Internacional
La OMS con su vil sometimiento a China y su pasividad ha provocado cientos de miles de infectados y muertos por COVID19
Joaquín Abad/Mil21.-
El papel jugado por la Organización Mundial de la Salud, concretamente su director general, el filósofo –que no doctor en medicina- el político comunista etíope ex funcionario Tedros Adharom, está siendo muy criticado tras la pandemia del coronavirus COVID-19 que se propagó por todo el mundo desde la ciudad china de Wuhan.
Resulta que la OMS es una organización con sede en Ginebra financiada en su totalidad por los gobiernos de 169 países. Y uno de los que más aporta para que sus miembros vivan como auténticos millonarios, viajen como jefes de estado y sean recibidos como tales, es la República Popular China, que todos los años ingresa 44 millones de dólares a las arcas de la organización, que en total recibe casi dos mil millones para sostener a un organismo totalmente politizado.
Con los votos de las dictaduras más sanguinarias
De hecho Tedros fue elegido máximo responsable de la OMS hace tres años gracias a los votos de los dictadores africanos, así como Venezuela, Cuba y por supuesto, China. Lo primero que hizo el nuevo director general es nombrar al sanguinario dictador Robert Mugabe embajador de la OMS en el mundo, el mismo que durante 37 años gobernó Zimbabue, donde realizó una sanguinaria limpieza étnica. Bajo sus órdenes fueron asesinados casi treinta mil civiles. Siempre fue apoyado por China, Venezuela y Gabón en los reiterados fraudes electorales que le mantenían en la presidencia.
Taiwán alertó a la OMS en enero
En el mes de enero, Taiwán alertó del peligro de la pandemia y solicitó que se suspendieran los vuelos procedentes de China para evitar el contagio. El director general de la OMS, Tedros Adharom, hizo una rueda de prensa desaconsejando dicha suspensión ya que ello perjudicaba los intereses económicos de China, por lo que el virus se propagó primero a Italia y luego al resto de países del mundo occidental.
Aquellos estados que se adelantaron, como Taiwán, como la República Checa, y haciendo oídos sordos a las indicaciones de la OMS, decidieron cerrar sus aeropuertos a los vuelos procedentes de China, ahora son los países con menos índice de víctimas mortales. A fecha de hoy, 13 de abril, Taiwán solo ha tenido 6 fallecidos por el coronavirus y la República Checa, con una población de algo más de 10 millones de habitantes, cuenta con seis mil infectados y 143 fallecidos, sin que en ningún caso se haya obligado al confinamiento obligatorio de la población.
Es más, el 31 de diciembre del pasado año, el ministro de Salud de Taiwán, Chen Shih-Chung, envió un correo a la Organización Mundial de la Salud informando que tras los contagios en Wuhan se solicitaba cooperación para hacer frente al nuevo virus, petición que no fue atendida por la OMS.
Mensajes políticos a todos los gobiernos
Algunos políticos, como el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, cuyo país encabeza el mayor número de fallecidos, en proporción a sus habitantes, presume de que recibe comunicaciones de la OMS donde se le reconoce la labor contra el contagio… Lo que no dice es que idénticas alabanzas son enviadas por Tedros Adharom a todos los países, independientemente de cómo hayan actuado frente a la pandemia. La política del organismo es felicitar a todos los países que sostienen económicamente a la organización.
Uno de los pocos que ha denunciado la actitud miserable de la organización, cuya pasividad se está cobrando cientos de miles de muertes por todo el mundo, ha sido precisamente el presidente de EE.UU, Donald Trump, quien incluso ha amenazado con retirarse de dicha organización que ha demostrado una pasividad criminal por sus compromisos políticos con China.
Hay que recordar que los primeros contagios del virus se dieron en diciembre del pasado año, y el 23 de enero la Organización Mundial de la Salud se negó a declarar como emergencia internacional la propagación del virus, extendiéndose la infección esos días a 18 países mientras Tedros Adharom se negaba a recomendar que se suspendieran los vuelos procedentes de China, e incluso desaconsejaba la utilización genérica de mascarillas para evitar el contagio.
Ahora se ha visto que sólo los países que no han seguido las irresponsables recomendaciones del máximo mandatario de la OMS, Tedros Adharom, son los que mejor han frenado el contagio en sus territorios, por lo que son muchos los jefes de gobierno que se replantearán financiar a un organismo que por política con el régimen chino ya ha llevado a la muerte a más de un millón de personas en todo el mundo y ha obligado al confinamiento de la totalidad de la población mundial para evitar el contagio. Y que se espera una crisis económica superior a la que provocó la Segunda Guerra Mundial.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
