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Internacional

RACISMO ANTIBLANCO Y PRONEGRO: La CNN llama ‘accidente’ al asesinato de un pakistaní de 66 años repartidor de UberEats a manos de dos adolescentes negras

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Mohammad Anwar emigró en 2014 desde su Pakistán natal a Estados Unidos en busca de una vida mejor para su familia, hijos y nietos. A sus 66 años trabajaba como repartidor para UberEats en la capital Washington cuando dos adolescentes trataron de secuestrar su vehículo, lo dejaron fuera de juego con un taser, provocando su muerte y un aparatoso accidente que llevó a la muerte de Anwar, que agonizó en la acera, en presencia de la Guardia Nacional, mientras las adolescentes trataban de escapar.

No, no es que vaya a dedicarme desde ahora a la crónica de sucesos -para la que no estoy realmente dotado, por otra parte-, ni que vaya a registrar en estas páginas cada crimen callejero más o menos dramático que se produzca en las calles de Norteamérica: sería una labor imposible, sobre todo en la Administración Biden.

They murdered an Uber Eats driver in DC. pic.twitter.com/Zz7xOu0Piv

— Ian Miles Cheong (@stillgray) March 27, 2021

Pero la trágica muerte de Anwar contiene, como en una cápsula, la alegoría de muchos de los males que afectan hoy a Estados Unidos y, por extensión, a todo nuestro mundo. Empezando por el modo en que los medios están informando del asunto. Transcribo el tuit de CNN: “La policía dijo que las chicas, de 13 y 15 años, asaltaron al conductor de Uber Eats con un taser para hacerse con el vehículo, lo que llevó a un accidente en el que sufrió lesiones fatales”. ¿Perdón? ¿”Accidente”? Esas chicas mataron a Anwar.

¿Cómo es posible? Parece la historia ideal para que los cuervos de CNN hagan su agosto: un inmigrante musulmán, procedente de uno de esos países desde los que Trump prohibió viajar a Estados Unidos, asesinado en la capital. Racismo, islamofobia; lo tiene todo. ¿Por qué el Pravda televisado americano lo llama “accidente”, por qué no desencadena esa santa indignación que le caracteriza, la misma con la que informó y comentó la matanza de Boulder mientras se creyó que el asesino era un “varón blanco airado”?

Se lo explico rápido: las dos preadolescentes -¡13 y 15 años!- eran de la raza y el sexo equivocado. En un conflicto entre grupos apadrinados por el pensamiento único que representa CNN, “negro” gana a “musulmán inmigrante” todavía. Sobre todo, rompe por completo el guion que estos medios quieren vender a toda costa, ese “supremacismo blanco” que Biden ha convertido explícitamente en el objetivo prioritario de las fuerzas de inteligencia y seguridad norteamericanas.

El insensato crimen coincide en el tiempo con el juicio al policía que detuvo a George Floyd, en una detención brutal que terminó con la muerte del detenido, desencadenando una oleada de marchas, destrucción, incendios, pillaje y violencia en una veintena de ciudades en vísperas de la campaña electoral norteamericana. Floyd estaba hasta arriba de fentanil en el momento de la detención, pero insinuar siquiera que quizá no fuera un asesinato racista a sangre fría sigue siendo ‘haram’, una duda que en la última semana ha llevado al despido de un profesor y que puede acabar instantáneamente con la carrera de políticos, periodistas o profesionales significados de cualquier gremio. Pero lo de estas chicas que descargaron un taser a un hombre de 66 años para quitarle el coche es un “accidente”.

Esto, por el contrario, no es una opinión: CNN es absolutamente inmoral y perversa.

 

Carlos Esteban.

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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