Opinión
Poder y oligarquía
- En todas las sociedades humanas encontramos siempre el fenómeno del poder. Este hecho proviene de la diversidad y a menudo oposición de intereses, sentimientos, gustos e ideas que existen en toda sociedad humana. Esta diversidad tiende por si misma a la disgregación social y a la lucha permanente de unos grupos contra otros y dentro de cada grupo. Esta fuerte tendencia a la disgregación se manifiesta siempre, desde las asociaciones culturales a los imperios, y exige una fuerza o poder que evite la disgregación y permita una convivencia tolerablemente pacífica y productiva.
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La anarquía o ausencia de poder solo sería posible en una sociedad homogénea, de intereses, gustos e ideas iguales y no chocantes entre sí, regida por algo parecido al instinto. La anarquía sería un retroceso al nivel puramente animal, y su intento, en la práctica humana, no elimina el poder, sino que crea gran número de poderes que generan más despotismo y confusión. El funcionamiento interno de los grupos ácratas y la experiencia española en la guerra civil son suficientemente ilustrativos.
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La necesidad del poder genera grupos pequeños que lo ejerzan, lo que a veces se llama «clase política» o más propiamente oligarquías. Un gran país, un imperio, puede ser gobernado y de hecho lo es, por un número proporcionalmente escasísimo de personas. Por contra, la inmensa mayoría tiene interés muy limitado por el ejercicio del poder, del que espera más bien que le permita vivir y trabajar sin caer en una lucha generalizada.
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Por tanto, el poder consiste en el gobierno de la gran mayoría por una pequeña minoría: es siempre y forzosamente oligárquico, como por lo demás atestigua la historia, incluso en el caso de poderes que afirman negar el poder. No es posible que la mayoría gobierne a una oligarquía o que el pueblo, donde se rozan o chocan intereses tan diversos, gobierne o ejerza el poder sobre algo por lo demás inexistente fuera de él.
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Las formas del poder pueden ser muy variadas, pero siempre e inevitablemente son oligárquicas. La división tradicional entre monarquía, oligarquía (o aristocracia) y democracia, es falsa. De hecho, todo régimen estable resulta de una combinación de monarquía (casi siempre hay una sola persona a la cabeza de la oligarquía) y democracia considerada como consentimiento de la mayoría; pero su base es forzosamente oligárquica. Incluso en la monarquía absolutista o en un régimen totalitario, un solo hombre no puede gobernar sin un grupo que haga cumplir sus órdenes y que le asesore. Ni mantenerse largo tiempo sin algún grado de consentimiento y apoyo de una parte suficiente del pueblo. De ahí que todo poder estable combine en diversas proporciones las tres formas clásicas, que tomadas aisladamente con una ficción.
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A su vez, las oligarquías nunca son homogéneas en ideas e intereses, por lo que los choques dentro de ellas se forman partidos y camarillas, cuyos choques pueden ser violentos. La historia política es en gran medida la de la lucha entre facciones oligárquicas.
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Dada la diversidad y oposición de intereses sociales, el poder se basa necesariamente en la violencia: solo hay que prestar atención a los enormes aparatos armados (policía y militares) o de arbitraje forzoso.
El control de los medios de violencia permite la imposición de unos intereses sociales (o de facción oligárquica) sobre otros. Según la llamada ley de hierro de las oligarquías, de Michels, estas acceden al poder sirviendo en principio a intereses sociales más generales, pero una vez en el poder su mayor interés es permanecer en él, utilizándolo en su propio interés. Según Pareto, ello daría lugar a ciclos de auge y decadencia oligárquicos, hasta ser sustituida una oligarquía por otra.
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La violencia, siendo connatural al poder, no garantiza por sí sola la estabilidad y duración de este. Aunque ella permita imponer unos intereses particulares (tiranía, despotismo), la justificación del poder consiste en su capacidad de establecer un equilibrio (justicia) entre los diversos intereses sociales, y sobre ese equilibrio se legitima. Así pues, sin legitimidad, la mera violencia (tiranía, despotismo) no puede sostenerse largo tiempo. El principio espiritual de la legitimidad es tan necesario que incluso las mayores tiranías se lo fabrican y despliegan una intensa propaganda que convenza a suficientes personas.
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Así, las críticas supuestamente democráticas al franquismo, afirman que este se sostenía meramente por la violencia, careciendo por ello de legitimidad. De ahí la importancia de clarificar esta cuestión, a la que doy especial importancia en el libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
