Zachary y William Zulock fueron arrestados en junio tras admitir ante un juez que habían violado repetidamente a sus hijos adoptivos de 9 y 11 años. Ahora, la justicia encontró una red de pedofilia detrás del caso.
La situación ya parecía ser la peor posible y a nadie se le podía ocurrir el trasfondo ahora revelado, pero la realidad siempre supera la ficción. El medio Townhall realizó en los últimos 6 meses una investigación del caso y reveló una red de pedofilia en los suburbios de Atlanta, que la misma Policía admitió “no tenía idea” que existía.
Según descubrió esta investigación, la pareja homosexual no solo violó a los dos niños que fueron adoptados a través de una agencia de adopción para personas con necesidades especiales, sino que estaban vendiendo a sus hijos a pedófilos residentes de los suburbios del área de Atlanta.
A través de llamadas grabadas a la cárcel, una pila de documentos judiciales que Townhall destapó a través un pedido de información y el testimonio de un miembro de la familia que habló exclusivamente con el medio conservador, se reveló el verdadero alcance del trauma físico y emocional que soportaron los dos hermanos en edad escolar, así como las señales de alerta que el Estado pasó por alto durante el proceso de adopción “más rápido de lo esperado” de la pareja del mismo sexo.
La pareja gay era famosa en redes sociales por su activismo LGBT, y en 2018, cuando adoptaron a los dos hermanos, lo hicieron de manera pública con decenas de fotos que subieron a Instagram anunciándolo. En 2019, celebraron en la playa “un año juntos”. Según la fiscalía, en el momento de esa foto, los abusos ya habían empezado.
Según una copia de la acusación de 17 cargos que obtuvo Townhall, con la cámara rodando, los padres adoptivos practicaron sexo oral a ambos niños, luego los obligaron a practicarles sexo oral y finalmente violaron analmente a sus hijos. La violación anal hirió al niño Zulock mayor, que acababa de cumplir 11 años a mediados de diciembre.
Los registros judiciales indican que el abuso sexual infantil se remonta a fines de 2019 y se intensificó en enero de 2021, marzo de 2021 y diciembre de 2021, según confirmaron los mismos violadores, que eventualmente admitieron sus delitos.
William admitió en frente de un juez haber obligado a su hijo adoptivo de 11 años a realizar un acto de sodomía, según se lee en una declaración jurada presentada en apoyo de El arresto nocturno de William el 27 de julio. Zachary, por su parte, confesó ser el camarógrafo, y las autoridades encontraron una carpeta en su teléfono celular, con la etiqueta “US”, que contenía videos de William abusando sexualmente del niño.
Pero esto es solamente la primera parte del delito. Según pudo saber Townhall, Zachary conoció a una persona apodada como “Lawless” a través de un contacto mutuo, un hombre llamado “Blake“, que sería vecino de la pareja homosexual. Después de una reunión virtual, Zachary envió fotografías y videos a Lawless de un niño pequeño que la justicia determinó que es su hijo.
“Me voy a violar a mi hijo esta noche. Prepárate“, le dijo Zachary a este sujeto “Lawless” a través de un mensaje privado de Snapchat, y horas más tarde le envió fotos de él mismo abusando sexualmente de su hijo de 11 años.
Afortunadamente, “Lawless” fue arrestado. El pedófilo admitió haber pagado por las fotos pero negó haber tenido contacto físico con los niños Zulock, pero les dijo al juez que Zachary lo invitó “varias veces” a participar en actos sexuales con él y sus dos hijos.
Una lista de la evidencia del estado incluye 149 imágenes recopiladas en la casa de Zulock; dos unidades flash USB que contienen archivos que pertenecen tanto a Zachary como a Lawless; una copia del examen de agresión sexual (SANE) de los médicos forenses a los niños, que recopilaron evidencia de ADN, como fluidos corporales y lesiones documentadas; una copia del mensaje de texto de Lawless; una carta deSnapchat; dos cartas escritas por uno de los niños; y un disco que contiene un volcado de datos del iPad y el iPhone de la pareja pedófila.
Finalmente, tras un gran trabajo de la fiscalía, Zachary, quien incluye su nombre de usuario de Snapchat en su biografía de Instagram, donde el autodenominado activista se jacta de ser “el papá de nuestros dos niños maravillosos”, admitió haber vendido el material pedófilo a al “menos de una docena de personas”.
Desde que los Zulock fueron detenidos, los bienes de los hombres casados fueron incautados, sus vehículos confiscados y su casa ahora es “propiedad” del estado, ya que puede ser pedida como resarcimiento económico para los niños después de la sentencia.
A los dos hombres se les negó la fianza cuando el juez encargado del caso, Jeffrey Foster, determinó que los co-acusados son una amenaza para los niños y para la comunidad, además que por su cuantiosa fortuna y contactos políticos presentan riesgos de fuga.
Zachary Zulock es un ferviente activista en favor de Biden y Obama, además del grupo Black Lives Matter, a pesar de ser blanco caucásico. En su página de Facebook, escribe largamente defendiendo las causas de izquierda, y asegura haber conocido al actual presidente en persona durante la campaña del 2020.
Fuera de su activismo político, según su página de LinkedIn trabajaba hasta su arresto como gerente de la sucursal del banco SunTrust en Duluth. William, por su parte, trabajaba como supervisor en el centro de servicio al cliente del Departamento de Servicios al Conductor (DDS) del condado de Georgia, donde según Townhall, trabajaba directamente con adolescentes de entre 16 y 18 años que querían sacar su licencia de conducir.
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.