Internacional
La influencia de Black Lives Matter y Antifa en Biden lleva a EEUU al colapso por el número de crímenes y homicidios
Desde el año 2020, la criminalidad y la delincuencia están alcanzando las tasas más altas de las últimas décadas en Estados Unidos.
El origen del incremento en la criminalidad de EEUU radica en la irrupción de la violencia callejera por parte del movimiento marxista Black Lives Matter (BLM) y del grupo anarquista Antifa, que llenaron de terror las calles de EEUU y ejercieron de guerrilla callejera contra el entonces presidente Donald Trump, aupados bajo el manto del candidato presidencial del Partido Demócrata, Joe Biden, y de su formación política, así como de la progresía mediática.
La estrategia de socavar a Trump fue un éxito para estos violentos grupos. Sin embargo, tras la llegada de Biden a la Casa Blanca, estos fanáticos radicales se han convertido en los nuevos legisladores en la primera potencia mundial, y han apadrinado el movimiento “defund the police” (“retirar la financiación de la policía”) que ha logrado que, las principales ciudades del país con ejecutivo demócrata hayan adoptado medidas para eliminar la dotación y recursos de las fuerzas y cuerpos policiales. La última en sumarse a la ola legislativa antisistema ha sido la ciudad de San Francisco, donde su alcaldesa, la demócrata London Breed, ha anunciado un recorte de 120 millones de dólares en el conjunto del presupuesto total de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
En Nueva York, la tasa de homicidios se ha incrementado en el último año en un 48%, en Atlanta un 58%, en Chicago un 33% y en Los Ángeles un 36%. Pero sin duda, el premio gordo de esta oscura lista se lo lleva Portland (+800%)
Como era previsible, las medidas ácratas de la nueva progresía han llevado a las mayores tasas de criminalidad del país en los últimos tiempos. La situación es especialmente grave en las ciudades más pobladas del país, epicentro de la violencia de BLM y Antifa. Así, en Nueva York, la tasa de homicidios se ha incrementado en el último año en un 48%, en Atlanta un 58%, en Chicago un 33% y en Los Ángeles un 36%. Pero sin duda, el premio gordo de esta oscura lista se lo lleva Portland, el patio de recreo de Antifa y BLM, donde los asesinatos se han incrementado en un 800% durante el último año.
La preocupación crece día a día entre la población estadounidense y ya son dos tercios de sus ciudadanos los que consideran que la criminalidad ha incrementado y casi la mitad de los americanos consideran que es el principal problema del país actualmente.
Por supuesto, el presidente Biden ha eximido de responsabilidad a sus aliados callejeros de BLM y Antifa y ha responsabilizado a las “armas de fuego”.
Y sí, aunque no lo crean, también desde la Casa Blanca, la secretaria de Prensa Jen Psaki, ha acusado a los republicanos de ser “el partido que persigue eliminar la financiación de la policía”. La confusión demócrata es tal que Psaki parece olvidar cuál es la postura de su propio partido y alcanza el mayor nivel de hipocresía política conocido.
El presidente Biden ha eximido de responsabilidad a sus aliados callejeros de BLM y Antifa y ha responsabilizado a las “armas de fuego”
Ese pico de oro que es la portavoz de Biden debería recordar que el año pasado, el senador republicano por Carolina del Sur, el afroamericano Tim Scott, planteó una reforma policial para luchar contra el crimen sin eliminar la financiación de los cuerpos policiales, que fue bloqueada por los demócratas.
Pero el circo demócrata no cesa. Por un lado, el presidente Biden exculpa a Defund the Police, Antifa y BLM y acusa a las armas de fuego, su portavoz señala a los republicanos y, atención, la congresista antisistema por Nueva York y principal referente ideológico actual de los demócratas, Alexandria Ocasio Cortez, asegura que no existe un incremento de la criminalidad y lo achaca a la “histeria colectiva”. No sé cuál de las tres reflexiones es más brillante, decidan ustedes.
La obsesión “antipolicial” demócrata no solo está generando rechazo en la población general sino también incluso entre los habitantes de Estados tan progresistas como California. Así, en la propia San Francisco, el 76% de la población reclama el aumento de los efectivos policiales ante el grave incremento de la criminalidad. Quizás su alcaldesa debería tomar nota de ello.
Y, en Oakland, la ciudad vecina de San Francisco, el jefe de la policía de la ciudad, LeRonne Armstrong, afroamericano, ha denunciado que en su ciudad “el crimen está fuera de control y que la única respuesta del Ayuntamiento es menos policía”. Y ha continuado señalando que “sin recursos, difícilmente la policía podrá garantizar la seguridad de Oakland”.
Tras solo seis meses en la Casa Blanca, Biden lleva a EEUU a la mayor crisis de criminalidad de los últimos años. ¡Bravo Joe!
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
