Opinión
LA HISTORIA DE LA E.T.A. EXPLICADA PARA JÓVENES
Queridos menores de 25 años, a quienes las siglas de E.T.A. no os dicen absolutamente nada; queridos menores de 35, a quienes las siglas de E.T.A. os dicen más bien poco; queridos lectores en general:
El mejor homenaje que podemos hacer a Miguel Ángel Blanco es explicar con lenguaje sencillo, y antes de que los verdugos reescriban la Historia, lo que fueron los años de plomo. Por eso, este escrito debería circular como la pólvora por todas las redes sociales.
Primero: ¿Qué fue la E.T.A.? Fácil: un grupo terrorista con 900 cadáveres a sus espaldas, 2600 heridos y 300 asesinatos sin resolver. Dejó de matar hace tan sólo once años.
Segundo: ¿Qué quería conseguir la ETA? Yo os lo diré: separar de España por las armas al País Vasco y Navarra, y crear en dichos territorios una República Socialista Marxista-Leninista en la que sólo cupiesen los propietarios de ocho apellidos vascos con Rh negativo. Y casi lo consiguen. Y si se hubiesen salido con la suya, ahora tendríamos como vecino a un gemelo de Corea. Pero de Corea la mala: la del Norte.
Tercero: ¿Quiénes apoyaban, o justificaban, o militaban en E.T.A? Pues veréis: en primer lugar la Iglesia Católica Vasca, que jugaba entonces a dos barajas: diciendo una cosa en el País Vasco y la contraria en el resto de España. En segundo lugar, muchos de los políticos vascos que ahora parecen ángeles: esos que nos hablan del “dolor” que sienten por lo sucedido mientras aún organizan homenajes a los asesinos excarcelados, esos que ahora van a escribir el relato de la Transición. Y en tercer lugar, muchas personas corrientes de la sociedad vasca y navarra: unos, por miedo; otros, por convicción; y todos, convirtiendo aquel territorio vasco-navarro en un terrorífico manicomio.
Cuarto: ¿Quiénes se beneficiaron de los crímenes de E.T.A? A ello voy sin perder un instante: en primer lugar la propia E.T.A, que juntaba dinero a mansalva con los robos, secuestros y extorsiones a empresarios; y en segundo lugar los partidos nacionalistas vascos, que recogían los frutos de las acciones violentas de E.T.A. en forma de réditos políticos, privilegios territoriales y presupuestos del Estado. Bueno, ellos no los llamaban “frutos”: los llamaban “nueces”.
Quinto: ¿Cuánto duró el terror de la E.T.A? Ahí va el dato: más de medio siglo. Cincuenta y tres añitos de nada: entre 1958 y 2011. Por simple comparación, fíjate en estas cifras: la Guerra de la Independencia contra los franceses duró 6 años; las tres Guerras Carlistas vascas, 43 años en total; la Guerra Civil Española, 3 años; la Primera Guerra Mundial, 4 años; la Segunda Guerra Mundial, 6 años; la dictadura de Franco, 39 años. Por eso, cuando alguien te diga que ETA luchaba contra el franquismo, cágate en sus muelas. ETA, en dictadura o en democracia, luchaba contra España: contra la España de Franco, contra la España de Carrero Blanco, contra la España de Arias Navarro, contra la España de Adolfo Suárez, contra la España de Joaquín Calvo-Sotelo, contra la España de Felipe González, contra la España de Aznar y contra la España de Rodríguez Zapatero. Siempre contra España. Lo mismo que ahora hace Otegi, pero con bombas.
Sexto: ¿Sabéis, queridos jóvenes, las bromitas que gastaba E.T.A. en toda España? Vamos a ello. Unos meses nos deleitaba E.T.A. con cadáveres esparcidos por las calles: militares o civiles con los sesos fuera del cráneo, eviscerados, amputados, sanguinolentos. Otras, con niños de 9, 10, 11 o 12 años, hijos de guardias civiles, desfilando en pequeños ataúdes blancos hacia el cementerio.
En ocasiones, con gentes anónimas que compraban en el Hipercor, o que veían una película en un cine, o que se bañaban en la playa, destrozadas por las bombas. A veces, con personas encerradas dos años seguidos en un zulo de tres metros: enterrados en vida. En ocasiones, con concejales secuestrados y muertos a sangre fría de un tiro en la nuca: estos días estamos recordando a Miguel Ángel Blanco. Bueno, ellos, los de Otegi, no llamaban a estas cosas “tiros”, ni “bombas”, ni “muertos”, ni “metralletas”. Ellos lo llamaban “lucha”. Y lo siguen llamando, no nos engañemos. Y así nos lo quieren escribir en los libros de texto, para vergüenza colectiva.
Séptimo: ¿Sabéis cuántos vascos tuvieron que exiliarse para siempre de su tierra por sentirse amenazados en aquel ambiente irrespirable? Ya va el dato: 300.000 vascos huyeron. Trescientos mil. Repito: trescientos mil. Son casi la mitad (en número) de los que murieron en nuestra guerra civil. Gentes que ya no votan allí. Gentes que ya no pintan nada allí. Gentes que ya no deciden nada allí. Nunca jamás. Ni sus hijos. Ni sus nietos. Un “retoque” demográfico de muchísima importancia. Una ingeniería social que es la verdadera victoria de E.T.A.: el “retoque” censal que ha permitido ahora, una década después, que los antiguos asesinos, y los antiguos cómplices de los asesinos, y los antiguos aplaudidores de los asesinos, y los actuales hijos de los asesinos, y los actuales justificadores de los asesinos, y los actuales tibios con los asesinos, obtengan en el País Vasco unos magníficos resultados electorales y sean socios preferentes del Gobierno. Sí, sí. Socios preferentes de Podemos y socios preferentes del Partido Socialista, el más castigado (junto al PP) por las balas de los asesinos. Qué vueltas nos da la vida.
Oiréis estos días –queridos jóvenes– que E.T.A. dejó de matar en 2011 porque comprendió que, para conseguir sus objetivos, lo mejor era entrar en política y abandonar las armas. No lo creáis. Se fueron porque no les quedó otro remedio. Se fueron por puro cálculo. Se fueron porque les faltaron armas con las que asesinarnos a todos, y dinero con que comprar dichas armas, y pistoleros que apretasen el gatillo. Se fueron porque ya no tenían suficientes sanguinarios que armasen las bombas y matasen a los niños de un Cuartel, o de un Colegio. Se fueron porque las condenas en la cárcel son larguísimas, y dan que pensar un poco. Se fueron derrotados por la Policía y por la Guardia Civil.
Se fueron derrotados por una sociedad (la española) que dijo “¡Basta Ya!” tras el secuestro y asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco. Se fueron, en resumidas cuentas, porque les vencimos. Porque la democracia, el mejor de los sistemas posibles, les ganó entonces la batalla. Aunque ellos, por desgracia, estén a punto de ganar ahora la guerra.
Adiós, E.T.A. Adiós. Adiós a ti y a la perra que te parió.
Adiós a tu maldad y a tu lenguaje presuntamente progresista salpicado de Rh negativo, y de eufemismos, y de nacionalismo, y de fanatismo, y de racismo, y de tenebrismo, y de terrorismo, y de fascismo. Adiós al medio-perdón que pides con la boca pequeñita, y que yo no necesito, y que yo no te concedo, y que yo no te otorgaré jamás. Adiós al champán con que brindabas en la cárcel cuando matabas a alguien. Adiós a las nueces que caían del nogal cuando tú lo agitabas a las bravas; esas nueces que otros recogían, esas nueces que se convertían en réditos. Adiós a los entierros de tus víctimas por la puerta de atrás de las iglesias. Adiós a los curas y obispos que te amparaban bajo las sotanas, ésos que ahora piden también perdón pero no tienen perdón de Dios. Adiós a las tumbas profanadas de los asesinados, a esos sepulcros que –cual vampiros en la noche– pintarrajeabais con escritos insolentes para humillar a los deudos y matar dos veces a vuestras víctimas.
Como al mismísimo cadáver de Miguel Ángel Blanco, a quien la familia tuvo que desenterrar del cementerio de Ermua para trasladar sus restos a Galicia.
Adiós, canallas. Adiós, malnacidos. Adiós, cobardes. Adiós, grandísimos hijos de la grandísima puta. Adiós. Adiós. Adiós.
No regreses por mi casa, E.T.A. de tristes recuerdos. No te quiero ni aunque hables en eusquera, o en catalán, o en español, o en gallego, o en valenciano, o en latín. Que los muertos, por desgracia, jamás entienden de idiomas.
Firmado:
Médico y escritor malagueño.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
