueos porque lo principal es dar de comer a tus hijos. Por ejemplo, en Gucci, Coach o Louis Vuitton.
Continúa la rabiosa ofensiva demócrata contra Donald Trump, que se recrudece no sólo contra el propio presidente sino también contra sus partidarios. Esta semana, los principales líderes demócratas han llamado al boicot contra la empresa Goya Foods, la principal compañía productora de alimentación hispana de los Estados Unidos. La razón es que el CEO de la compañía, Robert Unanue, tras reunirse con el presidente Trump en la Casa Blanca, en el acto de lanzamiento de la “Iniciativa de Prosperidad Hispánica”, afirmó que: “Es una bendición tener un líder como el presidente Trump, que es un constructor… Eso es lo que hacía mi abuelo. Vino a este país a construir, a crecer, a prosperar. Tenemos un constructor increíble, y rezamos. Rezamos por nuestro liderazgo y nuestro presidente”.
Goya Foods, además de ser la mayor empresa de alimentación hispana en Estados Unidos y de tener presencia en muchos países de Hispanoamérica, fue fundada en 1936 por el español Prudencio Unanue, originario del Valle de Mena, en la provincia de Burgos, que emigró a los Estados Unidos a principios del siglo XX. En la actualidad, la familia Unanue sigue siendo la dueña de la empresa, que da empleo a más de cuatro mil personas en el país y es un ejemplo de empresa familiar de éxito.
Si bien el actual CEO de la empresa, Robert Unanue, se considera republicano, en el pasado ha apoyado a candidatos demócratas hispanos tales como el senador Bob Menéndez y fue el impulsor en 2012 de la iniciativa Myplate, promovida por la exprimera Dama Michelle Obama, para promover hábitos alimentación sana. Por tanto, a pesar de ser una figura que ha colaborado tanto con líderes demócratas como republicanos, su apoyo público a las políticas de Donald Trump ha generado un boicot contra la empresa hispana por el Partido Demócrata. Así, la congresista hispana por Nueva York, Alexandria Ocasio Cortez, estrella emergente dentro del Partido Demócrata que junto con la también congresista Ilhan Omar, constituye la voz de los sectores más radicales del partido, lidera el boicot en las redes sociales. Ocasio no ha dudado en atacar a Goya Foods, una empresa hispana exitosa que da trabajo a miles de personas. En paralelo, ha defendido los saqueos producidos en la ciudad de Nueva York, manifestando que la “gente necesita alimentar a sus niños y quizás deban robar pan para ello”. Efectivamente, no cabe duda, como bien apunta la congresista, que nada hay más importante que alimentar a los hijos. Si bien convendría matizar que los principales saqueos en la gran manzana no han tenido lugar en supermercados y tiendas de alimentación, sino en tiendas de lujo de marcas tales como Gucci, Coach o Louis Vuitton. A falta de pan, buenos son bolsos y carteras. La receta económica de la congresista es clara, atacar a empresas solventes y promover el hurto y el pillaje.
Mientras tanto, el Presidente Trump ha salido públicamente a defender a la empresa hispana Goya Foods, fotografiándose con productos de la marca.
La cuestión es clara, si quieres ser considerado hispano, solo puedes ser demócrata.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
